27.11.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 2



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 2: El ingreso de la Caravana del Imam Al-Husain a Karbalâ’



Luego de que los Omeyas presionaran al Imam Al-Husain (a.s.) para que le diera a Iazîd su bai‘ah o juramento de fidelidad, salió de Medina dirigiéndose a la sagrada ciudad de La Meca. Es así que el Imam (a.s.) pasó el resto del mes de Sha‘bân, los meses de Ramadân, Shauwâl, Dhûl Qi‘dah, y ocho días del mes de Dhûl Hiÿÿah en las vecindades de la Casa de Dios y en estado de consagración, vistiendo el Ihrâm para la Peregrinación.

Por otra parte, ‘Amr ibn Sa‘îd ibn ‘Âss fue comisionado por Iazîd para encarcelar o combatir al Imam, por lo que partió hacia La Meca llegando el día de Tarwiah, esto es, el 8 de Dhûl Hiÿÿah.
El Imam (a.s.), quien sabía que los enemigos no observarían el menor respeto por el Santuario de la Casa de Dios, dejó inconclusa su Peregrinación Mayor (Haÿÿ), cambiando la intención de la misma a Peregrinación Menor (‘Umrah), y abandonó La Meca.
El motivo por el cual el Imam hizo eso fue, como él mismo diría, para proteger la santidad de la Casa de Dios. Como respuesta a su hermano Muhammad ibn Hanafîiah, quien le prevenía en relación con abandonar La Meca y le incentivaba a establecerse en la misma, expresó: “¡Oh hermano! Temo que Iazîd me haga asesinar en el Santuario, y de esa manera se infrinja la santidad de esta Casa”. Asimismo, en respuesta a otras personas como Ibn ‘Abbâs, Farazdaq y ‘Abdul·lâh ibn Zubair, quienes le requirieron eso mismo suponiendo que el enemigo respetaría la sacralidad de La Meca, el Imam expresó: “Es mejor ser muerto a un palmo más lejos de la Ka‘bah a que la santidad de La Meca sea pisoteada por causa mía”. Posteriormente, en los sucesos vinculados al levantamiento de ‘Abdul·lâh ibn Zubair, los omeyas atacarían la Ka‘bah con catapultas y matarían a ‘Abdul·lâh en la Sagrada Mezquita. Entonces quedó evidenciado que Ibn ‘Abbâs, con toda su sagacidad, e Ibn Zubair, con toda su astucia, estaban equivocados, siendo el Imam (a.s.) quien veía el devenir con claridad y conocía a los enemigos del Islam.
Cuando los peregrinos se dirigían a Minâ para realizar las ceremonias correspondientes de la Peregrinación, el Imam fue a realizar el Tawâf o circunvalación a la Ka‘bah, hizo el trote o Sa‘îi entre las colinas de Safâ y Marwah, y cortó un poco de su cabello (Taqsîr), saliendo de esa manera del estado de consagración o Ihrâm. Así, cambió la Peregrinación Mayor a Peregrinación Menor y se dirigió a Kufa.
Cuando su hermano Muhammad ibn Hanafîiah se enteró de ello, alcanzó al Imam (a.s.), tomó las riendas de su camella y le dijo: “¡Oh hermano! ¿Qué es lo que motivó que salgas con ese apuro?”. El Imam respondió: “Anoche el Mensajero de Dios vino a verme en sueños y me dijo: “¡Oh Husain! ¡Debes salir, puesto que Dios desea que seas asesinado!”. Ibn Hanafîiah dijo: “¡Por cierto que somos de Dios y a Él retornaremos! Entonces, ¿por qué llevas contigo a estas mujeres y niños?”. El Imam le respondió: “El Mensajero de Dios dijo que Dios desea verles prisioneros y encadenados.”


De esa manera fue que, para proteger el Santuario de Dios, por orden del Mensajero de Dios (s.a.w.) y para vivificar la orden de Dios, salió de La Meca junto a su gente y familia y un número de sus seguidores, dirigiéndose a Irak. Algunos historiadores transmitieron que el día de su partida fue el 8 de Dhûl Hiÿÿah (el día de Tarwiah), en tanto que Ibn Qûlûwaih transmite del Imam Al-Baqir (a.s.) que fue el día 7 de dicho mes.
El Imam se dirigió a Kufa, pero tras veinte días de marcha fue obligado por Hurr y su ejército a detenerse en las cercanías de esta ciudad (suceso que será mencionado en el tercer día).
Tuvieron lugar largas conversaciones entre Hurr y el Imam (a.s.), hasta que finalmente Hurr dijo: “Ya que desistes de ir a Kufa, elige un camino de manera que, ni vayas a Kufa ni vuelvas a Medina, para que yo le escriba al gobernador”. El Imam eligió el camino de Qadisîiah.
Los dos contingentes marcharon juntos por dos días hasta que el día 2 de Muharram, en las cercanías de Nainawah (Nínive), Hurr recibió una misiva de parte de ‘Ubaidul·lâh en la que decía: “En el preciso momento en que recibas esta carta, detén a Husain y aprémiale. ¡Que se detenga en el desierto sin cobijo ni agua!”.
Hurr se comportó en forma ruda con el Imam y sus compañeros para obligarlo a detenerse transitoriamente en ese mismo lugar desprovisto de agua y desolado. El Imam (a.s.) le dijo: “¡Pobre de ti! ¡Deja que nos detengamos en algún poblado!”. Hurr dijo: “¡No! Por Dios que no puedo hacer eso. Este mensajero me está vigilando. Debes permanecer aquí mismo.”
Zuhair, uno de los compañeros del Imam, dijo: “¡Oh hijo del Mensajero de Dios! Combatir contra este grupo sería mucho más fácil que enfrentarse a aquéllos que después se le añadirán. ¡Permite que luchemos con ellos!”. El Imam expresó: “¡No seré yo quien comience el combate!”.

Entonces, preguntó el nombre de esa región. Le dijeron: “Este lugar se llama ‘Aqr”. Otra vez preguntó: “¿Acaso no tiene otro nombre?”. Dijeron: “Otro de los nombres de este territorio es Nainawah. También le llaman Karbalâ’”. Cuando Al-Husain escuchó el nombre de Karbalâ’ comenzó a llorar y dijo: “¡Dios mío! Yo me amparo en Ti del Karb (la aflicción) y el Balâ’ (la desgracia). Éste es un lugar de sufrimiento y congoja. ¡Descended aquí mismo, puesto que mi abuelo el Mensajero de Dios me informó que nuestra sangre sería vertida en esta tierra y que seríamos sepultados aquí mismo!”.
Luego ordenó que levantaran las tiendas en esa misma tierra sin agua ni forraje.
En otras narraciones se transmite que cuando le dijeron al Imam: “El nombre de este lugar es Karbalâ’”, olió el aroma de esa tierra y lloró, diciendo: “Umm Salamah (una de las esposas del Profeta) me informó que: Cierto día (el ángel) Gabriel se encontraba junto al Mensajero de Dios y yo te llevé junto a él en tanto que llorabas. El Profeta te tomó y te hizo sentar en su regazo para que te calmes. Gabriel le dijo: “¿Acaso le quieres?”. El Profeta dijo: “Así es”. Gabriel dijo: “¡Tu propia comunidad le matará!”. Luego le dio tierra de Karbalâ’.” Luego Al-Husain agregó: “¡Por Dios que esta tierra es esa misma tierra!”.
Asimismo se transmite en las narraciones que cuando ‘Alî (a.s.) se dirigía a Siffîn llegó a los alrededores de Nainawah y preguntó cómo le decían a ese territorio. Le dijeron: “Karbalâ’”. Amîr al-Mu’minîn lloró tanto que la tierra se humedeció con sus lágrimas.

Ahora, ¡nosotros también lloremos junto a Muhammad y ‘Alî por aquel por cuya desgracia lloran los Cielos y la Tierra!...

fuente: ICCI AL GADIR

26.11.11

Día 1: La Tragedia de Muslim ibn ‘Aquîl

Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 1: La Tragedia de Muslim ibn ‘Aquîl

