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6.8.12
Definición del Ayuno por Ibn Arabi
El ayuno no es un acto, sino el abandono de un acto (tark)
fuente:webislam.com
Sabe, que Allâh te proteja, que el ayuno es la abstinencia (imsâk) y la exaltación (rif´a). En árabe decimos que el día “ayuna” (samâ) cuando culmina. Imru-l-Qaysi ha dicho en uno de sus poemas: “Cuando el día se aleja y ayuna” es decir, “cuando culmina”. Se ha llamado al ayuno así porque su grado es superior al de cualquier obra de adoración. Él lo ha elevado - Gloria a Su Transcendencia- negando todo parecido entre el ayuno y esas obras, aunque nosotros nos obstinemos en mantener lo contrario. Además, lo ha substraído de Sus servidores, restituyéndoselo a Sí Mismo. Ha colocado en Su propia Mano la recompensa de aquel que lo realiza, haciéndola Suya. Ha vinculado el ayuno a Sí Mismo, negándole todo parecido con cualquier otra cosa.
El ayuno no es un acto, sino el abandono de un acto (tark). La negación de todo parecido con cualquier otra cosa en sí misma, un atributo negativo, lo que refuerza la analogía entre el ayuno y Allâh. El Altísimo ha dicho de Sí Mismo: “Nada se le parece” (Cor. XLII, 11). Ha negado así la posibilidad de que exista algo que se Le parezca o con lo que pueda comparárseLe. Nasâ´îii transmite el siguiente relato de Abû Umâma: “Me acerqué al Enviado de Allâh – que Allâh derrame sobre él su Gracia Unitiva y su Paz-, y le dije: `Dame una orden que reciba directamente de ti´. Me respondió: `Ayuna, porque el ayuno no tiene nada que se le parezca´”.De esa forma negó que el ayuno pudiera ser comparado con cualquier obra de las que Dios ha prescrito a Sus servidores.
Aquel que sabe que el ayuno es un atributo negativo –puesto que consiste precisamente en abstenerse de las cosas que podrían romperlo- sabe con certeza que no existe nada similar o con lo que se le pueda comparar. En efecto, el ayuno no tiene una esencia propia que sea susceptible de revestir una cualificación de realidad (wujûd) inteligible para nosotros. Por esa razón, Allâh el Altísimo ha dicho también: “El ayuno Me pertenece”. No se trata, en realidad, ni de una obra de adoración ni de un acto (`amal). El uso de la expresión “acto” comporta una cierta impropiedad; lo mismo sucede con el término “existente” (mawjûd) aplicado a Dios, tal y como la inteligencia humana comprende dicho términoiii. En efecto, su realidad sostiene su Esencia (dhâtuhu) y no puede serLe atribuido de la misma manera que a nosotros.
Aparece en la Compilación de Muslimiv esta frase del Profeta – sobre él la Gracia Unitiva y la Paz divina-, transmitida por Abû Hurayrav: “Allâh –Glorificado y Magnificado sea- ha dicho: `Todos los actos del hijo de Adán le pertenecen, con excepción del ayuno, porque éste Me pertenece y soy Yo quien lo recompenso. El ayuno es un escudo. Si alguno de vosotros está ayunando, que se abstenga ese día de conversaciones banales y de gritos. Si alguien le insulta o se le enfrenta, que le diga: `Soy un hombre que ayuna, estoy ayunando´. ¡Por Aquel cuya Mano sostiene el alma de Muhammad, en verdad el aliento que sale de la boca de aquel que se encuentra ayunando será más perfumado por Allâh el Día de la Resurrección que el perfume del almizcle! Al ayunante le corresponden dos motivos de dicha: cuando rompe su ayuno, la dicha que provoca la ruptura (bi fitrihi) y cuando se reencuentra con su Señor – que sea glorificado y magnificado-, la dicha que le provoca su ayuno (bi sawmihi)”
Haz de saber que el ayunante reencuentra a su Señor en medio de la cualificación “nada se Le parece”: por una parte, el Enviado ha negado toda comparación posible con el ayuno – según el hadîth de Nsaâ´i que hemos citado antes-, y por otra (según eso que el Corán dice) de Dios, “nada se Le parece”. Por tanto, Le ve por Él mismo; Dios es a la vez “Aquel que ve” y “Aquel que es visto”. Por esta razón el Enviado ha dicho: “la dicha que le provoca su ayuno” , y no: “la dicha que le provoca su reencuentro con su Señor”, ya que la dicha no se regocija de ella misma, sino que es ella la razón por la que se experimenta ese gozo. Aquel de quien Dios es la mirada cuando él Le ve y Le contempla, no se ve a sí mismo (nafsahu) más que por Su mirada: la dicha del ayunante sostiene su vínculo hasta el grado de la “no-similitud”vi.
Aquí abajo, por el contrario, el ayunante se regocija de la ruptura (fitr), como corresponde a su alma animal que, por su misma constitución, reclama el alimento. Cuando el gnóstico ve esta necesidad que tiene su alma animal y vegetativa, con qué generosidad se le otorga comida, y que es un derecho suyo del que Allâh le ha puesto a cargo, él cumple esta función en virtud de una cualidad divina, dado por la Mano de Allâh, del mismo modo que ve a Dios por el Ojo de Allâh cuando tiene lugar el reencuentro con Él. Por esta razón se regocija de su rupturavii del mismo modo que se regocijaba de su ayuno cuando tuvo lugar el Reencuentro.
El ayuno se atribuye al servidor que merece de este modo el nombre de “ayunante”. Seguidamente, a pesar de esta atestación, Dios se le atribuye a Sí mismo, diciendo “… excepto el ayuno, pues éste Me pertenece sólo a Mí”; es, pues, como si dijera: “el Atributo as-Samad, que indica independencia (tanzîh) al respecto del alimento, sólo Me pertenece a Mí; si Yo te lo atribuyo, esto expresa únicamente un aspecto condicionado de la trascendencia (tanzîh), no a la Trascendencia absoluta que no conviene más que a Mi Majestad”. Allâh mismo es la Recompensa del ayuno cuando el ayunante retorna a su Señor y Le reencuentra con la cualificación “nada se Le parece”, es decir, con el ayuno. En efecto, como ha precisado Abû Tâlib al-Makkiviii, uno de los maestros de las “Gentes del Gusto iniciático” (ahl adh-Dhawqix), sólo “aquel a quien nada se le parece” puede ver a “Aquel a quien nada se le parece”. “La Recompensa de aquel a quien se le encuentre en su saco la copa, será Él mismo”x. ¡Qué adecuado resulta este versículo para esta ocasión!
La frase del Profeta continúa con estas palabras: “y el ayuno es un escudo (junna)”, es decir, una protección (wiqâya), como en Su frase: “Tened el temor piadoso de Allâh”, es decir, “tomadLe como salvaguardia y sed igualmente una salvaguardia para Él”xi. Él ha otorgado al ayuno la misma función protectora de “nada se Le parece”, ya que el ayuno no tiene ninguna obra de adoración “que se le parezca”. Sin embargo, no se dice “ninguna cosa se la parece”xii por que la “cosa” es una realidad arquetípica (thubûtî) o actual (wujûdî), mientras que el ayuno es un abandono, es decir, un concepto desprovisto de realidad (´adamî) y un atributo puramente negativo. Se dice entonces que “nada se Le parece”, no que “no hay cosa alguna que se le parezca”. Ese es el matiz que alude a la “no-similitud” según se trate de un carácter divino o un atributo del ayuno.
