4.12.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 8



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.


Día 8: La Tragedia de ‘Alî Akbar


en verdad que la tierra y el tiempo no han visto Compañeros más leales que los de Al-Husain (a.s.), personas que mientras estuvieron con vida, no permitieron que la Gente de la Casa del Profeta (s.a.w.) pusiera los pies en el campo de batalla… Pero instantes después de que el último de ellos cayera, llegó el momento de que los jóvenes hashemíes también se dirigieran al degolladero de la pasión.

‘Alî ibn Al-Husain, el hijo del Imam Al-Husain (a.s.), conocido como ‘Alî Akbar, fue el primero de la familia del Imam que requirió permiso para dirigirse al campo de batalla.
Tanto por parte de padre como por parte de madre ‘Alî Akbar (a.s.) se vinculaba a las más nobles personas. Sus padres y abuelos paternos no necesitan ser presentados. Su abuelo materno, ‘Urwah ibn Mas‘ûd az-Zaqafî, fue alguien que alcanzó el martirio en el camino de la difusión de la religión. El Profeta (s.a.w.) le había descrito diciendo: “He visto a ‘Îsa ibn Mariam (Jesús, con él sea la paz), y ‘Urwah ibn Mas‘ûd es quien más se le asemeja”. Asimismo, se contaba entre los cuatro grandes señores de los árabes.
‘Alî Akbar tenía en extremo un buen comportamiento y un bello rostro, y a causa de su gran parecido con el Profeta (s.a.w.), los Compañeros le miraban a él cada vez que extrañaban al Profeta (s.a.w.).
Cierto día, cerca del mediodía, en que la Caravana de Pasión se trasladaba desde La Meca hacia Karbalâ’, hicieron un alto en una morada. Allí, el Imam (a.s.) se sumió en un ligero sueño y luego de unos momentos expresó: “He visto a alguien que clamaba: “¡Estáis marchando y la muerte se mueve tras de vosotros!”. Alî Akbar le dijo al Imam (a.s.): “¡Padre! ¿Acaso no estamos con la verdad?”. El Imam (a.s.) le respondió: “Así es, hijo mío. ¡Juro por Dios que nosotros estamos con la verdad!”. He ahí que ‘Alî Akbar dijo con bravura: “¡Entonces no tenemos miedo de la muerte!”. Al Imam Al-Husain (a.s.) le embargó un sentimiento de beneplácito y expresó: “¡Hijo mío! ¡Que Dios te brinde la mejor recompensa que un padre puede dar a su hijo!”.

En cuanto a la mañana de ‘Ashûrâ’…

El proceder del Imam (a.s.) consistía en que, por compasión y sensibilidad, a quien le requería permiso para dirigirse al campo de batalla, al principio no se lo concedía. Pero esta vez fue diferente. Ni bien ‘Alî Akbar solicitó el permiso, el Imam se lo concedió… Esa fue la tradición del Mensajero de Dios (s.a.w.), quien -a diferencia de otros líderes que mantenían a sus allegados alejados de las batallas- durante las expediciones militares enviaba a la guerra a sus allegados antes que a los demás.
Al-Husain (a.s.) echó una desesperanzada mirada al porte de su bravo hijo y seguidamente bajó su mirada, y lloró…
Luego de que enviara a ‘Alî Akbar al campo de batalla, el Imam (a.s.) elevó su mirada al cielo, y tomándose de la barba, dirigió a Dios la siguiente letanía: “¡Dios mío! Sé testigo que se ha dirigido a combatir a esa gente un joven que es el más parecido entre la gente, tanto en constitución como en carácter y habla, a Tu Mensajero, de modo que cada vez que extrañábamos al Mensajero mirábamos su rostro”.
Entonces recitó esta aleya: «Ciertamente que Dios eligió a Adán, a Noé, a la familia de Abraham y a la familia de ‘Imrân por sobre los seres del universo; descendencias unas de otras. En verdad que Dios es el que escucha, el Sabio».
‘Alî Akbar galopó hacia el ejército enemigo recitando versos de batalla y derribó numerosos soldados de Iazîd.


Poco a poco, la sed y las diversas heridas hicieron que el ardor y fuerzas de ‘Alî Akbar flaquearan, y uno de los enemigos logró descargarle un golpe sobre la cabeza. La sangre cubrió su rostro y le derribó. ‘Alî Akbar rodeó con sus manos el cuello de su caballo aferrándose para no caer al suelo, pero por la aglomeración del enemigo, en vez de llevarle de regreso a las tiendas, el caballo le condujo al corazón del ejército enemigo. Los sanguinarios soldados de Iazîd rodearon el caballo y asestaron golpes de espada a su cuerpo desde todas direcciones, de modo que, según se ha trasmitido, le destrozaron en pedazos.
Fue en esa situación que ‘Alî Akbar se dirigió a su padre clamando: “¡Oh padre! ¡Contigo sea la paz! ¡He aquí a mi abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.) que ha venido a mi lado y me hace beber de una copa llena de agua…!”.

El Imam (a.s.) rápidamente llegó hasta donde se encontraba su cuerpo. Puso su cara junto a la suya y dijo: “¡Que el mundo se desvanezca después de ti!”.
Según la Ziârah o salutación de visita transmitida del Imam as-Sâdiq (a.s.), en ese momento el Imam Al-Husain lanzó al cielo un puñado de su sangre y lo sorprendente es que ni una gota retornó al suelo…
Al observar esta escena, Zainab salió presurosa de la tienda mientras clamaba: “¡Oh hermano! ¡Oh hijo de mi hermano!”, y se lanzó sobre el cuerpo de ‘Alî Akbar. El Imam (a.s.) la tomó haciéndola volver a las tiendas y dijo a los jóvenes: “¡Coged a vuestro hermano y llevadle a las tiendas!”…
Así es. El Imam llevó él mismo los cuerpos de todos los mártires a las tiendas, a excepción de dos, por cuyo martirio sintió que se quebraba: su hijo ‘Alî Akbar y su hermano Abûl Fadl Al-‘Abbâs, con ambos sea la paz…
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

3.12.11

Sobre el Imam Husein




Por el Sheij Abdul Karim Paz

En el Nombre del Altísimo
Sobre el Imam Husein, el nieto del Profeta Muhammad, la bendición de Dios sea con él y su Familia Purificada


Estamos en estos días en el mes de muharram, el primer mes del calendario lunar islámico del año 1433 de la emigración del Profeta Muhammad, de la Meca natal a la ciudad de Medina, donde fundaría el primer estado en base a la revelación del Todopoderoso, el Reino de Dios en la tierra (y no solo en la tierra), pre aunciado por Jesús, la paz sea con él, en su buena nueva evangélica[1].