Muslim, el hijo de ‘Aquîl ibn Abî Tâlib, fue una de las grandes personalidades de los hashemíes y primo de Abâ ‘Abdil·lâh Al-Husain. El Imam Al-Husain -con él sea la paz- había salido de la ciudad de Medina y se encontraba en La Meca cuando recibió una gran cantidad de cartas e invitaciones que le enviaba la gente de Kufa.
Cuando llegaron las últimas cartas, que en total sumaban miles, el Imam se encontraba entre el Pilar de la Ka‘bah -o ángulo en que se encuentra la Piedra Negra- y el Sitial de Abraham. Al-Husain (a.s.) rezó dos ciclos de oración y rogó a Dios por que aconteciera lo bueno. Luego requirió la presencia de Muslim y escribió una respuesta a esas cartas, en la que expresaba:
Vosotros decís: “No tenemos Imam. ¡Ven a nosotros, de manera que Dios, por tu intermedio, nos guíe y una!”. Envío a vosotros a Muslim ibn ‘Aquîl, mi hermano y primo, quien es de mi entera confianza. Así pues, si es que él me escribe que la opinión de los lúcidos y la gente de la virtud y la consulta de entre vosotros es esa misma que he leído en vuestras cartas, entonces me dirigiré hacia vosotros.
Muslim partió de La Meca a mediados del mes de Ramadán y llegó a Medina, donde rezó en la Mezquita del Profeta (s.a.w.) y se despidió de su familia. Tras ello se dirigió a Kufa junto a unos cuantos guías y acompañantes. Las condiciones del viaje eran muy duras, al punto que Muslim y sus acompañantes perdieron el rumbo y dos de los guías perecieron por la sed. Finalmente Muslim llegó a Kufa el día 5 de Shauwâl.
Las gentes de Kufa se congregaron en grupos a su alrededor y lloraron cuando les leyó la carta del Imam. A continuación, dieciocho mil personas de Kufa dieron la bai‘ah o juramento de fidelidad a Muslim. En consecuencia, él escribió una misiva al Imam (a.s.) donde le informaba de la bai‘ah de esa cantidad de personas y le incentivaba a movilizarse en dirección a Kufa.
Cuando la noticia de este juramento llegó a oídos de Iazîd ibn Mu‘âwîiah, éste comisionó a ‘Ubaidul·lâh ibn Ziâd, el gobernador de Basora, para que asumiera también la gobernación de Kufa. ‘Ubaidul·lâh ingresó a Kufa con una treta y asumió el gobierno, amedrentando a la gente. Luego procedió a torturar y encarcelar a Hâni ibn ‘Urwah, quien se contaba entre las grandes personalidades de Kufa y había dado cobijo a Muslim ibn ‘Aquîl en su casa.
Cuando Muslim escuchó la noticia de que Hânî había sido torturado requirió a la gente que le auxiliaran. La gente se unió a él, y la mezquita, el mercado y los alrededores del palacio de la gobernación se llenó de gente, en tanto que los compañeros de ‘Ubaidul·lâh no eran más de cincuenta personas.
‘Ubaidul·lâh envió a unas cuantas personas a los diferentes clanes de Kufa para amenazarles y sobornarles, y ordenó a algunos ilustres que se encontraban en su palacio, que amedrentaran y disuadieran desde los tejados de la gobernación a la gente que sitiaba el palacio.
Cuando la gente de Kufa escuchó las palabras de sus caudillos y personas ilustres se desanimaron y poco a poco los susurros seductores se incrementaron de manera que cada uno decía a otro: “¡Volvamos! Están los demás y son suficientes”.
Paulatinamente, la multitud a favor de Muslim se dispersó y tan solo unas treinta personas permanecieron en la mezquita para asistirle.
Cuando Muslim se enfrentó a esta deslealtad, se dirigió con esas treinta personas a la zona de Abuâb Kandah. Cuando llegó allí tan solo quedaban con él diez personas, ¡y al atravesar ese lugar ya no quedaba nadie con él!
Muslim observaba solitario a uno y otro lado pero no había nadie que le guiara o que siquiera le ocultara en su casa. El enviado de Al-Husain (a.s.) caminaba desorientado por los callejones oscuros de Kufa sin saber adonde ir, hasta que llegó a una casa en la que una anciana se encontraba parada en la puerta. El nombre de esta mujer era Tau‘ah y estaba esperando a su hijo que había salido de su casa para ir con la gente. Muslim saludó a la mujer y le pidió agua.


Tau‘ah le dio agua y entró a su casa. Al volver a salir vio que Muslim seguía sentado frente a la puerta de su casa y le dijo: “¡Oh siervo de Dios! Si ya tomaste agua vuelve a tu casa”. Muslim permaneció en silencio y la mujer repitió eso dos o tres veces. Muslim se puso de pié y le dijo: “No tengo casa ni familia en esta ciudad. Soy Muslim ibn ‘Aquîl. Esta gente me mintió, me engañó y me retiró el amparo”.
La mujer hizo ingresar a Muslim a su casa, extendió una alfombra y dispuso comida para él, pero Muslim no cenó y se durmió. En sueños vio a su tío Amîr al-Mu’minîn ‘Alî (a.s.) que le decía: “¡Apresúrate, que mañana estarás con nosotros!”.
Por otra parte, cuando ‘Ubaidul·lâh vio que la gente se dispersaba, se envalentonó y salió del palacio. Fue a la mezquita y dispuso una recompensa de mil dinares para quien encontrase a Muslim.
Cuando el hijo de Tau‘ah volvió a su casa se enteró de la presencia de Muslim, y al salir el sol informó de ello a los enemigos. ‘Ubaidul·lâh envió a un grupo compuesto por decenas de soldados para apresarle.
Muslim se encontraba ocupado en la adoración cuando los soldados llegaron a la casa de Tau‘ah. Cuando escuchó el relincho de los caballos finalizó rápidamente su súplica, vistió su armadura y agradeció a Tau‘ah, y se dirigió a enfrentar a los soldados por temor a que el enemigo destruyera o quemara la casa de la anciana.
Muslim, que era un guerrero, mató a más de cuarenta de los traicioneros de Kufa, pero luego éstos le atacaron en grupo a la vez que le arrojaban rocas desde los tejados. Finalmente, a causa de la severidad de las heridas, la sed y por una lanza que le atravesó por la espalda, cayó y fue hecho prisionero.
(Algunas fuentes agregan que cuando vieron que no podían apresarlo, le engañaron prometiéndole salvoconducto y fue así que consiguieron llevarlo a la gobernación).
Cuando Muslim ibn ‘Aquîl fue capturado, dijo: “Por cierto que somos de Dios y a Él retornaremos”, y comenzó a llorar. Uno de los soldados se sorprendió por el hecho de que llorara siendo él tan valiente, y le preguntó por qué lo hacía. Muslim dijo: “¡Juro por Dios que no tengo miedo de morir y que no lloro por mí! sino que lloro por la familia del Profeta que se dirige hacia aquí y por Al-Husain y su familia”.
Por orden de ‘Ubaidul·lâh llevaron a Muslim al tejado del palacio de la gobernación en tanto que él glorificaba a Dios y requería Su perdón. Entonces lo decapitaron y luego arrojaron desde el tejado primero su cabeza y después su cuerpo, para que todos lo vieran. Finalmente colgaron su bendito cuerpo para dejarle expuesto a las miradas de aquéllos que quebrantaron su pacto.
También llevaron al mercado de Kufa a Hânî, que era un anciano de 89 años, y le mataron de una manera lamentable, colgándolo, mientras éste llamaba a sus compañeros, pero nadie hizo nada por auxiliarle.
Posteriormente, Ibn Ziâd envió las cabezas de Hânî y de Muslim a Siria ante Iazîd. El cuerpo de Muslim ibn ‘Aquîl fue el primer cuerpo de entre los hashemíes que fue colgado, y su cabeza la primera que fue enviada a Damasco.
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?».
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

fuente:ICCI AL GADIR

Mes de Muharram








Debes saber que este mes es un mes de tristeza y congoja para Ahl-ul Bait (a.s.) y sus shias. Se transmitió de Hadrat Imam Ar-Ridâ (a.s.) que: “Cuando llegaba el mes de Muharram a mi padre no se lo veía sonriente y lo invadía la tristeza y la pena constantemente hasta el día décimo. Cuando llegaba el Día de ‘Ashûra’, ese día era un día de desgracia, tristeza y llanto para él, y decía: “Hoy es el día en que Husein –la paz sea con él- fue martirizado”.
La Primera Noche: El Seîied (Ibn Tawûs) mencionó algunas oraciones meritorias para esta noche:

Primero: Cien rak‘ah o ciclos de oración (las cuales se hacen de dos en dos, como el Salât del Faÿr); en cada rak‘ah se lee la Sûra Al-Hamd y la Sûra At-Tawhîd.

Segundo: Dos rak‘ah. En la primera rak‘ah se lee la Sûra Al-Hamd y la Sûra Al-An‘âm, y en la segunda, la Sûra Al-Hamd y la Sûra Iâ Sîn.

Tercero: Dos rak‘ah. En cada rak‘ah se lee la Sûra Al-Hamd y once veces la Sûra At-Tawhîd.
Se transmitieron en las narraciones que el Enviado de Dios –que las Bendiciones y la Paz de Al·lah sean con él- dijo que: “Todo aquel que en esta noche realice estas dos rak‘ah de oración, y ayune a la mañana siguiente –que es el primer día del año-, es como aquel que todo el año permaneció en lo bueno, y queda protegido durante este año; y si muere entrará en el Paraíso”.

El Primer Día: Debes saber que el primer día del mes de Muharram es el primer día del año, y se transmitieron dos actos para este día:

Primero: El ayuno.
Se transmitió en una narración de Raîiân ibn Shabîb, que el Imam Ar-Ridâ (a.s.) dijo: “Todo aquel que ayune en este día e invoque a Al·lah, Él responderá a su súplica tal como respondió a la súplica de Zacarías (a.s.)”.

Segundo: Se transmitió del Imam Ar-Ridâ (a.s.) que en el primer día del Mes de Muharram el Enviado de Dios (s.a.w.) realizaba dos rak‘ah de oración, y cuando concluía elevaba sus manos y leía la siguiente súplica tres veces:
اَللّهُمَّ اَنْتَ الاِْلهُ الْقَديمُ وَهذِهِ سَنَةٌ جَديدَةٌ فَاَسْئَلُكَ فيهَا الْعِصْمَةَ مِنَ الشَّيْطانِ وَالْقُوَّةَ عَلى هذِهِ النَّفْسِ الاَْمّارَةِ بِالسّوءِ وَالاِْشْتِغالَ بِما يُقَرِّبُنى اِلَيْكَ
al·lahumma anta-l ilâh-ul qadîm ua hâdhihi sanatun ÿadîdatun fa as’aluka fîha al-‘ismata min-ash shaitân ual quwata ‘ala hâdhihi-n nafsil ammârati bis-sû’ ual ishtigâla bimâ iuqarribunî iliaka

¡Dios mío! Tú eres la Divinidad sin principio, y éste es un año nuevo; te pido en el mismo la indemnidad respecto de Satanás, y el poder sobre esta alma incitadora al mal, y el ocuparme de lo que me acerca a Ti.