Seguidamente, el Legislador enuncia en contra del ayunante una prohibición que marca un abandono y una cualificación negativa, diciendo: “que se abstenga de conversaciones banales y de gritos”. No ha ordenado un acto, sino que ha prohibido que se realicen ciertos actos. Como el ayuno es una abstención, hay una relación significativa entre él y lo que le está prohibido al ayunante.
Después, ha ordenado a este último decir a quien le insulta o se enfrenta a él: “Estoy ayunando”, es decir: “en un estado en el que renuncio a ese acto que tú, que te enfrentas a mi y me injurias, has realizado”. Bajo la Orden de su Señor, se eleva (nazzaha) por encima de la réplica y anuncia que renuncia a ella, es decir, que renuncia a insultar y a la voluntad de combatir.
Ha dicho después: “Por Aquel cuya Mano sostiene el alma de Muhammad…”, fórmula que Él utiliza como juramento, “…en verdad el aliento que sale de la boca de aquel que se encuentra ayunando…”, es decir, la alteración del olor de su boca, algo que aparece únicamente por la expiración (tannaffus)xiii, en este caso la que el ayunante acabada de emitir mediante la expresión “soy ayunante”, y que se le ha ordenado proferir. Esta expresión, y del mismo modo todo soplo que emane del ayunante, “será más perfumado el Día de la Resurrección…”, es decir “el día en el que los hombres estarán de pie ante el señor de los Mundos” (Cor. LXXXIII, 6) “… para Allâh…”: ha empleado el Nombre sintético cualificado por todos los Nombres divinos. Se trata del Nombre que no tiene similarxiv, ya que nadie a excepción de Allâh puede llevarlo. Corresponde por tanto al ayuno, que tampoco “tiene nada que se le parezca”. Con la expresión “…que el perfume del amizcle…”, se está refiriendo a una cosa real que percibe quien la huele y que disfruta todo aquel que tenga una naturaleza sana y equilibrada. Sin embargo, el aliento del ayunante es aún mucho más perfumado para Allâh. Él percibe los olores de forma distinta a quie los percibe por medio de los sentidos. Lo que es para nosotros un mal aliento, es para Él un olor aún más perfumado que el del almizcle, ya que emana de un ser que no tiene “nada que se le parezca”. No es lo mismo un perfume que el otro. El que procede del ayunante lo exhala su respiración (tanaffus), mientras que el procede del almizcle no lo exhala la respiración del almizcle.
Experimenté un acontecimiento de orden espiritual (wâqi´a) a este respecto. Me encontraba en el Harâmxv de La Meca, en el alminar situado en la puerta al-Hazwara, junto a Musa b. Muhammad al-Qabbâb, que hacía la llamada a la plegaria ritual. Él había traído consigo unos alimentos que despedían un olor pestilente que incomodaba a todos los que olían. Yo conocía la enseñanza profética según la que “los ángeles se sienten incómodos con lo mismo que incomoda a los hijos de Adán”, y como el Legislador prohibió que se entrara a las mezquitas con olor a ajo, cebolla o puerro. Me acosté. Decidido a pedirle a ese hombre que retirara esos alimentos de la mezquita, a causada de la presencia de los ángeles. Durante la noche, vi a Dios Altísimo en un sueño. En él me decía: “No le comentes a ese hombre nada acerca de esos alimentos, pues su olor no es para Mi lo mismo que es para vosotros”. A la mañana siguiente, el hombre acudió a mi como era su costumbre y yo le conté todo lo ocurrido. Entonces rompió a llorar y se prosternó ante Allâh para manifestar su agradecimiento, diciéndome después: “Señor mío, a pesar de todo, es preferible respetar las conveniencias de la Ley sagrada”. Y sacó esa comida de la mezquita: que Allâh tenga misericordia de él. Todas las naturalezas sanas, ya se trate de hombres o de ángeles, se sienten incómodas por una sensación que no les conviene y rechazan los olores desagradables. Sólo Allâh puede percibir el Rostro divino (wajh al-Haqq) que estos encierran. También pueden hacerlo algunos animales, que se acostumbran a ellos, así como los hombres cuya naturaleza tenga alguna afinidad con la de los animales, pero en ningún caso los ángeles. Por esa razón el Enviado ha dicho “para Allàh”, ya que al hombre cuya naturaleza es sana también le repugna el aliento del ayunante, tanto si es él mismo como si procede de los otrosxvi.
De manera figurada, la Ley sagrada ha atribuido al ayuno la perfección suprema, transmitiéndonos que Dios le ha reservado en el Paraíso una puerta especial a la que ha dado un nombre que alude a la perfección. Los ayunantes entran, en efecto, por una puerta llamada ar-Rayyân, siendo que ar-rayyxvii. Muslim nos ha hecho llegar el siguiente hadith, transmitido por Sahl b. Sa´dxviii: “El Enviado de Allâh ha dicho: `En el Paraíso hay una puerta llamada ar-Rayyân, por la que entrarán los ayunantes el día de la Resurrección. Nadie más entrará por ella. Ese día se dirá: `¿Dónde están los ayunantes, para que entren por esta puerta?´ Una vez que el último de ellos haya entrado, será cerrada y nadie más podrá entrar jamás por ella”.No se ha dicho esto para ninguna otra obra que haya sido ordenada o prohibida, salvo para el ayuno. La mención de ar-Rayyân muestra claramente que los ayunantes alcanzan la perfección en el dominio de las obras de adoración: han sido cualificados, como ya hemos dicho, por eso que no tiene comparación, y lo que no tiene comparación es perfecto. Aquellos gnósticos que se cuenten entre los “ayunantes” entran por esa puerta ya desde este momento, en esta existencia (de forma secreta), pero en la vida futura lo harán de forma que lo sabrán todas las criaturas.
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i Célebre poeta de la Arabia pre-islámica.
ii Se trata de Abû `Abd al Rahmân Ahmad ibn
`Alî ibn Shu`ayb al-Nasâ´î, nacido en el 830 A.D. Fue un gran sabio de
su época, especializado en fiqh (Jurisprudencia islámica) y hadîth,
escribió varias obras sobre las virtudes de los Compañeros del Profeta,
especialmente de Àlî, el cuarto de los Califas Perfectos y primer
eslabón tras el Profeta en la práctica total de las cadenas iniciáticas
de las tarîqas. Era conocido en su época por su gran amor al ayuno y a
las mujeres (se le conocen cuatro esposas y un gran número de
concubinas). Murio asesinado en Damasco en el año 915 A.D., se dice que
por su excesivo celo en la defensa de la causa de `Alî.
iii Normalmente decimos “Dios Existe” cuando queremos afirmar que ÉL ES.
iv Se refiere a la obra de Abû-l-Husayn
Muslim ibn al.Hajjâj al-Qushayrî an-Nîsâbûrî, nacido en Nishapur en el
año 820, conocido como el Sahîh (“correcto”), en la que este gran sabio
recogió más de 3000 hadîthes de probada autenticidad.
v Uno de los Compañeros del profeta
Muhammad, célebre por el gran número de hadîthes que transmitió. Se dice
que son 5374 los hadîthes que se le atribuyen. Su nombre significa “el
Padre de la Gatita”, que fue un apodo que el Profeta le puso cuando supo
que le gustaban los gatos. Su verdadero nombre fue `Abd ar-Rahmân ibn
Sajr ad-Dawsi. Estaba dotado de una memoria prodigiosa y se dedicó a
recoger todo lo que oyera decir al Profeta. Para ello lo abandonó todo y
se dedicó a vivir a sus puertas sobre un estrado cubierto al que se
llamaba Suffa, una de las etimologías que se ha dado a la palabra sufí.
