2.12.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 6


Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 6: La Tragedia de Qâsim


la noche de ‘Ashûrâ’ es una de las más magníficas de la historia del hombre. Fue la noche en que la humanidad se vio ante dos caminos: el bien y el mal. Cuántas personas hasta esa noche se encontraban en el campamento de la incredulidad pero en una noche atravesaron un camino de cien años y se unieron a la Verdad.

En la noche de ‘Ashûrâ’ el Imam Al-Husain (a.s.) reunió a sus compañeros a su alrededor y luego de glorificar a Dios, expresó: “En verdad que no conozco compañeros más leales ni familia más obediente que vosotros. Este ejército me busca a mí y es conmigo que son hostiles y mañana me entablaré en lucha con ellos. Es por eso que os libero de vuestra bai‘ah o juramento de fidelidad y os doy permiso para dejarme. Aprovechad la oscuridad de la noche y partid…”
Tras las palabras del Imam, primero habló Abûl Fadl Al-‘Abbâs, después los demás integrantes de los hashemíes, y luego los compañeros del Imam (a.s.), quienes dijeron: “¿Para qué queremos permanecer vivos después de ti, ¡oh hijo del Mensajero de Dios!? En verdad que si una y otra vez fuésemos matados y vueltos a la vida, jamás dejaríamos de auxiliarte”.
Al escuchar estas palabras el Imam dijo: “Mañana yo seré muerto y vosotros también lo seréis”.
Aquí fue que se manifestó la cúspide de la nobleza humana y en respuesta al anuncio de su muerte indefectible los compañeros y familia del Imam dijeron: “¡Agradecemos a Dios que nos ha concedido el éxito de ser tus auxiliares y nos ha honrado con el martirio junto a ti!”.
Luego de que el Imam (a.s.) les dejara complemente en claro el asunto y se pusiera de manifiesto la inquebrantable bai‘ah o juramento de fidelidad de aquéllos, rogó por ellos y luego dijo: “¡Levantad vuestras cabezas y observad vuestro lugar en el Jardín del Paraíso”. De esta manera, cada uno de sus compañeros percibió con su visión interior su propio lugar en el Más Allá.
Qâsim ibn Al-Hasan, el hijo mayor del Imam Hasan Al-Muÿtabâ (a.s.), que era un adolescente apenas maduro y que también se encontraba allí, contempló esa apasionada y entusiasta escena, y le preguntó a su tío: “¿Acaso yo también seré muerto junto a tus compañeros?”. El corazón del Imam (a.s.) se enterneció por el hijo de su hermano y le preguntó: “¡Oh hijito! ¿Cómo es la muerte para ti?”. Qâsim le respondió con valentía: “¡Más dulce que la miel!”.
El Imam (a.s.) le dijo con ternura y compasión: “¡Que tu tío sea sacrificado por ti! Así es. Tú también serás matado después de que te acontezca una gran aflicción”. Luego agregó: “¡Mi pequeño hijo ‘Alî Asgar también será matado!”. Un ardor y sentido de hombría brotó del adolescente Qâsim y preguntó: “¡Tío! ¿Acaso las manos de los enemigos llegarán también a las tiendas de las mujeres, que matarán incluso a ‘Alî Asgar que es un bebé?”. El Imam le respondió: “¡Que tu tío sea sacrificado por ti! Un corrupto de entre los enemigos lanzará una flecha hacia la garganta de ‘Alî Asgar, y él alcanzará el martirio estando en mis brazos llorando y su sangre correrá por mis manos…”. Luego ambos lloraron, y por su llanto también lo hicieron sus compañeros y auxiliares, elevándose a los cielos, desde las tiendas, el clamor de lamento de la familia del Mensajero de Dios (s.a.w.).


Pero, ¿cuál fue esa gran aflicción que el Imam le vaticinó a Qâsim? Tal vez, de la manera en que fue martirizado se nos manifieste el secreto de tal aflicción…

Algunos escritores narraron que luego de que ‘Alî Akbar se dirigiera al campo de batalla y fuera martirizado, Qâsim ibn Al-Hasan salió de la tienda proponiéndose la lucha.
Cuando el Imam Al-Husain (a.s.) vio al hijo de su hermano que había salido para combatir, le abrazó y lloraron juntos al punto de casi desfallecer. Luego de calmarse, Qâsim le solicitó a su tío permiso para el ÿihâd, pero él no se lo concedió, por lo que Qâsim cayó a sus pies besándole e implorándole, hasta que finalmente obtuvo su consentimiento y se apresuró hacia el campo de batalla.
Los documentos históricos narran de uno de los soldados del ejército enemigo que “un muchacho cuyo rostro era tan bello como un fragmento de luna, salió de las tiendas y galopó hacia nosotros”. Mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, Qâsim recitaba los siguientes versos:
Si es que no me conocéis, yo soy el hijo de Al-Hasan,
El nieto de Al-Mustafâ, el digno de fiar,
Y éste es Al-Husain, apremiado como un prisionero,
Entre personas que no gozarán de la gracia.
Es así, que a pesar de su corta edad y la pequeñez de su cuerpo, guerreó con vehemencia matando a un número de soldados de Iazîd. Los soldados le rodearon en grupo y uno de ellos galopó hacia él, infligiéndole un fuerte golpe. Qâsim cayó al suelo de bruces y clamó por ayuda diciendo “¡Oh tío!”. Entonces, el Imam levantó su cabeza y como un águila aguzó su mirada hacia el campo de batalla, y cual león enfurecido, velozmente atacó, y con un blandir de espada cortó desde el codo el brazo del que había golpeado a Qâsim. Éste dio un grito tan estrepitoso que los jinetes del enemigo lo escucharon y galoparon hacia el campo de batalla para librarle de las manos del Imam (a.s.). Bajo esas severas condiciones, se entabló una lucha entre el Imam (a.s.) y los kufíes, en tanto que Qâsim se encontraba tirado en el suelo… Y tal vez esa, fue “la gran aflicción”.
Luego de que el polvo de la batalla se asentó, vieron al Imam (a.s.) que abrazaba a Qâsim y le cargaba de regreso a la tienda mientras los pies de Qâsim arrastraban el suelo. El Imam dijo: “¡Que esta gente sea alejada de la misericordia divina, y que tu abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.) sea su enemigo en el Día de la Resurrección!”. Luego susurró: “¡Juro por Dios que para tu tío es muy duro que le hayas invocado pero no haya podido salvarte…!”.
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?».
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

1.12.11

El rol de las mujeres en el suceso de Karbala, Seyyeda Zainab al Kubra y el Movimiento Hussaini


La noche del día 10 de Muharram,luego del asesinato del Imam Hussein (A.S), el cielo estaba rojo como la sangre. Esa fue la noche mas dura para la familia del Profeta. En el vacío del desierto, hicieron frente a la oscuridad y soledad. Durante la noche, pudieron oír una voz inventada que venía de la oscuridad. La persona disfrazada recitaba las siguientes líneas de la poesía:

“¡Oh aquellos que mataron al Imam Husain!
Prepárense para el castigo
Están malditos por cada Profeta y toda religión.
Esta no era la recompensa para el Mensajero de Dios.
Si estuviera vivo ahora, habría llorado.”

