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31.7.12

La percepción de la belleza



¿Cómo el Islam ver la belleza humana? Es la belleza física siempre considerado como un rasgo positivo? Ni que decir tiene, la belleza física es verdaderamente una bendición - pero de acuerdo con las enseñanzas islámicas, la belleza es igual que cualquier otro material y de los rasgos perecederos tales como la riqueza, el rango y la ocupación. La belleza física por sí sola tiene poco valor y se le da ninguna importancia en el Islam, si no acompaña la belleza interior (la piedad y las buenas características morales). La verdadera belleza es lo que llevamos con nosotros en nuestro viaje hacia el más allá: nuestras buenas obras. En el Sagrado Corán (3:106) se nos recuerda el Día del Juicio, cuando los hechos de las personas determinará su apariencia física: "El día en que (algunos) a su vez las caras brillantes y (algunos) a su vez las caras oscuras, a continuación, en cuanto a aquellos cuyos rostros se vuelven negro: ¿Sabía usted creer después de que su creencia de Sabor por lo tanto, el castigo por no haber creído "?.
En nuestra vida cotidiana a menudo nos encontramos personas que puedan ser bien parecido, pero algo acerca de su carácter nos repele de ellos, lo contrario también es cierto para las personas que pueden no ser tan guapo, pero se muestran hermosos para nosotros debido a sus cualidades positivas . Un artículo reciente por el cirujano plástico Dr. Robert Tornambe, publicado por el Huffington Post, presenta una interesante conclusión acerca de cómo la belleza cuenta los jueces. El artículo "¿Qué hace que una persona fea?" se centra en ciertos rasgos de personalidad positivos que contribuyan a la mejora ya veces incluso determinar la forma en que percibimos la belleza física. Algunas de las características que se mencionan son la confianza, la alegría, el altruismo y optimismo. Cuando se trata de juzgar entre la belleza física y la personalidad, nuestra mente se inclina hacia la apreciación de las personas que poseen esos rasgos positivos y brillantes almas.


fuente:islamicawakening

13.10.11

Carta para mis hermanas en el Islam, tanto casadas y solteras




Bismillahi ar rahmani ar rahim
Assalamu alaikum wa rahmatu Allahi wa barakatu
Para ti mi hermana en el Islam con mucho amor por la causa de Allah
Muchas mujeres musulmanas, de todas partes del mundo, tanto las que han sido criadas siempre como musulmanas como las que hemos abrazado el Islam posteriormente enfrentan hoy en día una situación que tienden a desalentarlas a momentos, me refiero específicamente a encontrar un buen esposo musulmán con quien casarse y completar la mitad de su fe.
El sentimiento de querer tener a ese alguien en quien encontrar compañía, apoyo, amor y sobre todo fe, es algo natural en todo ser humano, así ha sido desde la creación de Adam (la paz sea con él):
Ibn Abbas y un grupo de compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) narraron que cuando Iblis fue sacado del Paraíso y Adam (la paz sea con él) fue acomodado allí, Adam se sintió solo en el Paraíso y no tenía una compañía de la cual obtuviera tranquilidad. Él durmió por un tiempo y cuando despertó, vio a una mujer que Allah creó de sus costillas. Así que él le preguntó: “¿Quién eres tú?” Ella respondió: “Una mujer” Él preguntó: ¿Para qué has sido creada?” Ella dijo: “Para que tu pudieras encontrar tranquilidad en mí.”
(Tomado del libro Historias de los Profetas de Ibn Kathir)
Hoy en día, muchas musulmanas solteras, sienten algo muy similar a lo que sintiera Adam (la paz sea con él) hace tanto tiempo atrás, se sienten solas y quisieran tener a ese alguien en quien poder encontrar tranquilidad. Esta situación es más común en aquellas musulmanas que practican el Islam en países donde los musulmanes somos aún una minoría y enfrentan casi a diario obstáculos y dificultades por parte de sus familias no musulmanas, de sus amistades no musulmanas, de toda la sociedad no musulmana en la que se desenvuelven.
¿Cuántas hermanas sienten dificultad de rezar en su propio hogar porque viven con su familia no musulmana quienes están totalmente en contra de su fe? ¿Cuántas hermanas son ridiculizadas o discriminadas por sus propias familias o amistadas por tratar de usar el hijab y vestirse modestamente? ¿Cuántas hermanas son constantemente culpadas por noticias negativas de cosas que pasan en países de mayoría musulmana aunque ellas no tienen nada que ver con eso?¿Cuántas hermanas no pueden conseguir acceso a carne halal y deben conformarse con verduras y mariscos? ¿Cuántas hermanas se ven en la difícil encrucijada de decidir si ponerse o no el hijab cuando van a buscar trabajo porque tienen que mantenerse a ellas mismas y en ocasiones también a sus familias? Y así puedo seguir exponiendo más ejemplos de todas las situaciones que deben sobrellevar las nuevas musulmanas en países o sociedades no islámicas, en especial cuando son solteras.
De acuerdo a un reporte auténtico “La más grande recompensa proviene de las más grandes pruebas. Cuando Allah ama a alguien, lo prueba, y quien acepte gana su complacencia, y quien se enoje con su designio, gana su enojo”.
(Narrado por at-Tirmidhi, 2396; Ibn Máyah, 4031; clasificado como auténtico por el shéij al-Albani)
Es difícil hermanas, las pruebas son fuertes, en especial cuando somos las únicas musulmanas en nuestras familias, es entendible que sientas que todo sería más sencillo si estuvieras casada con un musulmán piadoso. Sin embargo, ánimo hermana, alhamdulillah (Gracias a Allah) por todo y vamos a pensar en lo siguiente.
-Sí, es verdad, has abrazado el Islam y te has comprometido a practicarlo en una sociedad en la que los musulmanes aún son pocos en números, sin embargo alhamdulillah, mira que a pesar de que el Islam casi no se conozca en tu país, tú has sido bendecida con la guía de Allah en una sociedad en la que hubiera parecido imposible llegar a conocer el camino recto.
-Sí, es verdad, ser la primera musulmana en tu familia, en especial mientras aún vives con ellos es algo complicado, ellos al principio no lo toman nada bien, no lo entienden y a como de lugar quieren sacarte de ellos, no te apoyan, no te respetan, hasta te hacen sentir culpable diciendo que has rechazado lo que ellos te han enseñado e inculcado, sin embargo, alhamdulillah, aunque en un principio es difícil, con el tiempo al ver tu firmeza en tu creencia te empezarán a respetar poco a poco inshaallah (si Allah quiere) y tienes la bendición de ser la persona que está llevando el mensaje del Islam a tu hogar, aunque no te dejen decirles ni una palabra sobre el Islam, el simple hecho de ver tu correcto comportamiento es una forma de mostrarles el verdadero Islam y con el tiempo y la guía de Allah ellos logren también abrazar esta religión y forma de vida como suya. No te rindas, pide día a día a Allah que los guíe también y recuérdate ser el mejor ejemplo de musulmana que puedas ser para ellos mientras tanto.
-Sí es verdad, es difícil usar el hijab, encontrar trabajo con hijab, comer carne halal, soportar las burlas y críticas a nuestra religión y forma de vida, sin embargo, alhamdulillah, recuerda que estas pruebas son solo una muestra del amor de Allah y que mientras más grande la prueba, más fuerte se hará tu fe y así mismo inshaallah más grande será la recompensa, recuerda también que después de la dificultad viene la facilidad, recuerda que como creyentes debemos agradecer a Allah por lo bueno y por lo malo, pues aunque no lo veamos en seguida, Allah siempre sabe mejor, recuerda que Allah no impone a nadie más allá de lo que podamos soportar, recuerda que el Islam es fácil, que el Islam es equilibrio, recuerda que has abrazado el Islam como tu religión y forma de vida, por la convicción que Allah ha puesto en tu mente y corazón, que estás en el camino recto, que no debes tener temor de practicar lo que es correcto aunque esto desagrade a la gente, ciertamente a quien debemos agradar es a Allah, no a la gente, esa gente que te critica no te acompañará o apoyará en el Día de la Rendición de Cuentas ante Allah para justificar por qué no hicimos tal o cual cosa, recuerda que aunque este mundo nos vea como perdedores, ante Allah seremos triunfadores si nos aferramos a creer y hacer lo que a Él le agrada, recuerda que no eres la única que pasa estas dificultades, que también hay otras musulmanas solteras y casadas que también viven estos obstáculos y que Alhamdulillah los han logrado vencer, he escuchado y visto con mis ojos historias de hermanas que a pesar de la oposición de su familia, llevan su hijab, practican sus 5 salats, comen halal, incluso que han sido aceptadas en sus trabajos con su hijab, subhanallah (Glorificado sea Allah), es difícil pero no imposible, pide constantemente a Allah facilidad, pídela constantemente, si sientes que no puedes más, llora en tu súplica ante Allah y pídele a Él con tu corazón que fortalezca tu fe, que te ayude a complacerlo, que te ayude a practicar el Islam a pesar de todo, confiésale sinceramente en tu súplica cuánto te duele no poder usar el hijab, no encontrar trabajo con hijab, no ser aceptada por tu familia y seres queridos, confiésale todo esto, igualmente agradécele por todo esto y pídele mucha fortaleza y apoyo, no desesperes hermana, no estás sola, piensas que lo estás porque tal vez no ves con tus ojos a todas las demás hermanas que pasamos o hemos pasado estas situaciones, pero a pesar de que no nos veas con tus ojos ahí y que no podamos físicamente darte un abrazo, recuerda que estamos, que existimos, que también pedimos a Allah facilidad ante estas dificultades, y que también pedimos a Allah por ti, no solo por nosotras mismas, sino por toda la ummah (comunidad) de musulmanes que tienen que sobrellevar estas y demás pruebas. No estás sola, ciertamente Allah ve tu corazón, tus intenciones y tus esfuerzos, nada de lo que haces por la causa de Allah es en vano, todo esfuerzo por pequeño que sea es valioso, sigue adelante, no te desanimes, la mejor arma del creyente es la dua (súplica) y Allah es tu mejor Protector.
Ahora bien, dejando establecido hermana que no estás sola a pesar de las dificultades y agradeciendo a Allah por todo, regresemos al tema del esposo, sé que muchas hermanas tienden en momentos a desanimarse por el hecho de no haber aún completado la mitad de su fe con un esposo musulmán piadoso, sé que es difícil también tratándose de vivir en sociedades de minoría islámica, las opciones son aún menores, no basta solamente con que sea un “musulmán” de nombre, sino un musulmán íntegro, de fe y acciones, un musulmán que te apoye en tu práctica del Islam, que te anime a seguir adelante en este camino a pesar de los obstáculos que tengan que sobrellevar. Pasa el tiempo, en ocasiones varios años, y muchas hermanas empiezan a preguntarse si será o no que en algún momento lograrán completar la mitad de su fe con el musulmán correcto.
Mi consejo para ellas es primero no se desanimen, no pierdan la esperanza, no podemos saber cuándo, no podemos saber exactamente cómo, pero sí podemos confiar en que después de la dificultad viene la facilidad, todas estos inconvenientes con los que tienen que lidiar no serán eternos, Allah nos ha indicado que los creyentes no desesperan, confiemos en Allah, pídele diariamente que te asigne como esposo a un musulmán piadoso y de buen carácter, que te complemente, que complete tu fe, que te ame por la causa de Allah y que te apoye en tener un mayor conocimiento y mayor práctica del Islam y a la vez tú también seas ese apoyo para él, para que juntos inshaallah logren acercarse más a Allah y lograr, con la misericordia de Allah, llegar juntos hasta el Paraíso. La intención del matrimonio debe ser complacer a Allah y aunque no sepas aún con quién será ni cuándo ni cómo, pon esto en manos de Allah y cuando Él considere mejor llegará el momento de que finalmente esto se dé, y entonces recuerda consultarle por la mejor decisión a través del salat istikhara (la oración de la consulta).
Mientras tanto no hay tiempo que perder, trabaja mucho de tu parte en fortalecer tu propio iman (fe), sigue adelante, no te desanimes, es verdad que tener a ese esposo musulmán en quien apoyarte, tener su compañía y completar la mitad de tu fe con él ayuda mucho a practicar aún más el Islam pues tienes ese apoyo, sin embargo el que no lo tengas aún no significa que no puedes ser la mejor musulmana que puedas ser, poniendo tu intención y tu mejor esfuerzo en la medida de tus capacidades para serlo por la causa de Allah. No debemos tampoco poner como excusa que no hacemos tal o cual cosa porque no estamos casadas, a veces decimos: “ah, para ella es fácil ponerse hijab porque vive en su propia casa con su esposo musulmán” , o “ah, para ella es fácil mantener su hijab porque su esposo la mantiene y ella no tiene necesidad de buscar trabajo”, etc., esto no es excusa pues alhamdulillah hay hermanas que sin estar casadas logran hacer estas y otras cosas y también hay casadas que no logran hacerlas porque lastimosamente se casan con hombres “musulmanes” que realmente no las apoyan en su práctica del Islam.
No busquemos excusarnos con justificaciones externas, es verdad que es difícil, para unas más que para otras, recuerda que esto es un proceso, poco a poco vamos incrementando nuestro conocimiento del Islam y aplicándolo, hay casos y casos, situaciones y situaciones, pero no te rindas, no te desanimes y sobre todo, no desesperes hermana.
Pido a Allah que nos facilite el conocimiento y la práctica del Islam y nos mantenga siempre firmes en el camino recto, a todas y a cada una de nosotras, tanto a las solteras como a las casadas, tanto a las que siempre han sido criadas como musulmanas como a las que abrazamos el Islam posteriormente, tanto a las que viven en sociedades de mayoría musulmana como las que viven en sociedades de minoría musulmana….Amin
Los errores son míos, los aciertos son de Allah.
Un abrazo a la distancia.
De su hermana Asiya Fátima.
P.D. Esta es una carta de aliento, no pretende juzgar ni condenar a nadie, solamente alentarnos a todas :).