Según la tradición, llegó a tener más de ochenta discípulos.
vi Se trata, en este caso, de una beatitud
divina realizada por el ayuno y, como en el caso de la “Mirada”, de un
símbolo que de la Identidad Suprema.
vii Recordamos que se está hablando aquí del gnóstico, y no del simple ayunante.
viii Se trata de Abû Muhammad ibn`Alî,
conocido como Abû Tâlib al-Makkî. Fue un famosísimo sufí nacido en
`Irâq, shaykh de la tarîqa Salîmiyya (fundada por Ibn Sâlim, discípulo
de Sahl al-alTustarî, otro célebre sufí del s. IX) y autor de la obra
titulada Qût al-qulûb (“El alimento de los corazones”). Murió en Bagdad
en el año 998-9
ix Según al-Jurjânî, “según la terminología
del Conocimiento de Dios (ma`rifa), esta expresión designa una luz
cognoscible que proyecta la Verdad, mediante Su teofanía (tajallî), en
el corazón de los santos, y gracias a la que distinguen lo verdadero de
los falso, sin que esta iluminación proceda de un conocimiento exterior,
teórico o libresco”. V. al-Jurjânî, Kitâb al-Ta`rîfât, trad., intr. y
notas de Gloto, Tehran, 1994, p. 202.
x Alusión a Cor. XII, 75. Sobre el sentido iniciático de este pasaje, cf. infra, texto 3.
xi La noción de taqwa o “temor piadoso” de
Allâh, es interpretada aquí en un sentido iniciático, en alusión al
significado de su raíz. La primera modalidad contemplada se refiere a la
realización metafísica y la “exaltación” operada por el ayuno, que es
una salvaguardia contra toda forma de “asociación” a la Realidad divina,
la segunda se refiere a la Función divina que el ayunante
“salvaguarda”, principalmente en el ayuno público y comunitario del mes
de Ramadân.
xii Literalmente, en árabe: “no hay, como su parecido, cosa alguna”.
xiii Este término significa literalmente
“respiración”, pero en este contexto no puede tratarse más que una
expiración. El vínculo establecido por Ibn`Arabî entre esta indicación y
la siguiente sugiere la idea de un “alivio” para aquel que escapa al
dominio de las “reacciones cósmicas”. Además, el término tanaffus puede
tomar aquí también el sentido de “suspiro de alivio”.
xiv Esta explicación está relacionada con
la que se dio antes a propósito del ayuno considerado como “escudo”. En
efecto, el “temor piadoso”, de Allâh es aquel por el cual el Nombre
sintético permite resolver las “oposiciones” manifestadas por los Nombre
divinos, algunos de los cuales tienen significados opuestos, como “El
que eleva” y “El que rebaja”, y de “protegerse” de ellos. Cf. Futûhât,
cap. 84.
xv Se trata de la mezquita de La Meca en la que se encuentra la Ka´ba.
xvi A esta frase sucede, en el texto
original, una digresión en la que el shaikh, por escrúpulo, dice ignorar
si el Altísimo ha conferido a otros seres esa facultad que Le es
propia.
xvii Los términos rayy y rayyân expresan
la idea de una “saturación” o “saciedad” en la absorción de líquidos, ya
se trate de una bebida o de la irrigación de las tierras. El término
rayy pertenece a la terminología técnica del sufismo (cf. Futûhât, cap.
250 y 251). En la respuesta a la pregunta n| 116 del Cuestionario de
Tirmidhî, el shaykh al-Akbar indica un aspecto limitativo de ar-rayy:
“La epifanía de la saciedad concierne a aquellos que se encuentran en el
estado de estrechez. La saciedad es el límite de su absorción de la
bebida (iniciática). Las Gentes de la Amplitud divina (sa`a) no se
“sacian” jamás, como Abû Yazîd ha dicho: El hombre (rajul) es aquel que
se ha bebido los océanos y aún tiene sed”.
xviii Uno de los Compañeros del Profeta Muhammad.
31.7.12
La percepción de la belleza
¿Cómo el Islam ver la belleza humana? Es la belleza física siempre considerado como un rasgo positivo? Ni que decir tiene, la belleza física es verdaderamente una bendición - pero de acuerdo con las enseñanzas islámicas, la belleza es igual que cualquier otro material y de los rasgos perecederos tales como la riqueza, el rango y la ocupación. La belleza física por sí sola tiene poco valor y se le da ninguna importancia en el Islam, si no acompaña la belleza interior (la piedad y las buenas características morales). La verdadera belleza es lo que llevamos con nosotros en nuestro viaje hacia el más allá: nuestras buenas obras. En el Sagrado Corán (3:106) se nos recuerda el Día del Juicio, cuando los hechos de las personas determinará su apariencia física: "El día en que (algunos) a su vez las caras brillantes y (algunos) a su vez las caras oscuras, a continuación, en cuanto a aquellos cuyos rostros se vuelven negro: ¿Sabía usted creer después de que su creencia de Sabor por lo tanto, el castigo por no haber creído "?.
En nuestra vida cotidiana a menudo nos encontramos personas que puedan ser bien parecido, pero algo acerca de su carácter nos repele de ellos, lo contrario también es cierto para las personas que pueden no ser tan guapo, pero se muestran hermosos para nosotros debido a sus cualidades positivas . Un artículo reciente por el cirujano plástico Dr. Robert Tornambe, publicado por el Huffington Post, presenta una interesante conclusión acerca de cómo la belleza cuenta los jueces. El artículo "¿Qué hace que una persona fea?" se centra en ciertos rasgos de personalidad positivos que contribuyan a la mejora ya veces incluso determinar la forma en que percibimos la belleza física. Algunas de las características que se mencionan son la confianza, la alegría, el altruismo y optimismo. Cuando se trata de juzgar entre la belleza física y la personalidad, nuestra mente se inclina hacia la apreciación de las personas que poseen esos rasgos positivos y brillantes almas.
fuente:islamicawakening
29.7.12
Ramadán: El Mes de Ayuno en la Tradición Islámica
Por Kamel Gomez
fuente:islamoriente.com
¡Oh gente! Por cierto que ha venido hacia vosotros el Mes de Dios con Bendiciones, Misericordia y Perdón. Éste es un Mes que ante Dios es el mejor de los meses, sus días los mejores días, y sus horas las mejores de las horas.