También en esa noche, Umm Salamah tuvo un sueño en el que vio al Profeta. El estaba conmovido y había polvo en su cabeza. Cuando Umm Salamah le preguntó porque estaba tan polvoriento, el Profeta respondió, “Mi hijo fue asesinado y estoy cavando una tumba para él.”

Luego, el ejército de ‘Umar marchó hacia las mujeres y los niños y saquearon todo lo que había en las carpas. Después incendiaron las carpas que quedaban. Los soldados lucharon contra las mujeres, pero ellas resistieron, y corrieron en diferentes direcciones.

Los soldados robaron sus trajes, anillos, y aros. Uno de ellos arrancó los aros de Umm Salamah de sus orejas y estas sangraron. Un soldado se acercó a Fátima, hija del Husain, este lloraba mientras le sacaba la pulsera del tobillo.

Ella preguntó, “¿Por qué lloras?”
El respondió, “Porque estoy robando esto de una hija de la familia del Profeta.”
Ella preguntó, “¿Entonces, porque lo estas robando?”
El dijo, “¡Porque si no lo hago, alguien más lo hará!”

Un hombre fue con su lanza y reunió a todas las mujeres. Cuando vio a Fátima, puso sus ojos en ella para arrebatarla para él. Ella corrió en medio de la multitud. Fue tras ella y la hirió con su lanza, dejándola inconsciente. Zaynab,la hermana del Imam Hussein, la protegió, ahuyentó al soldado, y luego tomo a Fátima sobre su falda hasta que se levantó.

Había una mujer con Bakú Ibn Wa’il en el ejército de ‘Umar. Cuando vio lo que estaba pasando con las mujeres, ella gritó, “¿Los hijos del Mensajero de Dios en esta situación? ¿Cuál es vuestra respuesta al Profeta de Dios? ¡No hay Ley salvo la de Dios. Debemos tomar venganza por el Profeta de Dios!”
Su esposo la buscó y la apartó.

Ellos capturaron a ‘Ali al-Sayyad, hijo del Imam Husain, mientras yacía en la cama imposibilitado de moverse. Algunos de ellos dijeron, “Mátenlo. No dejen a ninguno de ellos vivos.”

Otros dijeron, “No, esperen a que escuchemos las ordenes de ‘Umar.”

Shimr sacó su espada y se preparo para matarlo.

Hamid Ibn Muslim le dijo, “¡Qué vergüenza de ti! ¡Matar a un joven!”

Shimr dijo, “Ibn Ziyad me ordenó matar a todos los hijos del Husain.”

Hamid envió a un mensajero para preguntarle a ‘Umar si era cierto, y ‘Umar lo negó. Zaynab puso su cuerpo en ‘Ali y dijo, “¡No lo podrán matar sin matarme antes a mi!”

‘Umar fue a controlar los resultados y vio a las mujeres y el campo de batalla. Cuando las mujeres lo vieron comenzaron a gritar en su cara y a maldecidlo.

El ejército quería dañarlas pero el se negó. Les ordenó que se refrenen, y asignó un grupo para custodiarlas.

Este reunió a su ejército y les pidió, “¿Quién desea ir con su caballo y pisar el pecho del Husain?”

Diez de ellos respondieron, y comenzaron a pisar los cuerpos del Imam y de sus compañeros.

‘Umar ordenó que corten las cabezas, y todas fueron cortadas. Y las distribuyó entre los jefes de diferentes tribus.

La tribu de Hurr salvó su cabeza de que la corten, y llevó su cuerpo lejos del campo de batalla antes que el ejército pisara con sus caballos su cuerpo.
Luego ‘Umar envió la cabeza del Imam Husain con Khuwali Ibn Yazid y Hamid Ibn Muslim; y el resto de las cabezas fueron enviadas con Shimr. Khuwali tomo la cabeza y la escondió en Kufa lejos de su esposa porque este sabía que ella era una seguidora. Cuando ella escuchó a las mujeres llorar por el Imam, se dio cuenta que era la cabeza del Imam Husain y nunca más se puso perfume.

En la mañana este llevó la cabeza a Ibn Ziyad, y recitó este poema,

“¡Oh gobernador! Debes llenar mis sacos de oro o plata!
He asesinado al maestro más honorable.
Aquel cuya genealogía es la mejor
Y tuvo al mejor padre y a la mejor madre.”

Ibn Ziyad dijo, “¿Si sabías que era así, porque lo mataste? ¡Por Dios, No te daré nada!”

‘Umar se quedo en Karbala con el resto de su ejército y las mujeres hasta el mediodía del día once. Este reunió a todos sus muertos, los enterró, y les rezó. Dejó el cuerpo del Imam y de sus seguidores sin enterrar.

Después del mediodía se fue hacia Kufa llevando a todas las mujeres y niños. Eran veinte mujeres en total.

‘Ali al-Sayyad tenía veintitrés años. Estaba en un camello sin silla de montar. Su hijo, Imam Muhammad al Baqir, tenía dos años. Las mujeres pidieron al ejército poder ver los cuerpos muertos en el camino. El ejército acepto y los llevó. Cuando vieron la escena cayeron sobre los cuerpos, cada una besó y lloró los cuerpos.

De repente, Zaynab gritó, “¡Oh Muhammad! Este es Husain, empedrado por las catapultas mezcladas con sangre y arena! ¡Su cuerpo en pedazos! ¡Oh Muhammad! ¡Tus hijos son llevados cautivos y tu descendencia es asesinada!”

Luego, puso su mano bajo el cuerpo del Imam Husain, y dijo, “¡Oh Dios! Acepta este sacrificio de nosotros!”

Cuando el ejército vio esto, lloraron. Sukaina se tiro sobre el cuerpo de su padre y oyó a alguien decir:

“¡Oh mis seguidores! Siempre que beban agua, recuérdenme.
Y siempre que escuchen sobre un mártir, lloren por mi.”