fuente: musulmanasecuatoriana.blogspot.com

8.10.11

Tawakul Karman dedica su Premio Nobel de la Paz a la "primavera árabe"

La concesión del premio Nobel de la Paz a la activista yemení Tawakkul Karman dará un impulso al movimiento de contestación en Yemen

Tawakul Karman
Tawakul Karman
La activista yemení pro derechos humanos Tawakul Karman, galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2011 junto con otras dos mujeres, declaró hoy en una entrevista con la cadena de televisión Al Jazeera que lo dedica a los protagonistas de la “primavera árabe”.
Karman calificó este premio como “un honor para todos los árabes, los musulmanes y las mujeres”.
“Dedico este galardón a todos los protagonistas de la primavera árabe”, agregó. Confesó que se siente “feliz y sorprendida”, y se declaró dispuesta a actuar como “embajadora de la paz” de las naciones árabes.
Tawakul Karman es fundadora de la ONG Mujeres Periodistas Sin Cadenas y alta funcionaria del partido islámico Al Islah (Congregación Yemení por la Reforma), que optó por la oposición pacífica al régimen de Ali Abdalá Saleh. Participa en las protestas antigubernamentales desde 2007.
Compartirá el Premio Nobel de la Paz de 2011 con la presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, y otra liberiana más, la activista del movimiento femenino Leymah Gbowee.
El Comité Nobel de Noruega atribuyó la elección de estas tres candidaturas a “su lucha no violenta por la seguridad de mujeres y su derecho a participar plenamente en la promoción de la paz”.
La ceremonia de entrega del premio, dotado con un millón de euros, se celebrará en Oslo el 10 de diciembre, fecha del fallecimiento de su fundador, Alfred Nobel.
Los cuatro premios restantes, instituidos por Nobel, así como el Premio de Economía en memoria de Alfred Nobel, serán entregados el mismo día en Estocolmo.
Fuente:webislam.com

6.9.11

El rol de la mujer en la familia y en la sociedad desde el punto de vista del Islam





Por: Sumeia Younes
“Con una mano la mujer mueve la cuna, y con la otra, la rueda de la historia de la humanidad”. Introducción La vida de cada grupo de seres vivos tiene un sentido particular, que se interpreta teniendo en cuenta la razón de su creación. Al crear a las plantas, Dios tenía ciertos objetivos diferentes a los que se propuso al crear a los animales. Por lo tanto, el sentido de la vida y la actividad vegetal es diferente al sentido de la vida y dinamismo de los animales. Por otra parte, la creación del ser humano es de una índole diferente y más completa que la del resto de los seres vivos, tanto desde el punto de vista extrínseco como del intrínseco, y del físico como metafísico.