El Profeta Muhammad Cada año, los más de 1500 millones de musulmanes de todo el mundo inician la práctica del ayuno de Ramadán, noveno mes del calendario lunar islámico.
Desde la jurisprudencia islámica, el ayuno del mes Ramadán es un mandato obligatorio que se realiza desde el alba (aproximadamente una hora y media antes de la salida del sol) hasta el momento del ocaso (unos minutos después de la puesta del sol). Durante ese periodo los musulmanes nos abstenemos de
comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales.
La práctica del ayuno no es exclusiva del Islam, también encontramos este ejercicio espiritual en otras religiones- la realizan personas adultas que no perjudiquen en absoluto su salud, exceptuando a los ancianos, las mujeres embarazadas o que estén amamantando.
El ayuno tiene grandes beneficios tanto sociales como individuales que siempre es bueno mencionarlos, en especial para las personas que están alejadas de cosmovisiones espirituales y que viven sumergidos en concepciones materialistas ajenas a las necesidades del hombre y, por lo tanto, perdidas en los
múltiples senderos de lo insignificante.
Uno de ellos es la caridad hacia los pobres, donde los musulmanes compartimos con los más humildes las necesidades de falta de comida y agua, lo que nos permite concebir las dificultades de los necesitados a través de nuestra propia experiencia. Cada integrante de nuestra comunidad al final del mes
entrega el Zakat (contribución obligatoria), que se realiza como un gesto de
justicia social y no solamente de solidaridad.
Desde el ámbito más personal, el musulmán se entrega a la Voluntad de Dios al poder contrariar sus pasiones, además de recordar sus obligaciones y recobrar energías para el resto del año. En este mes, intentamos que nuestros días y noches no sean como las del resto del año. Además del ayuno vinculado a lo corporal, el musulmán intenta ayunar con sus sentidos (evitando que nuestros ojos, oídos, lengua, etc, cometan faltas y/o dañen al prójimo) y también con su corazón (tratando de estar siempre presente en todo aquello que Dios ordena y estar ausente de todo lo que Dios nos ha prohibido). Nos enseña el Mensajero de Dios Muhammad:
Éste es el Mes de Ramadán. Quien ayune en su día, se ponga de pie en adoración parte de su noche, preserve su estómago y sus partes pudendas, y resguarde su lengua, por cierto que habrá salido de los pecados, tal como sale del mes. Dijo un compañero: ¡Oh Mensajero de Dios! ¡Qué hermosa enseñanza!. Y el Mensajero de Dios sentenció: ¡Pero qué difíciles condiciones!.
En fin, los musulmanes aprovechamos de la mejor manera estos días y noches leyendo el Corán, nuestras súplicas (como la de Los mil nombres de Dios), intentando mejorar como personas y acercarnos a la Presencia de Dios en nuestro ser, reflejando en nuestros actos Su Justicia y Misericordia .
Quisiéramos, por último, compartir esta súplica que nos llega del sucesor espiritual y político del Mensajero de Dios, el Imam Ali:
Dios mío, me basta el honor de ser tu siervo, y me basta el orgullo de que Tú seas mi señor. Tú eres como yo quiero, ¡haz de mí como Tú quieras!
y que la paz de Dios sea con Uds
Acontecimientos del Mes de Ramadán
Día 1 – Fallecimiento de Abû ‘Alî Sînâ (Avicena) – (428 H.L.).
Día 2 Conquista de La Meca (8 H.L.)
– Designación del Imam ‘Alî Ar–Ridâ (P) como heredero al califato abbasida por parte del califa Al–Ma’mum – (201 H.L.).
Día 3 – Batalla de Tabûk (9 H.L.).
– Fallecimiento del Sheij Al–Mufîd (ra) – (413 H.L.).
Día 4 – Fallecimiento del Aiatul·lah Mirzâ Hâshim Âmolî (1413 H.L.).
Día 6 – Juramento de Fidelidad (bai‘ah) de la gente a Imam Ar–Ridâ (P), según una narración.
Día 7 – Fallecimiento de Abû Tâlib (año 10 de la bi‘zah) 3 años antes de la Hégira, según una narración.
– Conquista de Jaibar.
Día 9 – Invitación de la gente de Kufah al Imam Husein (P) para que sea su gobernante – (año 60 H.L.)
Día 10 – Fallecimiento de Hadrat Jadîÿah Al–Kubrâ (P) 3 años antes de la Hégira, según una narración.
Día 12 – Pacto de hermandad entre el Enviado de Dios (BP) y ‘Alî (P) – (año 1 H.L.)
Día 14– Muerte de Mujtâr Zaqafî (año 67 H.L.).
Día 15 – Nacimiento del Imam Hasan Al–Muÿtabâ (P) – año 3 H.L.
– Envío de Muslim ibn ‘Aqîl a Kufah por parte de Imam Husein (P) – año 60 H.L.
– Martirio del gran faqîh Zain Ad–Dîn (shahîd az–zânî) – año 965 H.L.
Día 17 – Ascensión a los cielos del Noble Profeta del Islam (BP) – 6 años antes de la Hégira.
– Batalla de Badr (año 2 H.L.)
Día 18– Primera Noche del Decreto (Lailat–ul Qadr).
Día 19 Amîr Al–Mu’minîn Imam ‘Alî (P) recibe el golpe de espada que le hiere mortalmente– año 40 H.L.
Día 20 Conquista de La Meca (año 8 H.L.).
– Segunda Noche del Decreto (Lailat–ul Qadr).
Día 21 – Martirio del nacido en la Ka‘bah y legítimo sucesor del Noble Profeta (BP), Hadrat Amîr Al–Mu’minîn ‘Alî (P) – año 40 H.L.
– Fallecimiento del Aiatul·lah Sheij Hurr Al–‘Âmelî (año 1104 H.L.).
Día 22 – Tercera Noche del Decreto (Lailat–ul Qadr).
– Revelación del Sagrado Libro “Al–Inÿîl” (El Evangelio) a Jesús (P).
Día 23 – Revelación del Sagrado Corán al Profeta del Islam (BP) – 13 años antes de la Hégira.
Día 25– Batalla de Nahrawân (año 38 H.L.).
Día 26– Día Internacional de Quds (último Viernes del Mes de Ramadán).
Día 29 – Batalla de Hunain.
25.7.12
“Reforma Espiritual en Ramadán”
Jalil Sahurie
El desarrollo de la conciencia de Dios
Con
el tiempo nos hemos convertido en más y más inmunes a la inhumanidad.
Nos estamos volviendo indiferentes a la injusticia, la corrupción y al
comportamiento poco fraterno. Miles de nuestros hermanos y hermanas
inocentes están muriendo en distintas partes del mundo debido a la
injusticia o a la opresión. La corrupción es la raíz del sufrimiento
para muchas personas que nos rodean. El terrorismo está oprimiendo y
sembrando el terror entre la especie humana. Estos son algunos de los
peores sucesos de todo el mundo.
Pero lo que
vemos en nuestras pequeñas comunidades no es mejor. Somos testigos de
una conducta destructiva que está destruyendo la fraternidad.