Repentinamente, Zaynab miró a ‘Ali, el único hombre sobreviviente. Lo miró debilitada y a punto de desvanecer. Fue hacia el y dijo, “Oh recuerdo de mi abuelo, mi padre, y mis hermanos! Este es el pacto de Dios con tu abuelo y tu padre. Los tiranos de esta tierra no entienden esto. Por cierto que los seguidores de la Casa del Profeta vendrán y honrarán estos cuerpos decapitados, y los miembros que fueron cortados, y levantarán una bandera en esta tierra, una bandera que nunca será bajada. Los tiranos trabajan día y noche para erradicar su nombre, pero lo que hagan solo hace aumentar el respeto por su nombre.”

Las mujeres y los niños no querían dejar los cuerpos. Finalmente, Zajr Ibn Qays fue y los azotó con latigazos, y fueron forzados a partir …
Los cuerpos decapitados de los martires fueron enterrados tres dias despues por miembros de la tribu Bani Assad,una de las tribus arabes de Kufa.
En Kufa ibn ziad organizo un festejo por su “victoria”. La gente festejaba en la calle cuando ingresaron los prisioneros. Los mujeres fueron paseadas SIN VELOS PARA SER DESHONRRADAS, entonces,la gente comenzo a llorar y lamentarse.

En ese momento Zainab les habló diciendo:

Toda la alabanza sea para Dios, y que las bendiciones sean sobre Muhammad y su sagrada y casta familia.

Oh gente de Kufa!! Ahora llorais? Que Dios nunca borre el flujo de vuestras lagrimas y que vuestros corazones permanezcan siempre llenos de tristeza y dolor. (…) Vuestros falsos juramentos no tienen un apice de verdad y sinceridad!.(…) Habeis sido complices de un error por el cual Dios esta molesto con vosotros!. Llorad ahora por la muerte de mi hermano!!! Porque vosotros sois buenos para llorar!! Llorad en abundancia y no festejeis porque vosotros estais completamente unidos en la ignominia del asesinato del Imam de vuestra epoca. Su sangre esta en vuestras manos y no podeis quitarla ni ser exhonerados por el homicidio del vicerregente del ultimo Profeta de Dios (BPD)…”

Sus duras palabras sacudieron la mente y la conciencia de la gente de Kufa, y comenzaron a darse cuenta de lo que habian hecho. Algunos empezaron a manifestarse encontra del gobierno de Iban Ziyad y del califato de Yazid y a querer darle su apoyo al Imam ´Ali Ibn Hussein (el cual no lo acepto).
Como el animo de la gente comenzaba a revelarse contra el gobierno Ibn Ziad hizo que pasearan las cabezas de los martires para atemorizarlos y aplacarlos. Luego preparo el palacio como para un evento de gala e hizo traer las cabezas y los prisioneros. Ibn Ziad se jactaba de su triunfo diciendo a Zainab: No has visto como Dios actuo en contra de tu hermano y su familia??

Zainab le contesto:

“Solo he visto benevolencia y bondad provenientes de Dios para nuestra gente, a la que Dios les Ha predestinado bendiciones y el martirio. Ellos se defendieron con valor. Fueron martirizados y alcanzaron el Sitio que Dios les habia destinado. Pronto Dios los pondra a ellos y a ti frente a frente, cuando ofrezcas excusas q careceran de valor. ¡Oh Ibn Ziad! ¡Que tu madre llore por ti! Recuerda,un dia tu no tendras explicaciones de esto ante Dios. Preparate para ese dia y comprende en favor de quien sera el veredicto del Todopoderoso…Me sorprende la persona que asesina a su Imam y declara haber obtenido la gloria a traves de ello,conociendo perfectamente cual sera la retribucion de un hecho tan atroz.

¡Oh Ibn Ziad! Tu dices estar en paz despues de haber asesinado al Husain (P), pero bien sabes que él era el SOLAZ DE LA MIRADA DEL PROFETA. El y su hermano eran frecuentemente cargados en su santa espalda. Incluso si él hubiera aspirado al califato estaba en su derecho,pues esto representaba la herencia de su abuelo.Prepara tu defensa para el Dia en que Dios sea el Juez”…

Ibn Ziyad se enfurecio por las palabras de Zainab,pero algunos de los presentes lo calmaron diciendole que la dejara,pues solo eran palabras de una mujer en un momento de derrota y dolor…No Obstante,el animo de la asamblea habia comenzado a cambiar….

La gente comenzo a darse cuanta del gran error que habian cometido,por esto se formo el “Movimiento de los arrepentidos” (Tawabin),que iniciarian revueltas contra los Omeyas.

Ibn Ziyab hizo aislar a los prisioneros de todo contacto,pero el moviemiento ya habia comenzado su marcha.

En Siria, Moauia (Padre de Yazid), durante minimo,25 años habia hecho que el Imam ´Ali (P), su Familia y seguidores fuesen difamados,por lo que gran parte de los Sirios creian que los Shias eran enemigos de Dios. Por consiguiente todos festejaban la masacre de Karbala como una supuesta victoria contra los enemigos del Islam. Y esperaban la llegada de los derrotados,para insultarlos y celebrar su triunfo.

Yazid preparo la corte con todo su esplendor. Se vistió con lujosos trajes de seda,joyas y se puso una corona,como un gran rey.

Los alli reunidos recibieron su primera impresion al ingresar los prisioneros y las cabezas de los martires. Los cautivos iban encadenados y esposados, pero mostrando un aspecto de orgullo y valor que infundia respeto. Las cabezas de los martires,en especial la del Imam Hussain (A.S) tenian un brillo de santidad particuluar q los vislumbro. ¿ACASO ERAN ESTOS LOS ENEMIGOS DE DIOS Y DEL ISLAM?

Zahr ibn Qays dio los detalles de lo ocurrido.

Yazid,queriendo aparentar expresó: “Te agradezco todo cuanto has hecho,pero podrias haberme prestado este servicio sin llegar a la muerte del Husein.Si yo lo hubiera encontrado lo hubiera perdonado…Considero que Ibn Ziyad es el responsable del error. Pero lo que Dios a decretado,tenia que pasar, y ya nada puede hacerse”

Luego se dirigio a la asamblea y dijo: “Este hombre era arrogante y consideraba que su abuelo,su padre y su madre eran superiores a los mios. Él se consideraba mas digno que yo para el califato. Tal arrogancia lo condujo a este dia. El reclamo sobre su abuelo (el Profeta) era cierto,pero lo referente a su padre y su madre era falso. ¿Acaso no vio que su padre peleo contra el mio y que Dios juzgo entre ambos dandole la victoria y soberania a mi padre?.Él se consideraba superior a mi,pero ¿Acaso no conocia las palabras del Coran: Di: Oh Señor mio! Toda la Soberania es Tuya, y Tú otorgas el Reino y el Poder a quien quieres?