La amplitud del conocimiento del ser humano es tal que puede penetrar hasta las profundidades de la existencia, conquistar la Tierra y los cielos, hacer de ello un medio para alcanzar el objetivo final de la creación y la “excelencia de vida” (haiâtan taîibah),1 y buscar la vida real en la proximidad de Dios y en alcanzar la perfección absoluta. Éste es el sentido de la vida humana. De esta manera, la persona habrá cumplido con su función y habrá alcanzado la real condición humana. Por lo tanto, los roles de la mujer y del hombre en la familia o en la sociedad deben ser buscados en la razón de su creación y la razón de su vida. En otras palabras, la pregunta, “¿cuál es nuestro rol en el hogar y en la sociedad?” puede ser planteada de la siguiente manera: ¿Qué rol debemos desempeñar en el ámbito familiar y en la sociedad para poder alcanzar la “condición humana”, el regocijo y la felicidad, y lograr la proximidad divina? ¿Cómo podemos conseguir ello? Desde el punto de vista del Islam, básicamente “ser mujer”, es un tipo de “valor”, y en la sabia creación de Dios, tantos las mujeres como los hombres poseen un lugar, una naturaleza y un rol particular. No le es dado a las plantas cumplir con las funciones de los animales, ni viceversa. En el Islam el criterio y medida de un “valor”, es en función de la amplitud de su “rol”. Antes de explicar el rol de la mujer en el marco de la familia, en primer lugar debemos delinear cuál es la esencia y realidad de la familia, y en segundo lugar, cuáles son las razones de la legislación del matrimonio, y en consecuencia, de la conformación de la institución familiar. Solo entonces quedará más clara la posición y rol de la mujer en la familia para solventar las necesidades de esta institución. La esencia y realidad de la familia La esencia y realidad de la familia en el Islam resulta de un pacto y acuerdo divino especial: mizâqan galîdzan: “un pacto solemne”. En un contexto en el que se refiere a las condiciones y normas del matrimonio, y a la manera en que los hombres y mujeres han sido creados unos para otros, el Sagrado Corán dice: « وَأَخَذْنَ مِنكُم مِيثَاقاً غَلِيظاً » »Hemos tomado de vosotros un solemne pacto«.2 Por lo tanto, la esencia y realidad de la familia, según el Islam, es un pacto o alianza. Pero no cualquier pacto; no es un pacto humano, sino un pacto que tiene un valor y posición divina, sagrado, celestial, puesto que todas las estipulaciones para los cónyuges en el mismo las ha escrito Dios. Es así que vemos que a pesar de la variedad de religiones, culturas, prácticas y costumbres sociales, desde Adán (a.s.) hasta nuestros días, conformar una familia siempre constituyó un acto natural e innato. ¿Cuál es la razón de la legislación del matrimonio y de la conformación de la familia? Podemos mencionar varias causas, como por ejemplo, la continuación de la especie, el desarrollo de la personalidad y la espiritualidad del ser humano, etc., pero para no desviarnos del tema nos limitaremos a la causa más primordial: es una respuesta al llamado de la “fitrah” o naturaleza primigenia del ser humano. Dios ha dispuesto el llamado de la “fitrah” en la esencia misma del ser humano. El ser humano busca algo; algo en su existencia vibra. ¿Por qué? Algo que Dios dispuso en nuestro interior al crearnos fue la “búsqueda de una pareja”, del mismo modo que dispuso en nuestro interior la búsqueda de la justicia, la búsqueda de lo espiritual, etc., y no podemos desprendernos de ello. En otras palabras, oponernos al hecho de formar una familia es negar nuestra naturaleza primigenia. Ahora bien, ¿qué suscita este llamado de la fitrah en el hombre y la mujer? Suscita la “necesidad”, y si no la suplimos ocasionará deficiencias y anomalías. Entre estas deficiencias -todas los cuales conforman un grupo de razones para conformar un matrimonio- podemos mencionar las necesidades físicas y biológicas, las necesidades espirituales, y las necesidades psíquicas y afectivas. De esta manera, la familia surge a partir de una “alianza sublime” entre dos importantes pilares, esto es, una mujer y un hombre, que cierran un acuerdo de “vida en común”, por medio del cual desean satisfacer necesidades físicas, afectivas, etc. Y luego, mediante el nacimiento de los hijos, la familia se agranda y por ende las necesidades se hacen más variadas y el rol de cada uno de los miembros de la familia se multiplica. En el Islam, la mujer y el hombre tienen funciones y roles clave para poder suplir estas necesidades de una manera satisfactoria. Indudablemente, la mujer, como esposa y madre, asume roles diferentes con relación al hombre como esposo y padre, y cada uno desempeña funciones adecuadas a su esencia o condición femenina o masculina. Al mismo tiempo sus roles se complementan perfectamente entre sí, y la vida, en la misma medida que no puede reemplazar a uno con otro, los necesita a ambos. Las “necesidades físicas”, se relacionan a los aspectos biológicos de las personas. Además de lo relacionado a la actividad sexual, son: necesidad de alimento, vestimenta, vivienda, salud, etc. Debido a su mayor fuerza corporal y económica, en el Islam es deber del hombre proveer el sustento, la seguridad, y garantizar el bienestar físico y la salud de la familia. Esta superioridad administrativa del hombre solo hace más pesada sus funciones y responsabilidades, y esto por fuerza, le acarrea incluso privilegios menores en la vida comparados con los de la mujer, y si, como manda el Islam, añadimos las responsabilidades morales a las responsabilidades legales del hombre, dará como resultado la auto renuncia del hombre en beneficio de los miembros de su familia, entre ellos, su esposa. Por supuesto, generalmente -aunque el Islam no la obliga-, siguiendo una pauta y costumbre de carácter ético y moral, la mujer colabora realizando o bien administrando las tareas de la casa. Del mismo modo, el Islam no le impide en absoluto realizar otros trabajos fuera del hogar y obtener sus propios ingresos, y si este fuera el caso, la mujer no está obligada a colaborar con los gastos de la casa y la familia. Entre otras necesidades fundamentales y básicas que tiene la familia, son las “necesidades afectivas, psíquicas y espirituales”. Si es que no decimos que estas necesidades son mayores que las físicas, al menos se encuentran al mismo nivel; es decir, en la misma medida que cada uno de los miembros de la familia necesita del alimento, también necesita de los afectos, del amor y de todo lo que ello implica, y aún cuando tanto la mujer como el hombre comparten el hecho de suplir las necesidades afectivas del uno y el otro,3 sin embargo, la mujer es la fuente original del amor y está más propensa innatamente a suplir de forma natural las necesidades afectivas de la familia. Dios ha creado a la mujer de una manera tal que su misma existencia está repleta de amor y estímulos afectivos. El rol de la mujer en la familia Si bien hay necesidades que pueden ser satisfechas con la participación del resto de los miembros de la familia, hay un rol asignado para suplir algunas necesidades básicas de la familia que únicamente es responsabilidad de la mujer, y nadie más que ella puede desempeñarlo satisfactoriamente. El rol de esposa y madre que tiene la mujer en la familia, es un rol existencial irreemplazable de las mujeres en la lógica divina, que garantiza la seguridad y salud psíquica del ser humano. Según expresiones repetidas del noble Profeta del Islam (s.a.w.), el rol de esposa fue presentado como un ÿihâd o “lucha sagrada” que por sí solo equipara a todas las actividades económicas, sociales, militares y políticas que pudiera realizar un hombre. Y dijo en cuanto al rol de madre: “El Paraíso se encuentra a los pies de las madres”. Además, en las narraciones islámicas se transmitió que una persona le preguntó al Profeta del Islam (s.a.w.) con quién debía ser bondadoso, y el Profeta le respondió: “Con tu madre”. Nuevamente le preguntó: “¿Y luego con quién?”. Dijo: “Con tu madre”. Por tercera vez esta persona preguntó: “¿Y luego con quién?”. Y otra vez le dijo: “Con tu madre”, y cuando preguntó por cuarta vez, recién entonces el Profeta le respondió: “Con tu padre”. Y ésta es la posición elevada que tienen las mujeres y las madres en el Islam. Es más, se puede afirmar que en realidad, el Islam no ha beneficiado tanto a la posición del hombre en la medida que ha elevado la posición de la mujer. Debido a estos roles especiales que la mujer tiene en el sistema de la creación, está equipada con capitales internos valiosísimos, y la sociedad humana necesita de esos valores para desarrollarse. Uno de esos capitales internos es “la capacidad de brindar afecto”, que a lo largo de la historia y en todas las sociedades tuvo muestras magníficas. Aún cuando esta propensión interna que es el amor, se encuentra, más o menos, en cada persona, sin embargo, a la mujer le tocó una mayor parte de este regalo divino. Por un lado, esta inclinación y propensión sagrada prepara a las mujeres para todo tipo de sacrificios en su vida junto a su esposo, y cual lámpara encendida ilumina el círculo familiar; y por otro lado, acarrea la responsabilidad de la pesada carga de educar a una generación. En otras palabras: una sociedad sana necesita de familias sanas; la felicidad y salud de toda sociedad se cimenta en las familias, y la lámpara luminosa del círculo familiar es la mujer. Es ella la que, por medio de llenar su hogar de cariño, serenidad, pureza, sinceridad, y confianza, puede iluminar el espacio intelectual, cultural, religioso y los diálogos políticos y sociales, y a través de sus hijos y esposo, enseñar en forma práctica a las generaciones futuras la lección del amor, de la sinceridad, de la renuncia, del fortalecimiento de los sentimientos humanos y del espíritu, el amor al prójimo, el servicio a la sociedad y el cumplimento de las responsabilidades individuales, familiares y sociales. Por lo tanto, como la fuente original de los afectos, la mujer en la familia juega un rol muy importante, tanto en el fortalecimiento de la familia como en su desarrollo afectivo y moral, y por medio de desempeñar este importante rol, puede llenar su hogar de cariño y amor, y al mismo tiempo traer sosiego al hombre y salud mental a los niños. Satisfaciendo a tiempo y de manera correcta las necesidades afectivas, puede impedir muchas de las anomalías de conducta. La falta de amor maternal produce desórdenes síquicos como depresión, complejos, inseguridad, miedo y frustración, lo que conduce a la persona a la drogadicción, al alcoholismo, al juego pernicioso, etc., y esto es el origen de la mayoría de las corrupciones sociales que se producen en el ser humano. La raíz de la mayoría de los crímenes, robos, violaciones, suicidios, etc., son el resultado de no haber recibido un adecuado amor maternal. Por lo tanto, la mujer desempeña una función trascendental en disponer un espacio afectivo feliz y placentero por medio de hacer uso de sus capacidades naturales, para suplir la necesidad esencial del ser humano, por un lado, y por otro, para suscitar en los miembros de su familia estados afectivos necesarios para atravesar las dificultades e impedimentos. Una sociedad que carezca de tal espacio afectivo y cálido, es una sociedad callada y un ambiente muerto que a pesar del posible progreso en algunas áreas materiales, carece del esplendor humano deseado, y como resultado, será incapaz de suscitar un desarrollo equilibrado en todos los aspectos. Por supuesto, además de lo que hemos señalado, la mujer también tiene otros roles vitales dentro de la familia que le son exclusivos e inalienables, como tener hijos, atender al esposo, la crianza y educación tanto física como espiritual de los niños, la administración interna y económica de la familia, la salud tanto espiritual como física de la familia, etc. Todos estos quehaceres de la mujer pueden ser considerados inherentes a ella, y muchos de ellos surgen de la mujer en forma instintiva; incluso da señales de tender hacia ellos desde su niñez. Vamos a explicar algunas de estas funciones: 1. Disponer un espacio adecuado para educar a una generación activa y capacitada: Una buena persona es el eje del desarrollo de una sociedad. Tal persona necesita de un proceso educativo y continuo que saque a la luz sus capacidades constructivas intrínsecas. Esto no sucede por sí solo, sino que necesita de un espacio educativo adecuado. Indudablemente, la mujer influye significativamente en la educación de los individuos, y como lo dice una afirmación popular: “Detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer”. En el Islam la educación del ser humano goza de una excepcional importancia, y es aquí donde la familia encuentra su lugar como cuna de la educación del pensamiento, la moral y la elevación del espíritu humano. La familia es el origen de la manifestación de los sentimientos humanos y el pilar principal de la sociedad. Sin embargo, entre los roles de los diferentes miembros de la familia, ya sea la madre, el padre, los abuelos o los tíos, es la madre la que cumple con la parte trascendental en la educación del niño. Su regazo es la más grande escuela donde se educa el niño, al punto que nadie más, ni siquiera el padre, alcanza su posición, e incluso el resto de los trabajadores educativos como el maestro, el profesor, etc., al momento de compararlos con el rol de la madre, tienen un aspecto secundario, puesto que lo que el niño ve y escucha de su madre es diferente a lo que escucha del maestro. El fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini (r.a.), dijo: “… Vuestras casas deben ser casas para educar a los niños… la educación religiosa, el refinamiento de la moral. Prestar atención a sus destinos es responsabilidad de los padres y de las madres. Las madres tienen más responsabilidad, y las madres son más distinguidas. La distinción de las madres es mayor que la de los padres. Asimismo, el efecto que produce la madre en el ánimo de los niños es mayor que el efecto que produce el padre…”4 Y también: “… Es en el regazo de la madre que el niño crece; ella tiene la mayor responsabilidad y tiene el trabajo más noble. El trabajo de criar a los niños, el trabajo más noble en el mundo, es criar a un niño y entregar un hombre a la sociedad. Es para eso mismo que Dios Altísimo envió a los profetas a lo largo de la historia. A lo largo de la historia, desde Adán hasta el Sello de los Profetas (Muhammad –s.a.w.), los profetas vinieron para hacer hombres…”5 Según estas palabras, el regazo de la madre es el primer centro de educación del niño, puesto que la intensa influencia que el niño recibe de su madre, y lo que la madre le inspira al niño, es mayor que lo que asimila de los demás. De esta manera, debido al efecto dominante que cada acto, movimiento, gestos y palabras de la madre tiene en los actos y palabras del niño, es menester que las madres se dediquen a su responsabilidad crucial, que es la misma tarea de los profetas, es decir, la educación correcta y espiritual de los hijos. Es este rol de la madre en la formación de la personalidad del hijo el que concreta el dicho: “Es del regazo de la mujer que el hombre asciende (a los cielos)”6, o que en la sociedad y la historia surjan mujeres y hombres grandes e influyentes. Esto convierte a la mujer en la educadora de la sociedad: “La educadora de los seres humanos es la mujer. La felicidad y desdicha de las naciones depende de la mujer…”7 2. Administrar la economía de la familia: La mujer puede ejercer una gran influencia en la correcta administración de la economía de la familia, y por medio de una racional organización y programación puede ayudar al hombre en el manejo de los gastos de la casa, y mediante esto, ser un adecuado ejemplo para sus hijos. 