Hermanos
se encuentran murmurando acerca de otros hermanos. Las hermanas están
tomando juramento de silencio frente a otras hermanas. Estamos luchando
entre nosotros mismos y destruyendo nuestra unidad por razones mundanas y
sin sentido. ¿Por qué? ¿Qué pasa con la humanidad?
¿Esto
es porque la mente humana está perdiendo su lado espiritual? ¿Estamos
perdiendo el contacto con la conexión que tenemos con el Todopoderoso?
¿Estamos
con vistas a las enseñanzas de nuestro Profeta y su Inmaculada Progenie
(La paz sea con todos ellos)? En tiempos donde el materialismo y la
injusticia son innegables, estamos perdiendo la sabiduría de nuestra
religión.
Estamos en una grave necesidad de
auto-reflexión y de reforma espiritual. ¿Y cuando mejor para empezar que
el mes sagrado de Ramadán?
El mes de Ramadán
ofrece una gran oportunidad para que nosotros nos reformemos y
perfeccionemos nuestra espiritualidad. Ramadán es el noveno mes del
calendario islámico, y para millones de musulmanes, es un período
sagrado dedicado al ayuno, la oración intensiva, el sacrificio, la
adoración, la súplica, el arrepentimiento, la autopurificación, y los
logros espirituales. Cada año, los musulmanes rediseñan su vida para
centrarse en los objetivos de Ramadán: "Una completa sensibilización del
cuerpo en relación a Dios y un agradecimiento humilde por las
bendiciones que nos ha concedido". Donde hay conciencia de Dios, allí
hay espiritualidad. Una vez que se alcanza la espiritualidad, estamos
obligados a alcanzar la auto-justicia, la cual es la clave del éxito en
este mundo y en el más allá.
Ahora, la pregunta
es: ¿cómo podemos alcanzar la espiritualidad a través del mes de
Ramadán? ¿Qué hace exactamente nos enseña Ramadán? ¿El ayuno es sólo una
de esas cosas que hemos visto que nuestros ancianos hacen y lo seguimos
por costumbre? ¿Es todo acerca de hacernos pasar hambre a nosotros
mismos para perder un poco de peso y poder así mostrar nuestras ropas
nuevas para el Eid?
El Ramadán es mucho más que no
comer y beber. Si bien el ayuno nos exige a nosotros mismos abstenernos
de muchas de las cosas que son permisibles para nosotros en todo
momento, tales como comer y beber. Restringiendonos durante la mayor
parte del día, nos enseña la disciplina y la capacidad de hacer
cualquier cosa si ponemos nuestras mentes en la misma. Esto nos ayuda a
luchar cuando se trata de controlar nuestros deseos y ser estrictos con
nosotros mismos. Para un hombre estar en la presencia de su bella
esposa, dentro de la intimidad de su hogar, y en un ambiente muy
romántico, y aún así controlar su deseo permitido sólo por la obediencia
de Dios hace maravillas para su auto-disciplina, auto-control, y el
auto-sacrificio. Aumenta la capacidad de controlar nuestro nafs cuando
sea necesario. Nos movemos un paso más cerca de ganar la conciencia de
Dios.
El
comienzo del éxito viene de la fe y su conclusión proviene de la
conciencia de Dios. El Sagrado Corán ha animado a los creyentes para
desarrollar la conciencia de Dios, ya que sin ella, la fe no tiene
sentido. Dios ha dicho: "¡Oh Vosotros que creéis! Se os ha
ordenado que ayunéis, de la misma manera que fue ordenado a quienes os
precedieron. Quizás así seáis temerosos de Dios. [Corán; 2:183]".
El
ayuno nos hace consciente de Dios, y al limitar la libertad a nosotros
mismos, mientras que en el estado de ayuno por placer de Dios, sentimos
el deseo de obedecer Allah intensamente y acercarnos hacia su amor.
El Profeta Muhammad (Bpd) ha dicho: "El
mes sagrado ha venido a ti. Dios ha abierto las puertas del paraíso y
cerró las puertas del fuego del infierno y los demonios han sido
encadenados. Hay una noche [durante este mes], que es mejor que mil
meses. Quien estuviera privada de su bien estará muy privado [de algo
grande]".
Nuestras almas se van a través
de un viaje espiritual a través de los 30 días de Ramadán. Como seres
humanos, es fácil para nosotros caer en hábitos. Ramadán nos lleva hacia
los hábitos que pueden ser comprendidos. Nos enseña la disciplina en
materia de hábitos de alimentación, manejo de tiempo, las relaciones con
familiares y amigos, y a abstenernos de malas acciones.
Por
estos días, la mayoría de nosotros nos encontramos comiendo en exceso
sólo por comer. Restringiendonos de alimentos, con tiempos estrictos
para consumirlos, y las consecuencias de comer mientras en el estado de
ayuno demuestra la importancia de comer bien. Poniendonos a nosotros
mismos en estos hábitos alimenticios a menudo nos deja pensando dos
veces antes de comer en el Eid, solo por el temor de romper
accidentalmente nuestros ayunos. Esta es la preocupación y conciencia
que se recomienda en el Islam, aún cuando se consumen los alimentos.
La
gestión del tiempo también es otra de esas cosas con la que muchos de
nosotros luchamos. La oración ha establecido los tiempos en que
necesitan ser ofrecidas. Sin embargo, el ofrecimiento de la oración es
flexible, ya que hay un lapso de muchas horas en las que se pueden
ofrecer, mientras que, por ejemplo, el comienzo de un ayuno no puede ser
movido hacia adelante. Si uno está haciendo algo que está prohibido un
segundo después del inicio de un ayuno, el ayuno queda invalidado al
instante. Esto nos enseña la importancia del tiempo y de la gestión del
tiempo. Adicionalmente, nosotros oscilamos las oraciones
congregacionales hasta una vez al año, si nos vemos obligados por
nuestros padres, y nosotros nos reunimos de vez en cuando en la boda de
alguna persona al azar. Sin embargo, los actos especiales de Ramadán y
el concepto del Iftar le brinda a la comunidad unidad y hermandad que
son unos de los valores humanos superiores y a la vez fotalece las
relaciones entre sus miembros. Esta es la forma en la que tenemos que
regular nuestras almas paras sobrevivir espiritualmente en este mundo.
Este
mes sagrado está dedicado a la purificación del cuerpo y mente. Hay
muchos otros beneficios del ayuno, así, en este mundo y en el más allá.
El placer de Dios es, obviamente, el más grande. El perdón de los
pecados es también otro de los beneficios que obtenemos del ayuno. El
Profeta (Bpd) ha dicho: "Quien ayuna el mes de Ramadán,
obedeciendo todas sus limitaciones y cuidandose así mismo en contra de
lo que está prohibido, ha hecho expiación por los pecados cometidos
antes de él".