Luego Yazid señalo la boca del Husain (P) con su cetro y dijo sarcasticamente:

“Oh Husain! ¿Cómo has encontrado la vida del mundo? Tenias dientes hermosos,pero que pronto los signos de la edad avanzada irrumpieron en tu rostro”. Despues comenzo a recitar unos versos suyos que decian: “Por mis antepasados martirizados en Badr. Si ellos estuviesen presentes y vieran como los he vengado. Si ellos estuvieran aqui,exclamarian alegres: Oh Yazid!, que tus manos no sientan dolor, ni se detengan sobre quienes nos han matado”

En ese momentos un anciano compañero del Profeta que estaba presente,llamado Samarra ibn Jandaq, se levantó y grito: “Oh Yazid. Aparta tu cetro de él. Dios es testigo de como mis ojos han visto al Profeta (S.A.S) besar esos labios y decir: Oh Husain,Dios maldiga a quienes te asesinan”

Yazid ordenó que lo echaran,diciendo: “Si no fuera por tu respeto a tu compañerismo con el Profeta, te haría ejecutar”. El hombre le replicó: ¿RESPETAS EL COMPAÑERISMO CON EL PROFETA, PERO NO SU PARENTEZCO?

La gente se quedo sorprendida en silencio. Entonces Zainab (P) aprovecho esta ocasion para hablar….

“En el nombre de Dios,el Omnipotente,el Creador. Que las bendiciones sean sobre mi abuelo,el Sello de los Profetas. Dios Ha dicho: Que el mal sea sobre quienes cometen el mal, así como quienes rebajan y niegan los signos de Dios. Oh Yazid, ¿Acaso crees que has tornado nuestra vida miserable o nuestra existencia imposible de sobrellevar? ¿ O crees que estamos indefensos por permanecer en tu presencia atados y esposados, y que tu has ganado poder sobre nosotros? ¿ Crees que hemos sido degradados y expulsados de la Gloria mientras tu has has sido honrado y elevado por Dios?…

Aguarda un poco oh tú, ignorante descarriado. Has olvidado el edicto de Dios que expresa: “No crean que consideramos a los malvados e incredulos por el bien que hayan hecho,sino,por sus multiples pecados, los que los llevaran a un castigo degradante”. ¡Oh,progenie de esclavos liberados!. ¿Esta es vuestra justicia? Que vuestras mujeres caminen cubiertas , y nosotras, las mujeres de la Familia del Profeta(BPD) seamos exhibidas por las plazas del mercado descubiertas. Tú has insultado la dignidad de la Casa del Profeta (BPD) quitandonos el velo… ¡ Oh Yazid! con lo que has hecho has dado pruebas de tu arrogancia ante Dios,has negado a Su Enviado y sus enseñanzas y a la doctrina del Libro Santo.Sin embargo ¿Por qué habria de parecernos extraño o causarnos sorpresa? Tu provienes de aquellos ancestros que masticaron los hígados de los martires del Islam y se alimentaron de eso. Ellos fueron los que organizaron ejercitos y alzaron sus espadas contra el Profeta(BPD). Es natural que el descendiente de tales personas resulte el mas prominente entre los arabes con su crueldad, traición y engaño, causando división y conflictos, adelantandose en sus actividades contra Dios y Su Profeta(BPD). Recuerda que tu maldad y tus actos abominables son un reflejo de tu interna incredulidad y del espiritu de venganza que ronda en vuestros corazones desde la batalla de Badr…

Tú dices que si tus antepasados pudieran contemplar tus sacrilegos logros, estarían felices…

¡Oh Yazid! Si tú fueras realmente conciente del mal que has causado desearias que tus padres nunca te hayan traído al mundo. Pues si tu meditaras te darías cuenta que Dios está enfadado contigo y que el mismo Profeta(BPD) es ahora tu enemigo.¡Oh Dios Todopoderoso! Devuelvenos nuestros derechos.
Toma venganza sobre aquellos que nos han causado daño y derrama Tu Ira sobre quienes han vertido nuestra sangre, quebrando sus juramentos, asesinando a nuestros parientes y profanando nuestra santidad…¡Oh Yazid!, no pienses que aquellos que han brindado sus vidas en el camino de la piedad y por la glorificacion de Dios estan muertos. No. Ellos viven y son alimentados por Dios. Ellos estan felices por las sublimes bendiciones del martirio que han sido derramadas por su Creador sobre ellos. El Profeta(BPD) es tu desafiador, y el Angel Gabriel (P) es nuestro ayudante y nuestro apoyo en tu contra…¡Oh Yazid! He denunciado y expuesto tus acciones ante tí, sin tener la esperanza que despues de meditarlo puedas arrepentirte…porque tú estas entre aquellos cuyos corazones han sido endurecidos,cuyos cuerpos se han corrompidos y cuyos seres se han convertido en despreciables para Dios y Su Profeta (BPD) Tu eres de aquellos cuyos corazones se unen al demonio…

¡Juro por Dios que tu nunca podras destruir nuestro legado ni extinguir nuestra luz, como tampoco cubrir la ignominia que has causado con tus abominables actos!…”

Yazid no pudo responder a sus palabras.

Los discursos de nuestra Señora Zainab (a.s) y la nobleza del comportamiento de todos ellos trascendieron por la ciudad a pesar del cautiverio. La gente comenzo a repudiar la obra de Yazid, y éste finalmente decidio liberlos.

Zainab(A.S) comenzo con la tradicion de llevar a cabo reuniones para recordar a los martires de Karbalá. Solo vivio un año mas hasta que, consumida por la pena y debilitada por la tristeza, fallecio el 14 de Rayab del sextoagesimosegundo año lunar.

Yazid murio en el sextoagesimocuarto año,habiendo gozado muy poco de su poder mundanal,tal como Zainab se lo habia pronosticado.

En el sextoagesimo quinto año,el movimienyo de los arrepentidos de Kufa se levanto contra el gobierno omeya.