El profeta Muhammad, para quienes no lo saben, es descendiente del gran profeta Abraham, por línea de su primogénito, Isamel, la paz sea con todos ellos, y en él se cumplió la promesa que aún se puede leer en la versión actual del Génesis, cuando afirma Dios que bendecirá a la descendencia de Abraham e Ismael y sobrevendrá de ella una gran Nación: La Nación del Islam. ¿Cuál si no esa puede ser la gran promesa de una nación monoteísta que Dios hiciera a Moisés en el Génesis? Pues, negar que en la Nación del Islam se ha manifestado la continuidad del mensaje abrahamico y suponer que habrá de surgir otra nación en el futuro es forzar las cosas para no aceptar la evidencia de que el Islam encarna esa nación heredera espiritual del monoteísmo del gran patriarca bíblico.

En el curso de los veintitrés años de su misión profética, Muhammad, restituyó el monoteísmo abrahámico en toda la península arábiga.

A la muerte del profeta, el estado se hallaba en expansión hacia los imperios vecinos a cuyos líderes el profeta en vida les había escrito, invitándolos a adorar al Dios Único y a abandonar las practicas opresivas, y esclavizantes de sus súbidtos. Como era de esperar los poderes arrogantes de la época no hicieron caso al profeta aunque miraban con recelo al rápido crecimiento de una nación hasta ayer inexistente y marginada, la de los árabes del interior de la península.

Roma de Oriente o Bizancio, Egipto, Etiopía, Irán, no tardarían en sucumbir ante el impresionante avance de esta nueva civilización del Islam.

Pero habiendo fallecido el Profeta, las luchas por la sucesión y el ascenso del poder Omeya, el clan archienemigo del Profeta, desnaturalizaron en parte, el espíritu del Islam naciente. Entre quienes se alzaron para mantener viva la llama profética y para no permitir que la tiranía Omeya termine por destruir completamente al espíritu profético del Sagrado Corán, se encuentra el gran líder e Imam, nieto del profeta, llamado Husein, hijo de Ali y de Fátima, el yerno e hija respectivamente del Profeta Muhammad, la paz sea con todos ellos.

El califato de Ali (la paz sea con él), recién fue reconocido luego de una centuria, en el período abasida, ya que durante los primeros cien años de reinado omeya, Ali, no solo fue martirizado, sino que el régimen monárquico omeya decretó oficialmente, la obligación de maldecirlo públicamente en los púlpitos de las mezquitas y perseguir ferozmente a sus seguidores, para vengar las derrotas sufridas en tiempos del profeta, cuando la justicia del Estado Islámico acabó con todos sus ilícitos privilegios aristocráticos.

Los Omeyas que habían encabezado las fuerzas idólatras enemigas del Islam y liderado todas las guerras contra el profeta y los musulmanes y que fueran perdonados por el profeta, una vez que éste los venciera definitivamente en el año décimo de la emigración (632 dC), en una muestra de su misericordia para con sus enemigos, lejos de estar a la altura de la benevolencia profética, urdieron todo tipo de complots, para luego de unos años volver a hacerse del poder, logrando metamorfosear a su antojo, el gran legado del Islam profético.

No solo el Cristianismo sería afectado por la hegemonía romana, archienemiga de Jesús y los primeros cristianos, intentando desnaturalizar su contenido profético para convertirlo en un instrumento para su cohesión y expansión política, sino que en el seno del mensaje profético islámico, también, los poderes establecidos de la época, en el caso del Islam, los Omeyas, intentarían vestir sus pretensiones hegemónicas del nuevo ropaje religioso.

Así como lo hicieran su padre y hermano, el Imam Ali y el Imam Hasan, la paz de Dios sea con ambos, todos ellos conocidos como Ahlul Bait, o gente de la Casa, o Familia del Profeta, el Imam Husein, con su martirio y el de su familia, volvieron imposible el siniestro plan de transformar al Islam en una nueva herramienta de opresión en lugar de su naturaleza salvadora y redentora de los oprimidos.

Los Imames y la hija del profeta, Fátima Zahrá, la paz sea con ellos, conforman la Familia del Profeta, a quien Dios en el Sagrado Corán exhorta a amar y obedecer para ser guiados por Dios:

"Di, oh Profeta, no os pido recompensa a cambio (de mi misión), sino el amor a mi Familia" (S.C. 42:23 )

En la concepción coránica e Islámica, la revelación hecha al profeta, es la última revelación a la humanidad, y por lo tanto, Dios afirma en el Sagrado Corán que no permitirá que se desvirtúe Su mensaje. Dice textualmente: "Ciertamente nosotros hemos hecho descender la revelación y ciertamente nosotros la custodiamos." (S.C. 15:9)

El Imam Husein, la paz sea con él, con su martirio, el de su familia y sus fieles compañeros ante las numerosas fuerzas mercenarias del tirano Iazid, evitaron que el Islam se deformara bajo la conducción de un corrupto que tenía la desfachatez de no ocultar sus pecado y sus lujurias, como el tener relaciones sexuales con quienes habían sido esposas de su padre, Muawia, con sus hermanas, el emborracharse, el jugar con monos y perros, el reunirse con ladrones y matones y el abjurar de la fe islámica en público componiendo poesías en las que negaba abiertamente que hubiese habido una revelación o que Muhammad fuera Mensajero de Dios.

La corrupción de este hombre llegó a tal punto que la gente de Medina le retiró su apoyo por corrupto y por temor a ser castigados por Dios si continuaban apoyando a semejante personaje. Esa rebeldía les costaría la masacre histórica conocida como la matanza de Harrah, en una de las entradas a Medina, donde el ejército de Iazid, asesinó, según el historiador Ibn Qutaiba, a unas diez mil personas, entre los cuales se hallaban más de mil setecientos compañeros del Profeta y ochenta memorizadores del Sagrado Corán. Luego de la matanza, autorizó a sus soldados a saquear y violar a las mujeres por el espacio de tres días cuanto quisieran.

No satisfecho con todas estas matanzas, se dispuso a atacar a la Meca y la sitió, arrojando con catapultas, bolas de fuego hacia la Kaaba, el templo de Dios. Gracias a Dios no llegó a completar esta siniestra obra porque murió durante ese sitio y la noticia de su muerte llegada desde Damasco paralizó la ofensiva. Sin embargo en Arabia Saudita se publique un libro defendiendo a Iazid y bajo el título de "Iazid, el Príncipe de los creyentes" (!)