También hay muchos
beneficios de salud producto del ayuno. Mientras ayunamos, nuestro
sistema digestivo está en reposo y le da tiempo para reparar órganos y
rejuvenecerse antes de que nos bombardeen con un montón de comida para
digerir sin tiempo suficiente para conseguir su trabajo hecho. Esto
permite un mejor funcionamiento de los sistemas y evita muchas
enfermedades. Esto permite un mejor funcionamiento de los sistemas y
evita muchas enfermedades. Del mismo modo, nosotros ingerimos algunos
subproductos tóxicos cuando consumimos nuestros alimentos, que suelen
ser atendidos por el hígado en el proceso de desintoxicación. En
Ramadán, el hígado tiene un tiempo adecuado para llevar a cabo el
proceso de desintoxicación sin tener que lanzarle más y más comida
contra él continuamente. Aparte de esto, el ayuno también mejora la
agudeza mental y la resistencia física y mental, ya que el cuerpo se
capacita para sobrevivir sin la gratificación instantánea y continua
proporcionada por los alimentos y bebidas.
El
Ramadán es una oportunidad para que abandonemos nuestros hábitos
normales y tratar de llegar a un mayor grado de moderación y de
espiritualidad con el fin de acercarnos más a Dios y alejarnos de la
negatividad del mundo. Debemos reflexionar y contemplar nuestras vidas
con el fin de ver este mundo y el propósito de nuestra existencia con
una visión de penetración más clara. Hay que recordar que para mantener
lo que hemos luchado para alcanzar durante el mes sagrado de Ramadán,
que es la capacidad de moderar, la disciplina, y la práctica del
auto-control. Hábitos como la Oración de la Noche, la recitación del
Sagrado Corán, el arrepentimiento, la súplica, y reunirse con otros para
las comidas deben mantenerse incluso después de Ramadán. Si somos
capaces de lograr esto, entonces realmente nos hemos beneficiado del Mes
Sagrado y son unos cuantos pasos más para ganar la conciencia de Dios.
fuente:abna.ir
19.7.12
Ahkam del Ayuno.
fuente: centro cultural sahar
Reglas acerca del ayuno.
El ayuno es el cumplimiento de la Orden de Dios desde la lla- mada de la oración del alba (el momento de la primera luz de la aurora) hasta el ocaso (un poco después de la puesta del sol), abste- niéndose de ciertas cosas que luego explicaremos en detalle.
La Intención.
1. Lo verdaderamente necesario para este tema es tener la in- tención de ayunar en el tiempo correspondiente con el objeto de cumplir la Orden de Dios, entonces no es necesario repetir mentalmente la intención o decir “mañana voy a ayunar”.
2. Se puede hacer intención en cada noche del mes de Ramadán para el día siguiente. Es mejor que se haga al principio del mes (la primera noche) con la intención de ayunar durante todo el mes.
3. El tiempo para hacer la intención de ayuno es desde el co- mienzo de la primera noche hasta la llamada a la oración del alba.
4. Alguien que se quede dormido antes de la primera luz de la aurora sin hacer intención de ayunar al día siguiente, si despierta antes del mediodía y hace intención de ayunar su ayuno es válido. Pero si despierta después del mediodía según precaución debe abstenerse de las cosas que invalidan el ayuno y luego debe hacer la compensación. Si trata de un ayuno opcional puede hacer intención de ayunar.
5. Sólo se deben especificar o definir las intenciones de los ayunos no correspondientes al mes de Ramadán, es decir de aque- llos que se realizan fuera de dicho mes, ya sea por pago, promesa, juramento, etc.
6. No se podrá ayunar meritoriamente si todavía se tienen ayu- nos por pagar. Pero si alguien fuese contratado por ayunar los ayu- nos de un difunto o tiene pago expiatoria (kaffarah), esa persona podrá realizar ayunos meritorios.
7. Si en el mes de Ramadán un niño se convierte en adulto antes de la llamada a la oración del alba debe ayunar, pero si ocurre esto después de la llamada a la oración del alba no es necesario que ayune ese día.
8. Si un incrédulo (no-musulmán) acepta el Islam debe ayunar a partir del día siguiente, pero sí se convierta antes o después del mediodía no es necesario ayunar este día ni tampoco recuperarlo.
9. Si en un día del mes de Ramadán un enfermo se cura antes del mediodía y no hizo nada que anulara el ayuno desde el alba, es necesario (debe) hacer intención de ayunar, pero si ocurre esto des- pués del mediodía no es necesario ayunar.
Formas de identificar el primer día de Ramadán 1. Si uno mismo ve la luna nueva.
2. Si un grupo de personas dignas de confianza reportan haber visto la luna nueva.
3. Si dos hombres justos reportan haber visto la luna nueva y sus descripciones no difieren.
4. Si han pasado treinta días del mes de Sha’ban. También el primer día del mes de Shaual (el día del desayuno) se establece con estas cosas.
5. Si la luna está muy alta o se pone tarde, ésta no es causa para identificar que la noche anterior era el primer día del mes.
6. Un reporte astronómico de la luna nueva no es una verifica- ción que debe ser obedecida acerca del primer día del mes de Ramadán o Shaual, etc. Sin embargo, si uno se siente seguro de que es correcto, debe seguir dicho reporte.
7. Si uno no está seguro de si es el último día de Sh’aban o el primero de Ramadán, no está obligado ayunar ese día.
a- Esprohibidoayunaresedíacon
b - Si uno ayuna en este día con intención del ayuno opcional (preferible) o reposición (compensación) y más tarde des- cubre que era el primero de Ramadán, puede incluir ese ayuno como un día de ayuno normal de Ramadán.
c- Sidacuentaenelcursodejorna
4.8.11
El ayuno del mes de Ramadán

Extraído de Las festividades islámicas, texto preparado por A. H. Molina y G. Falcón.
Said Nursi[i] afirma que: “Hay muchos propósitos Divinos incluidos en la obligación de ayunar durante el Ramadán relacionados con el auto entrenamiento y la autodisciplina. Uno de esos principios es el siguiente: el yo carnal desea estar libre y sin restricciones (…) incluso desea, por su misma naturaleza, un imaginario señorío. (…) Es en el sagrado Ramadán cuando el ser carnal de cada uno entiende que pertenece a Algún Otro (…) De este modo su señorío ilusorio es destrozado, le permite admitir su servidumbre y realizar su verdadera obligación, que es el acto de dar gracias”
“Ramadán es el nombre del noveno mes del calendario islámico, durante el cual los musulmanes llevan a cabo un ayuno que implica la abstinencia total de comida, bebida y relaciones sexuales desde el amanecer hasta la caída del sol. Esta práctica está considerada como uno de los Pilares del Islam y se encuentra claramente señalada en el Sagrado Corán:
“¡Oh los que creéis! Se os ha ordenado que ayunéis, de la misma manera que fue ordenado a quienes os precedieron. Quizás así seáis temerosos de Dios. (…) En el mes de Ramadán, en cual fue hecho descender el Corán, como una guía para la gente, como indicaciones claras de la Guía y del Discernimiento. Por tanto, quien de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él” (2: 183 –185)
La práctica del ayuno en Ramadán supone tanto un camino de purificación y autodisciplina por parte del creyente, como un momento de fortalecimiento de los lazos comunitarios. Es decir, por un lado, desarrolla las virtudes espirituales del ayunante y, por el otro, modela los comportamientos sociales sobre la base de la misericordia. Sobre el primer aspecto señalado, Said Nursi[i] afirma que:
La práctica del ayuno en Ramadán supone tanto un camino de purificación y autodisciplina por parte del creyente, como un momento de fortalecimiento de los lazos comunitarios. Es decir, por un lado, desarrolla las virtudes espirituales del ayunante y, por el otro, modela los comportamientos sociales sobre la base de la misericordia. Sobre el primer aspecto señalado, Said Nursi[i] afirma que:
“Hay muchos propósitos Divinos incluidos en la obligación de ayunar durante el Ramadán relacionados con el auto entrenamiento y la autodisciplina. Uno de esos principios es el siguiente: el yo carnal desea estar libre y sin restricciones (…) incluso desea, por su misma naturaleza, un imaginario señorío. (…) Es en el sagrado Ramadán cuando el ser carnal de cada uno entiende que pertenece a Algún Otro (…) De este modo su señorío ilusorio es destrozado, le permite admitir su servidumbre y realizar su verdadera obligación, que es el acto de dar gracias”.