3. Suscitar una tranquilidad psíquica: Considerando que la mujer es sensible; y en forma natural tiene sentimientos intensos y a la vez tiernos y delicados, un corazón bondadoso y pacífico, instintos de protección y de brindar amor, su rol en suscitar la salud mental de su familia es trascendental. Una mujer, por una sana propensión, le huye a los altercados, las guerras y la violencia. Es por ello que su sola presencia debería, de manera natural, equilibrar los sentimientos violentos y belicosos del hombre tanto en el hogar como fuera del mismo. Además, la mujer puede cambiar el ánimo decaído y desesperanzado en el que los problemas han sumido a su esposo, o al menos, ser el hombro donde éste se apoya ante sus tristezas y padecimientos; así como puede también producir un gran efecto en debilitar aún más el ánimo de su esposo, o al menos irritarlo y denigrarlo, y de esta manera preparar el terreno para el desequilibrio del sistema familiar. A causa de esta particularidad que tienen, se espera de las mujeres sanas que produzcan un efecto tranquilizante en su entorno familiar y lleven sosiego, equilibrio mental y anímico a los miembros de su familia, y el ámbito de la vida se torne amoroso y apacible; e incluso trasladen toda esta gran carga de amor desde la casa a la calle y la sociedad. La mujer en el Corán ha sido presentada como el sosiego para el hombre: » وَمِنْ ءَايَاتِهِ أَنْ خَلَقَ لَكُم مِنْ أَنفُسِكُمْ أَزْوَاجاً لِّتَسْكُنُوا إِلَيْهَا وَجَعَلَ بَيْنَكُم مَوَدَّةً وَرَحْمَةً إِنَّ فِي ذَلِكَ لاَيَاتٍ لِقَوْمٍ يَتَفَكَّرُونَ « «Y entre Sus signos está el haberos creado esposas de vuestra misma especie, para que os sirvan de sosiego, y el haber dispuesto entre vosotros el afecto y el enternecimiento. Ciertamente, que en esto hay signos para gente que reflexiona.»8 En esta aleya, suscitar el afecto y el enternecimiento entre el hombre y la mujer se considera uno de los signos y bendiciones de Dios. Por su puesto, esto es recíproco, y el esposo también debe originar un tipo de sosiego en la mujer que conlleve a que la mujer pueda desempeñar plenamente su rol. 4. Crear un ambiente familiar sano: si la mujer tiene éxito en este asunto, puede construir las bases de una sociedad humana sana, poseedora de autoconfianza, esperanzada en el futuro y resoluta. De lo contrario, la sociedad será inestable desde el punto de vista afectivo; tambaleante desde el punto de vista espiritual, y se creará en ella el terreno para difundir la corrupción, la languidez, y la ociosidad, y poco a poco perderá sus características creativas. Una buena madre y esposa es un buen soporte para la vida familiar, y esto, a su vez -de acuerdo a los textos islámicos- garantiza la firmeza y continuidad de una sociedad óptima. De esta manera, las mujeres como madres y esposas, son el eje de estabilidad de la familia y de sostenimiento de sus ideales. Es por ello que sus roles tuvieron siempre una proyección universal a través del tiempo. El rol de la mujer en el seno de la sociedad El Islam no pretende en absoluto mantener alejada a la mujer de la escena de la vida social. Todo su esfuerzo se cimienta en la lógica de que las mujeres deben tener una posición humana elevada y sobresaliente en la sociedad. El Islam quiere elevar a tal grado el rol de las mujeres que éstas puedan encontrar su posición humana en la sociedad. Se puede deducir el rol de la mujer en la sociedad de su desempeño institucionalizado y establecido a partir de las funciones y tareas que espontáneamente han ejercido. De esta manera, cuando tomamos en cuenta funciones vitales como la protección de la especie, el resguardo de la salud y la vida de sus pequeños hijos -cuyas vidas probablemente estarían amenazadas por muchos más peligros sin sus cuidados- o sus funciones espirituales, psíquicas y sociales como transmitir la cultura, la religión y el idioma al niño, o suscitar la calma y el sosiego en la familia y la sociedad, etc., veremos que el rol general de la mujer en la sociedad va más allá de lo que usualmente se supone. En los casos en que la mujer desempeña los roles naturales y sociales mencionados, el hombre tiene un rol secundario y es considerado el asistente y ayudante de la mujer. Y en los casos en que los hombres desempeñan el papel principal, es decir, las funciones que son particulares del hombre, las mujeres, en la medida que puedan, deben ser sus asistentes y ayudarlo. Desde la óptica general del Islam, la responsabilidad de la administración y progreso de las sociedades y las naciones abarca a todos los individuos de la sociedad y la familia, sean éstos hombres o mujeres. En el Islam “todos son responsables de todos”.9 Todos los miembros de la familia dan pasos para construir una sociedad sana e impedir la corrupción, los crímenes, y los vandalismos. Sin embargo, la más importante responsabilidad y rol de las mujeres, sea cual fuere su nivel de capacidad y actividad social, está en la familia, y la mujer no debería anteponer ninguna responsabilidad o trabajo a este deber suyo. El estudio o el trabajo fuera de su casa no deberían ser la función principal de la mujer, puesto que nadie ni nada puede reemplazar este importante rol suyo en la casa. La permanencia, desarrollo, prosperidad y elevación de la familia, su tranquilidad, y el hecho de salvaguardarla ante los factores perjudiciales, todo ello depende del hecho de que la mujer lleve a cabo su función en el hogar. Por supuesto, cabe aclarar que el énfasis que pone el Islam en la importancia sin igual del rol de la mujer en la familia, de ninguna manera tiene el sentido de oponerse a la presencia de las mujeres en las diferentes áreas, sino que tiene el sentido de hacer hincapié en la genuinidad y primacía del “rol de madre y esposa” frente al resto de las actividades y roles. Somos conscientes de que si se les impidiera a las mujeres desempeñar un rol en la sociedad, ésta no sería una sociedad desarrollada, puesto que la sociedad está conformada por hombres y mujeres que se forman con educaciones y culturas diferentes, y es en su interacción que se construyen costumbres, tradiciones, regímenes y normas particulares, y encuentran una esencia social. Comenzando con el estudio, cuántas veces sucede que la formación académica de la mujer y la elevación de su nivel intelectual y cultural tienen muchísima más importancia que la de un hombre en la familia y la sociedad. Si un hombre se instruye, solo una persona se habrá instruido, pero si la mujer se instruye, es toda una sociedad la que lo hace. Esto quiere decir que una niña instruida y de ideas claras será una madre con tales características, y categóricamente, esto tendrá un efecto directo y sorprendente en la educación correcta y esencial de los hijos. Y desde que la familia es la constructora de la sociedad, existiendo tales familias surgirá una sociedad instruida y educada. Es por esto que la alfabetización y estudio de las niñas y madres del futuro, es un tema crucial. Por lo tanto, la felicidad y salud de toda sociedad se fundan en las familias, y la transferencia de los valores religiosos, nacionales, culturales y sociales, en primer grado es responsabilidad de las familias, especialmente de la madre. Por lo tanto, se puede deducir que una sociedad sana necesita de madres sanas, y una sociedad cultural, religiosa, y con valores, es una sociedad cuyas madres gozan de una sana visión y pensamiento cultural, religioso y de valor. En cuanto al trabajo, en el Islam la mujer tiene derecho a participar en todos los oficios tanto particulares como públicos, ya sea de servicios, producción, distribución, exportación, importación, agricultura, industria, científicos, universitarios, etc.; sin embargo, para evitar las relaciones nocivas entre los sexos opuestos, lo que puede originar grandes perjuicios familiares y sociales, el Islam no incentiva el hecho de que la mujer se ocupe en trabajos que conlleven un contacto directo y continuo con los hombres, sino que prefiere aconsejar a las mujeres que trabajen en ambientes más benéficos. Aún así, a veces, debido a ciertas exigencias sociales y la necesidad que se tiene del trabajo de las mujeres, el trabajo de las mismas en la sociedad se vuelve imperioso y obligatorio, y es por eso que hoy las mujeres musulmanas, en la mayoría de las sociedades islámicas, entre ellas la República Islámica de Irán, ocupan cargos políticos, administrativos, judiciales, comerciales, etc. Además de los grandiosos cambios que la Revolución Islámica suscitó en Irán y en el mundo, en su concepción del ser humano, de la mujer y de la familia, este movimiento originó nuevas transformaciones, especialmente reformó y corrigió la imagen indeseable y defectuosa que se había creado en las mentes respecto a la mujer. Las mujeres son los líderes primordiales de la guía intelectual, doctrinal y afectiva de la sociedad, y su función principal consiste en mantener encendida la llama del amor y la pureza en la familia, y proteger los fundamentos y cimientos de esta institución de guía. Por lo tanto, la excusa de estar presente en las áreas de las actividades sociales con el fin de prolongar sus responsabilidades, no debe ocasionar la decadencia de la posición y condición humana de las mujeres y agravar el descontrol y la corrupción moral, y como resultado allanar el terreno para la ruptura y desmoronamiento del sistema familiar. Una de las cuestiones de importancia para las grandes personalidades de la religión del Islam, es mantener alejada a las mujeres de las amenazas y perjuicios psíquicos y físicos. En nuestros días, por el hecho de no dar la importancia necesaria a esta cuestión muchas mujeres han caído presa de las tribulaciones morales. Vemos cómo los abusos sexuales a las mujeres se han convertido hoy en un fenómeno natural en occidente. Las opiniones destructivas respecto la mujer, ocasionó que a lo largo de la historia ella estuviera sujeta a diferentes tipos de opresión y privación, lo que hizo mella en sus funciones innatas. Luego de las “épocas de la Ignorancia” de carácter tradicional, devino otra de carácter lucrativo e industrial, en la que también se actuó en forma ignorante e interesada con los sentimientos de la mujer, de manera que esto afectó su dignidad y posición, la despojaron de su respeto y sacralidad, y el principal resultado de esto fue que hicieron tambalear las bases de la cálida institución familiar. Si estamos en la búsqueda de la libertad de la mujer de las cadenas de la ignorancia y los desenfrenos, esto es apoyado tanto por el sentido común como por la legislación religiosa, pero si estamos en la búsqueda del libertinaje y que la personalidad de la mujer sea un instrumento de los hombres, esto es algo que se contradice con todas las religiones. A principios del Islam, cuando la mujer era considerada en los imperios mal llamados “civilizados” como una cosa, y no gozaba de ningún derecho, el Profeta del Islam (s.a.w.) besaba la mano de su hija Fátima (a.s.), y por medio de exponer las claras aleyas del Corán, presentó los derechos sociales y espirituales de las mujeres y se los obsequió a ellas. Otro punto que goza de importancia con relación al rol de la mujer, es su rol en asegurar la seguridad y la salud síquica de la sociedad. Si la atención de la mujer no está puesta en sus funciones primarias en el eje familiar, cede su lugar a un elemento indeseable, y de esta manera, no solo ella no goza de libertad y seguridad, sino que arrastra a la sociedad hacia la inseguridad. Ni ella está satisfecha de sí misma, ni tiene la satisfacción de su familia, ni la sociedad considera una posición de valor adecuada para ella. De esta forma ella solo es la causante del fútil ornamento de la “ignorancia moderna”, y desde la cima de la servidumbre a Dios, de la dignidad humana y del placer de una relación de pareja y familia apropiada, se precipita al abismo en nombre de una engañosa libertad, dando pie a un cautiverio vergonzoso, lo que no solo destruye las bases de la familia, sino que se convierte en un factor para el lucro de las redes internacionales de la trata de mujeres. De esta manera, en el Islam la mujer no solo puede, sino que debe estar presente en la sociedad y participar en las actividades económicas, políticas y sociales, y al mismo tiempo, por medio de proteger su sacralidad, repeler el ataque de los elementos contrarios al sistema de valores. Para ello, el Islam aconseja a las mujeres que cuando se presenten en los lugares públicos para cumplir con sus responsabilidades sociales, lleven una vestimenta recatada, para que de esta manera estén protegidas en sus relaciones sociales. Aún cuando el recato y la pureza son loables para cualquier persona, sin embargo para las mujeres es aún mejor y necesario. En sus relaciones sociales, las mujeres deben ser prudentes, inteligentes y cautas, a fin de no caer presa de la codicia y los abusos, y para que la sociedad no las mire como un objeto de consumo. La concepción utilitaria que hoy en día se tiene de la mujer es una opresión a la sociedad humana y una gran traición a los derechos de las mujeres. En palabas del actual líder de la Revolución Islámica de Irán, el Aiatul·lah Jâmene’î: “La mujer, es una parte hermosa, delicada y oculta de la creación, y el mayor pecado por el que los occidentales deben responder es que rebajaron a la mujer al nivel de un medio para promocionar mercancías, obtener más dinero y satisfacer desordenada e ilegítimamente las cuestiones sexuales, y de esta manera infectaron a las sociedades humanas con enfermedades incurables”. El que occidente se esfuerce por alejar a las mujeres de sus particularidades innatas y por dotarlas de valores masculinos, en realidad es disminuir la posición de las mujeres. Del mismo modo, queda claro que cualquier golpe al rol de la mujer en la estructura familiar; cualquier tipo de desatención, intento de crear sustitutos para ella y de atenuar la importancia del vínculo sagrado familiar, y cualquier esfuerzo por plantear nuevos conceptos y argumentar justificativos “modernos” para ello, absolutamente todo ello deja secuelas negativas y trágicas para el futuro de las naciones, e incluso puede decirse que es una conspiración manifiesta en contra de toda la humanidad. Por último, cabe aclarar que aquí solo me he referido a este tema en forma resumida, puesto que los roles de la mujer en el Islam, teniendo en cuenta sus desempeños, son muchos más, tanto en cantidad como en calidad. De esta somera mención se puede inferir la profundidad e importancia del rol de la mujer en el Islam, y su elevado valor en esta religión y escuela. Si la humanidad anhela una sociedad sana alejada de las desviaciones y perjuicios sociales y un ambiente limpio de crímenes, en primer lugar debe abocarse a corregir la estructura de la familia, la conducta de los padres y sanear las relaciones entre los miembros de la familia. Y los padres, sobre todo, deben concientizarse plenamente de sus roles y funciones y llevarlos a cabo de la mejor manera. Espero que podamos en primer lugar ser nosotras mujeres capaces de cumplir satisfactoriamente nuestro rol en nuestro hogar. El primer efecto debemos sentirlo nosotras en nuestra conducta, y recién luego estar al servicio de los demás en la medida de nuestro conocimiento y capacidad de acción. ¿Cómo podremos ser buenas para los demás y no para nuestra propia familia? Notas: 1-"A quien practique el bien, sea hombre o mujer, y es creyente, le concederemos una vida excelente..." (Sura an-Nahl; 16:97) 2-Sura an-Nisa; 4:21. 3-"Ellas son vuestras vestimentas, y vosotros las de ellas" (Sura al-Baqarah; 2:187) 4-Sahifei-e Nur, del Imam Jomeini,t.7,p. 504. 5-Ibíd,p. 464. 6-Ibíd,p. 341. 7-Ibíd,p. 339. 8-Sura ar-Rum; 30:21. 9-"Todos sois pastores, y cada uno de vosotros es responsable de quienes están a su cargo y cuidado".