Iazid pretendió obligar bajo amenaza de muerte al Imam Husein. Este, a diferencia de Iazid, era el auténtico califa por orden de Dios y del profeta, luego de su hermano, el Imam Hasan, la paz sea con él, también martirizado por Muawia a través del veneno de su esposa, sobornada por Muawia mediante una suma de dinero y promesa de esposarla con su hijo Iazid, promesa que luego no cumplió. Pero el Imam Husein, la paz sea con él, dijo: "el Islam ha de desaparecer si avalo el gobierno de alguien como Iazid."

La metamorfosis que supo imponer el imperio romano al Cristianismo, no fue posible con el Islam, debido a la sangre del Imam Husein, que quedó como un ejemplo de libertad para la posteridad. El Imam luchó con setenta hombres y su familia ante un ejército de miles de hombres que le cortaron el agua por tres días en el desierto para debilitarlo antes de comenzar a atacarlos y asesinarlos. El supuesto ejército musulmán del supuesto califa Iazid no reparó en asesinar al hijo del Imam Husein, Ali Asgar de seis meses de edad -luego de no permitirle beber agua por tres días-, de un flechazo de tres puntas en la garganta cuando su padre lo alzaba en sus brazos mostrándolo a los soldados, pidiendo misericordia para él y diciendo que si tenían algo contra él, que dejen al bebé vivir y beber agua al igual que a las mujeres.

Así cambiaban la naturaleza de una religión profética esa horda de asesinos, que se decían musulmanes y que obedecían a un borracho como califa y sucesor del profeta de Dios.. También pasó lo mismo cuando en el nombre de Cristo se saquearon continentes y se sigue saqueando hoy en día el petróleo de otros países, por parte de una minoría opulenta, sumiendo a sus habitantes en la miseria para enajenarse en un lujo infernal. O en nombre del judaísmo se roba el territorio del pueblo palestino, se expulsa a su pueblo, se lo ultraja cuando en el Génesis, en el que pretenden basar su robo, prohíbe expresamente en sus mandamientos fundamentales el matar y robar. Gracias a Dios, siempre hubo y habrá judíos, cristianos y musulmanes que sinceramente siguen las enseñanzas de Moisés, Jesús y Muhammad, la bendición de Dios sea con todos ellos, y con ellos y otros hombres de buena voluntad, radica la esperanza de justicia en este mundo. Ellos constituyen la prueba para desenmascarar a los pseudo religiosos.

El aniversario del martirio del Imam Husein (P), moviliza a millones en el mundo islámico como fuente inagotable y milagrosa que inspira a todos los combatientes y perseverantes contra las agresiones sufridas a diario por el Imperio y su falsa versión de la religión.


Nota:

[1] Los musulmanes no creemos que Jesús, la paz sea con él, se limitase a anunciar la buena nueva de un mundo celestial, pleno de amor y de justicia, sin imperialismo opresor meramente en la otra vida, pues entonces, la vida en este mundo carecería de sentido y nada de lo que Dios crea carece de sentido.

fuente:islammdo.blogspot.com

La Tragedia de Karbalâ' - Día 7



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.


Día 7: La Tragedia de ‘Alî Asgar


se acercaban los momentos más amargos de la historia. La totalidad de los auxiliares y compañeros del Imam Al-Husain (a.s.) ya se habían dirigido al campo de batalla y habían sido martirizados. En el campamento de la verdad sólo quedaban dos hombres: Aba ‘Abdil·lâh Al-Husain, y ‘Alî Zain Al-‘Abidîn, quien por voluntad divina permanecería con vida tras el suceso de Karbalâ’ y asumiría el liderazgo de la comunidad luego del Imam Al-Husain (a.s.), porque el día de Ashûrâ’ se hallaba sumamente enfermo, al punto de no poder ponerse de pie y presentarse en el campo de batalla.

Al verse sólo y sin nadie que le auxilie, el Imam (a.s.), para dejar completamente en claro el asunto y no quedaran excusas, gritó: “¿Acaso hay alguien que defienda la santidad del Mensajero de Dios (s.a.w.)? ¿Acaso hay algún monoteísta que tema a Dios y nos defienda? ¿Acaso hay algún auxiliador que procure a Dios auxiliándonos? ¿Acaso hay alguien que nos asista procurando lo que hay ante Dios?”.
La voz del Imam requiriendo ayuda llegó a las tiendas y las mujeres entendieron que Al-Husain ya no tenía quien le asistiera, por lo que sus voces se elevaron en llantos y lamentos. El Imam (a.s.) se dirigió a las tiendas para que tal vez al verlo las mujeres se calmaran un poco, cuando de pronto escuchó a su hijo de seis meses ‘Abdul·lâh ibn Al-Husain -conocido como ‘Alî Asgar- llorando por la intensidad de la sed.
‘Alî Asgar era un pequeño bebé y no había agua en las tiendas para calmar su sed, ni tampoco su madre Rabâb tenía ya leche para amamantarle.
El Imam tomó a ‘Alî Asgar envuelto en su mantilla y se dirigió hacia el enemigo; se detuvo frente al ejército de Iazîd y dijo: “¡Oh gentes! ¡Si no tenéis ninguna compasión por mí, tened misericordia de este niño…!”.

Pero era como si la semilla de la misericordia no hubiera sido diseminada en sus corazones de piedra y toda la ignominia del mundo fluyera en lo más profundo de su ser, ya que en lugar de ofrecer un odre de agua al hijo del Mensajero de Dios (s.a.w.), uno de los arqueros del clan de los Banî Asad -que según se dice se llamaba Harmalah ibn Kâhil- colocó una flecha en el arco y apuntó a la garganta del niño, y de pronto las manos y pecho del Imam se tiñeron de sangre… La pequeña cabeza y frágil garganta del pequeño lactante se separaron de su cuerpo…








