16.7.11

El nacimiento de Imam Mahdi: A la espera del último Imam de Ahlul Bait (P)

En el nombre de Allah, el
Clemente, el Misericordioso
El Imam Muhammad Ibn Hassan al-Mahdi (P), es el decimosegundo Imam del Ahlul Bait del Santo Profeta Muhammad (PBd). Él, es hijo del Imam 11° Hassan al-Askari (P), y lleva el mismo nombre del Mensajero de Allah (Muhammad); y posee la misma kunia de éste (Abul Qásem).
Su padre, no dejó ningún hijo reconocido en público o en secreto, aparte de él. El Imam Al-Mahdi (P), nació en la noche del 15 del mes de Sha’aban, del año 255 H (869 dC); en la ciudad de Samarra (Iraq). Su madre, se llamaba Naryis, quien fue una esclava; con la cual se había desposado el Imam Hassan al-Askari (P). Cuando éste último fue martirizado, el Imam Al-Mahdi, tenía tan sólo 5 años de edad.
Allah, le ha dado la sabiduría, y la elocuencia. Le ha hecho, un Signo para los Mundos, por eso se le conoce también como “al-Huyyah”. El Creador, le ha otorgado la sabiduría, como se la otorgó a Yahia (Juan El Bautista) cuando era un niño. Y le ha hecho Imam, cuando estaba en un estado de niñez, como Él hizo profeta a ‘Isa Ibn Mariam (Jesús); cuando éste era un recién nacido. Fue nominado como Imam para la Nación Islámica, por el Mensajero de Allah, por el Príncipe de los Creyentes (P); y por el resto de los Imames del Ahlul Bait, uno después de otro. Su padre, el Imam Al-Askari, lo nominó delante de sus Compañeros de confianza entre los shiítas. Y la información, acerca de su ocultación (ghaibah), fue aportada antes de su nacimiento.
Él es conocido, como “El Líder con la Espada” (sahib as-saif) de los Imames de la Guía (P), y “El Esperado” (Al Muntadhar).
Antes de su aparición (al-quiyam), tendrá dos ocultaciones. Una será, más prolongada que la otra, de acuerdo con los hadices. La más corta, será desde su nacimiento hasta el final del período de representación directa (sifara), entre él y sus shiítas. La gestión de sus representantes, finalizaba, por causa de la muerte de éstos.

El Imam Al-Mahdi y la Sunnas:

Los Imames anteriores Al-Mahdi (P), nos han dejado muchos hadices, en los cuales podemos encontrar resumidos, las características personales del Imam Esperado, así como las circunstancias de su ocultación, las condiciones de sus seguidores durante ese período; y la enorme lucha que les esperan a él y al sus compañeros, en aras de hacer prevalecer la Justicia y Equidad de Allah para la humanidad entera.
Dijo el Imam ‘Ali Ibn al-Hussain (P):
“En el Restaurador, proveniente de nosotros, habrá nueve sunnas de los profetas: La sunna de Nuh (Noé), la sunna de Ibrahim (Abrahám), la sunna de Musa (Moisés), la sunna de ‘Isa (Jesús), la sunna de Aiyub (Job), la sunna de Muhammad. De la sunna de Nuh, tendrá una vida larga. De Ibrahim, tendrá un nacimiento sin dificultad, y estará distante de la gente. De Musa, tendrá un nacimiento sin dificultad, estará sometido a condiciones de temor, y sus partidarios tendrán una vida muy difícil, al punto … que serán sometidos a la humillación y agravios, hasta que con permiso de Allah; (él) aparezca y venza a sus enemigos. En lo que respecta a la sunna de ‘Isa, habrá un desacuerdo entre la gente acerca de él, hasta que diga un grupo: “No ha nacido”, y diga (otro) grupo: “Nació, y murió y fue crucificado”.
Y diga otra (agrupación): "Se mantiene con vida, con la que ha sido agraciado". En lo que se relaciona, con la sunna de Aiyub, tendrá un mejoría de su condición, después de haber sido sometido a grandes pruebas. Y respecto, a la sunna de Muhammad, él saldrá con la espada y (será) el horror (para sus enemigos); matará a los enemigos de Allah y los enemigos de Su Mensajero, a los arrogantes y los tiranos…"

15.7.11

Las Concordancias entre las Escuelas Islámicas respecto al Imam Al-Mahdî -que Allah apresure su manifestación-

Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — En este artículo hablaremos del Imam Al-Mahdî y presentaremos las creencias al respecto en las que todos los musulmanes coinciden en forma unánime. Abordaremos cada tópico presentando dichos de los sabios de ambas escuelas islámicas.
‘ALÎ ASGAR RIDWÂNÎ


Las Concordancias entre las Escuelas Islámicas respecto al Imam Al-Mahdî -que Al•lah apresure su manifestación-
Prólogo
Dios Altísimo en el Sagrado Corán hace mucho énfasis en el tema de la unión entre los creyentes y entre los diferentes grupos y escuelas islámicas: «Ciertamente que los creyentes son hermanos».[1]
También dice: «… Y no disputéis entre vosotros, porque así os desanimaríais y se perdería vuestro valor».[2]
Y también: «Y aferraos todos al vínculo de Al•lah y no os dividáis».[3]
Entre las sociedades islámicas existen muchas creencias que pueden servir como un buen eje de unión entre la comunidad musulmana. Una de estas creencias es el tema del amor hacia Ahl-ul Bait (la Gente de Casa del Profeta), y la otra es aquella respecto al Imam Esperado, Al-Mahdî (que Al•lah apresure su manifestación). Esta creencia unánime de los musulmanes también puede servir como un terreno adecuado para el diálogo interreligioso, puesto que todas las religiones y escuelas creen en un Salvador Esperado para la humanidad en los últimos tiempos, aunque en sus particularidades difieran.
En este artículo hablaremos del Imam Al-Mahdî y presentaremos las creencias al respecto en las que todos los musulmanes coinciden en forma unánime. Abordaremos cada tópico presentando dichos de los sabios de ambas escuelas islámicas.