1.8.11

Discurso del Embajador de la República Islámica de Irán en México, El atractivo sexual como un Valor Social es la causa de las discriminaciones sociales.

En el Nombre de Dios Clemente y Misericordioso.

Dios no es ni hombre ni mujer, no es ni padre ni madre, según
el Islam. Es el Creador de todo el Universo. El Dios que creó
a Adán y a Eva.

Mujeres en Irán.

Me permitirán hablar primero de las mujeres en Irán.
Tenemos cuatro millones de estudiantes universitarias, 64% de ellos
son mujeres, 60% de médicos, 35% de profesoras
universitarias, 80% de maestras, 30% de empleadas del
gobierno Son mujeres. Por la razón que 64% de estudiantes
universitarios, son mujeres, en un futuro las mujeres tendrán mayor posición en la sociedad.


Mujeres en el Islam.
La discriminación y la opresión contra las mujeres no es
reciente, es histórica. Casi siempre ha sido así.
La discriminación contra las mujeres es un discurso muy
importante y yo quiero hablar de esto. Pero mi discurso es
desde el punto de vista de un musulmán. Tal vez no han
escuchado nunca directamente la posición de un musulmán sobre este tema.
Mi discurso será diverso, critico y tal vez un
poco provocativo.
Para hablar de la Mujer se debe hablar también de la relación
entre hombre y mujer.
En el Islam, la relación matrimonial no es un mal permitido
por la creación. Es considerado un bien necesario. Una
necesidad biológica humana. Por eso el profeta del Islam (la
paz sea con él), ha dicho: “Casarse es la mitad de la fe”.

También existe el derecho al placer. Entonces ser atractivo o
atractiva sexualmente, físicamente, es considerado una
bendición de Dios. La atracción física el Islam es un valor, pero
en es un valor intimo, matrimonial, y no se debe convertir en
un valor social o comercial.
Por esto las mujeres musulmanas en casa no se cubren. Aún
más,cuando están en la intimidad con sus esposos, si la mujer
se presenta lo más atractiva posible para su esposo y el esposo se
presenta lo más atractivo posible para su esposa y intentan
darse más placer uno al otro, reciben las bendición de Dios.
Pero cuando salen de casa no deben salir mostrando su atracción
física y sexual, por esto cuando salen de la casa se cubren.
No quieren ser valoradas por su atractivo sexual. Ni hombres
ni mujeres, según el Islam, tienen el derecho de entrar en la
relación social haciendo gala de su atracción física.
El valor social de una mujer según el Islam no depende del
tamaño de su cintura, sino que depende de su sabiduría, no
depende de su altura, peso, color de su piel o raza sino de su
fe, acción humana, social, política y de su capacidad de
trabajo.
Nosotros consideramos un insulto para las mujeres cuando
usan su cuerpo para vender productos. Consideramos un
insulto, opresión y humillación a las mujeres pedirles que, para
que trabajen en una tienda, deben exponer su atractivo físico.
Si el sexo se convierte en un valor social o comercial, es la causa de la
discriminación, porque quien no tiene un atractivo debe
perder muchas ocasiones y también obtiene menor respeto.

Justicia en los Derechos.
Reconocemos la diferencia entre hombre y mujer, en la
creación, no se puede negar la diferencia entre ellos. Es la
mujer quién puede ser madre, por tanto tiene exigencias
diferentes al hombre. En muchas cosas ambos son iguales, y en
algunas son diferentes.
Hombre y Mujer son complementarios.
Por esto en Irán las mujeres que trabajan para el gobierno
pueden decidir trabajar medio día si desean. Este derecho
los hombres no lo tienen. Ya que la mujer tiene niños y/o
tiene sus necesidades ella puede decidir si trabaja medio día.
Por esto nosotros no hablamos de igualdad de derechos,
hablamos de justicia en derechos, considerando esta
diferencia entre mujeres y hombres.
No considerar esta diferencia y hablar totalmente de igualdad,
significa que el hombre no debe ser responsable de gastos de
la familia, por que va contra igualdad. En el Islam si es
necesario participar en la guerra, eso es un deber de hombres.
Por esto en Irán el servicio miliar no es obligatorio para las
mujeres. Es obligatorio para los hombres. Pero si las mujeres
quieren hacer servicio militar es su voluntad. Nadie puede
obligarles.
Por tanto, no reconocer esta diversidad y no pedir
derechos especiales y diversos para las mujeres y hablar solo
de igualdad, según nosotros, no es algo que vaya a favor de las mujeres. Se deben siempre considerar estas diferencias.
El profeta del Islam (la paz sea con él) dice: “Una hora de justicia es
mejor que setenta años de rezar a Dios”. Esta justicia se debe
aplicar con todos, especialmente con las mujeres y niñas.
Nuestro profeta (la paz sea con él), ha dicho “Las Mujeres
son semejantes a las flores, no las trates con violencia”.

Niños
En esta conferencia han hablado de niños y niñas. Antes, del
Islam se enterraban vivas a las niñas, porque tener niñas
fue considerado una vergüenza para la familia. Nuestro
profeta ha dicho que: “Los niños son la bendición de Dios y las
niñas son la clemencia y misericordia de Dios”. Cuando Dios
quiere ser muy clemente y muy misericordioso para una
familia le da niña Y cuando quiere dar la bendición, le da
niño.
La opresión contra las mujeres, no es solo oprimir a las
mujeres. El hombre que oprime a las mujeres, de esta manera
se oprime a sí mismo.
Tanto la mujer como el hombre deben tener una vida sana entre ellos, oprimir al otro es oprimirse a sí mismo, porque de hacerlo el hombre pierde una vida sana.
El imam Ali, el segundo gran hombre del Islam dice: “Aquel que
acepta la opresión se vuelve cómplice del opresor”.
Un musulmán no tiene el derecho a oprimir a nadie y tampoco de
aceptar la opresión de nadie.
Según nosotros, las mujeres que aceptan mostrar su atractivo
sexual dentro de sus relaciones sociales o comerciales se
vuelven cómplices de aquellos quienes las utilizan.
En el Islam la satisfacción sexual debe de utilizarse solamente
dentro de la relación matrimonial, mas nunca se debe usar la
provocación sexual en las relaciones comerciales y sociales,
ya que cuando existe la provocación, esta conduce a la
agresión y violación, por eso en el Islam la pornografía es
prohibida.
En Irán, si en una ciudad de un millón de habitantes, en un
año, existe una violación contra una mujer, esto es
considerado como un grave escándalo. Mientras que en muchos países occidentales, donde la atracción sexual es un
valor social o comercial, el índice de violaciones es muy alto.

Derecho a no exhibir el atractivo físico

En muchos países donde se permite a las mujeres salir
vestidas como quieren, donde también es aceptado el
homosexualismo, si una mujer no desea mostrar su cuerpo
públicamente es objeto de discriminación y rechazo.
En Francia por ejemplo, las estudiantes musulmanas que no
desean mostrar su físico no tienen derecho a ir a la escuela y
son objeto de discriminación, tampoco tienen derecho de
trabajar, si Santa María Virgen viviera ahora, no tendría estos
derechos fundamentales en Francia.
A pesar de todo esto, no hemos escuchado nunca que las
organizaciones de mujeres en occidente se proclamen en
contra de la discriminación hacia las mujeres musulmanas por
querer cubrir sus cuerpos en público, cosa que deberían
hacer, mas nunca lo han hecho.

Homosexualismo e incesto

En esta conferencia se ha hablado y justificado mucho el
derecho al homosexualismo, ya que se habla del derecho y
voluntad de dos personas maduras. Siguiendo la misma
lógica podrán justificar el incesto entre padres e hijos o entre
hermanos. De seguir así en un futuro no lejano se estarán
organizando foros nombrados “Relaciones sin
discriminación” defendiendo el derecho a las relaciones
incestuosas.
Algunos hablan de la madre naturaleza o madre tierra,
nosotros no vemos las relaciones entre seres del mismo sexo
creados por Dios como algo normal, en el Islam, nosotros
consideramos al homosexualismo como una desviación y un
pecado.
Estudios hechos en EE UU de han demostrado que las
personas homosexuales viven en promedio 25 años menos
que las personas normales.

Permítanme terminar mi discurso diciendo que siempre el
hombre tiene la última palabra. No importan su país o su
religión. Esas palabras son: “Si mi amor lo que tu digas”
Gracias.