El Imam (a.s.) empapó sus manos con la sangre de ‘Alî Asgar y la esparció hacia el cielo diciendo: “Lo que me facilita poder soportar todo esto es que Dios está observando”. En ese momento Hassîn ibn Tamîm lanzó otra flecha que rozó los benditos labios del Imam (a.s.) y fluyó sangre por su boca. El Imam volteó hacia el cielo y expresó la siguiente letanía: “¡Dios mío! Me quejo ante Ti de lo que hacen conmigo y con mis hermanos, hijos y cercanos”
Entonces se alejó del ejército enemigo y con su espada cavó una pequeña tumba. El cuerpo de ‘Alî estaba impregnado de sangre y Al-Husain le rezó y sepultó su pequeño cuerpo…
Según las fuentes históricas, el martirio de ‘Alî Asgar -con él sea la paz- fue una de las tragedias más duras y trágicas por las que tuvo que atravesar el Imam. ‘Aqabah ibn Bashîr Al-Asadî narró que: “El Imam Al-Bâqir (a.s.) me dijo: “¡Vosotros los del clan de Banî Asad tenéis una deuda de sangre con nosotros!”, y luego me relató la historia del degollamiento de ‘Alî Asgar.”
Asimismo se narra que luego del levantamiento de Al-Mujtâr ibn Abî ‘Ubaidah az-Zaqafî, cuando le hicieron llegar al Imam Zain Al-‘Abidîn (a.s.) las noticias sobre que los asesinos de Karbalâ’ fueron objeto de venganza, el Imam preguntó: “¿Qué sucedió con Harmalah?”, lo cual demuestra cómo permaneció ese enardecimiento en los corazones de Ahl-ul Bait (a.s.)…
Ese enardecimiento también se encuentra en nuestros corazones así como en los corazones dotados de humanidad, hasta que llegue la época del Levantamiento del Mahdî de la Familia de Muhammad (s.a.w.) y tome venganza de los tiranos…
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

La Tragedia de Karbalâ' - Día 7



Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.


Día 7: La Tragedia de ‘Alî Asgar


se acercaban los momentos más amargos de la historia. La totalidad de los auxiliares y compañeros del Imam Al-Husain (a.s.) ya se habían dirigido al campo de batalla y habían sido martirizados. En el campamento de la verdad sólo quedaban dos hombres: Aba ‘Abdil·lâh Al-Husain, y ‘Alî Zain Al-‘Abidîn, quien por voluntad divina permanecería con vida tras el suceso de Karbalâ’ y asumiría el liderazgo de la comunidad luego del Imam Al-Husain (a.s.), porque el día de Ashûrâ’ se hallaba sumamente enfermo, al punto de no poder ponerse de pie y presentarse en el campo de batalla.

Al verse sólo y sin nadie que le auxilie, el Imam (a.s.), para dejar completamente en claro el asunto y no quedaran excusas, gritó: “¿Acaso hay alguien que defienda la santidad del Mensajero de Dios (s.a.w.)? ¿Acaso hay algún monoteísta que tema a Dios y nos defienda? ¿Acaso hay algún auxiliador que procure a Dios auxiliándonos? ¿Acaso hay alguien que nos asista procurando lo que hay ante Dios?”.
La voz del Imam requiriendo ayuda llegó a las tiendas y las mujeres entendieron que Al-Husain ya no tenía quien le asistiera, por lo que sus voces se elevaron en llantos y lamentos. El Imam (a.s.) se dirigió a las tiendas para que tal vez al verlo las mujeres se calmaran un poco, cuando de pronto escuchó a su hijo de seis meses ‘Abdul·lâh ibn Al-Husain -conocido como ‘Alî Asgar- llorando por la intensidad de la sed.
‘Alî Asgar era un pequeño bebé y no había agua en las tiendas para calmar su sed, ni tampoco su madre Rabâb tenía ya leche para amamantarle.
El Imam tomó a ‘Alî Asgar envuelto en su mantilla y se dirigió hacia el enemigo; se detuvo frente al ejército de Iazîd y dijo: “¡Oh gentes! ¡Si no tenéis ninguna compasión por mí, tened misericordia de este niño…!”.

Pero era como si la semilla de la misericordia no hubiera sido diseminada en sus corazones de piedra y toda la ignominia del mundo fluyera en lo más profundo de su ser, ya que en lugar de ofrecer un odre de agua al hijo del Mensajero de Dios (s.a.w.), uno de los arqueros del clan de los Banî Asad -que según se dice se llamaba Harmalah ibn Kâhil- colocó una flecha en el arco y apuntó a la garganta del niño, y de pronto las manos y pecho del Imam se tiñeron de sangre… La pequeña cabeza y frágil garganta del pequeño lactante se separaron de su cuerpo…








El Imam (a.s.) empapó sus manos con la sangre de ‘Alî Asgar y la esparció hacia el cielo diciendo: “Lo que me facilita poder soportar todo esto es que Dios está observando”. En ese momento Hassîn ibn Tamîm lanzó otra flecha que rozó los benditos labios del Imam (a.s.) y fluyó sangre por su boca. El Imam volteó hacia el cielo y expresó la siguiente letanía: “¡Dios mío! Me quejo ante Ti de lo que hacen conmigo y con mis hermanos, hijos y cercanos”
Entonces se alejó del ejército enemigo y con su espada cavó una pequeña tumba. El cuerpo de ‘Alî estaba impregnado de sangre y Al-Husain le rezó y sepultó su pequeño cuerpo…
Según las fuentes históricas, el martirio de ‘Alî Asgar -con él sea la paz- fue una de las tragedias más duras y trágicas por las que tuvo que atravesar el Imam. ‘Aqabah ibn Bashîr Al-Asadî narró que: “El Imam Al-Bâqir (a.s.) me dijo: “¡Vosotros los del clan de Banî Asad tenéis una deuda de sangre con nosotros!”, y luego me relató la historia del degollamiento de ‘Alî Asgar.”
Asimismo se narra que luego del levantamiento de Al-Mujtâr ibn Abî ‘Ubaidah az-Zaqafî, cuando le hicieron llegar al Imam Zain Al-‘Abidîn (a.s.) las noticias sobre que los asesinos de Karbalâ’ fueron objeto de venganza, el Imam preguntó: “¿Qué sucedió con Harmalah?”, lo cual demuestra cómo permaneció ese enardecimiento en los corazones de Ahl-ul Bait (a.s.)…
Ese enardecimiento también se encuentra en nuestros corazones así como en los corazones dotados de humanidad, hasta que llegue la época del Levantamiento del Mahdî de la Familia de Muhammad (s.a.w.) y tome venganza de los tiranos…
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?»…
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

2.12.11

La Tragedia de Karbalâ' - Día 6


Preparado por: La Asamblea Mundial de Ahlul Bait (a.s.)
y el Instituto de Cultura y Ciencias del Islam “Al-Gadîr”.

Día 6: La Tragedia de Qâsim


la noche de ‘Ashûrâ’ es una de las más magníficas de la historia del hombre. Fue la noche en que la humanidad se vio ante dos caminos: el bien y el mal. Cuántas personas hasta esa noche se encontraban en el campamento de la incredulidad pero en una noche atravesaron un camino de cien años y se unieron a la Verdad.