1. La creencia unánime en cuanto al principio de la creencia en el Mahdî (P)
TODA LA COMUNIDAD ISLÁMICA (excepto un grupúsculo de occidentalizados como Ahmad Amîn el egipcio y sus discípulos) cree que en los últimos tiempos una persona llamada Al-Mahdî, de la descendencia del Profeta (P) y de entre los hijos de Fátima Az-Zahrâ’ (que la paz sea con ella), aparecerá y colmará el mundo de justicia y equidad.
La razón para esta creencia general es la existencia de un gran número de narraciones correctas transmitidas del Profeta (BP) o de los Imames Inmaculados (P) en el legado de hadices de los musulmanes que llega al grado de tawâtur.[4] Naturalmente cuando una cuestión llega al límite de tawâtur o más elevado aún, no deja lugar a ninguna vacilación al respecto y conduce a la persona al estado de certeza.
A: Opinión de los sabios de la Escuela Shî‘ah:
1) El mártir Muhammah Bâqir Sadr dice:
“Ciertamente que la creencia respecto al Imam Al-Mahdî como un líder esperado para cambiar el mundo a la mejor situación nos ha llegado en dichos del Profeta (BP) en forma general y en dichos de Ahl-ul Bait (P) en forma específica, y se ha enfatizado en muchísimos textos, a un grado que no deja lugar a ninguna duda. Observamos 400 dichos del Profeta (BP) en cuanto al Mahdî solamente en las fuentes de los hermanos de la escuela Sunnah, y se contaron más de 6000 narraciones en las fuentes de ambas escuelas islámicas. Éste es un gran número que no se encuentra ni siquiera en muchas de las cuestiones islámicas categóricas respecto a las cuales los musulmanes generalmente no dudan”.[5]
2) Sheij Muhammad Ridâ Mudzaffar dice:
“Las albricias de la aparición de Al-Mahdî de entre los hijos de Fátima (P) en los últimos tiempos, para llenar el mundo de justicia y equidad, luego de haber sido colmado de injusticia y opresión, se encuentra entre las cuestiones que han llegado del Profeta (BP) en forma mutawâtir y todos los musulmanes, pese a sus diferentes tendencias, las han registrado en sus compilaciones de hadices proféticos. La creencia en el Mahdî (P) no es una nueva creencia de los shias que haya surgido a raíz de la opresión sufrida por ellos, por lo que implantaron la idea de la aparición de una persona que purificaría la Tierra de la vileza de la opresión, como algunos injustos charlatanes pretenden hacerla parecer. Si el tema del Mahdî que nos ha llegado del Profeta (BP) no hubiese sido algo confirmado por todos los musulmanes y no hubiese estado arraigado en sus corazones, aquellos que en los primeros siglos, con el fin de llegar al gobierno y poder, se presentaron como el Mahdî Esperado, como los Kisânîiah, los Abbasidas, un grupo de entre los Alawitas y otros que pretendían embaucar a la gente jamás hubiesen podido explotar esta creencia. Es así que dispusieron su falso alegato de ser Al-Mahdî, como un camino para influir en el común de la gente y por medio de ello extender su influencia sobre ellos.” [6]
B: Opinión de los sabios de la Escuela Sunnah:
1) Hâfidz ibn Haÿar ‘Asqalânî dice:
“Las narraciones, en forma mutawâtir, indican que el Mahdî pertenece a esta comunidad (islámica) y que seguramente Jesús hijo de María descenderá del cielo y rezará tras él”.[7]
2) Al-Qâdî Ash-Shaûkânî dice:
“Los dichos en cuanto al Mahdî, sin duda alguna, son mutawâtir; es más, se verifica el calificativo de mutawâtir para hadices con menos cantidad (de transmisiones) según todas las terminologías enunciadas para “la narración mutawâtir” dentro de la ciencia de Usûl (Principios de la Jurisprudencia)”.[8]
3) Ibn Haÿar Al-Haizamî dice:
“Los hadices en los que se hace mención de la aparición del Mahdî (P) son abundantes y Mutawâtir”.[9]
4) ‘Al•lâmah Manâwî dice:
“Las narraciones sobre el Mahdî (P) son muchas y famosas hasta tal punto que muchos tienen obras independientes respecto a tales dichos”.[10]
5) Taftazânî dice:
“De entre los asuntos que se anexan al tema del Imamato está el tema de “la aparición del Mahdî y el descenso de Jesús”, y estos dos son de entre las señales (de la cercanía) del Día del Juicio Final, y en cuanto a ello nos han llegado narraciones fidedignas”.[11]
6) Qarmânî Dimashqî dice:
“Los sabios concuerdan en que el Mahdî es aquel mismo que se levantará en los últimos tiempos y las tradiciones respecto a su aparición se corroboran recíprocamente. Las narraciones afirman la irradiación de su luz y que pronto la tenebrosidad de las noches y días se iluminarán por la luz de su ser, y las tinieblas al verlo se extinguirán al igual que la salida del amanecer en medio de la oscuridad de la noche. Su justicia atravesará los horizontes y brillará más que la luna llena en su trayectoria”.[12]
7) Mabâr Al-Kafûrî dice:
“Sabe que es famoso entre los musulmanes de todas las épocas que necesariamente en los últimos tiempos una persona perteneciente a Ahl-ul Bait aparecerá, quien afirmará la religión, hará aparecer la justicia en la sociedad y los musulmanes le seguirán. Él dominará todos los países islámicos y es llamado Al-Mahdî”.[13]
Observamos testimonios parecidos por parte de Sheij Mansûr ‘Alî Nâsif.[14]
Existen otros testimonios con estos mismos contenidos en las palabras de grandes personalidades de la Escuela Sunnah. Exponemos aquí algunos de ellos:
8) Barzanÿî, en el libro Al-Ishâ‘ah li Ashrât As-Sâ‘ah, p. 87.
9) Ibn Taimîiah Harânî, en el libro Minhâÿ As-Sunnah An-Nabawîiah, t. 4, p. 211.
10) Seîied Ahmad Zînî Dahlân, en el libro Al-Futuhât Al-Islâmîiah, t. 2, p. 322.
11) Abûl A‘lâ Mawdûdî, en el libro Al-Baiân, p. 116.
12) Abû Taîb Qunûÿî, en el libro Al-Idhâ‘ah, p. 53.
13) Doctor Abûl ‘Alîm ‘Abd-ul ‘Adzîm Bastawî, en el libro Al-Mahdî Al-Muntadzar fîl Ahâdîz As-Sahîhah, p. 360.
14) Sheij ‘Abdul Muhsin ibn Hamd Al-‘Ibâd, en el libro ‘Aqîdah Ahl As-Sunnah ual Azar fil Mahdî Al-Muntazhar.
15) Sheij ‘Abdul ‘Azîz ibn Bâz, en la revista Ÿâmi‘ah Al-Islâmîiah.
2. La creencia unánime en cuanto a la obligación de creer en el Mahdî (P)
LA CUESTIÓN DEL IMAM AL-MAHDÎ (P) es de entre los asuntos ocultos cuyo conocimiento nos ha llegado a través de la Revelación. El Sagrado Corán explícitamente enfatiza que una de las señales de los creyentes es la creencia en lo oculto:
«Alif, lâm, mîm. He aquí el Libro indubitable que es la guía de los timoratos. Que creen en lo oculto…».[15]
La aparición del Imam Al-Mahdî (P) en los últimos tiempos se cuenta entre los asuntos de lo oculto que se anuncian claramente en las fuentes islámicas. Por lo tanto, es obligación para cada musulmán creer en ello para poder ingresar en el grupo de los creyentes; puesto que lo que diferencia a las comunidades creyentes que creen en los Mensajes Divinos con las sociedades materialistas es la fe en lo oculto y metafísico.
Es por esto mismo que un grupo de sabios de las escuelas shia y sunni se refirieron al tema y presentaron argumentos. Seguidamente exponemos algunos testimonios:
A: Palabras de los sabios de la Escuela Shî‘ah:
El fallecido sabio Sheij Sadûq (r.a.), luego de plantear el tema de la obligación de creer y tener fe en el levantamiento del Salvador Esperado (P), transmitir numerosos dichos al respecto y considerarlo como una de las aplicaciones más exponentes del concepto de “la fe en lo oculto”, lo cual se cuenta como una de las cualidades de los devotos en la Sûra Al-Baqarah, dice:
“La fe de ningún creyente es correcta sino después de su conocimiento respecto al estado de aquel en quien cree, como dijo Dios Altísimo: «…salvo quienes testimonien la verdad siendo que la conocen»[16], de manera que no se les considerará correcto aquello que testimonian sino hasta después de tener el conocimiento. Asimismo, la fe de alguien que cree en el tema del Imam Al-Mahdî no le beneficia hasta que no conozca su posición durante su ocultación”.[17]