                                                                                                                    Dr. Mohammad Hassan Ghadiri Abyaneh

10.6.11

La condición de la mujer en la visión general del Islam




Por Prof. Morteza Mutahhari

El Islam reconoce al hombre como el comprador y a la mujer como la propietaria de las
mercancías necesarias. A los ojos del Islam cuando la pareja casada vive junta, es el hombre
quien se debería considerar el beneficiario y hacerse cargo de los gastos familiares.
El hombre y la mujer no deberían olvidar que en materia de amor les son asignados
dos papeles diferentes. La unión será estable, firme y armoniosa, solamente cuando ambos
obren dentro de sus funciones naturales.
Como primera cuestión, el Santo Corán no es solamente una colección de leyes. No
contiene simplemente una serie de fríos mandamientos y leyes sin comentarios. El Corán
contiene tanto leyes como relatos, tanto la exhortación como la interpretación de la creación
e innumerables materias. Precisamente como el Corán pone normas de acción en forma de
leyes en algunas ocasiones, también así comenta sobre la existencia y el ser. Explica los
secretos de la creación de la tierra y el cielo, las plantas, los animales y la humanidad, los
secretos de la vida y la muerte, la grandeza y el sufrimiento, el crecimiento y la decadencia,
la riqueza y la pobreza.
El Corán no es un tratado de filosofía, pero ha expresado explícitamente sus puntos de
vista relativos a los tres tópicos básicos de la misma: el universo, la humanidad y la
sociedad. El Corán no solamente enseña sus leyes a los creyentes y no solamente exhorta y
aconseja, sino que también dota a sus seguidores con un pensamiento particular, una
particular visión del mundo, por medio de su interpretación de la creación. El fundamento
de todos los mandamientos relativos a cuestiones sociales, como por ejemplo, la propiedad,
el gobierno, los derechos familiares, etc., se encuentra en esta misma explicación que el
Corán da de la creación y de las cosas del mundo.
Hemos creado a la mujer de la naturaleza del hombre y de la misma esencia que la
del hombre.
«...Quien te creó de un solo ser, del que creó a tu cónyuge» (4:1)
No hay vestigios en el Corán de que se encuentre en algún Libro sagrado que la mujer
fue creada de una especie inferior a la del hombre, que ello le dio a la mujer el carácter de
parásito o que la cónyuge de Adán fue creada de un parte tomada de su cuerpo. Además,
en el Islam no hay una visión despectiva de la mujer respecto a su naturaleza y constitución
innata.
En cualquier parte que el Corán describe la cuestión de la tentación de Satán, usa el
pronombre en la forma dual (refiriéndose a dos personas). Dice «Satán les tentó» (7:20). «Así
les condujo por medio del engaño» (7:22)
De esta manera, el Corán refuta firmemente la concepción equívoca que prevaleció en
cierta época y que aún se encuentra en ciertas partes y entre cierta gente de este mundo,
librando a la mujer de la acusación de ser la tentación y un instrumento del demonio.
El Corán, por otra parte, ha dejado explícitamente claro en un gran número de aleyas
que la vida se recompensa después de la muerte y que la proximidad a Dios no depende
del sexo sino de la fe y las obras realizadas, no importando si son de hombres o mujeres.
Por cada gran hombre piadoso el Corán menciona a una gran mujer piadosa junto a él. Las
esposas de Adán e Ibrahim (Abraham) y las madres de Musa (Moisés) e Isa (Jesús), son
mencionadas con gran estima. Aunque el Corán se refiere a las esposas de Nuh (Noé) y Lut
(Lot) como indignas de sus maridos, no ignora a la esposa del Faraón como una mujer
distinguida bajo el control de un hombre detestable. Se puede decir que el Corán busca
intencionadamente mantener un equilibrio en sus relatos y el papel dirigente en ellos no
está limitado al hombre.
En la historia del Islam hay muchas mujeres piadosas y distinguidas. Pocos hombres
capaces pueden alcanzar el alto status de Jadiya (la primer mujer del Profeta y la esposa
más querida). Fue la primer persona que creyó en él como profeta y le dio un firme apoyo
en los difíciles años iniciales en su misión, y ningún hombre excepto el Santo Profeta y Alí
logran la condición de Fátima Zahra, hija del Santo Profeta.
El Islam no hace ninguna diferencia entre el hombre y la mujer en el trayecto de este
mundo hacia al-Haqq (la Verdad, es decir, hacia Dios). La única diferencia que el Islam hace
es en el viaje de al-Haqq hacia este mundo, en la vuelta hacia la especie humana trayendo el
mensaje profético, reconociendo al hombre como más apropiado.
«El amor de las mujeres es uno de los principios éticos de los profetas»
El Islam considera el matrimonio sagrado. El último Profeta acostumbraba a decir: «Yo
aprecio tres cosas: el perfume, las mujeres y la oración».
Bertrand Russell dice: «En todos los códigos de conducta moral aparece un tipo de
aversión a las relaciones sexuales, excepto en el Islam. El Islam ha dispuesto regulaciones y
limitaciones con respecto a esta relación por razones sociales pero nunca las ha considerado
abominables o impuras».
Otra opinión denigrante sostenida sobre la mujer se refiere a que es solamente un
medio para dar a luz hombres y que fue creada para los hombres.
Estas ideas nunca se pueden encontrar en el Islam, donde se explican nítidamente los
fundamentos de la causa final y se dice claramente que la tierra y el cielo, las nubes y los
vientos, las plantas y los animales, todo ha sido creado para el hombre. Pero nunca dice
que la mujer ha sido creada para el hombre. El Islam dice que el hombre y la mujer fueron
creados el uno para el otro:
«Ellas son una vestidura para vosotros y vosotros una vestidura para ellas» (2:187)
De lo que se ha dicho arriba queda claro que, tanto desde el punto de vista filosófico
como desde la explicación de la creación de la naturaleza, el Islam no sostiene ninguna idea
despectiva ante las mujeres.
Equidad pero no uniformidad
El Islam mantiene que el hombre y la mujer, sobre la base de la misma realidad,
difieren en muchos aspectos. El mundo no es exactamente igual para ambos y sus
naturalezas y genios o tendencias no están destinadas a ser las mismas. Particularmente
esto requiere que en muchos deberes, derechos y sanciones, no tengan un rango o posición
idénticos.
En el mundo occidental están intentando ahora crear leyes, regulaciones, derechos y
funciones idénticos y uniformes para el hombre y la mujer, mientras ignoran todas sus
innatas diferencias. Es aquí donde se fundamenta o encuentra la diferencia entre la
perspectiva islámica y la de los sistemas occidentales. Así, la disputa entre la gente que
sostiene los derechos islámicos, por un lado, y quienes apoyan al sistema occidental por
otro, se centra en la identidad y exacta igualdad de los derechos del hombre y la mujer y no
en la equidad o paridad de derechos. «La igualdad de derechos» es una etiqueta falsificada
que los seguidores de Occidente han adherido como souvenir occidental.
En mis escritos, conferencias y charlas, siempre evito el uso de este rótulo falso y el uso
de esta frase que no significa más que «uniformidad» e «identidad» de derechos para el
hombre y la mujer, en lugar de la genuina igualdad -equivalencia- de derechos. No estoy
diciendo que no tenga sentido en ninguna parte del mundo la reivindicación que se ha
hecho o se hace de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, ni estoy diciendo
que todas las leyes pasadas y presentes en el mundo relativas a los derechos de la mujer y
el hombre fueron aprobadas sobre la base de la igualdad de méritos y estima y que así fue
eliminada la identidad.
No, no digo eso. Europa antes del siglo XX es la mejor evidencia. Entonces la mujer,
legalmente, como prácticamente carecía de todo derecho humano, no tenía ni identidad ni
equivalencia de derechos con el hombre. En el súbito movimiento que se desarrolló en
menos de un siglo en nombre de la mujer y para la mujer, adquirió casi los mismos
derechos del hombre. De todos modos, considerando su estructura natural y sus
necesidades físicas y espirituales, nunca tuvo derechos equitativos a los del hombre. Pero si
desea adquirir los derechos equivalentes a los del hombre y la felicidad, la única manera de
lograrlo es olvidándose de la identidad de derechos con el hombre y teniendo fe en los
derechos propios de ella. Solamente de esta manera puede lograrse la unidad y sinceridad
real entre el hombre y la mujer y solamente entonces la mujer obtendrá una felicidad igual
o mayor que la del hombre.
LAS DIFERENCIAS ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER
En la filosofía occidental la dignidad personal del género humano ha sido destruida
todo lo posible y su condición completamente envilecida.
Respecto a la creación del hombre y las causas que le dieron existencia, respecto al
propósito de la Creación con él y la estructura de su ser y existencia y respecto a las
motivaciones y estímulos para su actividad, su conciencia y sentido moral, el mundo
occidental lo ha reducido al nivel más ínfimo. Con ésto como fondo, Occidente publica una
gran declaración acerca de la dignidad y valor del género humano, su honor y nobleza
innatas, sus sagrados e inalienables derechos.
La mayoría de las desgracias del ser humano resultan de considerar que la creación no
tiene un designio o propósito y considerar que el objetivo de la vida no es otro que gozar
de las cosas materiales y no se sabe nada fuera de eso.
El problema destacado de la sociedad humana de hoy es que el hombre ha olvidado lo
que el Corán llama su «ser» y también a Dios.
Aparte de la controversia en cuanto a si las disparidades entre el hombre y la mujer
necesariamente producen diferencias en sus derechos y deberes concernientes a las
cuestiones familiares, este fenómeno es uno de los más asombrosos de la obra de la
creación, es una lección de la Unicidad de Dios y Su conocimiento, un signo y una
inducción del sabio y eficiente orden del universo y clara evidencia que prueba que el
proceso de la creación no se basó en una simple casualidad, que la naturaleza no marcha en
su proceso ciegamente, como por la oscuridad. Es una esclarecedora prueba de la realidad
que el fenómeno del universo no se puede explicar sin invocar al principio fundamental de
una causa última.
Para llegar a su propia meta y preservar su naturaleza, el gigantesco aparato de la
creación ha traído a la existencia el gran proyecto de la reproducción.
De su propio taller, hembras y machos de la misma especie son continuamente traídos
a la vida. Desde entonces, con objeto de mantener y prolongar la existencia de las
generaciones subsiguientes, se requiere la cooperación de los dos sexos, especialmente en la
especie humana, y para persuadir a ambos sexos a ayudarse mutuamente en este trabajo,
fue dispuesta su unión y unidad. Ello ha sido dispuesto de tal manera, que la imposición
personal y la búsqueda del interés propio, natural en todo ser viviente, se transforma en
servicio, cooperación, indulgencia y abnegación.
Los dos sexos son creados con el deseo de vivir juntos y para hacer el plan totalmente
práctico se establecen notables diferencias físicas y mentales entre ellos para que sus
cuerpos y almas puedan unirse mejor. Estas diferencias son la fuente de la mutua atracción
y están diseñadas para que el compañero y la compañera se sientan mutuamente
enamorados. Si la mujer hubiese tenido el cuerpo, espíritu, maneras y comportamientos del
hombre, le habría sido imposible atraer al hombre y que éste ansiara la unión con ella.
Igualmente, si el hombre tuviese todos los atributos mentales y físicos de la mujer, hubiera
sido imposible para ésta considerarlo el hombre de su vida y pensar que su arte es
conquistar su corazón.
No obstante, si el marido no actúa de acuerdo al normal código de conducta o existen
otras causas que hacen el matrimonio insostenible ¿Qué se debería hacer?
El DERECHO AL DIVORCIO
«O se retiene a la mujer tratándola como se debe o se la deja marchar de buena
manera...
Cuando repudien a sus mujeres y éstas alcancen sus términos prescriptos, retenedlas
como se debe o dejadlas en libertad como se debe. No las sujetéis a la fuerza en violación
(de las leyes de Dios)» (Corán, 2:229-231)
El divorcio es un derecho natural del hombre en función de tener un comportamiento
correcto con su mujer. El comportamiento normal del marido implica que si quiere vivir
con su esposa debería atenderla conveniente y decorosamente, respetar sus derechos y
comportarse cariñosamente con ella. En caso de que no haya posibilidad de seguir viviendo
juntos, debe concederle el divorcio a ella, cortés y bondadosamente, es decir, no debería
obstruir o impedir el divorcio. Debería pagarle lo que le debe e incluso algo más, como
expresión de gratitud:
«... proveedles, no obstante,... el hombre acomodado según sus recursos, el hombre
pobre según los suyos...» (Corán, 2:236)
e informarle del fin de la relación como marido y mujer.
Queremos decir, ¿qué deberíamos hacer si nos encontramos con un hombre que no
desea vivir con su mujer pero no se comporta de una manera amable, no aplica en los
criterios familiares los procedimientos islámicos, ni deja libre a la mujer para elegir su
propio destino o, en otras palabras, no le importa cumplir con las responsabilidades de la
vida matrimonial, no le interesa hacer confortable la vida de su mujer ni consciente en
divorciarse de ella?
El jurisconsulto Ayatollah Hilli dice sobre cuando un hombre no cumple sus deberes
con su mujer y elude el divorcio: «Hay dos procedimientos; uno de ellos es que la
autoridad religiosa, teniendo derecho a intervenir, lo haga. Y concediendo el divorcio deje
solucionada la situación definitivamente. El otro procedimiento es que la propia mujer, al
igual que el hombre, debería abstenerse de cumplir con su parte del contrato.
«En el Corán en la sura al-Baqarah, las aleyas 229-231 fueron reveladas en relación con
el periodo de iddah y la anulación del divorcio, arrojando luz sobre el curso de acción
apropiado para él, incluso así, se le aconseja que la revocación debe ser hecha con la
intención de conducirse reflexivamente, cuidando a la mujer, sin afligirla o perjudicarla. Sin
embargo no se limitan exclusivamente a este caso. Ponen un principio general y los
derechos de la mujer para todas las épocas y situaciones.»
La mujer tiene otorgado el derecho al divorcio
El divorcio es un derecho peculiar del hombre. Sin embargo, el hombre puede dar a su
mujer el derecho al divorcio mediante un poder con atribuciones categóricas o, en
circunstancias especiales, por cuenta propia. Esto también es aceptable de acuerdo a la
jurisprudencia islámica.
Así, desde el punto de vista del derecho islámico, la mujer no tiene ningún derecho
innato al divorcio, pero como derecho estipulado, es decir, bajo la forma de condición
contenida en el contrato matrimonial, lo puede tener.
Ver «Los derechos de la mujer en el Islam» -
Organización de Propagación Islámica - Teherán - Irán