Profundizando en este punto ‘Abd al Razzaq Yahya[ii]sostiene que el ayuno “(…) es metafísico en su esencia ya que no pertenece al orden natural y manifiesta directamente la trascendencia divina (…) La orden divina contradice así la orden de la naturaleza”. El ayunante es entonces plenamente consciente que Dios es “El que vivifica y el que hace morir”. La abstinencia de comida y bebida durante el día obliga al creyente a reflexionar sobre la Misericordia de Dios en su cotidiano existir y así, a la puesta del sol, volver sobre los alimentos y el agua agradecido por el Amor que Dios le manifiesta permitiéndole, como creatura, disfrutar de los mismos.
En cuanto al fortalecimiento de los lazos comunitarios durante Ramadán, Nursi sostiene que,permanentemente, Dios “(…) llama al rico para que ayude al pobre. Sin embargo, sólo a través del ayuno el rico puede sentir el hambre y la situación trágica del pobre. Sin ayunar, muchas personas ricas y autocomplacientes no pueden percibir cuan dolorosos son el hambre y la pobreza, y hasta qué punto el pobre necesita atención. Preocuparse por el prójimo es la base del agradecimiento verdadero”. Incluso los modales y la conducta para con el otro deben ser pulidos en Ramadán; el Profeta Muhammad (P.B.) dijo:“(…) Si alguno entre vosotros está ayunando, que se abstenga ese día de conversaciones banales y de gritos. Si alguien lo insulta o se le enfrenta, que le diga: ‘Soy un hombre que ayuna, estoy ayunando’”.
[i]NURSI, Said. Ramadán.el Bendito mes del islam. Edición de la Fundación de la Amistad Argentino Turca. Bs. As. S/A. Pág 3
[ii] ‘Abd al Razzaq Yahya Textos sobre eyuno de Ibn Arabi. Mandala Ediciones. Madrid. 2005. Pág. 31
Extraido: de Islam en Mar del Plata
En cuanto al fortalecimiento de los lazos comunitarios durante Ramadán, Nursi sostiene que,permanentemente, Dios “(…) llama al rico para que ayude al pobre. Sin embargo, sólo a través del ayuno el rico puede sentir el hambre y la situación trágica del pobre. Sin ayunar, muchas personas ricas y autocomplacientes no pueden percibir cuan dolorosos son el hambre y la pobreza, y hasta qué punto el pobre necesita atención. Preocuparse por el prójimo es la base del agradecimiento verdadero”. Incluso los modales y la conducta para con el otro deben ser pulidos en Ramadán; el Profeta Muhammad (P.B.) dijo:“(…) Si alguno entre vosotros está ayunando, que se abstenga ese día de conversaciones banales y de gritos. Si alguien lo insulta o se le enfrenta, que le diga: ‘Soy un hombre que ayuna, estoy ayunando’”.
[i]NURSI, Said. Ramadán.el Bendito mes del islam. Edición de la Fundación de la Amistad Argentino Turca. Bs. As. S/A. Pág 3
[ii] ‘Abd al Razzaq Yahya Textos sobre eyuno de Ibn Arabi. Mandala Ediciones. Madrid. 2005. Pág. 31
Extraido: de Islam en Mar del Plata
18.7.11
LOS PILARES DEL AYUNO

Los pilares del ayuno en el Islam, bien sea en el mes de Ramadán, o en otros meses, son los siguientes:
1) La abstinencia de todo aquello que rompa el ayuno [Bien sea bebida, comida o relaciones carnales) desde el alba hasta la puesta del sol.
2) Tener presente la intención
Se debe tenerla presente en la mente y en el corazón, sin necesidad de decir nada con la lengua [de pronunciar algo concreto (es decir la intención)], tiene que ser antes del fayr (inicio del tiempo de la primera oración del día), y puede ser dicha diariamente, o por todo el mes desde su inicio.
¿QUIEN DEBE AYUNAR?
El ayuno es deber del musulmán adulto, sano de juicio, saludable, residente (no de viaje) bien sea hombre o mujer. En cuanto a la mujer, debe estar fuera de la menstruación, y del puerperio. Por lo tanto, no debe ayunar el enfermo mental, ni el menor, ni el viajante, ni a la mujer durante la menstruación o puerperio, así como a la embarazada, o la lactante que teme por su pequeño, ni los ancianos débiles.
CASOS ESPECIALES
1- El ayuno del menor de edad
El menor de edad no está obligado a ayunar, pero se le debe ordenar por parte de sus padres, para que se acostumbre a ello, y practicarlo sin mucha dificultad al ser mayor. Lógicamente, tiene que ser sano y poder hacerlo sin repercusiones adversas.
2- A quién se le permite desayunar en Ramadán y pagar la compensación:
a) El anciano débil cuya salud puede empeorar.
b) El enfermo crónico y que no tiene la posibilidad de recuperar los días desayunados.
c) Los que ejercen trabajos muy duros y que no tienen la posibilidad de encontrar otro trabajo más liviano, como puede ser el herrero, por ejemplo.
d) Todos los casos mencionados anteriormente están obligados a dar de comer en compensación a un pobre por cada día que no hayan ayunado, y no tienen por qué recuperarlo.
3- A quiénes se les permite desayunar en Ramadán y tienen que recuperar los días desayunados:
a) Los enfermos cuyo estado de salud puede empeorar con el ayuno y se espera su recuperación de la enfermedad y su curación.
b) En casos de tener hambre o sed severas que pueden repercutir muy gravemente en el estado de la salud.
c) Al que está de viaje se le permite desayunar cuando viaja la misma distancia por la que se le permite acortar las oraciones y rezarlas juntas. Es decir, la del Duhur con la del 'Asr 2 y 2 Rak'atas envez de 4 y 4; las del Magrib con las de 'Isha3y2 en vez de 3 y 4 Rak'ats.
Los casos en que se les prohíbe ayunar y deben recuperar los días desayunados.
a) Las mujeres que están con la menstruación o durante el puerperio, ya que esta tajantemente prohibido su ayuno, así como su oración, teniendo que recuperar el ayuno, pero no la oración (La derviche, si la recupera).