Por el mismo motivo observamos en las narraciones de ambas escuelas islámicas que quien niega el levantamiento del Mahdî (P) se considera incrédulo. Narró Ÿâbir ibn ‘Abdil•lâh Al-Ansârî, del Profeta del Islam (BP) que dijo:
“Quien niega el levantamiento de Mahdî (P) ciertamente que se ha vuelto incrédulo en lo referente a lo revelado a Muhammad; quien niega el descenso de Jesús ciertamente que se ha vuelto incrédulo, y quien niega la aparición del Daÿÿâl ciertamente que se ha vuelto incrédulo. Por cierto que el Arcángel Gabriel (P) me anunció que Dios, Poderoso e Imponente, dice: “Quien no cree en Mi designio, ya sea lo bueno o lo malo contenido en el mismo, entonces que busque otro señor en lugar de Mí”.[18]
En una narración del Imam As-Sâdiq (P), en la interpretación de las Palabras de Dios Altísimo: «Alif, lâm, mîm. He aquí el Libro indubitable que es la guía de los timoratos (muttaqîn). Que creen en lo oculto…» leemos que dijo:
“Los muttaqîn (los timoratos) son los seguidores de ‘Alî (P) y lo oculto es esa misma Prueba oculta, es decir, el Mahdî Esperado”.[19]
En esta narración el Imam As-Sâdiq (P) se refiere a una de las aplicaciones del gaib (lo oculto), que es la aparición del Imam Al-Mahdî en los últimos tiempos.
B: Palabras de los sabios de la Escuela Sunnah:
1) Ahmad ibn Muhammad Ibn Siddîq dice:
“Tener fe en el levantamiento del Imam Al-Mahdî es una obligación; y la creencia en su aparición como corroboración de lo comunicado por el Profeta (BP) es concluyente y consolidada, tal como está registrado en la creencia de Ahl As-Sunnah y Al-Ÿamâ‘ah de entre todas las escuelas islámicas, y los sabios en todas sus jerarquías han hablado de ello”.[20]
2) As-Safârînî Al-Hanbalî dice:
“Tener fe en la aparición del Mahdî es una obligación, así como fue confirmado por los sabios y registrado en las creencias de Ahl As-Sunnah wal Ÿamâ‘ah”.[21]
Sheij Nâsir-ud Dîn Al-Bânî Wahhâbî dice:
“Ciertamente que creer en la aparición del Mahdî es una creencia firme y mutawâtir que nos ha llegado de nuestro Profeta (BP), y es obligatorio creer en ella, ya que esta creencia es de entre los asuntos ocultos y tener fe en ello constituye uno de los calificativos de los timoratos, tal como dijo: «Alif, lâm, mîm. He aquí el Libro indubitable que es la guía de los timoratos (muttaqîn). Que creen en lo oculto…», y ciertamente que nadie más que un ignorante contumaz puede negarla. Ruego a Dios Altísimo que nos haga morir creyendo en ello y en todo lo correcto que nos llega de parte del Corán y la Tradición profética”.[22]
4) El maestro ‘Abdul Muhsin ibn Hamd Al-‘Ibâd Wahhâbî dice:
“Y corroborar (la fe en el Mahdî) es parte de la creencia en que Muhammad es el Enviado de Dios (BP); puesto que forma parte de la creencia en él corroborarlo en lo que anunció, y también es parte de la creencia en lo oculto, con lo cual Dios elogia a los creyentes al decir: «Alif, lâm, mîm. He aquí el Libro indubitable que es la guía de los timoratos (muttaqîn). Que creen en lo oculto…».[23]
3. La creencia unánime en cuanto a la universalidad de su convocatoria y su gobierno mundial:
OTRO DE LOS CASOS en que las escuelas islámicas están de acuerdo en el tema del Mahdî, es la universalidad de su convocatoria y su gobierno mundial. Existen numerosas aleyas coránicas y narraciones que se refieren a este tema, algunas de las cuales señalaremos a continuación:
A: El gobierno mundial en el Sagrado Corán:
Dice Dios Altísimo en el Corán:
«Hemos prescrito en los Salmos, después del Mensaje (la Biblia), que la Tierra la heredarán mis siervos meritorios».[24]
Dice también en otra aleya:
«Dios prometió, a quienes de vosotros crean (en Dios y en el Huÿÿah de la Época) y practiquen el bien, que les otorgará el gobierno de la Tierra, (cuando se manifieste el Imam de la Época)».[25]
En otro lugar dice Dios:
«Él fue quien envió a su Mensajero con la guía y la verdadera religión para hacerla prevalecer sobre todas las religiones, aunque ello disguste a los incrédulos».[26]
B: El gobierno mundial en las narraciones:
Hâkim Nishâbûrî, según su propia transmisión, narra de Ibn Sa‘îd Al-Jidrî que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“La Tierra será llenada de tiranía y opresión. Entonces surgirá un hombre de mi familia que se apoderará de la Tierra en un período de siete o nueve días y entonces llenará la Tierra de justicia y equidad”.[27]
Asimismo, Ahmad ibn Hanbal, según su propia transmisión, narra de Ibn Sa‘îd Al-Jidrî que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“No acontecerá la Hora (el Día de la Resurrección) hasta que la Tierra haya sido llenada de opresión y tiranía”. Tras ello dijo: “Luego surgirá un hombre de mi familia o de mi Ahl-ul Bait (la Gente de mi Casa) que la llenará de equidad y justicia así como habrá sido llenada de opresión y tiranía”.[28]
Dijo el Imam Al-Bâqir (P):
“Al-Qâ’im (que significa: “quien se levanta”) poseerá la Tierra 309 años, el mismo período de tiempo que los Compañeros de la Caverna permanecieron en la Caverna. Llenará la Tierra de justicia y equidad así como habrá sido llenada de opresión y tiranía. Entonces Dios le facilitará la conquista del oriente de la Tierra y su occidente. Y luchará (contra la opresión) hasta que no permanezca más que la religión de Muhammad. Él actuará en base a la conducta de Suleiman ibn Dawûd, llamará al sol y a la luna y éstos le responderán. La Tierra rotará para él y recibirá revelaciones, en base a las cuales actuará, por orden de Dios”.[29]
4. La creencia unánime en cuanto a que el Mahdî (P) es de la Familia del Profeta (BP):
OBSERVANDO LAS NARRACIONES que nos llegaron por vías shias y sunnis, deducimos que otro de los casos en que coinciden estas dos escuelas en lo relacionado al tema del Mahdî es que él pertenece a Ahl-ul Bait (P) y es descendiente del Profeta (BP):
Sa‘îd ibn Musaîiab dice: “Estábamos junto a Umm Salamah y surgió el tema del Mahdî. Dijo ella: “Escuché al Enviado de Dios (BP) decir:
“El Mahdî es de mi descendencia y de entre los hijos de Fátima”.[30]
Así también, fue relatado de Abû Sa‘îd Al-Jidrî que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“No acontecerá la Hora (el día del Juicio Final) hasta que la Tierra haya sido llenada de opresión y tiranía. Luego surgirá un hombre de mi familia que la llenará de equidad y justicia así como antes habrá sido llenada de opresión y enemistad”.[31]
Dijo el Imam Al-Bâqir (P):
“El Mahdî es un hombre de la descendencia de Fátima”.[32]
Tirmidhî, relata según su propia cadena de transmisión, del Profeta (BP):
“Gobernará la Tierra un hombre de mi Ahl-ul Bait, cuyo nombre será igual al mío”.[33]
5. La creencia unánime en cuanto a que su apelativo es Al-Mahdî:
SE HAN MENCIONADO NUMEROSOS APELATIVOS Y TÍTULOS para el Imam de la Época, pero uno de los nombres en el que coinciden ambas escuelas islámicas es “Al-Mahdî”. He aquí algunas narraciones:
1) Hâkim Nishâbûrî, según su propia cadena de transmisión relata de Abû Sa‘îd Al-Jidrî que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“El Mahdî es de nosotros, Ahl-ul Bait”.[34]
2) Bujârî, según su propia cadena de transmisión, relata del Profeta (BP):
“El Mahdî es verdad y es de la descendencia de Fátima”.[35]
3) Muqaddas Shâfi’î, según su propia cadena de transmisión, narra del Profeta (BP) que:
“El Mahdî surgirá mientras que sobre su cabeza habrá una nube. Se escuchará a alguien en medio de la nube decir: Ése es el Mahdî, el Vicario de Dios. ¡Obedecedle!”.[36]
6. La creencia unánime en cuanto a algunos atributos personales del Imam (P):
TAMBIÉN EXISTE ACUERDO ENTRE LOS SABIOS DEL ISLAM en cuanto a algunas características y atributos personales del Imam (P):
1) Hâkim Nishâbûrî en su Al-Mustadrak y otros relatan de Abû Sa‘îd Al-Jidrî que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“El Mahdî es de mí, es de frente amplia y nariz alta (aqnâ). Llenará la Tierra de justicia y equidad, así como habrá sido llenada de opresión y tiranía, y se apoderará de la Tierra en un período de siete años”.[37]
7. La creencia unánime en cuanto a algunos de los indicios de la aparición:
RESPECTO AL LEVANTAMIENTO Y MANIFESTACIÓN DEL IMAM de la Época (P), en las narraciones de ambas escuelas se hizo referencia a algunos indicios en los cuales coinciden los shias y los sunnis. Seguidamente citaremos dos ejemplos:
A: Establecimiento del gobierno islámico:
De las narraciones islámicas se desprende que antes del levantamiento de Hadrat Al-Mahdî se establecerá un gobierno islámico que preparará el terreno para la aparición del Imam (P):
1) Ibn Mâÿah, según su propia cadena de transmisión, narró que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“Un pueblo se levantará en el oriente de la Tierra y preparará el terreno para la soberanía y gobierno del Mahdî”.[38]
2) Ahmad ibn Hanbal transmite, según su propia cadena de transmisión, que Zûbân narró que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“Cuando veáis que las banderas negras vienen de Jorâsân, acompañadlas, aunque sea de rodillas sobre la nieve”.[39]
3) El Noble Profeta (BP) dijo:
“Gente saldrá desde el Oriente, y preparará el terreno para la manifestación del Mahdî”.[40]
4) El Noble Profeta (BP) dijo también:
“Vendrán banderas negras desde el Oriente. Es como si sus corazones fueran fragmentos de hierros. Entonces, todo aquel que escuche sobre ellos debe dirigirse ante los mismos y realizar la bai‘ah (pacto de fidelidad) con ellos, aunque sea de rodillas sobre la nieve”.[41]
B: Establecimiento del gobierno opuesto a la verdad:
Uno de los indicios de la aparición del Imam (P) en el que ambas escuelas islámicas están de acuerdo, es el establecimiento de un gobierno antes de la aparición del Mahdî en los territorios de Sham (Siria actual), que estará a cargo de una persona descendiente de los omeyas, llamada Sufiân. Las narraciones de ambas escuelas al respecto llega al nivel de istifâdah (numerosas, aunque no llegan al grado de tawâtur) y los seis libros Sahîh de Ahl As-Sunnah enfatizan que el ejército sufiânî marchará hacia La Meca para derrocar al movimiento del Imam Al-Mahdî (P) luego de informarse del dominio del Imam sobre el Hiyaz (Arabia actual). En medio del camino, cuando llegue al distrito de Baidâ’, él y su ejército serán tragados por la tierra:
1) Muslim relata de ‘Aishah, según su propia transmisión, del Enviado de Dios (BP):
“Una comunidad, carente de protección y recursos, se refugiará en esta Casa -es decir, La Meca-, hacia quien se enviará un ejército; cuando (el ejército) llegue al territorio de Baidâ’ la tierra lo tragará”.[42]
2) Nu’mânî transmite, según su propia transmisión, del Imam As-Sâdiq (P) que dijo:
“Para la llegada del Qâ’im (“quien se levantará”, es decir, el Imam Al-Mahdî) hay cinco indicios, uno de ellos es el surgimiento del Sufiânî…”.[43]
3) ‘Alî ibn Muhammad Samarî (el cuarto de los representantes del Imam de la Época) transmitió una carta del Imam Al-Mahdî (P) donde se anunciaba la culminación de la Pequeña Ocultación (al morir este último representante). El Imam en esa carta dice:
“Entonces, todo el que alegue haberme visto (alegando ser mi representante) antes del surgimiento del Sufiânî y el clamor celestial, es un mentiroso y falsario”.[44]
4) Nu’mânî transmitió, según su propia transmisión, que el Imam Al-Bâqir (P) dijo:
“… Y el Sufiânî enviará un ejército hacia Medina. Hadrat Mahdî (P) marchará desde Medina hacia La Meca. Llegará la noticia al jefe del ejército sufiânî sobre que el Madhî ha partido hacia La Meca, por lo que enviará un ejército hacia La Meca tras el Imam, pero no alcanzarán al Imam, sino cuando llegue a La Meca, en tanto él se encontrará receloso y alerta, como Mûsa ibn ‘Imrân (cuando ingresó a Madian)”. Entonces dijo el Imam Al-Bâqir (P): “Y el jefe del ejército sufiânî ingresará en el territorio de Baidâ’ y un invocador clamará desde los cielos: “¡Oh (tierra de) Baidâ’! ¡Traga a esta gente!”. Ese grupo será tragado por la tierra y excepto tres personas, nadie más se salvará”.[45]
8. La creencia unánime en cuanto a que Jesús (P) seguirá al Mahdî (P) en la oración:
LAS NARRACIONES ISLÁMICAS concuerdan en que al momento de manifestarse el Imam Mahdî (P), Jesús (P) también descenderá de los cielos y seguirá al Imam de la Época (P) en la oración. Seguidamente haremos referencia a algunas de las narraciones al respecto:
2) Muslim, en su Sahîh, según su propia cadena de transmisión, narra de Ÿâbir ibn ‘Abdil•lâh Al-Ansârî que: “Escuché al Profeta (BP) decir:
“Un grupo de mi comunidad no dejará de luchar por la verdad hasta el Día del Juicio Final”. Luego dijo: “Entonces Jesús, el hijo de María, descenderá, y su líder le dirá: “¡Ven, dirígenos en la oración!”, y Jesús (P) dirá: “¡No! Ciertamente que entre vosotros fueron dispuestos líderes para los demás, como distinción de Dios para esta comunidad”.[46]
De este hadîz deducimos que al momento del descenso de Jesús (P) el Imam Mahdî le pedirá asumir el Imamato de la oración. Él no aceptará esta petición por respeto hacia el Imam y la comunidad islámica y dejará la conducción de la oración al propio Imam (P).
3) Bujarî, según su propia transmisión, relata de Abî Hurairah, que dijo el Enviado de Dios (BP):
“¿Cómo seréis cuando el hijo de María descienda en medio de vosotros mientras que vuestro Imam sea de entre vosotros, comunidad islámica?”.[47]
4) Dijo el Imam Al-Bâqir (P):
“El Qâ’im será auxiliado debido al miedo y será corroborado a través de la victoria; la Tierra rotará para él (él decidirá ir a algún sitio y llegará a su destino en un instante) y los tesoros aparecerán para él y su dominio abarcará el oriente y occidente del universo. Dios, Grandísimo e Imponente, hará triunfar Su religión por medio de él, aunque ello disguste a los inicuos. No quedará ningún lugar en la Tierra deteriorado sin que sea habitable, y descenderá el Espíritu de Dios, Jesús, hijo de María, y rezará tras él”.[48]
5) ‘Alî Sa‘îd Jidrî narra del Enviado de Dios (BP) que:
“Es de nosotros aquel detrás de quien rezará Jesús, hijo de María”.[49]
9. La creencia unánime en cuanto a que se completarán las condiciones de su llegada en una sola noche:
LAS NARRACIONES ISLÁMICAS afirman que Dios Altísimo en una sola noche completará el asunto de su llegada así como culminó las condiciones para la profecía de Moisés (P) en una sola noche. Seguidamente exponemos algunas de ellas:
1) Ahmad ibn Hanbal, según su propia transmisión, relata que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“El Mahdî es de nosotros, Ahl-ul Bait, y Dios completará en una sola noche las condiciones para su llegada”.[50]
2) El Sheij As-Sadûq (P), según su propia transmisión, relata que el Imam Husein (P) dijo:
“El noveno de mis descendientes tendrá una tradición de José y una tradición de Moisés hijo de ‘Imrân -la paz sea sobre ambos- y él es nuestro Restaurador, de Ahl-ul Bait (P). Dios, Bendito y Altísimo, completará su asunto en una sola noche”.[51]