17.5.11

Condición de la mujer en el Islam

                                                         
                               Por Lic. Heba Viera Smith    



“…Y trátalas (a las mujeres) amablemente…” (Corán 4:19)

Algunas palabras

Muchas veces escuchamos en los diferentes medios de comunicación social que la mujer musulmana esta presa del hombre, que es una mujer sin derechos que solo tiene deberes. Infinidad de veces se habla del maltrato que sufren las musulmanas y del machismo del Islam.
Es a partir de dichas ideas erróneas que me interesaría poder compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la situación de la mujer en el Islam.
Considero sumamente injusto que debido al error, atraso, ignorancia de las personas que dicen ser musulmanas y que no practican ni aplican las enseñanzas de su religión se hable mal del Islam.
El Islam es una religión perfecta, somos los seres humanos los que cometemos errores y no hacemos lo que nos ordeno Dios a través de su libro sagrado el Corán.

¿La mujer es inferior al hombre según el Islam?

En diferentes partes del sagrado Corán se cita la igualdad entre el hombre y la mujer, ya que según este libro sagrado ninguno es superior a otro, debido a que ambos fueron creados de igual manera.
A diferencia de las ideas judío-cristianas que afirman que la mujer fue creada a partir de una costilla de Adán y por lo cual luego pueden hacer afirmaciones tales como que el género femenino es inferior desde su origen al hombre. El Islam no hace distinción entre ambos géneros, el sagrado Corán dice: “El es Quien os creó de una sola persona, de la que saco a su cónyuge para encontrar quietud en ella…” (Corán 7:189).
A través de la cita anteriormente expuesta, podemos observar que el sagrado Corán nunca se hace la afirmación de que un género fue creado inferior a otro o de que de que la mujer fue creada de un costado del hombre.
El Islam dice que ningún ser humano puede ser superior a otra sea por género, raza o color, sino únicamente una persona puede ser superior a otra espiritualmente.
Por otro lado, la mujer en las sociedades islámicas tiene una posición muy importante debido a su gran honor, sus derechos civiles y legales. La mujer en las sociedades islámicas goza de más amor, afecto, y respeto especial que los que puede recibir cualquier mujer en occidente.
Dijo el mensajero de Dios (BP): “Observa tu obligación con Dios respeto a las mujeres, recomendándoles ser bien tratadas.”1
El Imam Ya’far Al-Sadiq (P) dice que profeta de Dios (BP) dijo: “Yo no creo que exista un hombre que haya hecho algo bueno por la fe sin que él haya acordado la bondad por las mujeres.”2
1 Al- Harrani, “Tuhafal uqul An Al- Rasul”, p 30
2 Al- Kulayni “Usul Al- kaki”, Vol.2, p.6
Estas como en otras diversas tradiciones del Profeta Muhammad (BP) hablan del buen trato a las mujeres, como así también del lugar importante que cumplen las mujeres en la sociedad como madres, esposas y profesionales.
En este sentido el sagrado Corán dice: “Hemos ordenado al hombre que se porte bien con sus padres. Su madre le llevó con molestia y con molestia le dio a luz. El embarazo y la lactancia duran treinta meses…” (Corán 46:15)
“Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas de vosotros mismos, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ello signos para la gente que reflexiona.” (Corán 30: 21)
A través de lo anteriormente expuesto, podemos observar la importancia y el estatus elevado que le da el Islam a la mujer en la sociedad.
El Islam pone especial énfasis en el cuidado y la protección de la mujer en todos sus aspectos, ya que a través de numerosos relatos del comportamiento y de las enseñanzas del bendito Profeta Muhammad (BP) y de los Imames (P) comprobamos la importancia de que tiene el buen trato, el afecto, la cordialidad con la mujer.
Esta claro entonces, que el Islam ha pedido y decretado que la mujer sea tratada con respeto, invita a honrar a la mujer en todas sus facetas, madre, esposa, hija, hermana, siendo ella digna por excelencia de afecto, misericordia y generosidad.
Entonces cabe preguntarse: ¿cómo puede ser que se diga que el Islam es una religión machista, si le da tanta importancia al género femenino?


A modo de reflexión:

Un hombre vino donde el Profeta (BP) y le pregunto: “¡Oh mensajero de Dios! ¿Con quién debo estar más obligado?

El Profeta (BP) respondió: Con vuestra madre                        
El hombre insistió: Luego ¿con quién?
Replicando dijo el Profeta (BP): Con vuestra madre.
El hombre una vez más preguntó: Luego ¿con quién?
El Profeta (BP) dijo: Con tu padre.”


Algunos derechos de la mujer en el Islam

Para el Islam goza de igualdad de derechos frente al hombre, excepto en lo que se refieren a cuestiones propias de cada género, es decir en su constitución física, psicológica, sexual y social.
Debido a que cada género tiene sus roles asignados a la sociedad y cuestiones propias de su género.
Ahora bien, el Islam concede a la mujer los siguientes derechos entre otros:

1. Derecho a aprender: el Islam pone un gran énfasis en la importancia del aprendizaje y en el desarrollo del intelecto de las personas sea hombre como sea mujer.

En diferentes dichos del Profeta (BP) y de los Imames infalibles (P) podemos observar la importancia que se le da a la búsqueda del conocimiento lo cual es una orden Divina que Dios dispuso en el Corán.
3 Al- Kulayni “Usul Al- kaki”, Vol.2, p.159

Dijo el Imam ‘Ali (P): “El intelecto es la base del conocimiento y motiva la comprensión.”4
Dijo el Mensajero de Dios (BP): “Por cierto que el conocimiento se da solo mediante el aprendizaje”5
El sagrado Corán dice: “Quien enseño mediante el cálamo, enseño al ser humano lo que no sabía” (Corán 96:4-5)

A Través de lo anteriormente expuesto, se puede observar la importancia que le da el Islam al conocimiento, la educación y el aprendizaje. Debido a que a través del conocimiento las personas podrán discernir mejor sus acciones.
Estas son algunas de las múltiples citas que exhortan a las personas a cultivar su intelecto su sapiencia, cabe destacar que en ningún momento dice que esta actividad y/o obligación sea exclusiva de los hombres sino que es para todos los seres humanos. Dejando sentado que la mujer tiene todo su derecho y obligación por así decirlo de aprender todo lo que ella quiera y el ayude a desarrollarse como persona en sus actividades tanto sociales como espirituales.
Por otro lado, cabe destacar que muchas de las grandes mujeres del Islam como lo fueron sus excelencias Fátima Az-Zahra (P), Zeinab (P), recibían clases impartidas por el Profeta (BP) sobre el Islam, y ellas posteriormente impartían las enseñanzas a otras mujeres de sus épocas interesadas en aprender más. Es decir que desde el subimiento del Islam, la mujer siempre tuvo derecho a aprender y desarrollar su capacidad intelectual.
En la actualidad, aproximadamente el 60 % de los estudiantes universitarios en Irán son mujeres.

2. El derecho a trabajar: la mujer al igual que le hombre tiene los mismos derechos y posibilidades de trabajar lugares de trabajo que sean religiosamente legales (o permitidos). Hoy en día, muchas mujeres musulmanas trabajan en diferentes puestos laborales ya sea desde cajeras hasta senadoras.

El dinero que obtiene la mujer es para ella puesto que al esposo le corresponde la manutención de la familia, es decir que la mujer musulmana puede gastar e invertir su dinero en lo que ella crea necesario y/o pertinente.
Cabe señalar que cuando la mujer esta casada, puede trabajar también siempre que no desatienda sus deberes familiares, puesto que para el Islam la familia es uno de los tesoros más preciados de la sociedad. En estos casos muchas mujeres que son madres y amas de casa trabajan medio tiempo en sus trabajos. Realizando así tareas que la hagan sentir bien y le ayuden tanto en su desarrollo profesional como personal, y a su vez teniendo tiempo para poder atender a su familia.
En este sentido, vemos como en occidente en los últimos años se ha desvalorizado la institución familiar por otras prioridades, en donde las madres pasan todo el tiempo fuera y desatienden a sus hijos, sus esposos, lo cual conlleva al divorcio y a las familias de ensamble que están conformadas por los tuyos los míos y los nuestros.
En resumen, la mujer musulmana puede sentirse plena y satisfecha en diferentes ámbitos, laboral, familiar, etc., sintiéndose bien y en armonía tanto en lo personal, profesional como laboral.
4 Gurar Al-Hikam, h.1959
5 Sahîh Al-Bujâri T.1, p. 38 Al- Mu`ÿam Al- Awsat, T.3 p. 118, Hilita Al- Awlâ’ T.5, p 174, ambos de Abû Ad- Dardâ’.
“El trabajo amplia los horizontes de la mujer, casa lo mejor de ella, desarrolla su personalidad y su trabajo da lugar a la gloria de la nación, ya que la gloria de la nación reside en el número de la fuerza humana, en consecuencia a través de su trabajo, la mujer puede ayudar a quienquiera que la apoye o puede apoyar a otros”6.

3. Los derechos políticos: la mujer como en la mayoría de los países democráticos goza del privilegio de tener todos los derechos políticos, a excepción del los puestos de Jefe de estado y de Juez que están subordinados al género masculino por excelencia.

En este sentido, la mujer participa de todas las actividades e instancias políticas que a ella quiere, como por ejemplo ella tiene el derecho de votar por el presidente de su país, a participar de las reuniones político-sociales que se realicen.
El Islam no le impide a la mujer llegar a convertirse en diputada, senadora, ser miembro de algún tipo de organización u organismo político.

4. Los derechos civiles: la mujer al igual que el hombre puede heredar, vender, comprar, regalar, concluir contratos, etc., ya que para el Islam la mujer tiene una personalidad independiente, es decir que sus obligaciones y derechos son diferentes a los de su padre, esposo o hermano.

Es así que la mujer es tratada con igualdad, respeto y goza de gran respeto.

A modo de conclusión:

A partir de lo anteriormente expuesto, podemos observar que tanto la mujer como el hombre tienen determinados derechos que deben ser cumplidos y respetados por el resto de los musulmanes y de la sociedad en general.
Es importante señalar que a través de este breve artículo se puede vislumbrar y echar luz a un tema tan controversial como es el derecho de la mujer en el Islam para el mundo occidental.