En el año sextoagesimo sexto Mujtar junto con Ibrahim ibn Malik Ashtar (Ambos shiitas) asumieron el gobierno de Kufa y empezaron a dar muerte a todos los que habian participado en la masacre de Karbalá, comenzando con Ibn Ziyad y Omar ibn Sa´ad. De este modo Mujtar cumpliá con un designio que le habia vaticinado el Imam ´Ali (A.S), vengar la muerte del señor de los martires. Aclaramos que Mujtar era un extremista que sostenia el imamato de Muhammad ibn al Hanafiyah

Extraído de los libros: “Los Imames de la buena guía” y “Karbalá y Ashura”

Fuente: www.umma.org.ar

30.11.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 5



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 5: La Tragedia de ‘Abdul·lâh ibn Al-Hasan


‘Abdul·lâh ibn al-Hasan, hijo del Imam Al-Hasan Al-Muÿtabâ (a.s.) es uno de los jóvenes adolescentes que se dirigió a Kufa junto a su familia y su tío el Imam Al-Husain (a.s.).
Desde la mañana hasta la tarde del día de Ashûrâ, comenzando por los compañeros del Imam Al-Husain (a.s.) y luego la gente de su casa, uno por uno o bien en grupos se dirigieron al campo de batalla y alcanzaron el martirio. Finalmente llegó el momento en que el Imam (a.s.) quedó sólo en medio de miles de enemigos armados y cada tanto clamaba: “¿Acaso hay algún auxiliador que por Dios defienda la santidad del Mensajero de Dios (s.a.w.)?”.

Para acabar con el asunto, Shimr ibn Dhîl Ÿaushan junto a soldados de infantería atacaron al Imam (a.s.) rodeándole, y una que otra vez alcanzaban a herirle.
‘Abdul·lâh, que se encontraba en las tiendas junto a las mujeres y niños, no pudo soportar ver tan solo a su tío y de repente salió de las tiendas. Zainab -la paz sea con ella- le cogió para impedírselo y no permitir que el hijo de su hermano fuera presa de los lobos hambrientos de Iazîd, pero ‘Abdul·lâh le dijo: “¡No! ¡Juro por Dios que no dejaré solo a mi tío!”. Luego se soltó de su tía y corrió hasta el campo de batalla hasta llegar donde se encontraba el Imam (a.s.) para defenderle con su pequeño y frágil cuerpo.
En medio del tumulto que se había producido alrededor del Imam (a.s.) uno de los soldados de Iazîd batió la espada para golpear al Imam (a.s.), pero ‘Abdul·lâh interpuso su cuerpo para que la espada no le alcanzara. La espada afilada y el fuerte golpe hicieron que la mano del nieto del Profeta (s.a.w.) se separara de su cuerpo, de manera que solo quedó colgando de la piel.
Por lo intenso del dolor, ‘Abdul·lâh lanzó un quejido y evocó a su padre diciendo: “¡Oh padre mío!”…
El Imam (a.s.) lo abrazó; lo apretó contra su cuerpo y le susurró al oído: “¡Oh hijo de mi hermano! Ten paciencia e invoca a Dios Todopoderoso, de manera que te una con tus virtuosos padres”.
Luego el Imam (a.s.) elevó las manos en súplica y dijo: “¡Dios mío! Si es que has decretado que debes hacer permanecer con vida a esta gente por un tiempo, suscita una fuerte discrepancia entre ellos… puesto que nos han convocado y prometido auxilio, pero nos atacaron y asesinaron”.
En ese momento, Harmalah ibn Kâhil, el arquero del ejército enemigo, apuntó al delgado cuello de ‘Abdul·lâh y le degolló en tanto se encontraba en brazos de su tío.
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

29.11.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 4


Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 4: La Tragedia de los hijos y hermanos de Zainab –la paz sea con ella–

el día de ‘ashûrâ, cuando la imposición de combatir fue indefectible, los compañeros del Imam Al-Husain (a.s.) no permitieron que mientras ellos estuviesen vivos, los hijos del Mensajero de Dios (s.a.w.) se hicieran presentes en el campo de batalla y fueran matados. Pero cuando todos los auxiliares del Imam ‘Alî (a.s.) se ofrendaron y alcanzaron el martirio, llegó el turno de la Gente de la Casa del Profeta (s.a.w.) para que se sacrificaran por la Verdad.

En esos duros momentos los hijos de ‘Alî (a.s.), de Ÿa‘far At-Taîiâr, de ‘Aquîl, del Imam Al-Hasan (a.s.) y del Señor de los Mártires (a.s.) se reunieron, se abrazaron y se despidieron.
Relata un hadîz que un día el Mensajero de Dios (s.a.w.) observaba a unos cuantos jóvenes de Qureish que tenían un rostro bello e iluminado. Al verlos el Profeta (s.a.w.) se acongojó. Le preguntaron: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Qué te ha sucedido?”. Dijo: “Nosotros somos una familia para la cual Dios ha preferido el Más Allá y no la vida mundanal. He recordado lo que mi comunidad le hará a mis hijos, a quienes matará o desterrará.”
Entre las personas de la Familia del Mensaje que alcanzaron el martirio en Karbalâ’ a manos del ejército de Iazîd, están tres hijos de ‘Abdul·lâh ibn Ÿa‘far At-Taîiâr y Zainab; otros tres miembros de la familia que alcanzaron el martirio fueron los hermanos (por parte de madre) de Hadrat Abûl Fadl Al-‘Abbâs (a.s.) (esto es, hermanos de Zainab por parte de padre).

Los hijos de Zainab

‘Awn, Muhammad y ‘Ubaidul·lâh eran los tres hijos de ‘Abdul·lâh ibn Ÿa‘far (el esposo de Zainab, la paz sea con ella) que junto a su madre habían llegado con el Imam Al-Husain (a.s.) a Karbalâ’.
Cuando ellos vieron que su tío e Imam se estaba quedando solo, uno a uno se fueron presentando en el campo de batalla y ofrendaron sus vidas por el Islam.
‘Awn cabalgó hacia el campo de batalla frente a los ojos preocupados de su madre Zainab, mientras recitaba:

Si es que no me conocéis, pues yo soy el hijo de Ÿa‘far
El mártir veraz que florece en los paraísos
Que vuela en los mismos con alas verdes
Siendo ello suficiente honor en el Día de la Resurrección.

‘Awn mató a tres jinetes y a dieciocho soldados enemigos hasta que finalmente alcanzó el martirio a manos del ejército de Iazîd.
Luego de él, sus hermanos Muhammad y ‘Ubaidul·lâh también lucharon en el camino de la Verdad y fueron martirizados.