يا كَريمُ يا ذَا الْجَلالِ وَالاِْكْرامِ يا عِمادَ مَنْ لا عِمادَ لَهُ يا ذَخيرَةَ مَنْ لا ذَخيرَةَ لَهُ يا حِرْزَ مَنْ لا حِرْزَ لَهُ يا غِياثَ مَنْ لا غِياثَ لَهُ يا سَنَدَ مَنْ لا سَنَدَ لَهُ يا كَنْزَ مَنْ لا كَنْزَ لَهُ
iâ karîmu iâ dhâl ÿalâli ual ikrâmi iâ ‘imâda man lâ ‘imâda lah iâ dhajîrata man lâ dhajîrata lah iâ hirza man lâ hirza lah iâ guiâza man lâ guiâza lah iâ sanada man la sanada lah iâ kanza man lâ kanza lah

¡Oh Generosísimo! ¡Oh Poseedor de la Majestuosidad y la Honra! ¡Oh Soporte de quien no tiene soporte! ¡Oh Provisión de quien no tiene provisión! ¡Oh Resguardo de quien no tiene resguardo! ¡Oh Auxilio de quien no tiene auxilio! ¡Oh Apoyo de quien no tiene apoyo! ¡Oh Tesoro de quien no tiene tesoro!

يا حَسَنَ الْبَلاءِ يا عَظيمِ الرَّجاءِ يا عِزَّ الضُّعَفآءِ يا مُنْقِذَ الْغَرْقى يا مُنْجِىَ الْهَلْكى يا مُنْعِمُ يا مُجْمِلُ يا مُفْضِلُ يا مُحْسِنُ
hasana-l balâ’ iâ ‘adzîm-ar raÿâ’ iâ ‘izz-ad du‘afâ’i iâ munqidhal garqâ iâ munyia-l halkâ iâ mun‘imu iâ muÿmilu iâ mufdilu iâ muhsinu

¡Oh Quien pone a prueba bellamente! ¡Oh Quien conforma una magnífica esperanza! ¡Oh Grandeza de los débiles! ¡Oh Rescatador de los ahogados! ¡Oh Salvador de los condenados! ¡Oh Agraciador! ¡Oh Embellecedor! ¡Oh Favorecedor! ¡Oh Bienhechor!

اَنْتَ الَّذى سَجَدَ لَكَ سَوادُ اللَّيْلِ وَنُورُ النَّهارِ وَضَوْءُ الْقَمَرِ وَشُعاعُ الشَّمْسِ وَدَوِىُّ الْمآءِ وَحَفيفُ الشَّجَرِ يا اَللهُ لا شَريكَ لَكَ
anta-l ladhî saÿada laka sauâd-ul laili ua nûru-n nahâri ua dau’-ul qamari ua shu‘â‘-ush shamsi ua dauîi-ul mâ’i ua hafîf-ush shaÿari iâ al·lahu lâ sharîka lak

Tú eres Aquel ante Quien se prosterna la negrura de la noche y la luz del día, la luminosidad de la Luna y los destellos del Sol, la onda del agua y el susurro de los árboles. ¡Oh Dios! No tienes copartícipe.

اَللّـهُمَّ اجْعَلْنا خَيْراً مِمّا يَظُنُّونَ وَاغْفِرْ لَنا ما لا يَعْمَلُونَ وَلا تُؤاخِذْنا بِما يَقُولُونَ حِسْبِىَ اللهُ لا اِلـهَ اِلاّ هُوَ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَهُوَ رَبُّ الْعَرْشِ الْعَظيمِ
al·lahumma-ÿ‘alnâ jairan mimmâ iadzunnûna ua-gfir lanâ mâ lâ ia‘lamûna ua lâ tu’âjidhnâ bimâ iaqûlûna hasbia-l·lahu lâ ilâha il·la hua ‘alaihi tauakkaltu ua hua rabbul ‘arsh-il ‘azhîm

¡Dios mío! Disponnos mejor de lo que (las personas) suponen. Perdona lo que ellos no saben (de nosotros). Y no nos reproches por lo que dicen de nosotros (y no merecemos). Dios es mi suficiencia. No hay divinidad sino Él. A Él me encomiendo y es el Señor del Trono Excelso.

آمَنّا بِهِ كلٌّ مِنْ عِنْدِ رَبِّنا وَما يَذَّكَّرُ اِلاّ اُولُوا الاَْلْبابِ رَبَّنا لا تُزِغْ قُلُوبَنا بَعْدَ اِذْ هَدَيْتَنا وَهَبْ لَنا مِنْ لَدُنْكَ رَحْمَةً اِنَّكَ اَنْتَ الْوَهّابُ
âmannâ bihi kul·lun min ‘indi rabbina ua mâ iadzdzakkaru il·la ûlûl albâb rabbanâ lâ tuzig qulûbanâ ba‘da idz hadaitanâ ua hab lanâ min ladunka rahmatan innaka anta-l wahhâb

Creemos en ello. Todo dimana de nuestro Señor. Y no lo recapacitan sino los dotados de intelectos. ¡Señor nuestro! No desvíes nuestros corazones después de habernos guiado, y concédenos una misericordia de Tu parte. Por cierto que Tú eres el que confiere en demasía.

El Sheij At-Tûsî dijo: Es preferible ayunar los diez primeros días de Muharram, pero el día décimo abstenerse de la comida y la bebida hasta después de la tarde (sin poner intención de ayunar).
El Seîied transmitió que es preferible ayunar durante todo este mes, y que su ayuno mantiene indemne al ayunante de todo pecado.

El Tercer Día: Es el día en que el Profeta Iûsuf (José –P-) salió de prisión. Al·lah facilitará los asuntos difíciles a todo aquel que ayune en este día y apartará de él la tristeza, y según un hadîz del Profeta (s.a.w.), sus súplicas serán respondidas.

El Noveno Día: Es el día de Tasû’â’. Se relata del Imam As-Sâdiq (a.s.) que dijo: “Tasû’â, es el día en que rodearon al Imam Husein (a.s.) y a sus discípulos en Karbalâ’ y en el que el ejército de Sham (Damasco actual) se reuniría para luchar contra él. Ibn Marwân y ‘Umar Sa’d (comandantes del ejército de Iazîd) se contentaron por la numerosidad de su ejército y por el escaso número de fieles del Imam Husein (a.s.) y se aseguraron de que no vendría para el Imam ningún otro socorro y que los iraquíes no los socorrerían”.
Luego dijo el Imam (a.s.): “Mi vida y la de mi padre se sacrifiquen por aquel impotente y solitario”.

La Décima Noche: (es la noche anterior al día décimo, día de ‘Ashurâ’). Respecto a esta noche, el Seîied (Ibn Tawûs) dijo que se aconseja realizar numerosas oraciones que tienen grandes méritos:
Entre ellas existen cuatro ciclos de oración. En cada ciclo debe recitarse: Sura Al- Hamd (Nº1) y cincuenta veces la Sura Al-Ijlâs (Nº 112). Ésta era una oración que realizaba el Imam ‘Alî (a.s.) y que se conoce como la Oración del Príncipe de los Creyentes. Luego de la oración, en la medida de lo posible se debe recordar a Dios, bendecir al Profeta (s.a.w.) y a su descendencia y maldecir a sus enemigos.
Según algunos dichos, quien quedara despierto en esta noche y adorara a Dios, tal adoración equivaldrá a la adoración de todos los ángeles y su recompensa a las acciones de setenta años. Si alguien tuviera la posibilidad de permanecer en esta noche hasta el alba en el Santuario del Imam, situado en Karbalâ’, en el Día del Juicio Final, Dios lo contará entre los fieles que fueron martirizados junto al Imam (a.s.).
Esta noche es la noche que el Imam (a.s.) y sus fieles pidieron plazo para poder dedicar a Dios el rezo y la lectura del Sagrado Corán.
El Imam (a.s.) y sus fieles, durante toda esta noche adoraron a Dios. La recitación del Corán se podía oír desde todos los rincones del campamento del Imam Husein (a.s.).

El Décimo Día: Es el día del martirio de Abû ‘Abdil·lah Al-Husein (a.s.), día de tristeza y dolor para los Imames Inmaculados (a.s.) y sus seguidores.
Es adecuado que los seguidores del Imam (a.s.) en este día no dediquen su tiempo a trabajos del mundo ni a comprar provisiones para sus casas.
Es recompensado todo llanto y cántico que recuerde al Imam Husein (a.s.); vestir de luto por el Imam; comportarse como si se hubiese perdido a un ser querido; saludar al Imam (realizar la Ziârah de ‘Ashûrâ’, la misma se halla en el capítulo de saludos, Ziârât, en Mafâtih Al-Ÿinân); maldecir a los asesinos del Imam y darse condolencias mutuamente, a través de las siguientes palabras:
اَعْظَمَ اللّهُ اُجُورَنا وَاُجورَكُمْ بِمُصابِنا بِالْحُسَيْنِ عَلَيْهِ السَّلامُ وَجَعَلَنا وَاِيّاكُمْ مِنَ الطّالِبينَ بِثارِهِ مَعَ وَلِيِّهِ الاِْمامِ الْمَهْدِىِّ مِنْ الِ مُحَمَّدٍ عَلَيْهِمُ السَّلامُ
a‘dzama al·lahu uÿûrana wa uÿûrakum bimusâbinâ bil husain ‘alaihi-s salâm ua ÿa’alana ua iîâkum mina-t tâlibîna bizârihi ma’a ualîih-il imâm-il mahdî min âli muhammadin ‘alaihim-us salâm

Que Al·lah aumente nuestra recompensa y la vuestra, por nuestro duelo por Husein –que la paz sea con él- y que nos disponga y os disponga de entre quienes procuran vengar su sangre junto a su walî el Imam Al-Mahdi (a.s.), de la descendencia del Profeta (s.a.w.).