En la noche de ‘Ashûrâ’ el Imam Al-Husain (a.s.) reunió a sus compañeros a su alrededor y luego de glorificar a Dios, expresó: “En verdad que no conozco compañeros más leales ni familia más obediente que vosotros. Este ejército me busca a mí y es conmigo que son hostiles y mañana me entablaré en lucha con ellos. Es por eso que os libero de vuestra bai‘ah o juramento de fidelidad y os doy permiso para dejarme. Aprovechad la oscuridad de la noche y partid…”
Tras las palabras del Imam, primero habló Abûl Fadl Al-‘Abbâs, después los demás integrantes de los hashemíes, y luego los compañeros del Imam (a.s.), quienes dijeron: “¿Para qué queremos permanecer vivos después de ti, ¡oh hijo del Mensajero de Dios!? En verdad que si una y otra vez fuésemos matados y vueltos a la vida, jamás dejaríamos de auxiliarte”.
Al escuchar estas palabras el Imam dijo: “Mañana yo seré muerto y vosotros también lo seréis”.
Aquí fue que se manifestó la cúspide de la nobleza humana y en respuesta al anuncio de su muerte indefectible los compañeros y familia del Imam dijeron: “¡Agradecemos a Dios que nos ha concedido el éxito de ser tus auxiliares y nos ha honrado con el martirio junto a ti!”.
Luego de que el Imam (a.s.) les dejara complemente en claro el asunto y se pusiera de manifiesto la inquebrantable bai‘ah o juramento de fidelidad de aquéllos, rogó por ellos y luego dijo: “¡Levantad vuestras cabezas y observad vuestro lugar en el Jardín del Paraíso”. De esta manera, cada uno de sus compañeros percibió con su visión interior su propio lugar en el Más Allá.
Qâsim ibn Al-Hasan, el hijo mayor del Imam Hasan Al-Muÿtabâ (a.s.), que era un adolescente apenas maduro y que también se encontraba allí, contempló esa apasionada y entusiasta escena, y le preguntó a su tío: “¿Acaso yo también seré muerto junto a tus compañeros?”. El corazón del Imam (a.s.) se enterneció por el hijo de su hermano y le preguntó: “¡Oh hijito! ¿Cómo es la muerte para ti?”. Qâsim le respondió con valentía: “¡Más dulce que la miel!”.
El Imam (a.s.) le dijo con ternura y compasión: “¡Que tu tío sea sacrificado por ti! Así es. Tú también serás matado después de que te acontezca una gran aflicción”. Luego agregó: “¡Mi pequeño hijo ‘Alî Asgar también será matado!”. Un ardor y sentido de hombría brotó del adolescente Qâsim y preguntó: “¡Tío! ¿Acaso las manos de los enemigos llegarán también a las tiendas de las mujeres, que matarán incluso a ‘Alî Asgar que es un bebé?”. El Imam le respondió: “¡Que tu tío sea sacrificado por ti! Un corrupto de entre los enemigos lanzará una flecha hacia la garganta de ‘Alî Asgar, y él alcanzará el martirio estando en mis brazos llorando y su sangre correrá por mis manos…”. Luego ambos lloraron, y por su llanto también lo hicieron sus compañeros y auxiliares, elevándose a los cielos, desde las tiendas, el clamor de lamento de la familia del Mensajero de Dios (s.a.w.).


Pero, ¿cuál fue esa gran aflicción que el Imam le vaticinó a Qâsim? Tal vez, de la manera en que fue martirizado se nos manifieste el secreto de tal aflicción…

Algunos escritores narraron que luego de que ‘Alî Akbar se dirigiera al campo de batalla y fuera martirizado, Qâsim ibn Al-Hasan salió de la tienda proponiéndose la lucha.
Cuando el Imam Al-Husain (a.s.) vio al hijo de su hermano que había salido para combatir, le abrazó y lloraron juntos al punto de casi desfallecer. Luego de calmarse, Qâsim le solicitó a su tío permiso para el ÿihâd, pero él no se lo concedió, por lo que Qâsim cayó a sus pies besándole e implorándole, hasta que finalmente obtuvo su consentimiento y se apresuró hacia el campo de batalla.
Los documentos históricos narran de uno de los soldados del ejército enemigo que “un muchacho cuyo rostro era tan bello como un fragmento de luna, salió de las tiendas y galopó hacia nosotros”. Mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, Qâsim recitaba los siguientes versos:
Si es que no me conocéis, yo soy el hijo de Al-Hasan,
El nieto de Al-Mustafâ, el digno de fiar,
Y éste es Al-Husain, apremiado como un prisionero,
Entre personas que no gozarán de la gracia.
Es así, que a pesar de su corta edad y la pequeñez de su cuerpo, guerreó con vehemencia matando a un número de soldados de Iazîd. Los soldados le rodearon en grupo y uno de ellos galopó hacia él, infligiéndole un fuerte golpe. Qâsim cayó al suelo de bruces y clamó por ayuda diciendo “¡Oh tío!”. Entonces, el Imam levantó su cabeza y como un águila aguzó su mirada hacia el campo de batalla, y cual león enfurecido, velozmente atacó, y con un blandir de espada cortó desde el codo el brazo del que había golpeado a Qâsim. Éste dio un grito tan estrepitoso que los jinetes del enemigo lo escucharon y galoparon hacia el campo de batalla para librarle de las manos del Imam (a.s.). Bajo esas severas condiciones, se entabló una lucha entre el Imam (a.s.) y los kufíes, en tanto que Qâsim se encontraba tirado en el suelo… Y tal vez esa, fue “la gran aflicción”.
Luego de que el polvo de la batalla se asentó, vieron al Imam (a.s.) que abrazaba a Qâsim y le cargaba de regreso a la tienda mientras los pies de Qâsim arrastraban el suelo. El Imam dijo: “¡Que esta gente sea alejada de la misericordia divina, y que tu abuelo el Mensajero de Dios (s.a.w.) sea su enemigo en el Día de la Resurrección!”. Luego susurró: “¡Juro por Dios que para tu tío es muy duro que le hayas invocado pero no haya podido salvarte…!”.
«¿Acaso no es así que la maldición de Dios recae sobre la gente opresora?».
«Y pronto sabrán aquellos que tiranizaron a qué destino se dirigen».

1.12.11

El rol de las mujeres en el suceso de Karbala, Seyyeda Zainab al Kubra y el Movimiento Hussaini


La noche del día 10 de Muharram,luego del asesinato del Imam Hussein (A.S), el cielo estaba rojo como la sangre. Esa fue la noche mas dura para la familia del Profeta. En el vacío del desierto, hicieron frente a la oscuridad y soledad. Durante la noche, pudieron oír una voz inventada que venía de la oscuridad. La persona disfrazada recitaba las siguientes líneas de la poesía:

“¡Oh aquellos que mataron al Imam Husain!
Prepárense para el castigo
Están malditos por cada Profeta y toda religión.
Esta no era la recompensa para el Mensajero de Dios.
Si estuviera vivo ahora, habría llorado.”