Los hermanos de Zainab

Al-‘Abbâs, ‘Abdul·lâh, Ÿa‘far y ‘Uzmân, fueron cuatro hermanos por parte de padre del Imam Al-Husain y de Zainab, hijos de Fátima Umm Al-Banîn.
Cuando Abûl Fadl Al-‘Abbâs vio que muchos miembros de Ahl-ul Bait alcanzaron el martirio, dijo a sus tres hermanos: “¡Queridos hermanos! Deseo que os dirijáis al campo de batalla frente a mí para observar vuestra lealtad en el camino de Dios y el Mensajero.”
Los tres hermanos se dirigieron uno por uno al campo de batalla y en sus elegías se presentaron como “los hijos de ‘Alî”, y tras un heroico combate, fueron martirizados.
‘Uzmân ibn ‘Alî, respecto a quien Amîr al-Mu’minîn (a.s.) habría dicho: “Le llamé ‘Uzmân en recuerdo de mi hermano (en la fe) ‘Uzmân ibn Madz‘ûn (el leal compañero del Mensajero de Dios)”, era un joven de 21 años. Cuando vieron su heroica manera de guerrear se valieron de flechas para matarle. Jaûlî le disparó una flecha en su costado y ‘Uzmân cayó del caballo. Tras ello uno de los enemigos galopó hacia él y le martirizó, cortándole luego la cabeza.

Estos 6 hermanos son solo unos cuantos de entre los tantos miembros de su familia cuyo martirio vio Zainab con sus propios ojos. Ella fue una mujer valerosa que en unas cuantas horas, fue testigo del martirio de sus hijos, hermanos, sobrinos y primos; y asimismo vio cómo sus cabezas fueron puestas sobre las lanzas…
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

Fuente:
ICCI AL GADIR

La Tragedia de Karbalâ' - Día 3



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 3: La Tragedia de Hurr – una historia de arrepentimiento y determinación

La historia de Hurr conforma uno de los sucesos de ‘Ashûrâ’ que más sorprenden y llaman a la reflexión.
Él fue un valiente caballero y un fuerte guerrero. Algunos lo consideraban “el hombre más bravo de Kufa”. Para comprender la importancia de ese apelativo debemos saber que Kufa era una ciudad militar que fue construida como la primera fortaleza del Islam frente a la principal potencia de su tiempo, esto es, el Imperio Persa. Es por eso que la mayoría de sus habitantes eran soldados y oficiales de renombre entre los árabes y los no-árabes.

Cuando le informaron a ‘Ubaidul·lâh que el Imam Al-Husain (a.s.) había llegado a Irak, envió a Hurr junto a 1000 soldados para cortarle el paso y llevarle al palacio de la gobernación.
Cuando Hurr salía del palacio de ‘Ubaidul·lâh, escuchó una voz detrás de él que le decía: “¡Felicitaciones Hurr! puesto que te diriges hacia lo bueno”. Hurr se volvió hacia la voz y no vio a nadie, por lo que se preguntó con sorpresa: “¿Qué albricias son esas? ¿Qué tiene de bueno el que me dirija a combatir a Husain?”.
En medio del abrasador calor del mediodía, el ejército de Hurr alcanzó a la caravana de Al-Husain (a.s.). Cuando el Imam vio que se encontraban sedientos ordenó a sus compañeros: “¡Dad de beber a este grupo y a su caballería!”. Cuando observó que uno de esos soldados no podía beber el agua sino que la derramaba fuera de la cantimplora, él mismo se levantó y le dio de beber con sus propias manos.
¡Observen esa benevolencia y compasión del Imam (a.s.) y compárenla con lo que este mismo ejército de los kufíes hizo con él! ¡Al-Husain dio de beber a sus caballos, pero ellos después negaron el agua a los hijos de Al-Husain!
Cuando todos los soldados bebieron agua, llegó el tiempo de la oración. El Imam salió de la tienda, dio una breve disertación, y agregó: “¡Oh gentes! Yo no vine hacia vosotros sino después de haber recibido vuestras cartas y después de que vuestros mensajeros vinieran a mí y me dijeran: “¡Ven, puesto que no tenemos Imam!”. Ahora bien, si es que permanecéis en vuestro pacto, decidlo, y si ya no seguís en ese pacto y no estáis satisfechos con mi llegada, yo volveré desde este mismo lugar.”
Luego dijo a Hurr: “¿Quieres ir a rezar junto a tus compañeros?”. Dijo: “¡No! Todos rezaremos contigo”.
Tras la oración el Imam ingresó a su tienda y asimismo Hurr volvió junto a su ejército. En el momento de la Oración de la Tarde, nuevamente el Imam salió y rezó; luego se dirigió a los kufíes diciendo: “¡Oh gentes! Si es que teméis a Dios y consideráis que la verdad está con su gente, Dios, Glorificado Sea, estará más satisfecho con vosotros. Nosotros somos Ahl-ul Bait, la Gente de la Casa de Muhammad (s.a.w.), y somos mucho más dignos para ocupar el Califato que aquellos que lo pretenden y no gozan de tal posición, y que se comportan con vosotros con tiranía. Pero si no soy de vuestro agrado y desconocéis mi derecho y vuestra opinión es diferente a aquello que enviasteis en las cartas y que vuestros representantes transmitieron, volveré y os dejaré.”
Hurr dijo: “¡Juro por Dios que yo no sé nada sobre esas cartas y representantes que dices!”. El Imam pidió a uno de sus acompañantes que trajera un saco que contenía las cartas de los kufíes. El Imam mostró las cartas a Hurr y éste dijo: “Yo no soy uno de aquéllos que escribieron esas cartas. A mí me han ordenado que apenas te vea no me separe de ti hasta que nos presentemos ante ‘Ubaidul·lâh en Kufa”. El Imam ordenó a sus compañeros y a las mujeres de la caravana que montaran, diciéndoles: “¡Volvamos!”, pero los soldados de Hurr les cerraron el camino de regreso. El diálogo entre el Imam y el ejército de Kufa no tuvo resultado y finalmente la caravana del Imam se vio obligada a detenerse en la tierra de Karbalâ’…