Es preferible en este día, recordar los sucesos de aquel acontecimiento y llorar.
Se relata que cuando Moisés (a.s.) tuvo la misión de visitar al Profeta Jidr (a.s.) y aprender de él, el primer asunto que trataron fue aquél que este Profeta sabio (Jidr) le relatara detalladamente, respecto a todos los sucesos de Karbalâ’ y los sufrimientos que el Imam, sus compañeros y familiares padecerían. Luego ambos se echaron a llorar fuertemente.
También, se relata de Ibn ‘Abbâs que dijo: “En Dhîqâr visité al Imam ‘Alî (a.s.). El Imam me presentó un escrito con su propia letra y dictado por el Profeta (s.a.w.) y comenzó a leérmelo. En ese escrito estaban todos los sucesos de Karbalâ’, cómo y quién martirizaría al Imam Husein (a.s.), quién lo apoyaría y quiénes se martirizarían junto a él. Luego se echó a llorar fuertemente y yo también.”
Se relata que quien en este día visite la tumba del Imam Husain (a.s.) y ofrezca agua a los visitantes, es como si hubiera ofrecido agua al ejército del Imam y lo hubiera acompañado en aquel trágico día.
Es preferible en este día leer mil veces la Sûra Al-Ijlâs (nº 112).
Es preferible que los musulmanes en ese día se abstengan de comer y beber sin intención de ayuno hasta la tarde y desayunen en ese momento con comidas propias de la gente de la desgracia, tales como yogur natural o leche, y no con comidas exquisitas.
Banî Umâiiah (los Omeyas) consideraban que abastecer de provisiones su casa en este día poseía mucha misericordia, por ello dijo el Imam Ar-Ridâ (a.s.): “Quienes en este día dejen de preocuparse por los asuntos de este mundo, Dios le dará bienestar en este y el otro mundo. Para quien el día de ‘Ashurâ’ sea un día de tristeza y de lágrimas, el Día del Juicio Final, será un día de alivio y alegría para él y se contentará al vernos en el Paraíso. Quien en este día compre algo para su casa, pensando que el mismo es un día bendito, Al·lah no bendecirá dicha provisión y el Día del Juicio Final será resucitado junto a Iazîd, ‘Ubaidul·lah ibn Ziâd y ‘Umar ibn Sa‘d –que Al·lah los maldiga”.

Es preferible en este día, decir mil veces:
اَلّلهُمَّ الْعَنْ قَتَلَةَ الْحُسَيْنِ عليه السلام
al·lahumma-l‘an qatalatal husaini ‘ alaih-is salâm

¡Dios nuestro! Maldice a los asesinos de Husain –la paz sea con él.

De esta forma el Imam dejó en claro la falsedad de los dichos que los Banî Umaiiah falsificaron sobre la bendición de este día y que atribuyeron al Profeta (s.a.w.).
El autor de Shifâ’ As Sudûr, explica esto en profundidad cuando comenta el párrafo de la Ziârah de ‘Ashûrâ’ que dice: “¡Dios mío! por cierto que éste es un día que los Omeyas consideran bendito”. El resumen de ello es lo siguiente:

“La procura de bendiciones en este día por parte de los omeyas presenta varios aspectos:
El primero de ellos es que, tomaron como una tradición el hecho de abastecerse con provisiones en este día y consideraban que esas provisiones eran motivo de felicidad y abundancia hasta el año siguiente, tal como se ha mencionado repetidamente en las narraciones de Ahl-ul Bait (a.s.) donde se les recrimina y se les prohíbe hacer ello.
Otro aspecto es la realización de ceremonias festivas (‘id) y acciones propias de una festividad, como el hecho de ser dadivoso con la familia en este día, comprar ropas nuevas, recortarse el bigote y las uñas, estrecharse la mano, y otras cosas semejantes, que los Omeyas y sus seguidores realizaban.
Otro aspecto es el ayuno en dicho día, para lo cual inventaron muchas narraciones que enfatizan el ayuno (con todas sus condiciones) en este día.
El cuarto de los aspectos de tomar (indebidamente) como bendito al día de ‘Ashurâ’ es considerar que la súplica y el ruego por las necesidades son respondidas por Al·lah y para ello inventaron muchas virtudes para este día. Y enseñaban varias súplicas combinadas para confundir el asunto y sus actos se tornasen ambiguos, tal como la jutbah o disertación que ellos leían ese día respecto a que para cada profeta se menciona un honor en este día, como que, en este día se enfrió el Fuego de Nimrud (en el cual debía ser arrojado Abraham), se posó el Arca de Noé (a.s.), se ahogó el ejército del Faraón, Jesús (a.s.) fue salvado de los judíos, tal como cita el Sheij Sadûq de Ÿablah Mekkiah de que: “Escuché a Meizam Tammâr –que Al·lah esté complacido de él-, que dijo: “¡Por Dios! Que esta comunidad matará al hijo de su propio Profeta (s.a.w.), en el mes de Muharram, en el día diez, y que cada facción de los enemigos del Creador, Glorificado y Exaltado Sea, dispondrá a éste como día de bendición. ¡Es como si ese día ya hubiese llegado y ya hubiese sucedido en el conocimiento de Dios, Glorificado Sea. Yo sé eso por un secreto que me llegó de Amîr Al-Mu’minîn (a.s.)...”.
Luego Ÿablah continua diciendo: “Dije: ¿Cómo es que la gente tomaría el día del asesinato de Husein como un día de bendición?”. Entonces Meizam lloró y dijo: “Inventarán hadices sobre que ese es el día en que Dios, Glorificado Sea, aceptó el arrepentimiento de Adán, siendo que Al·lah, Glorificado Sea, aceptó el arrepentimiento de Adán en el mes de Dhûl Hiÿÿah. Supondrán que es el día en que Al·lah, Glorificado Sea, sacó a Iûnus (Jonás) del vientre de la ballena, siendo que Al·lah, Glorificado Sea, sacó a Iûnus del vientre de la ballena en el mes de Dhûl Qa‘dah. Supondrán que es el día en que el Arca de Nûh (Noé) se posó sobre el monte Ÿudî, siendo que el Arca se asentó el dieciocho de Dhul Hiÿÿah. Supondrán que es el día en que fueron abiertas las aguas del mar para Moisés, siendo que ello ocurrió en el mes de Rabî‘ Al-Auwal...”. En general, con toda esa aclaración y énfasis que se puso en la narración de Meizam, ello en realidad conforma una de las señales de la profecía y del Imamato, y un indicio de la legitimidad del Shiísmo, que haya brindado tales informaciones certeras. El contenido de ello concuerda con lo acontecido.
Lo sorprendente es que se compuso una súplica en base a esas mentiras, la cual se mencionó en un libro de alguno de entre los desatentos que no es de entre los expertos en la materia ni de entre los informados, quien distribuyó ello entre la gente común. Por supuesto que leer esa súplica se considera una bid‘ah o innovación en la religión y es algo prohibido.
No hay dudas de que esa súplica fue inventada por alguno de los nawâsib (esto es, aquellos que manifiestan rencor por Ahlul Bait) o alguno de los jawâriÿ, y ello complementa la opresión de los omeyas”.
Estas fueron las palabras del autor de Shifâ’ As-Sudûr en forma resumida.
Al final del día de Ashûrâ’ es adecuado recordar el viaje de las mujeres de la familia del Imam Husein (a.s.), sus hijas y niños, quienes en ese momento fueron hechos prisioneros por los enemigos en Karbalâ’ mientras se encontraban sumidos en la tristeza y el llanto, habiéndoles afligido una desgracia tal que no se le puede ocurrir a ninguna criatura y que la pluma no tiene la fuerza para escribir.
Entonces, levántate y envía tus saludos al Mensajero de Dios (s.a.w.), a ‘Alî Al-Murtadâ, a Fátima Az-Z­ahrâ’, a Hasan Al-Muÿtabâ y al resto de los Imanes de la descendencia de Al-Husein (a.s.). Exprésales tus condolencias por esas grandes desgracias con un corazón desazonado y los ojos llorosos, y lee la Ziârah Wâriz.

El día veinticinco: Según algunos sabios musulmanes, es el día del martirio del Imam Zain Al-‘Abidîn (a.s.).