3) El Sheij As-Sadûq (P), según su propia transmisión, relata del Príncipe de los Creyentes ‘Alî ibn Abî Tâlib (P) que:
“El Mahdî es de nosotros Ahl-ul Bait, y Dios completará en una sola noche las condiciones para su llegada”.[52]
10. La creencia unánime en cuanto a dar la bai‘ah (pacto de fidelidad) con el Imam entre el rukn[53] de la Ka‘bah y el maqâm de Ibrâhîm (P):[54]
ENTRE LOS PUNTOS EN LOS QUE CONCUERDA la comunidad islámica en el asunto del Mahdî (P) encontramos el tema de la bai’ah con el Imam junto a la Ka‘bah, entre el rukn y el maqâm:
1) Al-Muqaddas Ash-Shâfi‘î, según su propia transmisión, narró de Hudhaifah ibn Iamân, que el Profeta (BP) dijo:
“La gente le dará la bai‘ah entre el rukn y el maqâm. Dios por él situará a la religión en su lugar genuino y le facilitará victorias. Entonces no quedará sobre la faz de la Tierra nadie sin que diga Lâ ilâha il•lal•lâh (No hay divinidad sino Dios)”.[55]
2) Dijo el Enviado de Dios (BP):
“… ¡Por Dios, oh hijos de Hilâl! El Mahdî de esta comunidad es quien llenará la Tierra de equidad y justicia así como habrá sido llenada de opresión y tiranía. ¡Por Dios, que conozco por sus propios nombres y nombres de sus tribus a todos los que le jurarán fidelidad entre el rukn y el maqâm!”.[56]
11. La creencia unánime en cuanto a que llenará la Tierra de justicia y equidad:
EN TEXTOS DE AMBAS ESCUELAS ISLÁMICAS encontramos numerosos hadices que coinciden en el hecho de que el Imam Al-Mahdî, luego de su aparición, llenará la Tierra de justicia y equidad:
1) Abû Sa‘îd Jidrî, transmitió del Enviado de Dios (P):
“No llegará la Hora (del día del Juicio) sin que antes la Tierra haya sido llenada de opresión y enemistad”. Dijo: “Luego surgirá un hombre de mi familia y llenará la Tierra de justicia y equidad así como habrá sido llenada de opresión y tiranía”.[57]
2) Maÿlesî en Bihâr Al-Anwâr, relata del Profeta (BP):
“Ciertamente que la Tierra será llenada de opresión y tiranía, luego surgirá un hombre de mi Ahl-ul Bait, quien la llenará de equidad y justicia así como habrá sido llenada de opresión y enemistad”.[58]
3) Abû Dawûd, según su propia transmisión, narró del Imam ‘Alî (P) que el Enviado de Dios (BP) dijo:
“Aún si no quedara de la vida de la Tierra más que un día, Dios enviará a un hombre de mi Ahl-ul Bait, quien la llenará de justicia así como habrá sido llenada de tiranía”.[59]
4) Sheij At-Tusî (ra) en un extenso hadîz, según su propia transmisión, narra del Imam As-Sâdiq (P) que:
“El Dueño (de la Época) de nuestra descendencia, surgirá, y es el descendiente de éste –señalando con su mano a Mûsa ibn Ya‘far- y la llenará de justicia así como habrá sido llenada de tiranía y opresión”.[60]
12. La creencia unánime en cuanto al desarrollo económico en épocas de la aparición del Imam (P).
ESTUDIANDO LAS NARRACIONES de ambas escuelas observamos que en tiempos de la aparición del Imam de la Época habrá un excelente desarrollo y bienestar económico, a tal punto que el ser humano nunca habrá visto algo semejante a lo largo de la historia del mundo, y ello será por la bendición del gobierno justiciero y monoteísta del Imam Al-Mahdî. Deducimos de estas narraciones que el pecado es el factor de la pobreza y desdicha, y por lo contrario, la justicia y devoción, obedecer las órdenes de Dios, aplicar los preceptos divinos en la Tierra y la lejanía de la gente del pecado, acompañado por la súplica y presencia de Su Excelencia y Prueba de Dios en medio de la gente, será el factor de la bendición que abarcará toda la Tierra.
1) Abû Sa‘îd Jidrî transmite del Enviado de Dios (BP):
“Mi comunidad, en épocas de la aparición del Mahdî disfrutará de una bendición de la que nunca había gozado antes. El cielo enviará abundante agua sobre ellos y la Tierra no les escatimará ningún vegetal. Los bienes serán abundantes. El hombre se levantará y dirá al Mahdî: “¡Oh Mahdî, otórgame!”. Y dirá: “¡Toma!”.” [61]
2) Ÿâbir ibn ‘Abdil•lâh Al-Ansârî relata del Enviado de Dios (BP) que dijo:
“Al final de los tiempos aparecerá un vicario que otorgará a la gente bienes sin contarlos”.[62]
3) Bujârî, según su propia transmisión, transmite de Abû Mûsâ que dijo el Enviado de Dios (BP):
“Ciertamente que llegará un tiempo en el que el rico tendrá en su mano una limosna de oro y buscará entre la gente a alguien que la acepte, pero no encontrará a nadie que necesite tomarla”.[63]
4) Muslim relata de Abû Hurairah, según su propia transmisión, que dijo el Enviado de Dios (BP):
“¡Por Dios, que descenderá el hijo de María… la gente será invitada hacia los bienes pero no aceptarán”.[64]
5) El Sheij As-Sadûq relata, según su propia transmisión, de Mufaddal ibn ‘Umar que dijo: Escuché al Imam As-Sâdiq (P) decir:
“Ciertamente que cuando se levante el Restaurador la Tierra iluminará con la luz de su Señor… y la Tierra hará aparecer sus tesoros de modo que la gente los verá sobre la faz de la Tierra. Una persona de entre vosotros buscará a alguien a quien hacerle llegar su riqueza y que acepte el zakât de sus bienes, pero no encontrará a nadie que le acepte sus bienes puesto que Dios Altísimo hará innecesitada a la gente por lo que les otorgó de Su merced”.[65]
El tema del Mahdî y los escritores al respecto de ambas escuelas:
MUCHOS DE LOS SABIOS SHIAS Y SUNNIS, independientemente, en el pasado y el presente dejaron tras sí valiosas obras respecto al tema del Mahdî, algunas de las cuales citaremos en este artículo:
A- Obras de Ahl As-Sunnah:
1. ‘Ibâd ibn Ia‘qûb Rawâÿinî (f. 250 H.L.), autor del libro Ajbâr Al-Mahdî.[66]
2. Abû Bakr ibn Abî Jaizamah (f. 279 H.L.). Suheilî dice: “Los hadices respecto al tema del Mahdî (P) son muchísimos, y Abû Bakr ibn Abî Jaizamah los reunió en un libro”.[67]
3. Abû Al-Husein Ahmad ibn Ÿa‘far Munâdî (f. 336 H.L.). Ibn Haÿar, en la explicación de los hadices respecto a “los doce califas”, dice, transmitiendo de Abî Al-Ÿawzî en el libro “Kashf Al-Mushkil”: “Ibn Al-Munâdî trajo este tema en un libro que escribió sobre Hadrat Mahdî (P)”.[68]
4. Abû Na‘îm Ahmad ibn ‘Abdil•lâh Isfahânî, (f. 430 H.L.), autor del valioso libro “Kitâb Al-Mahdî”.[69]
5. Muhammad ibn Iûsuf Ganÿï Shâfi‘î (f. 658 H.L.), autor del libro “Al-Baiân bi Ajbâr Sâhib Az-Zamân”.
6. Iûsuf ibn Iahîâ Salmâ Ash-Shâfi‘î (f. 685 H.L.), autor del libro “‘Aqd Ad-Durar fî Ajbâr Al-Mahdî Al-Muntadzar”.
7. Ibn Qaîim Ÿauzîiah (f. 751 H.L.), autor del libro “Al-Mahdî”.
8. Ibn Kazîr Quraishî (f. 774 H.L.), autor de un libro independiente respecto a los hadices sobre el Imam Al-Mahdî (P).[70]
9. Shams Ad-Dîn Muhammad ibn ‘Abd Ar-Rahm Sajâwî (f. 902 H.L.), autor del libro “Irtiqâ’ Al-Guraf”.
10. Ÿalâl Ad-Dîn Suiûtî (f. 911 H.L.), autor del libro “Al-‘Urf Al-Wârdî min Ajbâr Al-Mahdî”.
11. Ibn Kamâl Pâshâ Hanafî (f. 94 H.L.), autor del libro “Taljîs Al-Baiân fî ‘Alamât Mahdî Âjir Az-Zamân”.
12. Muhammad ibn Tûlûn Dimashqî (f. 953 H.L.), autor del libro “Al-Mahdî ilâ mâ urida fil Mahdî”.
13. Ahmad ibn Haÿar Haizamî Makkî (f. 974 H.L.), autor del libro “Al-Qaul Al-Mujtasar fî ‘Alâmât Al-Mahdî Al-Muntadzar”.
14. ‘Alî ibn Hussâm Ad-Dîn Muttaqî Hindî (f. 975 H.L.), autor del libro “Al-Burhân fî ‘Alâmât Âjir Az-Zamân”.
15. Mul•lâ ‘Alî ibn Sultân Qârî Hanafî (f. 1014 H.L.), autor del libro “Al-Mahdî min Âli Ar-Rasûl (BP)”.
16. Mar‘î ibn Iûsuf Karamî Muqaddasî Hanbalî (f. 1033 H.L.), autor del libro “Farâ’id Al-Fikr fîl Imâm Al-Mahdî Al-Muntadzar (P)”.