También en esa noche, Umm Salamah tuvo un sueño en el que vio al Profeta. El estaba conmovido y había polvo en su cabeza. Cuando Umm Salamah le preguntó porque estaba tan polvoriento, el Profeta respondió, “Mi hijo fue asesinado y estoy cavando una tumba para él.”

Luego, el ejército de ‘Umar marchó hacia las mujeres y los niños y saquearon todo lo que había en las carpas. Después incendiaron las carpas que quedaban. Los soldados lucharon contra las mujeres, pero ellas resistieron, y corrieron en diferentes direcciones.

Los soldados robaron sus trajes, anillos, y aros. Uno de ellos arrancó los aros de Umm Salamah de sus orejas y estas sangraron. Un soldado se acercó a Fátima, hija del Husain, este lloraba mientras le sacaba la pulsera del tobillo.

Ella preguntó, “¿Por qué lloras?”
El respondió, “Porque estoy robando esto de una hija de la familia del Profeta.”
Ella preguntó, “¿Entonces, porque lo estas robando?”
El dijo, “¡Porque si no lo hago, alguien más lo hará!”

Un hombre fue con su lanza y reunió a todas las mujeres. Cuando vio a Fátima, puso sus ojos en ella para arrebatarla para él. Ella corrió en medio de la multitud. Fue tras ella y la hirió con su lanza, dejándola inconsciente. Zaynab,la hermana del Imam Hussein, la protegió, ahuyentó al soldado, y luego tomo a Fátima sobre su falda hasta que se levantó.

Había una mujer con Bakú Ibn Wa’il en el ejército de ‘Umar. Cuando vio lo que estaba pasando con las mujeres, ella gritó, “¿Los hijos del Mensajero de Dios en esta situación? ¿Cuál es vuestra respuesta al Profeta de Dios? ¡No hay Ley salvo la de Dios. Debemos tomar venganza por el Profeta de Dios!”
Su esposo la buscó y la apartó.

Ellos capturaron a ‘Ali al-Sayyad, hijo del Imam Husain, mientras yacía en la cama imposibilitado de moverse. Algunos de ellos dijeron, “Mátenlo. No dejen a ninguno de ellos vivos.”

Otros dijeron, “No, esperen a que escuchemos las ordenes de ‘Umar.”

Shimr sacó su espada y se preparo para matarlo.

Hamid Ibn Muslim le dijo, “¡Qué vergüenza de ti! ¡Matar a un joven!”

Shimr dijo, “Ibn Ziyad me ordenó matar a todos los hijos del Husain.”

Hamid envió a un mensajero para preguntarle a ‘Umar si era cierto, y ‘Umar lo negó. Zaynab puso su cuerpo en ‘Ali y dijo, “¡No lo podrán matar sin matarme antes a mi!”

‘Umar fue a controlar los resultados y vio a las mujeres y el campo de batalla. Cuando las mujeres lo vieron comenzaron a gritar en su cara y a maldecidlo.

El ejército quería dañarlas pero el se negó. Les ordenó que se refrenen, y asignó un grupo para custodiarlas.

Este reunió a su ejército y les pidió, “¿Quién desea ir con su caballo y pisar el pecho del Husain?”

Diez de ellos respondieron, y comenzaron a pisar los cuerpos del Imam y de sus compañeros.

‘Umar ordenó que corten las cabezas, y todas fueron cortadas. Y las distribuyó entre los jefes de diferentes tribus.

La tribu de Hurr salvó su cabeza de que la corten, y llevó su cuerpo lejos del campo de batalla antes que el ejército pisara con sus caballos su cuerpo.
Luego ‘Umar envió la cabeza del Imam Husain con Khuwali Ibn Yazid y Hamid Ibn Muslim; y el resto de las cabezas fueron enviadas con Shimr. Khuwali tomo la cabeza y la escondió en Kufa lejos de su esposa porque este sabía que ella era una seguidora. Cuando ella escuchó a las mujeres llorar por el Imam, se dio cuenta que era la cabeza del Imam Husain y nunca más se puso perfume.

En la mañana este llevó la cabeza a Ibn Ziyad, y recitó este poema,

“¡Oh gobernador! Debes llenar mis sacos de oro o plata!
He asesinado al maestro más honorable.
Aquel cuya genealogía es la mejor
Y tuvo al mejor padre y a la mejor madre.”

Ibn Ziyad dijo, “¿Si sabías que era así, porque lo mataste? ¡Por Dios, No te daré nada!”

‘Umar se quedo en Karbala con el resto de su ejército y las mujeres hasta el mediodía del día once. Este reunió a todos sus muertos, los enterró, y les rezó. Dejó el cuerpo del Imam y de sus seguidores sin enterrar.

Después del mediodía se fue hacia Kufa llevando a todas las mujeres y niños. Eran veinte mujeres en total.

‘Ali al-Sayyad tenía veintitrés años. Estaba en un camello sin silla de montar. Su hijo, Imam Muhammad al Baqir, tenía dos años. Las mujeres pidieron al ejército poder ver los cuerpos muertos en el camino. El ejército acepto y los llevó. Cuando vieron la escena cayeron sobre los cuerpos, cada una besó y lloró los cuerpos.

De repente, Zaynab gritó, “¡Oh Muhammad! Este es Husain, empedrado por las catapultas mezcladas con sangre y arena! ¡Su cuerpo en pedazos! ¡Oh Muhammad! ¡Tus hijos son llevados cautivos y tu descendencia es asesinada!”

Luego, puso su mano bajo el cuerpo del Imam Husain, y dijo, “¡Oh Dios! Acepta este sacrificio de nosotros!”

Cuando el ejército vio esto, lloraron. Sukaina se tiro sobre el cuerpo de su padre y oyó a alguien decir:

“¡Oh mis seguidores! Siempre que beban agua, recuérdenme.
Y siempre que escuchen sobre un mártir, lloren por mi.”