25.11.11

El Profeta Muhammad (saw) en la Biblia


I. «Y VENDRÁ EL AHMAD (1) DE TODAS LAS NACIONES...» (AGEO 2:7)
Alrededor de dos siglos después de que el idólatra e impío Reino de Israel fuera destruido y toda la población de las diez tribus deportada a Asiría, Jerusalén, el glorioso templo de Salomón, fue arrasado hasta los cimientos por los caldeos. La población remanente no masacrada, de las tribus de Juda y Benjamín, fue transportada a Babilonia. Después de un período de cautividad de setenta años, les fue permitido a los judíos retornar a su país con toda libertad para edificar nuevamente su ciudad y templo arruinados. Cuando estaban siendo puestos los cimientos de la nueva casa de Dios, surgió un tremendo bullicio de goce y aclamación de los reunidos, mientras los ancianos, que habían conocido el magnífico templo de Salomón, prorrumpieron en un amargo llanto. Fue en esta ocasión que el Todopoderoso envió a Su siervo e! Profeta Ageo a consolar a la concurrencia entristecida con este importante mensaje: «Y haré temblar a todas las naciones, y el Himda de todas las naciones vendrá, y llenaré de gloria esta casa, dice el Señor de los ejércitos. Mía es la plata, y mío es el oro, dice el Señor de los ejércitos. La gloria de mi casa postrera será mayor que la de la primera, dice el Señor de los ejércitos. Y daré paz (shalom) en este lugar, dice el Señor de los ejércitos» (Ageo 2:7-9).
He traducido el párrafo mencionado del único ejemplar de la Biblia a mi disposición, que me enviara una prima asiría, en su lengua original. Pero si consultamos la versión española de la Biblia, veremos traducidas las palabras originales «Himda» y «Shalom» en hebreo, como «deseado» y «paz» respectivamente.
Tanto los comentaristas judíos como cristianos han dado la mayor importancia a la doble promesa contenida en la profecía mencionada. Ambos entienden como una predicción mesiánica la palabra «Himda». En realidad, aquí estamos frente a una profecía maravillosa confirmada por la fórmula bíblica usual de juramento divino, «dice el Señor Sabaoth», repetida cuatro veces. Si esta profecía se toma en el sentido abstracto de las palabras «himda» y «shalom» como «deseo» o «paz»,entonces la profecía se convierte en una aspiración ininteligible. Pero si por el término «himda» entendemos una idea concreta, una persona y realidad, y por la palabra «shalom» no una condición sino una fuerza viva y activa y una religión establecida definitivamente, entonces esta profecía debe ser admitida como cierta y cumplimentada en la persona de Ahmad y en el establecimiento del Islam- Porque «himda» y «shalom» (o «shlama») tienen precisamente el mismo significado que Ahmad e Islam respectivamente.
Antes de abocarnos a la demostración del cumplimiento de esta profecía será mejor explicar la etimología de las dos palabras tan brevemente como sea posible.
a) Himda. A menos que esté en un error, la oración en el texto hebreo original se lee así: «ve yavu himdath kol hagoyim», lo cual literalmente traducido sería «y vendrá el «himda» de todas las naciones». La «hi» final en hebreo, como en árabe, se muda en «th» o «t» en el caso genitivo. La Palabra se deriva de una raíz hebrea arcaica –o más precisamente del arameo– «hmd» (consonantes que se pronuncian «hemed»). Generalmente en hebreo «hemed» es usado en el sentido de gran deseo, codicia, apetito y ambición. El noveno mandamiento del Decálogo es: «Lo tehmod ish reikha» («No desearás la mujer de tu prójimo»). En árabe el verbo «hamida», de las mismas consonantes radicales «hmd», significa «alabar», etc. ¿Quién es mas alabado, ilustre, que quien es ansiado, ambicionado y deseado? Cualquiera de los dos sentidos que se adopten, el hecho es que la forma árabe de «Himda», es decir «Ahmad», permanece firme e indiscutida. El Sagrado Corán (sura 61) declara que Jesús anunció al pueblo de Israel la venida de un Mensajero de Dios cuyo nombre iba a ser Ahmad. El Evangelio de San Juan, al ser escrito en griego usa el nombre «Paráclitos», un barbarismo desconocido en la literatura clásica griega. Pero «Periclitóse, que corresponde exactamente a Ahmad en su significado de «preclaro», «glorioso», «alabado», en un grado superlativo, debe haber sido la traducción en griego de «Himda» o probablemente de la forma árabe (o aramea) «Hemida», como fue pronunciada por Jesús. Pero, desgraciadamente, no poseemos ningún Evangelio en el idioma original hablado por Jesús. (2)
b) En cuanto a la etimología y significado de las palabras «shalom», «shlama» y las palabras «salam» e «Islam», no necesito entretener al lector abarrotándolo de detalles lingüísticos. Cualquier estudioso y conocedor de las lenguas semíticas sabe que «shalom» e «Islam» se derivan de una y la misma raíz, y que ambas significan paz, sumisión, resignación o conformidad. (3)
Habiendo quedado claro esto me propongo hacer una breve exposición de esta profecía de Ageo. A fin de comprenderla mejor citaré otra profecía del último libro del Antiguo Testamento, llamado Malaquías (Cap. 3:1): «Miren, yo enviaré mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: vendrá súbitamente a su templo. El es Adonai (el Señor), por quién vosotros rogáis, y el Mensajero del Pacto en quien encuentran contento. El está viniendo, dice el Señor de los Ejércitos». Comparemos estos misteriosos oráculos con la sabiduría corporizada en el sagrado versículo del Corán: «Gloria a Quien hizo viajar a Su Siervo durante la noche, desde la Mezquita Sagrada (el Templo de la Meca) a la Mezquita Lejana (el Templo de Jerusalén), cuyos alrededores nosotros hemos bendecido...» (17:1) (4)
Trataremos de demostrar que la persona que viene súbitamente al templo –como lo predicen las dos profecías bíblicas anteriores, Ageo 2:7 y Malaquías 3:1–es Muhammad y no Jesús, y utilizaremos para ello los siguientes argumentos que lo pondrán en claro para cualquier observador imparcial.
1.- El parentesco, la relación y la semejanza entre los dos tetragramas «Himda» y «Ahmad»t y la identidad de la raíz «hmd» de la cual derivan ambos sustantivos, no deja la más mínima duda de que el sujeto en la oración «y vendrá el Himda de las naciones» es Ahmad, es decir Muhammad. No hay ni la más remota relación etimológica entre «himda» y cualquier otro nombre como Jesús, Cristo, Salvador, etc., y ni siquiera hay una consonante común entre ellos.
2.- Incluso si se quiere argumentar que la forma hebrea «hmdh» (leída «himdah») es un sustantivo abstracto que significa «deseo», «codicia», «avidez» y «celebridad», el argumento sería nuevamente favorable a nuestra tesis, porque entonces la forma hebrea, etimológicamente, sería exactamente equivalente en sentido y similitud a la forma árabe «himdah», o más bien, idéntica a ella. En cualquier sentido que se desee tomar el tetragrama «Hmdh», su relación con Ahmad es concluyente y no tiene nada que ver con Jesús. Si San Jerónimo, y antes que él los autores de la Septuaginta (5), hubieran preservado intacta la forma hebrea de «Hmdh» en vez de pasarla al latín «cupiditas» o al griego «euthymia», probablemente los traductores elegidos por el Rey James I (para volcar la Biblia al Inglés) también habrían reproducido la forma original en su versión autorizada. Y la Sociedad Bíblica habría hecho lo propio en sus versiones en lenguas de países islámicos.
3.- El templo de Zorobabel iba a ser más glorioso que el de Salomón porque, como profetizó Malaquías, el gran Mensajero del Pacto, el «Adonai» o «Saied» (en árabe: señor, conductor) de los mensajeros divinos, iba a visitarlo súbitamente, como en realidad lo hizo Muhammad durante su milagroso viaje nocturno, según lo relata el Corán. El templo de Zorobabel fue reparado o reedificado por Herodes el Grande. Y ciertamente que Jesús, en todas las ocasiones de sus frecuentes visitas al templo, lo honraba por medio de su santa persona y presencia. En realidad, la presencia de cada profeta en la casa de Dios había aumentado la dignidad y santidad del santuario. Pero a pesar de esto al menos debe ser admitido que los Evangelios que registran las visitas de Jesús al templo y sus enseñanzas allí, no hacen mención a una sola conversión entre su audiencia. Todas sus visitas al templo son relatadas como finalizando en amargas disputas con los sacerdotes y los fariseos incrédulos. También se debe concluir que Jesús no solamente no trajo «paz» al mundo como declaró deliberadamente (Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21), sino que incluso predijo la total destrucción del templo (Maceo 10: 34), lo cual se cumplió unos cuarenta años después por los romanos, cuando se completó la dispersión de los judíos.
4.- Ahmad, que es otra forma del nombre Muhammad, de la misma raíz y significado, es decir, «el más glorioso o alabado», durante su viaje nocturno visitó el lugar sagrado del templo en ruinas, como informa el Corán, y entonces allí, de acuerdo a la sagrada tradición expuesta repetidamente por él a sus compañeros, ofició el servicio divino de plegarias y adoración a Al.lah en presencia de todos los Profetas que le precedieron. Y fue entonces que Al.lah
«bendijo las cercanías del templo y mostró Sus signos» (Corán 17:1) al último profeta. Si Moisés y Elias pudieron aparecer en forma corpórea sobre el monte de la transfiguración, ellos y todos los miles de Profetas pudieron también aparecer en las cercanías del templo de Jerusalén, y fue durante la «súbita venida» de Muhammad a «su templo» (Malaquías 3:1) que Dios lo llenó realmente «con gloria» (Ageo 2).
Que Amina» la viuda de Abdullah (padre de Muhammad) llamara a su hijo huérfano (de padre, antes de nacer) «Ahmad», el primer nombre propio árabe con esa forma en toda la historia, es, de acuerdo a mi humilde creencia, el mayor de los milagros en favor del Islam (6). E1 califa omeya Omar Ibn Abdul Aziz reedificó el templo (7), y la majestuosa mezquita de Jerusalén permanece, y permanecerá hasta el fin del mundo, como un monumento perpetuo a la autenticidad del pacto que Al.lah hizo con Abraham e Ismael (Génesis 15 a 17).
[1] «Ahmad», de la misma raíz árabe «hamida», «alabar» de donde deriva también el nombre «Muhammad», es otro de los nombres del Profeta del Islam. Con este nombre se lo designa en una oportunidad en el Sagrado Coran, siendo el nombre con que lo anunció Jesús (P) (Cfr. Corán 61:6), «Ahmad» está construido según el paradigma del superlativo en lengua árabe y significa «el muy alabado», cuya traducción en griego sería Periclitas. (Nota del Editor en español)
[2] En castellano existe el vocablo perínclito, que deriva del griego y significa muy ínclito», siendo «ínclito»: «preclaro», «ilustre», «famoso», todo lo cual implica el sentido de «muy alabado» (Ahmad). (Nota del Editor en español)
[3] La shim hebrea muda a sin en árabe. Por ejemplo Moshe (Moisés) se dice Musa; shalom (Paz) se dice salám. La raíz slm indica la idea de paz, salvación, seguridad, salud; y en su forma aslama significa someterse a la voluntad divina para obtener la paz y la salvación y salud espiritual, que se resume en su nombre de acción Islam. (Nota del Editor en español)
[4] Este versículo coránico se refiere al episodio del viaje nocturno del Profeta Muhammad (BPD) de La Meca a Jerusalén y su ascensión desde allí a los cielos, las regiones superiores del ser. Este acontecimiento tuvo lugar enel año 7a de la misión profética, y fue confirmado por referencias que el Profeta dio de Jerusalén, a la que no conocía, o de la existencia y características de caravanas que esa noche se dirigían a La Meca y que el vio en su viaje maravilloso. (Nota del Editor en español)
[5] La Septuaginta (septuagésima) es la primera versión en lengua griega de las escrituras judías que fue compuesta» según es tradición, hacia el 230 a.C. en Alejandría por un grupo de 72 sabios del judaísmo, seis por cada tribu de Israel. Esta versión (que originalmente habría incluido solo el Pentateuco), es sin duda la más antigua en griego, y tuvo mucha relevancia entre los judíos helenistas y hasta hoy día en la iglesia ortodoxa cristiana. (Nota del Editor en español)
[6] Es un hecho registrado por la historia que el nombre «Muhammad» no era utilizado por los árabes con anterioridad al Islam. No obstante la madre del que luego sería el Profeta, le dio a su hijo único (huérfano de padre desde antes de nacer) ese nombro, que no tenía antecedentes. Esto es considerado una prueba del cumplimiento de los anuncios divinos sobre el Profeta del Islam. (Nota del Editor en español)
[7] Se refiere a la mezquita de la Roca, cuya cúpula dorada es hoy símbolo de la ciudad santa de Jerusalén. Esa cúpula dorada cubre una roca que conserva una huella del pie del Profeta, pues desde allí ascendió al cielo. El califa Omar Ibn Abdul Aziz ofreció a los judíos y cristianos reconstruir el Templo antiguo, y ante su negativa, procedió a edificar allí la Mezquita que mencionamos. (Nota del Editor en español)