DEBERES QUE SE PRESERVAN DURANTE EL AYUNO
1) As-suhur:
El suhur consiste en tomar algún alimento por la madrugada, siempre antes del Fayr, por muy poco que sea la cantidad de comida o bebida, aunque fuera un poco de agua, tiempo que se extiende desde la medianoche hasta la entrada del momento de la oración, antes de las primeras luces del alba, con la intención del ayuno presente en la mente, pues el suhur es bendición y prosperidad como dice el Profeta (PB).
2) Romper el ayuno inmediatamente después de la puesta del sol y al comienzo del tiempo de la oración de magrib:
Pues dice el Profeta (PB): "Los hombres permanecen en el bien mientras no retrasen la ruptura del ayuno después de la puesta del sol".
3) El orar y suplicar en el momento de romper el ayuno:
Por ejemplo, decía el Profeta (PB): "Se fue la sed, se hidrataron las venas, y se logró la recompensa con el permiso de Dios".
4) El abstenerse de todo lo que contradice el ayuno en lo moral:
Ya que el ayuno es una gran escuela de disciplina y doctrina, tanto espirituales como morales, pues no se limita a la abstinencia de comer o beber solamente, sino de todo lo que sea mala palabra, mal acto o mal pensamiento. El ayunante debería ser indulgente en caso de ser insultado o agredido por alguien, debiendo evitar todas las obscenidades.
5) El uso del siuák durante el ayuno:
Es un trozo de rama de un árbol especial que se encuentra en la península arábiga y que es de muchos beneficios, tanto para los dientes como para las encías y la boca, y se usa como un cepillo de dientes.
6) Ser generoso:
El musulmán siempre tiene que ser generoso, pero lo es más en el mes de Ramadán.
7) Incrementar la lectura del Sagrado Corán:
Durante el mes de Ramadán, en que fue revelado el Sagrado Corán, se debe recitar éste con mayor frecuencia que en los otros meses. Además dijo el Profeta (PB): "El ayuno y el Sagrado Corán intercederán a favor del siervo el Día de la Resurrección."
8) Incrementar las prácticas:
Sobre todo en los últimos diez días del mes de Ramadán, tal como lo hacía el Profeta (PB).
COSAS Y HECHOS QUE ESTÁN PERMITIDOS DURANTE EL PERIODO DE ABSTINENCIA.
1) Bañarse, ducharse, nadar y sumergirse en el agua con la condición de que no trague nada por la boca o por la nariz.
2) Poner el Kuhl o colirio en los ojos, sea en gotas, cremas, etc. El Kuhl es una clase de mascara natural (polvo natural negro) que se utiliza para los bordes de los párpados, bien como medio de tratamiento de los ojos de algunas enfermedades, o bien como medio de belleza.
3) El beso: el besar uno a otra, así como el hombre a su esposa y viceversa, pero sin acceder al orgasmo o salida del liquido seminal.
4) Las inyecciones, sean intramusculares, subcutáneas o intra cutáneas, a condición de que no sean nutritivas.
5) La sangría (venopunción) que se utiliza en algunas enfermedades como medio de tratamiento.
6) Enjuagarse la boca con agua o aspirar el agua por la nariz durante las abluciones y volver a echarlo hacia fuera, con la finalidad de limpiar la boca y las fosas nasales.
7) Está permitido tragar las cosas inevitables como son la saliva, o el polvo (en algunos trabajos).
8) El uso de supositorios, ya sean anales o vaginales.
9) El uso de colonias, perfumes y maquillajes.
10) Comer, beber y tener relaciones sexuales desde que se rompa el ayuno ( puesta de sol) hasta la abstinencia (salida del alba).
11) Está permitido retrasar el Gusl (la ablución mayor) hasta después de la salida del sol a las mujeres que tuvieron menstruación o puerperio y quedaron libres la noche anterior.
COSAS Y HECHOS QUE INVALIDAN EL AYUNO Y HAY QUE RECUPERARLO
1) Comer o beber intencionadamente. En cambio el comer o beber olvidando el ayuno no invalida éste, pero una vez que se de cuenta de ello, tiene que abstenerse y completar el día ayunando.
2) El vomitar intencionadamente. En caso de ser involuntario no debe recuperarlo.
3) La menstruación o el puerperio, aunque empiecen en las últimas horas del día (antes de ponerse el sol) se debe recuperar.
4) La masturbación intencionadamente. Bien sea por la mano o por cualquier otro medio, abrazando a su mujer, besándola, acariciándola.
5) El tener la intención de desayunar, aunque no haya tomado nada de comida o bebida que rompe el ayuno.
6) El comer, beber, o tener relaciones sexuales, creyendo que se había puesto el sol, o hubiera salido el alba, pero posteriormente se da cuenta de lo contrario. En caso de tener relaciones sexuales durante la abstinencia, queda anulado el ayuno de dicho día y hay que hacer lo que se conoce en el Islam como "Kaffárah".
Kaffárah: Es ayunar dos meses seguidos, si le fuera posible, o dar de comer a 60 pobres, en caso de no poder ayunar, o librar a un esclavo, si no puede ayunar o dar de comer a 60 pobres. En caso de tener el hombre relaciones sexuales con su esposa voluntariamente por ambos, los dos tienen que hacer Kaffárah.
En cambio en caso de ser forzada la mujer, por su esposo, no tiene porque hacer kaffárah. Si comete el mismo acto otro día, tendrá que hacer otra kafrárah y en caso de hacerlo dos veces en el mismo día hará solo una kaffárah, ya que se considera cada día independientemente de los otros.
La recuperación de los días desayunados en Ramadán
La recuperación de los días desayunados o anulados durante el mes de Ramadán no tiene por qué ser inmediatamente después de dicho mes, sino que dispone de un largo período de tiempo que se extiende desde que finaliza el actual mes de Ramadán, hasta que empiece el siguiente. Lo mismo sucede con la kaffárah. Hay que recuperar un día por cada día que haya desayunado durante el mes de Ramadán, pero no tienen por qué ser todos los días seguidos (en caso de ser más de un día). Se podrán hacer seguidos o salteados. En caso de llegar el mes de Ramadán del año siguiente, y no hubiera recuperado los días adeudados, ayunará ese mes y recuperará lo que adeudare más tarde. En caso de fallecer y deber días del mes de Ramadán, éstos podrán ser recuperados bien por su "ualy" (familiar encargado), o bien por uno de los que lo heredan.
El ayuno se diferencia de la oración en este sentido, ya que la oración no podrá ser recuperada por otros.
LAILAT-UL QADR
La llegada del mes de Ramadán trae consigo uno de los acontecimientos más importantes y especiales, tanto real como simbólicamente, para un musulmán: Lailat-ul Qadr, la noche del decreto. Como sabemos, ésta es la noche en la cual Muhammad (PB) recibió la primera revelación del Sagrado Corán, y así comenzó su misión como Profeta y Mensajero de Allah. Por si solo este hecho es causa de gran regocijo.
Otros ayunos
El ayuno se puede clasificar en dos tipos:
1- El ayuno obligatorio (Fard)
2- El ayuno voluntario (Nafl)
1 - El ayuno obligatorio (Fard) se divide a su vez en:
a) El ayuno del mes de "Ramadán"
b) El ayuno del "Kaffárah"
c) El ayuno del “Nadr” o de las promesas que hace uno a si mismo ante Dios.
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