Repentinamente, Zaynab miró a ‘Ali, el único hombre sobreviviente. Lo miró debilitada y a punto de desvanecer. Fue hacia el y dijo, “Oh recuerdo de mi abuelo, mi padre, y mis hermanos! Este es el pacto de Dios con tu abuelo y tu padre. Los tiranos de esta tierra no entienden esto. Por cierto que los seguidores de la Casa del Profeta vendrán y honrarán estos cuerpos decapitados, y los miembros que fueron cortados, y levantarán una bandera en esta tierra, una bandera que nunca será bajada. Los tiranos trabajan día y noche para erradicar su nombre, pero lo que hagan solo hace aumentar el respeto por su nombre.”

Las mujeres y los niños no querían dejar los cuerpos. Finalmente, Zajr Ibn Qays fue y los azotó con latigazos, y fueron forzados a partir …
Los cuerpos decapitados de los martires fueron enterrados tres dias despues por miembros de la tribu Bani Assad,una de las tribus arabes de Kufa.
En Kufa ibn ziad organizo un festejo por su “victoria”. La gente festejaba en la calle cuando ingresaron los prisioneros. Los mujeres fueron paseadas SIN VELOS PARA SER DESHONRRADAS, entonces,la gente comenzo a llorar y lamentarse.

En ese momento Zainab les habló diciendo:

Toda la alabanza sea para Dios, y que las bendiciones sean sobre Muhammad y su sagrada y casta familia.

Oh gente de Kufa!! Ahora llorais? Que Dios nunca borre el flujo de vuestras lagrimas y que vuestros corazones permanezcan siempre llenos de tristeza y dolor. (…) Vuestros falsos juramentos no tienen un apice de verdad y sinceridad!.(…) Habeis sido complices de un error por el cual Dios esta molesto con vosotros!. Llorad ahora por la muerte de mi hermano!!! Porque vosotros sois buenos para llorar!! Llorad en abundancia y no festejeis porque vosotros estais completamente unidos en la ignominia del asesinato del Imam de vuestra epoca. Su sangre esta en vuestras manos y no podeis quitarla ni ser exhonerados por el homicidio del vicerregente del ultimo Profeta de Dios (BPD)…”

Sus duras palabras sacudieron la mente y la conciencia de la gente de Kufa, y comenzaron a darse cuenta de lo que habian hecho. Algunos empezaron a manifestarse encontra del gobierno de Iban Ziyad y del califato de Yazid y a querer darle su apoyo al Imam ´Ali Ibn Hussein (el cual no lo acepto).
Como el animo de la gente comenzaba a revelarse contra el gobierno Ibn Ziad hizo que pasearan las cabezas de los martires para atemorizarlos y aplacarlos. Luego preparo el palacio como para un evento de gala e hizo traer las cabezas y los prisioneros. Ibn Ziad se jactaba de su triunfo diciendo a Zainab: No has visto como Dios actuo en contra de tu hermano y su familia??

Zainab le contesto:

“Solo he visto benevolencia y bondad provenientes de Dios para nuestra gente, a la que Dios les Ha predestinado bendiciones y el martirio. Ellos se defendieron con valor. Fueron martirizados y alcanzaron el Sitio que Dios les habia destinado. Pronto Dios los pondra a ellos y a ti frente a frente, cuando ofrezcas excusas q careceran de valor. ¡Oh Ibn Ziad! ¡Que tu madre llore por ti! Recuerda,un dia tu no tendras explicaciones de esto ante Dios. Preparate para ese dia y comprende en favor de quien sera el veredicto del Todopoderoso…Me sorprende la persona que asesina a su Imam y declara haber obtenido la gloria a traves de ello,conociendo perfectamente cual sera la retribucion de un hecho tan atroz.

¡Oh Ibn Ziad! Tu dices estar en paz despues de haber asesinado al Husain (P), pero bien sabes que él era el SOLAZ DE LA MIRADA DEL PROFETA. El y su hermano eran frecuentemente cargados en su santa espalda. Incluso si él hubiera aspirado al califato estaba en su derecho,pues esto representaba la herencia de su abuelo.Prepara tu defensa para el Dia en que Dios sea el Juez”…

Ibn Ziyad se enfurecio por las palabras de Zainab,pero algunos de los presentes lo calmaron diciendole que la dejara,pues solo eran palabras de una mujer en un momento de derrota y dolor…No Obstante,el animo de la asamblea habia comenzado a cambiar….

La gente comenzo a darse cuanta del gran error que habian cometido,por esto se formo el “Movimiento de los arrepentidos” (Tawabin),que iniciarian revueltas contra los Omeyas.

Ibn Ziyab hizo aislar a los prisioneros de todo contacto,pero el moviemiento ya habia comenzado su marcha.

En Siria, Moauia (Padre de Yazid), durante minimo,25 años habia hecho que el Imam ´Ali (P), su Familia y seguidores fuesen difamados,por lo que gran parte de los Sirios creian que los Shias eran enemigos de Dios. Por consiguiente todos festejaban la masacre de Karbala como una supuesta victoria contra los enemigos del Islam. Y esperaban la llegada de los derrotados,para insultarlos y celebrar su triunfo.

Yazid preparo la corte con todo su esplendor. Se vistió con lujosos trajes de seda,joyas y se puso una corona,como un gran rey.

Los alli reunidos recibieron su primera impresion al ingresar los prisioneros y las cabezas de los martires. Los cautivos iban encadenados y esposados, pero mostrando un aspecto de orgullo y valor que infundia respeto. Las cabezas de los martires,en especial la del Imam Hussain (A.S) tenian un brillo de santidad particuluar q los vislumbro. ¿ACASO ERAN ESTOS LOS ENEMIGOS DE DIOS Y DEL ISLAM?

Zahr ibn Qays dio los detalles de lo ocurrido.

Yazid,queriendo aparentar expresó: “Te agradezco todo cuanto has hecho,pero podrias haberme prestado este servicio sin llegar a la muerte del Husein.Si yo lo hubiera encontrado lo hubiera perdonado…Considero que Ibn Ziyad es el responsable del error. Pero lo que Dios a decretado,tenia que pasar, y ya nada puede hacerse”

Luego se dirigio a la asamblea y dijo: “Este hombre era arrogante y consideraba que su abuelo,su padre y su madre eran superiores a los mios. Él se consideraba mas digno que yo para el califato. Tal arrogancia lo condujo a este dia. El reclamo sobre su abuelo (el Profeta) era cierto,pero lo referente a su padre y su madre era falso. ¿Acaso no vio que su padre peleo contra el mio y que Dios juzgo entre ambos dandole la victoria y soberania a mi padre?.Él se consideraba superior a mi,pero ¿Acaso no conocia las palabras del Coran: Di: Oh Señor mio! Toda la Soberania es Tuya, y Tú otorgas el Reino y el Poder a quien quieres?