Fuente : Muhammad en la Biblia

23.11.11

MUHAMMAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO





1. OBSERVACIONES PRELIMINARES
Através de este capítulo y los que le seguirán me propongo demostrar que la doctrina del Islam respecto a la Divinidad y al último gran Mensajero de Dios es perfectamente cierta y conforme a las enseñanzas de la Biblia.
Dedicaré el presente capítulo a discutir el primer punto y en los siguientes intentaré mostrar que Muhammad (1) es la verdadera consumación del pacto, y que en él y solamente en él están real y literalmente cumplimentadas todas las profecías del Antiguo Testamento.
Quiero dejar en claro que los puntos de vista expuestos en este capítulo y los que seguirán son absolutamente personales, y que yo soy el único responsable de las investigaciones en las Sagradas Escrituras Hebreas, para lo cual no tomé conceptos o criterios de nadie. Sin embargo no asumo una posición autorizada en la exposición de las enseñanzas islámicas.
No tengo la más mínima intención ni deseo de lastimar los sentimientos religiosos de los amigos cristianos. Siento un profundo respeto y quiero a Jesús, Moisés y Abraham de la misma manera que a Muhammad y a todos los otros santos profetas de Dios. (2)
Mis escritos no tienen la intención de provocar una disputa amarga, y por lo tanto sin sentido, con las distintas iglesias cristianas, sino que las invito a una amena y amigable investigación de todas estas importantes cuestiones con un espíritu amplio, de amor e imparcialidad. Si los cristianos desisten de su vano intento de definir la esencia del Ser Supremo y confiesan su Absoluta Unicidad, entonces la unidad entre ellos y los musulmanes no solamente es probable sino extremadamente posible. Porque una vez que la Unidad de Dios es aceptada y reconocida, los otros puntos de diferencias entre ambas doctrinas pueden ser zanjados más fácilmente.
2. AL.LAH (DIOS) Y SUS ATRIBUTOS
Hay dos puntos fundamentales entre el Islam y los cristianos que, por consideración a la verdad y la paz del mundo merecen una investigación muy seria y profunda. Como ambas religiones afirman su origen de una, y la misma fuente, se deduce que no debería existir ningún punto importante de controversia entre ellas. Ambas grandes religiones creen en la existencia de la Divinidad y en el Pacto entre Dios y el Profeta Abraham. Sobre estos dos puntos principales debería arribarse a un acuerdo totalmente conciente y final entre los adherentes inteligentes de ambas creencias. ¿Somos pobres e ignorantesmortales que creemos y adoramos un Dios, o vamos a creer en una pluralidad de dioses y a temerles? ¿Quién de los dos, Jesús o Muhammad, es la consumación del pacto divino? Estas dos cuestiones deben ser respondidas de una vez por todas.
Sería una pérdida de tiempo refutar aquí a quienes, ignorante o maliciosamente, suponen que Al.lah en el Islam es distinto del Dios verdadero y solamente una deidad ficticia, creada por Muhammad. Si los sacerdotes y teólogos cristianos conociesen sus escrituras en el idioma hebreo original, en vez de por traducciones, de la misma manera como los musulmanes leen su Coran en árabe, verían claramente que Al.lah(3) es el mismo nombre semítico antiguo del Ser Supremo que transmitió la revelación y habló a Adán y a todos los profetas.
Dios, Al.lah, es el Único, Autoexistente, Omnisapiente y Todopoderoso. Abarca, llena, toda cosa, espacio y existencia. Es la fuente de la vida, el conocimiento y la fuerza. Al.lah es el Único Creador, Regulador y Gobernante del universo. Es absolutamente Uno. La esencia, la persona y la naturaleza de Dios está absolutamente más allá de la comprensión humana, y por lo tanto todo interno por definir Su Esencia es no solamente fútil, sino peligroso para nuestro bienestar espiritual y nuestra fe, porque ello conducirá ciertamente al error.
La rama trinitaria de la iglesia cristiana, durante unos 17 siglos, ha exprimido todos los cerebros de sus santos y filósofos para definir la Esencia y la Persona de la Divinidad. ¿Y qué han inventado? Todo lo que los Atanasios, Agustines y Aquinos han impuesto sobre los cristianos «bajo pena de la condenación eterna», creer en un Dios que es «el tercero de tres» Dios, en su Sagrado Corán, condena esta creencia con estas solemnes palabras; «No creen, en realidad, los que dicen: "Dios es el tercero de tres' (es decir: uno entre tres). No hay más dios que Dios, Uno y Único, y si no paran de decir eso un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean.»(5:73)(4)
La razón por la cual los sabios musulmanes se han abstenido siempre de definir la Esencia de Dios es porque Su Esencia trasciende todos los atributos en los que ella podría ser definida. Dios, Al.lah, tiene muchos Nombres que, en realidad, son solamente adjetivos derivados de Su Esencia a través de sus distintas manifestaciones en el universo que solamente Él ha formado. Nosotros llamamos a Dios por medio de calificativos tales como Todopoderoso, Eterno, Omnipresente» y le adjudicamos facultades como la Omnisciencia, el Conocimiento universal, la Misericordia, etc.» como emanando de Su Esencia y perteneciendo a Él única y absolutamente. Él únicamente es el infinitamente Conocedor, Poderoso, Viviente, Santo, Magnífico, Bueno, Cariñoso, Glorioso, Terrible, Vengador porque solamente de Él emanan y fluyen las cualidades de conocimiento, poder, vida, santidad, belleza, etc. Dios no tiene ningún atributo en el sentido en que nosotros lo entendemos. Para nosotros un atributo o una propiedad es común a muchos individuos de una especie, pero lo que es de Dios es Suyo solamente, y no hay ningún otro que lo comparta con Él. Cuando decimos «Salomón fue sabio, poderoso, justo y bello», no adscribimos exclusivamente a él toda sabiduría, justicia, poder y belleza. Solamente queremos decir que fue relativamente sabio comparado con otros de su especie, y que la sabiduría también es relativamente su atributo en común con los individuos que pertenecen a su clase.
Debe admitirse también que los Atributos divinos, en tanto que efusiones, están afectados por el tiempo y poseen un comienzo u origen (temporal) (5). En consecuencia, cuando Dios dijo «Kun faiakún» (e.d.: «¡Sea!, y fue»), articuló, pronunció Su Palabra creando el tiempo y dando comienzo a la creación. Esto es lo que los sufíes (6) denominan 'aql kull, o intelecto universal, como la emanación del 'aql auual, es decir el intelecto primero. Luego el nafs kullt o alma universal, que fue la primera en escuchar y obedecer esta orden divina» emanó de la «primera alma» y transformó el universo. Por supuesto estos puntos de vista místicos de los sufíes no tienen que ser considerados como dogmas del Islam. Y si penetramos profundamente en estas doctrinas esotéricas, podemos ser conducidos involuntariamente al panteísmo, que es destructivo de la religión práctica.
Este razonamiento debería conducirnos a concluir que cada acto de Dios expone una emanación divina como Su manifestación y atributo particular, pero no es Su Esencia o Sí Mismo. Dios es Creador ponqué Él creó al comienzo de los tiempos, y siempre crea. Dios habló al comienzo de los tiempos así como habla siempre de una manera propia. Pero así como Su creación no es eterna o una persona divina, así Su Palabra no puede ser considerada eterna y una persona divina. Los cristianos fueron más lejos é hicieron del Creador un padre divino y de Su Palabra un hijo divino. Y también, porque infundió vida a Sus criaturas, fue llamado Espíritu divino, olvidando que lógicamente Él no podía ser «padre» antes de la creación, ni «hijo» después que habló o se expresó, y tampoco«Espíritu Santo» antes de que diera vida. Puedo concebir los Atributos de Dios por medio de Sus obras en manifestaciones a posteriori, pero de sus Atributos eternos y a priori no poseo ningún tipo de idea o concepción, ni me imagino ninguna inteligencia humana que sea capaz de comprender la naturaleza de un atributo eterno y su relación con la Esencia de Dios. En realidad, Dios no nos ha revelado la naturaleza de Su Esencia, ni en las Sagradas Escrituras ni en el intelecto humano.
Los Atributos de Dios no tienen que ser considerados como entidades o personalidades divinas distintas o separadas, porque entonces deberíamos tener no solamente una trinidad de personas en la Divinidad, sino vanas decenas de trinidades. Un atributo no tiene existencia hasta que emana realmente de quién lo posee. No podemos calificar al poseedor o sujeto por un atributo particular antes de que el atributo haya realmente provenido de él y sea percibido. Por consiguiente, decimos «Dios es Bueno» cuando gozamos de Su Bondad y acción cariñosa, pero no lo podemos describir –propiamente hablando– como «Dios de Bondad», porque la bondad no es Dios sino una acción y obra Suya. Es por esta razón que el Corán siempre atribuye a Al.lah denominaciones adjetivadas, como ser el Sabio, el Inteligente, el Misericordioso, etc., pero nunca lo describe como «Dios es amor, conocimiento, palabra», etc., porque «amor» es la acción del amante y no el amante mismo, así como conocimiento o palabra son las acciones de la persona que conoce o habla, pero no la persona misma.