Pero el día de ‘Ashûrâ’, cuando Hurr escuchó el clamor del Imam que expresaba: “¿Acaso no habrá quien nos auxilie por la satisfacción de Dios? ¿Acaso no habrá alguien que defienda la inviolabilidad del Mensajero de Dios?”, se dirigió donde se encontraba ‘Umar ibn Sa‘d y le preguntó: “¿Acaso en verdad quieres combatir a este hombre?”. ‘Umar le respondió: “¡Así es!”. Hurr volvió a preguntar: “¿Por qué no aceptas su propuesta de volver?”. ‘Umar le dijo: “Si eso estuviera en mis manos aceptaría, pero ‘Ubaidul·lâh no se complacerá con ello.”
Fue allí que Hurr comprendió que los Iazidíes estaban decididos a matar al Imam (a.s.). Tal idea le hizo estremecerse… En un lado del campo de batalla veía al hijo del Mensajero de Dios (s.a.w.) y a la familia de la Revelación, y en el otro a los enemigos del Mensajero de Dios (s.a.w.)… En un lado del campo de batalla veía a un siervo probo de Dios, y en el otro al califa usurpador que bebía embriagantes públicamente, hacía lícitas las prohibiciones de Dios y prohibía lo que Dios había hecho lícito... En un lado del campo de batalla veía pasión y martirio y en el otro bajeza y traición… En un lado veía la ventura y en el otro lado la desdicha…
Hurr tomó su decisión final y en tanto era el comandante de miles de jinetes, le dio la espalda al mundo, y con el pretexto de dar agua a su caballo, se alejó más y más del ejército de Iazîd, aproximándose más y más al campamento de la Verdad.
Muhâÿir ibn Aws, que acompañaba a Hurr, le preguntó: “¿Qué idea tienes en mente? ¿Acaso quieres atacar a Husain?”. Hurr no le respondió y comenzó a temblar. Muhâÿir le dijo: “¡Juro por Dios que nunca te he visto así! ¡Cuando me preguntaban el nombre del más bravo de los kufíes no dejaba de mencionarte a ti!”. Hurr le respondió: “¡Juro por Dios que me veo eligiendo entre el Paraíso y el Infierno! Ya sea que me corten en pedazos o me quemen, ¡no elegiré algo que no sea el Paraíso!”. En ese momento, fustigó a su caballo y se precipitó hacia la caravana del Imam (a.s.).
Cuando Hurr llegó ante el Imam (a.s.) puso las manos en su cabeza como muestra de arrepentimiento y dijo: “¡Dios mío! He vuelto hacía Ti. ¡Acepta mi arrepentimiento! Ciertamente que he amedrentado los corazones de Tus leales seguidores y de los hijos de la hija de Tu Profeta”. Luego se dirigió hacía el Imam avergonzado y le dijo: “¡Que yo sea sacrificado por ti, oh hijo del Mensajero de Dios! Yo soy aquel que te cerró el camino de regreso y te condujo a este extremo, puesto que nunca llegué a pensar que no aceptarían tu propuesta y que las cosas llegarían a este punto. ¡Juro por Dios que si hubiera sabido que las cosas serían de esta manera nunca te habría impedido el paso! Aquí estoy, apesadumbrado, y me arrepiento ante Dios por lo que hice. ¿Acaso hay posibilidad de arrepentimiento para mí?”. El Imam dijo: “¡Sí! Que Dios acepte tu arrepentimiento. ¡Desmonta!”. Hurr dijo: “Puesto que fui el primero que llegó a enfrentarse a ti, deseo ser el primero en ser matado frente a ti. Tal vez de esa manera en el Día del Cómputo (de las acciones) pueda colocar mis manos sobre las de tu abuelo.”
El Imam le dio a Hurr el permiso para el ÿïhâd. Hurr se situó frente al Imam y gritó al ejército de Kufa: “¡Oh gente de Kufa! Habéis invitado a este siervo probo de Dios, ¡¿y cuando vino a vosotros le abandonasteis?! Le dijisteis: “Nosotros arriesgaremos nuestras vidas por ti”, ¡¿y cuando llegó desenfundasteis las espadas en su contra sin permitirle dirigirse a otra parte en esta vasta tierra de Dios?! Los judíos, los cristianos y los zoroástricos beben del río Éufrates ¡¿mientras vosotros priváis del mismo a él, y a las mujeres, niñas y a toda su familia?! ¡Que Dios no os dé de beber el Día de la Gran Sed, puesto que no observasteis la santidad de Muhammad!”.

El ejército enemigo, que no pudo soportar las palabras de Hurr, le lanzó flechas, entonces Hurr comenzó a recitar versos y junto a Zuhair atacó al ejército enemigo, luchando con denuedo y matando a un gran número de los enemigos hasta que le atacaron en grupo y le martirizaron.
El Imam (a.s.) mismo llegó hasta donde se encontraba el puro cuerpo de Hurr, y se dirigió a él diciéndole: “¡Oh Hurr! Por cierto que, tal como te han llamado (hurr significa “libre”) eres libre tanto en la vida mundanal como en la del Más Allá”. Luego le ató un pañuelo en la cabeza que se desangraba.
Así es. El Imam Al-Husain (a.s.) se dirigía hacia donde se encontraba cada uno de sus compañeros que iba siendo martirizado y abrazaba sus puros cuerpos…
Pero… ¡que los corazones ardan y los ojos sollocen por el mismo Imam, que sólo y sin nadie, cayó en el foso de la muerte con el enemigo sentado sobre su pecho…!
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquéllos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

27.11.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 2



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 2: El ingreso de la Caravana del Imam Al-Husain a Karbalâ’



Luego de que los Omeyas presionaran al Imam Al-Husain (a.s.) para que le diera a Iazîd su bai‘ah o juramento de fidelidad, salió de Medina dirigiéndose a la sagrada ciudad de La Meca. Es así que el Imam (a.s.) pasó el resto del mes de Sha‘bân, los meses de Ramadân, Shauwâl, Dhûl Qi‘dah, y ocho días del mes de Dhûl Hiÿÿah en las vecindades de la Casa de Dios y en estado de consagración, vistiendo el Ihrâm para la Peregrinación.