Luego Yazid señalo la boca del Husain (P) con su cetro y dijo sarcasticamente:

“Oh Husain! ¿Cómo has encontrado la vida del mundo? Tenias dientes hermosos,pero que pronto los signos de la edad avanzada irrumpieron en tu rostro”. Despues comenzo a recitar unos versos suyos que decian: “Por mis antepasados martirizados en Badr. Si ellos estuviesen presentes y vieran como los he vengado. Si ellos estuvieran aqui,exclamarian alegres: Oh Yazid!, que tus manos no sientan dolor, ni se detengan sobre quienes nos han matado”

En ese momentos un anciano compañero del Profeta que estaba presente,llamado Samarra ibn Jandaq, se levantó y grito: “Oh Yazid. Aparta tu cetro de él. Dios es testigo de como mis ojos han visto al Profeta (S.A.S) besar esos labios y decir: Oh Husain,Dios maldiga a quienes te asesinan”

Yazid ordenó que lo echaran,diciendo: “Si no fuera por tu respeto a tu compañerismo con el Profeta, te haría ejecutar”. El hombre le replicó: ¿RESPETAS EL COMPAÑERISMO CON EL PROFETA, PERO NO SU PARENTEZCO?

La gente se quedo sorprendida en silencio. Entonces Zainab (P) aprovecho esta ocasion para hablar….

“En el nombre de Dios,el Omnipotente,el Creador. Que las bendiciones sean sobre mi abuelo,el Sello de los Profetas. Dios Ha dicho: Que el mal sea sobre quienes cometen el mal, así como quienes rebajan y niegan los signos de Dios. Oh Yazid, ¿Acaso crees que has tornado nuestra vida miserable o nuestra existencia imposible de sobrellevar? ¿ O crees que estamos indefensos por permanecer en tu presencia atados y esposados, y que tu has ganado poder sobre nosotros? ¿ Crees que hemos sido degradados y expulsados de la Gloria mientras tu has has sido honrado y elevado por Dios?…

Aguarda un poco oh tú, ignorante descarriado. Has olvidado el edicto de Dios que expresa: “No crean que consideramos a los malvados e incredulos por el bien que hayan hecho,sino,por sus multiples pecados, los que los llevaran a un castigo degradante”. ¡Oh,progenie de esclavos liberados!. ¿Esta es vuestra justicia? Que vuestras mujeres caminen cubiertas , y nosotras, las mujeres de la Familia del Profeta(BPD) seamos exhibidas por las plazas del mercado descubiertas. Tú has insultado la dignidad de la Casa del Profeta (BPD) quitandonos el velo… ¡ Oh Yazid! con lo que has hecho has dado pruebas de tu arrogancia ante Dios,has negado a Su Enviado y sus enseñanzas y a la doctrina del Libro Santo.Sin embargo ¿Por qué habria de parecernos extraño o causarnos sorpresa? Tu provienes de aquellos ancestros que masticaron los hígados de los martires del Islam y se alimentaron de eso. Ellos fueron los que organizaron ejercitos y alzaron sus espadas contra el Profeta(BPD). Es natural que el descendiente de tales personas resulte el mas prominente entre los arabes con su crueldad, traición y engaño, causando división y conflictos, adelantandose en sus actividades contra Dios y Su Profeta(BPD). Recuerda que tu maldad y tus actos abominables son un reflejo de tu interna incredulidad y del espiritu de venganza que ronda en vuestros corazones desde la batalla de Badr…

Tú dices que si tus antepasados pudieran contemplar tus sacrilegos logros, estarían felices…

¡Oh Yazid! Si tú fueras realmente conciente del mal que has causado desearias que tus padres nunca te hayan traído al mundo. Pues si tu meditaras te darías cuenta que Dios está enfadado contigo y que el mismo Profeta(BPD) es ahora tu enemigo.¡Oh Dios Todopoderoso! Devuelvenos nuestros derechos.
Toma venganza sobre aquellos que nos han causado daño y derrama Tu Ira sobre quienes han vertido nuestra sangre, quebrando sus juramentos, asesinando a nuestros parientes y profanando nuestra santidad…¡Oh Yazid!, no pienses que aquellos que han brindado sus vidas en el camino de la piedad y por la glorificacion de Dios estan muertos. No. Ellos viven y son alimentados por Dios. Ellos estan felices por las sublimes bendiciones del martirio que han sido derramadas por su Creador sobre ellos. El Profeta(BPD) es tu desafiador, y el Angel Gabriel (P) es nuestro ayudante y nuestro apoyo en tu contra…¡Oh Yazid! He denunciado y expuesto tus acciones ante tí, sin tener la esperanza que despues de meditarlo puedas arrepentirte…porque tú estas entre aquellos cuyos corazones han sido endurecidos,cuyos cuerpos se han corrompidos y cuyos seres se han convertido en despreciables para Dios y Su Profeta (BPD) Tu eres de aquellos cuyos corazones se unen al demonio…

¡Juro por Dios que tu nunca podras destruir nuestro legado ni extinguir nuestra luz, como tampoco cubrir la ignominia que has causado con tus abominables actos!…”

Yazid no pudo responder a sus palabras.

Los discursos de nuestra Señora Zainab (a.s) y la nobleza del comportamiento de todos ellos trascendieron por la ciudad a pesar del cautiverio. La gente comenzo a repudiar la obra de Yazid, y éste finalmente decidio liberlos.

Zainab(A.S) comenzo con la tradicion de llevar a cabo reuniones para recordar a los martires de Karbalá. Solo vivio un año mas hasta que, consumida por la pena y debilitada por la tristeza, fallecio el 14 de Rayab del sextoagesimosegundo año lunar.

Yazid murio en el sextoagesimocuarto año,habiendo gozado muy poco de su poder mundanal,tal como Zainab se lo habia pronosticado.

En el sextoagesimo quinto año,el movimienyo de los arrepentidos de Kufa se levanto contra el gobierno omeya.

En el año sextoagesimo sexto Mujtar junto con Ibrahim ibn Malik Ashtar (Ambos shiitas) asumieron el gobierno de Kufa y empezaron a dar muerte a todos los que habian participado en la masacre de Karbalá, comenzando con Ibn Ziyad y Omar ibn Sa´ad. De este modo Mujtar cumpliá con un designio que le habia vaticinado el Imam ´Ali (A.S), vengar la muerte del señor de los martires. Aclaramos que Mujtar era un extremista que sostenia el imamato de Muhammad ibn al Hanafiyah

Extraído de los libros: “Los Imames de la buena guía” y “Karbalá y Ashura”

Fuente: www.umma.org.ar