17. Muhammad ibn Ismâ‘îl Amîr San‘ânî (f. 1182 H.L.), amigo de Hasan Jân, dice: “Seîied ‘Al•lâmah, Badrul•lâh, Munîr Muhammad ibn Ismâ‘îl Amîr San‘ânî Iamânî, reunió los hadices que hacen referencia a la aparición del Mahdî en una compilación, ese Mahdî que es de Âli Muhammad (P) y que se manifestará al final de los tiempos”.[71]
18. Qâdî Muhammad ibn ‘Alî Shûkânî, (f. 1250 H.L.) autor del libro “At-Tawdîh fî Tawâtur mâ ÿâ’a fil Mahdî Al-Muntazhar uad Daÿÿâl ual Masîh”.[72]
19. Shahâb Ad-Dîn Ahmad ibn Ahmad ibn Ismâ‘îl Halawânî Ash-Shâfi‘î (f. 1308 H.L.), autor del libro “Al-Qatar Ash-Shahdî fî Auwsâf Al-Mahdî”.
20. Muhammad ibn Muhammad ibn Ahmad Al-Huseinî Al-Balîsî, autor del libro “Al-‘Atr Al-Wardî fî Sharh Al-Qatar Ash-Shahdî fî Awsâf Al-Mahdî”.
21. Abûl ‘Alâ’ Idrîs ibn Muhammad ibn Idrîs Huseinî ‘Irâqî, autor del libro “Ta’lîf fîl Mahdî”.
22. Sheij Mustafâ Al-Bakrî, autor del libro “Al-Hidâiah An-Nabawîiah lil Ummat-il Mahdîiah”.
23. Muhammad ibn ‘Abdul ‘Azîz ibn Mâni‘, autor del libro “Tahdîq An-Nadzar fî Ajbâri Al-Imâm Al-Muntazhar”.
24. Sheij Wilâiat-ul•lâh Sâdeqpûrî Hindî, autor del libro “Al-Arba‘în fî Ajbâr Al-Mahdîin”.
25. Hanîf Ad-Dîn ‘Abd Ar-Rahmân Al-Murshidî, autor del libro “Taljîs Al-Baiân fî ‘Alâmât Mahdî Âjir Az-Zamân”.
26. Rashîd Râshid Tâdhifî Halabî, autor del libro “Tanwîr Ar-Riÿâl fî Dzuhûr Al-Mahdî uad-Daÿÿâl”.
27. Ahmad ibn Muhammad ibn Sadîq, autor del libro “Ibrâz Al-Wahm Al-Maknûn min Kalâm Ibn Jaldûn”.
28. ‘Abd-ul Muhsin ibn Hamd Al-‘Ibâd, representante del director de la Universidad Islámica en Madinah Al-Munawuarah, autor del libro “‘Aqîdah Ahl-us Sunnah wal Azar fîl Mahdî Al-Muntadzar”. Él escribe en su libro:
“Así como los sabios de esta comunidad dieron gran importancia a la recopilación y explicación de los hadices legados del Profeta (BP), los hadices respecto al tema del Mahdî abarcan gran parte de estas recopilaciones, por lo tanto vemos que un grupo de sabios han presentado estos hadices en los libros de temas generales, tales como los sunan y masânîd, etc., y otros también han realizado obras independientes en cuanto a los hadices del Mahdî. Todos esos esfuerzos -que Dios los tenga en su misericordia y les recompense de la mejor manera- tenían como finalidad el fortalecimiento de la religión y proceder a actuar según la obligación de aconsejar y orientar a los musulmanes”.[73]
Refutación de los sabios de Ahl As-Sunnah a los que niegan al Mahdî (P):
UN ESCASO NÚMERO DE SABIOS DE AHL AS-SUNNAH dudaron respecto a la cuestión del Mahdî, y mencionaron también algunos temas al respecto en libros independientes o entre otros temas. Pero felizmente el resto de los sabios de esta escuela, con total atención, sensibilidad e intelectualidad se enfrentaron a ellos y les respondieron fuertemente a través de discursos y libros. Algunos de aquéllos que escribieron libros independientes en refutación a quienes niegan al Mahdî (P) son:
1. Abûl Fad Seîied Ahmad ibn Muhammad ibn Sadîq Gumârî Shâfi‘î Azharî Magribî (f. 1380 H.L.), autor del libro “Ibrâz Al-Wahm Al-Maknûn min Kalâm Ibn Jaldûn”.
2. Sheij Mahmûd ibn ‘Abdil•lâh Tuiÿerî, de entre los profesores de la Universidad Islámica en Madinah Al-Munawuarah, autor del libro “Al-Ihtiÿäy bil Azar ‘alâ man ankaral Mahdî Al-Muntadzar”, en refutación al Sheij Ibn Mahmûd, juez de Qatar.
3. Sheij ‘Abdul•lâh Sabîtî ‘Irâqî, autor del libro “Ilâ Mashîjah Al-Azhar”, en refutación al libro “Al-Mahdî fil Islam”, de Sa‘d Muhammad Hasan, quien es de entre los que niegan al Mahdî.
4. Muhammad ibn ‘Abdil ‘Azîz ibn Mâni‘ (f. 1385 H.L.), autor del libro “Tahdîd An-Nadzar fî Ajbâr Al-Imâm Al-Muntadzar”, confirmando al Imam Mahdî (P) y su manifestación, y refutando a Ibn Jaldûn.
5. El libro “Al-Ÿazm lifasli ibn Hazm”, en refutación a Ibn Hazm Andalusî, quien dedicó parte de su libro “Al-Fasl fîl Milal ual Ahwâ’ uan Nihal” a negar y desmentir los hadices relacionados al Imam Al-Mahdî (P).
6. ‘Abd-ul Muhsin ibn Hamd Al-‘Ibâd, profesor de la Universidad de Medinah Al-Munawuarah y miembro del comité científico de dicha Universidad, autor del libro “Ar-Radd ‘alâ man Kadhdhaba bil Ahâdîz As-Sahîhah Al-Wâridah fil Mahdî”, en refutación al libro “Lâ Mahdî Iuntadzar ba‘da-r Rasûl Seîied Al-Bashar”, del Sheij Âli Mahmûd Qatarî.
7. Abûl ‘Abbâs ibn ‘Abdil Mu’min Magribî, autor del libro “Al-Wahm Al-Maknûn fî Ar-Radd ‘alâ ibn Jaldûn”.
B- Obras de sabios shias antes del nacimiento de Hadrat Al-Mahdî (P):
1. El libro “Al-Malâhim”, de Ismâ‘îl ibn Mehrân Sakûnî, ziqah[74], de Kûfah, de entre los compañeros del Imam Ar-Ridâ (P).[75]
2. El libro “Mâ su’ila ‘an-is Sâdiq (P) minal Malâhim”, de ‘Alî ibn Iaqtîn Bagdâdî, ziqah, acreditado (ÿalîl), fallecido en el año 182 H.L.[76]
3. El libro “Al-Malâhim”, de Ibrâhîm ibn Hakam Fazâzî, que narró Fadl ibn Shâdhân de él.[77]
4. El libro “Al-Malâhim”, de Ahmad ibn Maizam, jurisconsulto de Kûfah, ziqah.[78]
5. El libro “Al-Malâhim”, de Hasan ibn ‘Alî ibn Faddâl Kûfî, de entre los compañeros especiales del Imam Ar-Ridâ’ (P).[79]
6. El libro “Al-Malâhim”, de Husein ibn Sa‘îd ibn Hamâd Ahwâzî, ziqah, sabio, de entre los compañeros del Imam Ar-Ridâ’ (P).[80]
7. El libro “Al-Gaibah”, de Abîl Fadl ‘Abbâs ibn Hishâm Nâshirî Asadî, ziqah, ÿalîl (acreditado), fallecido en el año 219 o 220 H.L.[81]
8. El libro “Al-Malâhim”, de Abî Muhammad ibn Abî ‘Umair Azdî Bagdâdî, en cuyo tauzîq (calificación de “confiable”) concuerdan los Mashâiej ziqah, fallecido en el año 217 H.L.[82]
9. El libro “Al-Qâ’im”, de Abî Al-Hasan ‘Alî ibn Mehziâr Ahwâzî, quien transmite del Imam Ar-Ridâ’ y del Imam Al-Yawâd (P).[83]
10. El libro “Al-Gaibah”, de Abî Is•hâq Ibrâhîm ibn Sâlih Al-Anmâtî Kûfî Asadî, ziqah y de entre los compañeros del Imam Al-Kâdzim, del Imam Ar-Ridâ’ y del Imam Al-Yawâd (P), y el único libro que queda de él es este mismo libro.[84]
11. El libro “Al-Malâhim”, de Abî Ÿa‘far Muhammad ibn ‘Abdil•lâh Karjî, de quien transmiten algunos.[85]
12. El libro “Al-Huÿÿah”, de Fadl ibn Shâdhân Azudî, ziqah, acreditado, de entre los compañeros del Imam Ar-Ridâ’, del Imam Al-Ÿawâd, del Imam Al-Hâdî y del Imam Al-‘Askarî (P), fallecido en el año 260 H.L.[86]
13. El libro “Al-Qâ’im”, de Fadl ibn Shâdhân.[87]
14. El libro “Al-Malâhim”, de Fadl ibn Shâdhân.[88]
15. El libro “Sâhib Az-Zamân”, de Muhammad ibn Hasan ibn Ÿamhûr Basrî, de entre los narradores de hadices del Imam Ar-Ridâ’ (P).[89]
16. De él se registró otro libro respecto al tema del Mahdî, llamado “Waqt Jurûÿ Al-Qâ’im”.[90]
Asimismo, tras el nacimiento del Imam de la Época (P), hasta hoy en día, se escribieron muchísimos libros en la cultura religiosa respecto al tema del Mahdî, lo cual traspasa el límite de este artículo y se hace necesaria una bibliografía extensa y amplia. 
________________________________________
[1] Sûra Al-Huÿürât; 49: 10.
[2] Sûra Al-Anfâl; 8: 46.
[3] Sûra Âlî ‘Imrân; 3: 103.
[4] Este término es utilizado para hacer referencia a hadices o dichos que son tan numerosos y transmitidos por tantas cadenas de transmisión no conectadas entre sí que no dejan lugar a dudas (N. del T.).
[5] Bahzun haul-al Mahdî, pp. 63 y 64.
[6] ‘Aqâ’id-ul Imâmîiah, p. 77.
[7] Fath-ul Bârî, t. 5, p. 362.
[8] Ibrâz-ul Wahm Al-Maknûn, p. 4, transmitido de Risâlat At-Tawdîh de Shûkânî
[9] As-Sawâ‘iq Al-Muhriqah, t. 2, p. 211.
[10] Faid Al-Qadîr, bajo el hadîz nº 9245.
[11] Sharh Maqâsid, t. 2, p. 62.
[12] Ajbâr Ad-Duwal ua Azâr Al-Awual, t. 1, p. 463.
[13] Tuhfah Al-Ahwadhî bi sharhi Ÿâmi‘ At-Tirmidhî, de Mabâr Kafûrî, La explicación del hadîz nº 2331.
[14] At-Tâÿ Al-Ÿâmi’ lil Usûl, t. 5, p. 310.
[15] Sûra Al-Baqarah; 2: 1-3.
[16] Sûra Az-Zujruf; 43: 86.
[17] Kamâl Ad-Dîn, t. 1, p. 19.
Traducción: Sumeya Yunes