Por otra parte, ‘Amr ibn Sa‘îd ibn ‘Âss fue comisionado por Iazîd para encarcelar o combatir al Imam, por lo que partió hacia La Meca llegando el día de Tarwiah, esto es, el 8 de Dhûl Hiÿÿah.
El Imam (a.s.), quien sabía que los enemigos no observarían el menor respeto por el Santuario de la Casa de Dios, dejó inconclusa su Peregrinación Mayor (Haÿÿ), cambiando la intención de la misma a Peregrinación Menor (‘Umrah), y abandonó La Meca.
El motivo por el cual el Imam hizo eso fue, como él mismo diría, para proteger la santidad de la Casa de Dios. Como respuesta a su hermano Muhammad ibn Hanafîiah, quien le prevenía en relación con abandonar La Meca y le incentivaba a establecerse en la misma, expresó: “¡Oh hermano! Temo que Iazîd me haga asesinar en el Santuario, y de esa manera se infrinja la santidad de esta Casa”. Asimismo, en respuesta a otras personas como Ibn ‘Abbâs, Farazdaq y ‘Abdul·lâh ibn Zubair, quienes le requirieron eso mismo suponiendo que el enemigo respetaría la sacralidad de La Meca, el Imam expresó: “Es mejor ser muerto a un palmo más lejos de la Ka‘bah a que la santidad de La Meca sea pisoteada por causa mía”. Posteriormente, en los sucesos vinculados al levantamiento de ‘Abdul·lâh ibn Zubair, los omeyas atacarían la Ka‘bah con catapultas y matarían a ‘Abdul·lâh en la Sagrada Mezquita. Entonces quedó evidenciado que Ibn ‘Abbâs, con toda su sagacidad, e Ibn Zubair, con toda su astucia, estaban equivocados, siendo el Imam (a.s.) quien veía el devenir con claridad y conocía a los enemigos del Islam.
Cuando los peregrinos se dirigían a Minâ para realizar las ceremonias correspondientes de la Peregrinación, el Imam fue a realizar el Tawâf o circunvalación a la Ka‘bah, hizo el trote o Sa‘îi entre las colinas de Safâ y Marwah, y cortó un poco de su cabello (Taqsîr), saliendo de esa manera del estado de consagración o Ihrâm. Así, cambió la Peregrinación Mayor a Peregrinación Menor y se dirigió a Kufa.
Cuando su hermano Muhammad ibn Hanafîiah se enteró de ello, alcanzó al Imam (a.s.), tomó las riendas de su camella y le dijo: “¡Oh hermano! ¿Qué es lo que motivó que salgas con ese apuro?”. El Imam respondió: “Anoche el Mensajero de Dios vino a verme en sueños y me dijo: “¡Oh Husain! ¡Debes salir, puesto que Dios desea que seas asesinado!”. Ibn Hanafîiah dijo: “¡Por cierto que somos de Dios y a Él retornaremos! Entonces, ¿por qué llevas contigo a estas mujeres y niños?”. El Imam le respondió: “El Mensajero de Dios dijo que Dios desea verles prisioneros y encadenados.”


De esa manera fue que, para proteger el Santuario de Dios, por orden del Mensajero de Dios (s.a.w.) y para vivificar la orden de Dios, salió de La Meca junto a su gente y familia y un número de sus seguidores, dirigiéndose a Irak. Algunos historiadores transmitieron que el día de su partida fue el 8 de Dhûl Hiÿÿah (el día de Tarwiah), en tanto que Ibn Qûlûwaih transmite del Imam Al-Baqir (a.s.) que fue el día 7 de dicho mes.
El Imam se dirigió a Kufa, pero tras veinte días de marcha fue obligado por Hurr y su ejército a detenerse en las cercanías de esta ciudad (suceso que será mencionado en el tercer día).
Tuvieron lugar largas conversaciones entre Hurr y el Imam (a.s.), hasta que finalmente Hurr dijo: “Ya que desistes de ir a Kufa, elige un camino de manera que, ni vayas a Kufa ni vuelvas a Medina, para que yo le escriba al gobernador”. El Imam eligió el camino de Qadisîiah.
Los dos contingentes marcharon juntos por dos días hasta que el día 2 de Muharram, en las cercanías de Nainawah (Nínive), Hurr recibió una misiva de parte de ‘Ubaidul·lâh en la que decía: “En el preciso momento en que recibas esta carta, detén a Husain y aprémiale. ¡Que se detenga en el desierto sin cobijo ni agua!”.
Hurr se comportó en forma ruda con el Imam y sus compañeros para obligarlo a detenerse transitoriamente en ese mismo lugar desprovisto de agua y desolado. El Imam (a.s.) le dijo: “¡Pobre de ti! ¡Deja que nos detengamos en algún poblado!”. Hurr dijo: “¡No! Por Dios que no puedo hacer eso. Este mensajero me está vigilando. Debes permanecer aquí mismo.”
Zuhair, uno de los compañeros del Imam, dijo: “¡Oh hijo del Mensajero de Dios! Combatir contra este grupo sería mucho más fácil que enfrentarse a aquéllos que después se le añadirán. ¡Permite que luchemos con ellos!”. El Imam expresó: “¡No seré yo quien comience el combate!”.

Entonces, preguntó el nombre de esa región. Le dijeron: “Este lugar se llama ‘Aqr”. Otra vez preguntó: “¿Acaso no tiene otro nombre?”. Dijeron: “Otro de los nombres de este territorio es Nainawah. También le llaman Karbalâ’”. Cuando Al-Husain escuchó el nombre de Karbalâ’ comenzó a llorar y dijo: “¡Dios mío! Yo me amparo en Ti del Karb (la aflicción) y el Balâ’ (la desgracia). Éste es un lugar de sufrimiento y congoja. ¡Descended aquí mismo, puesto que mi abuelo el Mensajero de Dios me informó que nuestra sangre sería vertida en esta tierra y que seríamos sepultados aquí mismo!”.
Luego ordenó que levantaran las tiendas en esa misma tierra sin agua ni forraje.
En otras narraciones se transmite que cuando le dijeron al Imam: “El nombre de este lugar es Karbalâ’”, olió el aroma de esa tierra y lloró, diciendo: “Umm Salamah (una de las esposas del Profeta) me informó que: Cierto día (el ángel) Gabriel se encontraba junto al Mensajero de Dios y yo te llevé junto a él en tanto que llorabas. El Profeta te tomó y te hizo sentar en su regazo para que te calmes. Gabriel le dijo: “¿Acaso le quieres?”. El Profeta dijo: “Así es”. Gabriel dijo: “¡Tu propia comunidad le matará!”. Luego le dio tierra de Karbalâ’.” Luego Al-Husain agregó: “¡Por Dios que esta tierra es esa misma tierra!”.
Asimismo se transmite en las narraciones que cuando ‘Alî (a.s.) se dirigía a Siffîn llegó a los alrededores de Nainawah y preguntó cómo le decían a ese territorio. Le dijeron: “Karbalâ’”. Amîr al-Mu’minîn lloró tanto que la tierra se humedeció con sus lágrimas.

Ahora, ¡nosotros también lloremos junto a Muhammad y ‘Alî por aquel por cuya desgracia lloran los Cielos y la Tierra!...

fuente: ICCI AL GADIR