Insisto en particular sobre este punto debido al error en que han caído quienes sostienen la eternidad y distinta personalidad de ciertos Atributos de Dios. El Verbo o la Palabra de Dios se ha considerado como una persona distinta de la Divinidad, mientras que la palabra de Dios no puede tener ningún otro sentido o significado que no sea el de una expresión de Su Conocimiento y Voluntad. También el Corán es llamado «La Palabra de Dios», y algunos de los primeros musulmanes, estudiosos de la ley, afirmaron que era eterno e increado. La misma denominación se le da también a Jesús en el Corán, «kalímatun minhu», es decir, «una palabra de Él (Dios)» (3:45). Pero sería irreligioso afirmar que la Palabra o Logos de Dios es una persona distinta y que asumió la carne y encarnó en forma de un hombre de Nazaret, o en la forma de un libro, llamando al primero «el Cristo» y al segundo «El Corán».
Resumiendo este tema, declaro con insistencia que la Palabra o cualquier Atributo imaginable de Dios, no solamente no es una entidad divina, distinta sino que tampoco podría tener ninguna existencia real –in actu– anterior al comienzo del momento de la creación.
El primer versículo con que comienza el Evangelio de San Juan fue refutado a menudo por los primeros escritores unitaristas del cristianismo primitivo, quienes expresaron o tradujeron su verdadera lectura de la siguiente manera: «Al comienzo fue la Palabra; y la Palabra era con Dios; y la Palabra era de Dios».
Debe advertirse que la forma griega del caso genitivo «Theo», es decir, «de Dios» (7), fue corrompida en «Theos», es decir «Dios», ¡en la forma nominativa del nombre! También debe observarse que la oración «En el comienzo fue la Palabra» indica expresamente el origen de la palabra, la cual no fue antes del comienzo. Porque la «Palabra de Dios» no significa una sustancia distinta y separada, contemporánea y coexistente con el Todopoderoso, sino una expresión y proclamación de Su Conocimiento y Voluntad cuando Él expresó la palabra «Kun», es decir, «Sea». Cuando Dios dijo «Kun» (¡Sea!) por primera vez, los mundos pasaron a ser. Cuando Él dijo «Kun» el Corán fue creado y escrito sobre la «Lauh» o «Tabla»(8). Y cuando Él pronunció la palabra «Sea», Jesús fue creado en el vientre de la bendita Virgen María, y así siguiendo. Toda vez que Él desea crear algo, su orden «¡Sea!» es suficiente.(9)
La fórmula cristiana «En el nombre del Padre» del Hijo y del Espíritu Santo», ¡ni siquiera menciona el nombre de Dios! ¡Y éste es el Dios cristiano! La fórmula nestoriana y jacobita, que consiste en diez sílabas exactamente como la fórmula musulmana «Bismi-l-láhi-r-rahmáni-r-rahím», se traduce así: «Bshim Abha, wo-bhra ou-Ruha d-Qudsha», la cual tiene el mismo significado que el de todas las fórmulas cristianas. La fórmula coránica» por otra parte, que expresa el fundamento de la verdad islámica, contrasta grandemente con la fórmula trinitaria: «Bismi-l-láhi-r-rahmáni-r-rahím», es decir: «En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Misericordiosísimo»,
La trinidad cristiana –en tanto admite una pluralidad de personas en la Divinidad, atribuyendo propiedades particulares a cada persona y haciendo uso de nombres familiares similares a los de la mitología pagana–, no puede ser aceptada como una concepción auténtica de Dios. Al.lah no es ni el hijo de un padre ni el padre de un hijo. No tiene madre ni se hizo a Sí Mismo. La creencia en «Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo» es una flagrante negación de la Unidad divina, y una atrevida profesión de fe en tres seres imperfectos que, unidos o separadamente, no pueden ser el Dios verdadero.
Las matemáticas, como ciencia positiva, nos enseñan que una unidad no es ni más ni menos que 1. Y nunca es igual a 1 más 1 más 1. En otras palabras, uno no puede ser igual a tres porque uno es un tercio de tres. De la misma manera, uno no es igual a tres. Y viceversa, tres no es igual a uno ni puede un tercio ser igual a la unidad. La unidad es la base de todos los números y una norma para la medida y peso de todas las dimensiones, distancias, cantidades y tiempo. En realidad todos los números son sumas de la unidad 1. Diez es una suma de igual número de unidades del mismo tipo.
Quienes sostienen la unidad de Dios en la trinidad de personas nos dicen que «cada persona es Dios Omnipotente, Omnipresente y Perfecto, empero no ser tres dioses omnipotentes, omnipresentes y perfectos, sino solamente... un Dios!!» Si no hay sofisma alguno en el razonamiento anterior, presentemos nuevamente este «misterio» del dogma de las iglesias por medio de una ecuación: 1 Dios = 1 Dios + 1 Dios + 1 Dios. Entonces 1 Dios = 3 Dioses.
En primer lugar un dios no puede ser igual a tres dioses, sino solamente a uno de ellos. En segundo lugar, desde el momento que admiten que cada persona es Dios al igual que sus dos asociados, su conclusión de que 1 más 1 más 1 es igual a 1 no es matemática, sino un absurdo.
Cuando se intenta probar que tres unidades iguales equivalen a uno o se es demasiado arrogante, o sino se es demasiado cobarde para admitir que tres unidades sólo equivalen a tres unidades. En el primer caso, no se puede justificar una solución errónea de un problema por medio de un procedimiento falso. Y en el segundo caso no se tiene el coraje suficiente para confesar la creencia en tres dioses.
Además, todos nosotros –cristianos y musulmanes– creemos que Dios es Omnipresente, que el llena, abarca todo espacio y partícula. ¿Es concebible que las tres personas de la Divinidad, al mismo tiempo y separadamente abarquen, ocupen todo el universo. o sólo lo hacen de una por vez? Responder a este justo interrogante diciendo «la Divinidad lo hace», no es en absoluto una respuesta, porque la Divinidad no es Dios, sino la manifestación de la existencia de Dios, y por lo tanto una cualidad.
La Divinidad es la cualidad del Dios Uno;no es susceptible de pluralidades ni disminución. No hay varias cabezas divinas, sino una sola Divinidad, que es el Atributo de Dios Uno.
Luego se nos dice que cada persona de la trinidad tiene algunos atributos particulares que no son propios de las otras dos. Y estos atributos indican –de acuerdo con el razonamiento y lenguaje humanos– prioridad y posteridad entre ellos. El Padre siempre ocupa el primer rango y es anterior al Hijo. El Espíritu Santo no solamente es posterior en tanto tercero en el orden, sino que incluso es inferior a los dos de quienes proviene. ¿No se consideraría un pecado de herejía que fuesen recitados inversamente los nombres de las tres personas? La señal de la cruz efectuada sobre el cuerpo o los elementos de la eucaristía, ¿no sería considerada impía y blasfema por las iglesias si la fórmula fuese invertida así: «En el nombre del Espíritu Santo, del Hijo y del Padre»? Pero, si fueran realmente iguales, y absolutamente coeternos, este orden no necesitaría ser observado tan escrupulosamente.
El hecho es que los papas y los concilios generales han condenado siempre la doctrina sabeliana que sostenía que Dios es uno pero que Él se automanifestó como el Padre o como el Hijo o como el Espíritu Santo, siendo siempre una y la misma persona. Por supuesto, la religión del Islam no respalda o sanciona los puntos de vista sabelianos. Dios manifestó Su «Yamal» o Perfección en Jesús, Su «Yalál» o Gloria y Majestad en Muhammad y Su Sabiduría en Salomón, y así siguiendo en muchos otros objetos de la Naturaleza, pero ninguno de esos profetas es más Dios que el vasto océano o los cielos majestuosos.
La verdad es que no hay ninguna precisión matemática, ninguna igualdad absoluta entre las tres personas de la trinidad. Si el Padre fuese en cualquier sentido igual al Hijo, o al Espíritu Santo, como la unidad 1 es positivamente igual a otra cifra 1, entonces sería solamente una la persona de Dios y no tres, porque una unidad no es ni un fragmento, ni fracción ni múltiplo de sí mismo. La misma diferencia y relación que se admite que existe entre las personas de la trinidad no deja lugar a dudas de que no son iguales, ni que puedan ser identificadas entre sí como iguales. El Padre engendra y no es engendrado, el Hijo es engendrado y no es Padre, el Espíritu Santo es la sucesión de las otras dos personas. La primer persona es descripta como creadora y destructora, la segunda como salvadora y redentora, y la tercera como dadora de vida. En consecuencia, ninguna de las tres es solamente el Creador, el Redentor y el Dador de vida. Después se nos dice que la segunda persona es la Palabra de la primera persona, que se vuelve hombre y es sacrificado en la cruz para satisfacer la justicia de su padre, y que su encarnación y resurrección son operadas y consumadas por la tercera persona.
Como conclusión debo advertir a los cristianos que, a menos que crean en la absoluta Unidad de Dios y renuncien a la creencia en las tres personas, no hay duda que no son creyentes en el Dios verdadero. Estrictamente hablando, los cristianos son politeístas, con la sola excepción de que los dioses de los paganos son falsos e imaginarios, mientras que los tres dioses del dogma tienen un carácter distinto, de los cuales el Padre –como otro epíteto para el Creador– es el Dios Uno verdadero el hijo es solamente un Profeta y siervo de Dios, y la tercera persona uno de los innumerables espíritus santos (10) al servicio de Dios Todopoderoso.