13.7.11

Diez Maneras de Aumentar el bienestar en el Matrimonio.





Entrar en el matrimonio con el derecho y la intención de renovar esta frecuencia
Ambos cónyuges deben entrar en el matrimonio con la pura intención de agradar a Allah, subhanahu wa ta’ala (Glorificado y Exaltado sea), a fin de recibir su gracia y bendición. El matrimonio en sí se convierte en un acto de culto. Allah, subhana wa ta’ala ,se complace con ellos y este será el elemento más crítico para asegurar la paz, la estabilidad y la felicidad en toda la vida conyugal. También es importante darse cuenta de que cuando un acto de culto se continúa durante un largo período de tiempo, se hace necesario renovar a menudo la intención de permanecer en el camino correcto y obtener el mayor beneficio.
Recuerde que su cónyuge es también su hermano o hermana en el islam
Con demasiada frecuencia, los musulmanes tratan a otras personas fuera del hogar con amabilidad y sinceridad, pero luego se comportan de una manera muy diferente cuando se trata de sus propios cónyuges. Los musulmanes deben recordar siempre que un cónyuge es también otro hermano o hermana en el Islam y que los derechos y obligaciones que se aplican a la general de la hermandad del Islam, también debería constituir la base de la relación conyugal. Supongo que tiene, evidentemente, un más allá de estos derechos, pero debe haber una clara comprensión de los derechos de la hermandad y la adhesión a estos principios.
No tener expectativas poco realistas
Antes de contraer matrimonio, las personas a menudo tienen ideas poco realistas acerca de cómo será su cónyuge, esperando la perfección en todos los aspectos. Esto rara vez o nunca pasa en la realidad y puede dar lugar a problemas y preocupaciones innecesarias. Debemos recordar que Allah subhanahu wa ta `ala, creo a los seres humanos como seres imperfectos, lo que significa que muchos errores se hará a lo largo de una vida. Seremos sorprendidos y complacidos cuando nuestro cónyuge sea mucho más de lo que nunca esperaba. Esto, a su vez, dará lugar a la alegría en el matrimonio.
Destaque lo mejor de su cónyuge
Puesto que nadie está dotado de todas las cualidades mejores, se debe hacer hincapié en las cualidades positivas que posee un cónyuge. Fomento, alabanza y gratitud debe ser expresada en forma regular, que estas cualidades sean beneficiosas en el desarrollo de otros. Se trata de pasar por alto o ignorar caracteres negativos, como el Profeta, sallallahu allayhi wa ali wasallam (la paz y las bendiciones de Allah sean con él y su descendencia) dijo:
“Un hombre creyente no debe tener ninguna malicia en contra de una mujer creyente. Puede que no les gusta una característica en ella, pero puede encontrar otro que es agradable.”
Sea el mejor amigo de su cónyuge
Trate de pensar lo que un mejor amigo significa y séalo con su cónyuge. Esto puede significar compartir intereses, experiencias, sueños y fracasos. Trate de entender lo que a su esposa o esposo le gusta o disgusta e intente ayudar de la mejor forma posible. Un mejor amigo es alguien que por lo general también puede ser de confianza. Un cónyuge debe ser el tipo de amigo que uno quiere mantener durante toda la vida.
Pasar tiempo juntos
No es suficiente compartir las comidas, las tareas domésticas y las pequeñas conversaciones. Los cónyuges también deben encontrar tiempo para centrarse en el fortalecimiento de la relación. A menudo, las parejas están muy ocupadas con sus propias tareas por separado, calidad de tiempo puede ser cualquier cosa, desde tener una tranquila y profunda conversación, salir a dar un agradable paseo largo por un campo, compartir una afición especial o proyecto. Ambos cónyuges deben gozar de la opción elegida y las distracciones por separado deben reducirse al mínimo.
Ser expresivo
Esto es probablemente un concepto en el que algunas personas pueden sentirlo difícil para cumplir, pero es importante ser abierto y honesto acerca de los sentimientos, tanto positivos como negativos. Las líneas de comunicación siempre deben estar abiertas y cualquier preocupación debe señalarse a la atención del otro cónyuge tan pronto como aparezcan. La razón de esto es que lo que empieza como una simple preocupación puede crecer hasta convertirse en un gran problema si no se soluciona de manera rápida y correctamente. El silencio de tratamiento nunca ha sido el remedio para nada.
Admitir errores y pedir perdón
Así como pedimos a Allah nos perdone cuando se cometen errores, también debemos hacer lo mismo con nuestros cónyuges. La persona más fuerte es el que puede admitir cuando él o ella está mal, pedir perdón de los demás, y trabajar duro para mejorar sus aspectos que se encuentran en necesidad de cambio. Cuando una persona no está dispuesta a hacerlo, habrá poco crecimiento y el desarrollo en el matrimonio.
Nunca recordar errores pasados
Es muy doloroso que otra persona le recuerde a uno sus errores pasados. En el Islam, en general se recomienda no preocuparse por el pasado. Uno se acuerda de los errores que se han hecho para que no se repitan, pero este no debe hacerse en exceso. Ciertamente, como seres humanos, no estamos en situación de juzgar a otra persona. Asesoramiento puede darse, pero no de una manera estricta.
Sorprender en cualquier momento
Esto puede implicar llevar a casa un pequeño regalo o una flor, la preparación de una comida especial, vestirse y hasta embellecer uno mismo (esto es, no sólo para las mujeres) o el envío de una nota secreta en el almuerzo. Un poco de imaginación será de gran ayuda aquí. La idea es evitar quedar en una aburrida rutina que puede afectar negativamente al matrimonio.
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Tafsir: Sobre la interpretacion del verbo DÁRABA en la aleya 34 de Sura An-nisá (las mujeres) en el Corán.