Muchas veces se piensa o mistifica la imagen de la mujer musulmana como un ser sumiso al hombre, el cual no tiene derechos o si los tiene están subordinados al género masculino. Lo cual es una idea y/o imagen errónea de la mujer y de la concepción de hombre que transmite el sagrado Corán, ya que se quiere demostrar una mujer sumisa casi “tonta” que hace todo lo que el esposo le dice y que debe soportar el machismo de una religión. Esta imagen femenina que muestra occidente es una imagen errónea debido a que la mujer musulmana obtuvo sus derechos y la equidad mucho antes de que llegaran a occidente.
Por ejemplo la mujer puede heredar en el Islam desde sus comienzos, es decir que muchos antes de que en occidente se visualice a la mujer como ser pensante ella ya en oriente gozaba de sus múltiples derechos.
La mujer en el Islam desde su inicio contó con una serie de leyes que la amparaban y que la valoraban como un ser íntegro, con determinados valores y con un honor y espiritualidad elevados.
6 “El Islam y la mujer contemporánea”, ver Mohammad Hussein Fadullah, “Reflexiones islámicas sobre las mujeres”, pág 38
En conclusión, la mujer en el Islam es respetada por su gran personalidad, espiritualidad, valor, ética, moral y honor, por lo cual es merecedora de respeto, admiración y poseedora de múltiples derechos.

La mujer afgana y el estereotipo de la mujer musulmana


                                                                                               

                                                Por Lic. Heba Viera Smith


Dijo el Mensajero de Dios (BPD):” Observa tu obligación con Dios respecto a las mujeres, recomendándoles ser bien tratadas.”

    Muchas veces se identifica a la mujer musulmana con el esteriotipo de la mujer afgana, o con la imagen que se tiene en determinados países “islámicos”, donde la mujer no es respetada y donde lo cultural tiñe lo religioso. Dejando de lado así las cuestiones relativas a la Sharia (ley Islámica) y Fiqh (jurisprudencia Islámica), quedando las mismas impregnadas por diferentes tradiciones culturales.
Los medios masivos de comunicación muchas veces, producto de la ignorancia sobre, qué es el Islam verdaderamente, muestran la realidad de Afganistán como la realidad del resto de las mujeres musulmanas del mundo, siendo esta una realidad propia de una cultura y de un país determinado.
Por supuesto que Afganistán esta influenciado por el Islam, pero no quiere decir que lo que demuestra este país sea el verdadero Islam que la mayoría de los musulmanes profesan y defienden.



Afganistán una realidad que denigra el Islam.

¿Dónde y cómo nace el movimiento fundamentalista talibán?

El movimiento fundamentalista “islámico” talibán, nace en 1994, fue fundado por Mohammad Omar Akhund, dicho movimiento surge en la cuidad afgana de Kandahar.
¿Qué significa la palabra talibán?, la palabra talibán significa estudiante, la cual esta íntimamente relacionada con el estudio de la religión Islámica.
En este sentido es importante aclarar que muchas veces la gente no diferencia lo que es Islam de fundamentalismo y a la hora de interpretar el Sagrado Corán se desvían del verdadero significado de la religión.
Un mal líder, (en cualquier ámbito) siempre termina desviando a sus seguidores y oprimiendo y desvirtuando el verdadero significado de la enseñanza, muchas veces como dicen el dicho “el alumno supera al maestro” y en estos casos de fundamentalismo siempre el alumno termina siendo peor que el maestro, pues quiere según él ser mejor, más correcto, más estricto, sin darse cuenta se va convirtiendo en un verdadero tirano.
Luego de la invasión soviética (1979- 1989), Afganistán era un país que luchaba por su soberanía y varios grupos querían dirigir el pueblo, es allí que los talibanes entran en acción, dando su gran golpe en 1996 cuando toman la cuidad de Kabul e imponen su régimen basado (según estos) en la Sharia (ley islámica).
En 2001 debido al atentado de las torres gemelas, EEUU apoyado por la coalición internacional derriba el régimen talibán, ya que Al-Qaeda preparaba sus ataques y actividades desde las fronteras entre Pakistán e Afganistán.
El Presidente electo en 2005 (impuesto por la comunidad internacional en su momento) Hamid Karzai sigue manteniendo un gobierno “inestable”, ya que hay determinadas zonas que todavía el régimen talibán es más fuerte y sigue luchando por su soberanía, hoy día cerca de un 80% de la población son talibanes.
La realidad de la mujer afgana…
Desde que el régimen talibán ejerce su poder en la sociedad y cultura en Afganistán la mujer sobre todo ha sido el blanco de descargas de fundamentalismos absurdos.
La mujer afgana tiene prohibido:
* Trabajar, la mujer no debe trabajar, debe ocuparse únicamente de las labores domesticas; mientras que el hombre debe ser el que trabaja y mantiene la familia.
* Las mujeres no pueden consultar al medico (varón), pero se genera una gran contradicción debido a que, las mujeres no pueden ejercer sus profesiones, por lo cual muchas mujeres tiene sus hijos en sus casas. En el mejor de los casos el esposo las autoriza a que reciban atención médica.
* La mujer no puede salir sola de su casa, ni manejar autos ni ningún tipo de vehículos, al salir de su hogar debe hacerlo acompañada de un familiar del sexo masculino.
* Al salir de sus casas deben estar cubiertas con la burka típica de ese país, es decir que deben estar cubiertas desde los pies hasta la cabeza tan solo se les podrán ver los ojos a través de una especie de rejilla por donde las mujer mira el mundo limitadamente.
* Tiene prohibido estudiar, pues a través de esta absurda prohibición los talibanes logran poder dominar las masas de analfabetas, que no conocen sus derechos y por ende no tienen como defenderse de la opresión.
* Algunas mujeres viudas, fueron encarceladas al negarse a casarse con sus cuñados, lo cual es una antigua tradición afgana.

A modo de reflexión…
Luego de haber expuesto algunas de las prohibiciones basadas según los talibanes en la Sharia, pero sobre todo en la cultura afgana, que impone el régimen talibán a la sociedad me interesa hacer una reflexión a cerca de dicha situación.
Los talibanes quisieron implementar un régimen similar al Saudí o al de la Republica Islámica de Irán, pero su fundamentalismo los desvirtúo en su intención. Las ideas de estos fundamentalistas, están basadas en malas interpretaciones de la Sharia y en algunas tradiciones del país.
Los colegios fueron cerrados, sólo aproximadamente en 3% de las niñas recibieron educación primaria; siendo de esta forma las mujeres relegadas al ámbito privado, al hogar, dejándolas excluidas de la sociedad, impidiéndoles trabajar, recibir asistencia medica, entre otras cosas. La falta de asistencia medica de las embarazadas, genera que Afganistán se encuentre en la segunda tasa de mortalidad materna en el mundo.
Este régimen fundamentalista genero mujeres analfabetas, para poder dominarlas, que no se revelen y reclamen sus derechos Islámicos, derechos que están a favor de los DDHH. La mujer en el Islam tiene derecho a estudiar, a través de la historia del Islam se pueden observar varios ejemplos de mujeres que estudiaron y enseñaron a otras, uno de los ejemplos más claros es la Virgen María (P) quien recibió instrucción en el templo, Hazdrat Fátima Az-Zahra (P), la hija de noble Profeta Muhammad (BPD) quien recibió educación e impartió a otras mujeres. Fátima (P), les enseño el verdadero mensaje del Islam a las mujeres, las instruyo a cerca de como comportarse, que derechos tenían, demostrándoles el gran valor que tiene el género femenino ante Dios.
A partir de la violación de los derechos islámicos a las mujeres afganas, se generaron situaciones de violencia domestica; policial, por ejemplo la policía religiosa apresaba a las mujeres que se reunían y tenían reuniones para poder progresar, reuniones en donde algunas mujeres cultas daban clases a las analfabetas. Esta situación de sumo “peligro” para el régimen talibán
debería de ser erradicara por lo cual se castigaba físicamente a las mujeres que atentaban contra el régimen fundamentalista.
Por otro lado como mencionaba anteriormente, muchas costumbres culturales impregnan la práctica religiosa, por lo cual se generan falsas creencias a nivel de la población no- musulmana. Por ejemplo el tema de que las mujeres se casen con sus cuñados, práctica que realizaba hace varios años en Afganistán; otro caso claro es la mutilación femenina que se practica en algunos países de África, costumbre que se practican desde tiempos antiguos y que nada tiene que ver con el Islam, es más el Islam rechaza dicha práctica.
El Islam le da a la mujer múltiples derechos, incluso sexuales, tales como por ejemplo: derecho a elegir su futuro esposo, ya que los matrimonios arreglados son de la época de la ignorancia, el mismo Profeta (BPD) demuestra a través de hadices que la mujer tiene derecho a elegir a su esposo y viceversa.
Uno de los ejemplos mas claros de que la mujer tiene derecho a elegir a su esposo, es el caso del casamiento de Fátima Az-Zahra (P) con el Imam ‘Ali (P), el Imam se acerco al Profeta (BPD) y le pidió la mano de su hija Fátima, y él, le pregunto a su hija si aceptaba casarse con ‘Ali (P). Este ejemplo demuestra como el propio Profeta (BPD) le daba importancia al consentimiento de la mujer a la hora de casarse, eliminando prácticas de la época pre-islámica, donde existían los matrimonios arreglados por los progenitores.
Por otro lado el tema de la mutilación femenina para que la mujer no pueda disfrutar de su sexualidad, esta en contra de los principios islámicos, pues el Islam dice que la mujer tiene derecho a gozar de su sexualidad con su esposo. El Imam ‘Ali dijo: “Allah Omnipotente, creo el deseo sexual en diez partes, luego dio nueve a la mujer y una al hombre. Pero Allah también les dio a ellas igual parte de pudor.”1
Algunas palabras finales…
Para concluir este artículo me gustaría poder dar mi opinión a cerca del tema, brevemente.
Últimamente muchas personas en mi país dicen: “pobres las musulmanas, así andan en Irán, en Afganistán, en esos países islámicos…” yo siempre les
1 Sayyid Muhammad Rizvi, “La sexualidad en el Islam”. ED Ansariyan Publications Qom- Irán.
respondo que esa realidad que ven a través de correos electrónicos que les envían, fotos de las mujeres afganas, etc., es la realidad especifica de un país determinado, y que yo misma no aceptaría ser musulmana si me maltrataran de la forma que lo hacen con esas mujeres. Siempre aclaro que el Islam es una religión perfecta, pero los musulmanes no lo somos; además como siempre digo si una persona no sabe cuales son sus derechos pues no los podrá hacer valer o reivindicar.
Yo les pregunto a estos fundamentalistas y a los medios de comunicación: ¿En qué capitulo o versículo del sagrado Corán dice que la mujer debe ser analfabeta, que no puede tener derechos sociales, que no puede tener derechos políticos, ni religiosos?, ¿en qué se basan los medios de comunicación para decir que todas las musulmanas son oprimidas, que deben vestirse como las afganas, que son inferiores a los hombres?
Considero sumamente importante que tanto los hombres como las mujeres musulmanas conozcan sus derechos islámicos, para poder hacerlos valer y defenderse así de las opresiones de los fundamentalistas y de cualquier otra persona que quiera violar sus derechos.
De esta forma podremos ser luces en contra de los fundamentalismos, y demostraremos la verdadera cara del Islam al mundo.


                                                           Bibliografía


“La familia musulmana”, Ed. Fundación Al- Balagh
Sayyid Muhammad Rizvi, “La sexualidad en el Islam”. ED Ansariyan Publications Qom- Irán. www.portalplanetasedna.com.ar/afganistan.htm www.bauleros.org/.../AFGANISTAN/afga3.html
http://www.un.org/spanish/conferences/mujer/2002/sit.htm