En el Antiguo Testamento Dios es llamado Padre debido a Su Condición de Creador y Protector bondadoso, pero como las iglesias abusaron de este nombre, el Corán se ha refrenado con justicia de usarlo.
El Antiguo Testamento y el Corán condenan la doctrina de las tres personas en Dios. El Nuevo Testamento no lo sostiene o defiende expresamente, pero incluso sí contiene alusiones e indicios respecto a la Trinidad, no es una autoridad para nada, porque no fue dicho ni escrito por el propio Jesús, ni está expresado en el lenguaje que él habló, ni existió en su presente forma y contenido, por lo menos durante los dos primeros siglos después suyo.
Se podría agregar a favor de lo dicho que en oriente los cristianos unitaristas combatieron y protestaron siempre contra los trinitarios, ycuando vieron la total destrucción de la «Cuarta bestia» por el gran Mensajero de Al.lah (Muhammad), lo aceptaron y siguieron. El mal, que habló a través de la serpiente a Eva, pronunció blasfemias contra el Más Alto por medio de la boca del «pequeño cuerno» que surgió entre los «diez cuernos» en la cabeza de la «cuarta bestia» (Daniel, VIII), no era otro más que Constantino el Grande quien, oficial y violentamente, proclamó el credo de Nicea. Pero Muhammad ha destruido a «Iblis» o demonio de la tierra prometida para siempre, estableciendo el Islam allí como la religión del Único Dios verdadero.
[1] «Muhammad» (pronunciado con la h aspirada como en inglés) es mal pronunciado en español como «Mahoma». El lector puede encontrar una historia completa de su vida en la obra Luz de la Eternidad, de Ya'far Subhani, Ediciones Mezquita At-Tauhid. (Nota del Editor en español)
[2] «Di: 'Creemos en Al.lah (Dios) y en lo que se nos ha revelado, en lo que se ha revelado a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas han recibido de su Señor. No hacemos distingos entre ninguno de ellos y nos sometemos a El«» (Corán, 3:84)
[3] El autor utiliza casi invariablemente la palabra «Al.lah» para designar a Dios en el texto, lo cual hemos respetado. Señalemos que el nombre «Al.lah» designa a la Divinidad en lengua árabe no habiendo otra palabra para hacerlo. Así, tanto los musulmanes como los cristianos y judíos árabes, en el pasado como en el presente, utilizan el nombre «Al.lah» para designar al Dios Único. Aclararnos esto porque no faltan aún hoy día quienes piensan que «Al.lah» es un Dios propio del Islam, lo cual sería lo mismo que decir que porque los ingleses dicen «God» se refieran a otro Dios. Sin embargo la preferencia de utilizar en cualquier lengua el nombre árabe original está fundamentada en firmes argumentos. «Al.lah» es la forma con artículo de «lláh», «divino», asi «Al.lah» sería «Lo Divino» o «El Dios», Único. E «lláh» es la misma raíz en árabe que la raíz «Eloh» del Antiguo Testamento hebreo, que en su forma plural mayestática «Elohim» se encuentra tantas veces en la Biblia para designa; a Dios. La palabra «El» en hebreo-ara meo (Dios), análogamente ligada a la misma raíz, es usada en muchos nombres compuestos (ej.: Gabriel, Miguel, Daniel, etc.). En arameo, lengua semítica emparentada con el árabe, Dios también se dice «Al.laha». En suma «Allah». es la palabra que se utilizó siempre en las lenguas sagradas en que se manifestó la Revelación para designar al Ser Supremo, y muy probablemente, por ejemplo, es la palabra que utilizó Jesús (P), que hablaba en su época el arameo de Palestina, y esto se confirma con algunos pasajes que han sobrevivido en arameo dentro de las traducciones griegas, como aquel en que el crucificado dice: «Eli, Eli, lima shabaktani»; «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?» –Al.lah– es entonces el Nombre que Dios prefirió para designarse a Sí Mismo, y es también el nombre perdido por los israelitas que es recuperado con la Revelación del Sagrado Corán y el Islam. (Nota del Editor en español)
[4] Para las citas coránicas se indicará siempre un primer número indicando la surah o capítulo, seguido de dos puntos y el número del/los versículos. Por ejemplo 5:73, es sura 5 versículo 73. En el caso de las citas de la Biblia se indicará de la misma forma pero expresando el Libro al cual se refiere empleando las abreviaturas en uso para las referencias bíblicas. (Nota del Editor en español)
[5] Es difícil resumir aquí todo lo que los sabios del Islam han deducido del Sagrado Corán y la Tradición profética sobra la Ciencia del Tauhid, es decir la Ciencia de la Unidad Divina, de la cual el tema de los Atributos y Nombres Divinos es un capítulo fundamental. La referencia a «emanaciones» y «efusiones» que utiliza el autor, quizá como una concesión al conocimiento de las doctrinas neoplatónicas insertadas en el cristianismo, no responde precisamente a lo que los sabios del Islam han formulado sobre el tema. Algunos sabios en la metafísica islámica han hablado del «Faid» el «desborde», como algo (muy poco) que se vuelca de un recipiente lleno, y eso sería toda la creación, una nada respecto de la Realidad e Infinitud divina. El Imam Alí (P) dijo: «Los atributos son distintos del atribuido», es decir: los calificativos son agregados al calificado con ellos y son distintos de él, y agregó otro de los Imames: «Todo lo que puedas imaginar de Él (Dios), no es Él», y dice el Sagrado Corán: « (Dios es) el que no hay nada como Él». En suma, los Atributos divinos son una manifestación de Dios a nivel humano y de la creación, porque el hombre los reconoce en sí mismo, pero su completitud y totalidad en Al.lah escapan a la posibilidad de comprensión humana, pues lo finito no puede contener lo Infinito, ni ningún ejemplo de lo creado. Este es el sentido de «temporalidad» de los Atributos a que se refiere el autor, (Nota delEditor en español)
[6] Los sufíes son los místicos del Islam que se han caracterizado por su dedicación a la metafísica y !a realización del Conocimiento de la Divinidad, el principal conocimiento, así como a la purificación del alma de las bajezas del ego. (Nota del Editor en español)
[7] Respecto al Logos (Verbo), después del siglo II surgió una terrible controversia entre los «Padres» de la Iglesia, especialmente en oriente, la que continuó hasta que los unitaristas cristianos fueron totalmente aniquilados y su literatura destruida. Desgraciadamente hoy día es difícil encontrar algún fragmento de los Evangelios y «Comentarios» como así también de los escritos de controversia usados o redactados por los unitaristas, excepto lo que fue citado de ellos en las obras de sus oponentes, como las del erudito patriarca griego Fotrus y otros anteriores a él.
Entre los «padres» de los cristianos orientales, uno de los más distinguidos es San Efraín el Sirio. Este es el autor de muchos trabajos, principalmente de un comentario sobre la Biblia que se publicó tanto en siríaco como en latín, y cuya última edición he leído atentamente en Roma. También tiene homilías, disertaciones llamadas «madrashi» y «contra herética» etc. También tenemos a un conocido escritor sirio llamado Bar Disan –escrito generalmente Bardisanes– que estuvo muy de moda a finales de! siglo II y principios del III. De lo escrito por Bar Disan en siríaco no queda nada, excepto lo que Efraín, Jacob de Nesibin y otros nestorianos y jacobitas han citado con el objeto de refutarlo, y lo que la mayoría de los padres griegos emplearon en su idioma. Bar Disan sostenía que Jesús era la sede del templo de la Palabra de Dios, pero que tanto Jesús como la Palabra eran creados. San Efraín, combatiendo la «herejía» de Bar Disan dice: (siríaco)
«Wai lakh O, dovya at Bar Disan
Dagreit l'Milta eithrov d'Allaha
Baram kthabha la kthabh d'akh hakhan
Illa d'Miltha eithov Allaha».
(árabe)
Wailu 'l-laka ya anta-s-Safil Bar Disan
Li-anna fara'aita kana l-kalamu li-lláh
Lakinna 'l-kiábu ma kataba kadha
Illa 'l-kalámu kan-Al.lah
(español)
«¡Guay de tí, o miserable Bar Disan!
porque tú leíste «la Palabra era de Dios»,
Pero el Libro (Evangelio) no decía eso,
sino que «La Palabra era Dios»,
Casi en todas las controversias sobre el Logos, los unitaristas son estigmatizados con la herejía de negar su personalidad sempiterna y divina mediante la corrupción del Evangelio de San Juan, etc. Estas imputaciones fueron a su vez retribuidas a los trinitaristas por los verdaderos cristianos unitaristas. Así, de la literatura patrística, uno puede deducir que los trinitarios siempre fueron reprochados por haber alterado las Escrituras.
[8] Se refiera al Sagrado Corán: «Sí, pero es un Corán glorioso, en una Tabla (lauh) resguardada» (85:21-22). (Nota del Editor en español)
[9] Por eso Al.lah compara en el Sagrado Corán el caso de Jesús con el de Adán: «Por cierto que el ejemplo de Jesús para Dios es como el ejemplo de Adán, a quien creó de tierra y luego le dijo «¡Sé!» y fue» (3:59). (Nota del Editor en español)
[10] El Espíritu Santo es en el Islam el Ángel Gabriel, el que transmite la Revelación divina, y la Orden divina creadora en el cosmos. Cfr. Sagrado Corán: 2:87 y 253 (Espíritu Santo); 4:171 (Un espíritu de nosotros…); 26:193 (El Espíritu Fiel que desciende con la Revelación al corazón del Profeta). (Nota de! Editor en español)