Respecto a la traducción o interpretación de la frase “وَ اضرِبُوهُنَّ” [Sura 4:34] fue traducida como “levantamiento” o “provocar fervor” debemos recordar que una traducción o interpretación así no solo no está comprobada ni se basa en un método interpretativo, sino que las indicaciones y los testigos verbales y situacionales se encuentra en su contra:
1. El vocablo “ضرب” en la lengua árabe significa “golpear”. El significado básico y principal de esta palabra es “golpear en forma corporal”. En efecto si existiesen indicaciones o testigos verbales o situacionales se presenta con otro significado como en la honorable aleya «Así es como pone Dios los ejemplos»[1] en la cual se interpreta como “ejemplo”, que el propósito es mostrar una semejanza y dar un ejemplo, no golpear corporalmente. O como la honorable aleya «La humillación les golpeará donde quiera».[2] Aquí indicando el vocablo “ذلة” bajo el significado de que sus corazones están “sellados” y es algo “necesario” y así también sucede en los demás casos.
2. Respecto a la honorable aleya “واضربوهن” es evidente que no tenemos una indicación verbal que muestre que el propósito no sea golpear en forma corporal. Pero la indicación situacional y el uso de la consideración del orden en el método del comportamiento que mencionaron, debemos decir que la indicación situacional y el respeto del orden se encuentran en contradicción con la conclusión que tomaron. Puesto que si el propósito de “estimular” y de “provocar fervor” sea a través de la palabra, o de mostrar amor y afecto, este asunto se encontraba en la “amonestación”, y no tiene significado que después de utilizar este método y también el siguiente, es decir abandonar el lecho, en caso de que no tuviese efecto nuevamente regresara a éste.
Y si el propósito fuese estimular y provocar fervor a través de un medio no verbal, tal y como obsequiar algo o parecido a esto, este significado también se contradice con la consideración del orden en el método del comportamiento, puesto que después de abandonarla en el lecho que es una forma de tratarla con rudeza, entonces obsequiar algo y parecido, será un acto inútil.
3. El castigo corporal aquí –según los libros de jurisprudencia– deberá ser suave y ligero, no deberá causar ruptura, herida ni moradura en la piel.[3] Puesto que el propósito del castigo corporal es la continuación del pacto matrimonial y mantener cálido el núcleo familiar. Pero este asunto no expresa que pegar será estimular a la mujer a seguir con la vida matrimonial.
4. Desde el punto de vista del Corán es prohibido la opresión, la tiranía y la violación, pero todas las rudezas no son tiranía. Por ejemplo defender el derecho aunque provoque guerras y matanzas[4], a pesar de ser rudeza pero no es tiranía. Por ello de las aleyas que prohíben la opresión no se puede deducir que desde la opinión del Corán cada rudeza sea prohibida.
5. El Corán después de «و اضربوهن» (y golpeadlas) y después de obtener el resultado que es esa misma obediencia (فان اطعنکم) dice: “No se excedan con las mujeres”. De esta frase de la aleya no puede deducirse que desde la opinión del Corán el castigo corporal de ninguna manera sea permitido. Y el propósito de “y golpeadlas” no es golpear físicamente, sino que el propósito es que después de llegar al resultado deseado, no se extralimiten, y no continúen con ese acto (es decir golpeando) que en este caso han sido opresores hacia ellas.
6. Tal y como indicaron la honorable aleya pretende la curación de la enfermedad que los psicoanalistas actuales sostienen que un grupo de mujeres tiene un estado llamado “masoquismo” que en caso de que este estado incremente, el único camino para tranquilizarlas es el castigo leve corporal.[5]
Este es uno de los milagros científicos del Generoso Corán que toma en consideración los grados de su intensidad para curar esta enfermedad. Primero propone un enfrentamiento verbal y amonestación, en caso de que la enfermedad sea más grave y que los consejos no surjan efecto, propone una forma de violencia e indiferencia. Y en caso de que la enfermedad se encuentre en un grado todavía más grave, propone el castigo corporal leve; mientras que si el propósito de “y golpeadlas” fuese algo fuera de un castigo corporal leve, esa enfermedad en ese estado elevado y gravedad, no se ha curado.
7. Si esta forma de reacción no es aceptable por la razón por ser rudeza, entonces cómo aceptaron «abandonadlas en el lecho» que es una forma de rudeza y se encuentra en un grado anterior, en especial por que ustedes dicen que alejarse de la esposa es con el propósito de crear confianza en el mismo hombre en su dominio sobre el temor que surgió y provocar en él iniciativa, y es evidente que el castigo corporal para proveer estos propósitos, serán digno de atención.

8.7.11

El Hiyab (segunda parte)




Por: Zohre Rabbani
Con la colaboración de: Sumeia Younes


El Hiÿâb en la legislación islámica:

Sin dudas, la vestimenta de la mujer ante los hombres extraños es uno de los asuntos imperiosos de la religión del Islam y no se puede dudar de su aspecto islámico. Se explicitó la obligación del hiÿâb y su forma en el Sagrado Corán y en las narraciones transmitidas del Profeta (BP) y los Imames Infalibles (P), y también en palabras de los jurisconsultos.
Como dijimos anteriormente, todas las religiones divinas consideraron obligatorio el uso del hiÿâb para las mujeres como respuesta al grito interno de la naturaleza innata del ser humano. El Islam, que es la última religión divina, y, en consecuencia, la más completa de ellas, y que descendió de parte de Dios Sapientísimo por la eternidad y para toda la humanidad, presentó a la vestidura como un regalo divino y ha obsequiado a la sociedad humana la obligación del hiÿâb a las mujeres con una moderación y disciplina adecuada, absteniéndose de los extremismos y desvíos que existían en cuanto al hiÿâb, y al momento de legislar esa norma ha tenido en cuenta su concordancia con los instintos humanos.
En el hiÿâb islámico no existen descuidos dañinos ni rigor fuera de lugar. El hiÿâb islámico a pesar de lo que propaga occidente, no es el encarcelamiento de la mujer en la casa y su alejamiento de los asuntos sociales, sino que significa que la mujer, en su relación con los hombres no-íntimos cubra su cabello y cuerpo y no se exhiba ante ellos.
Teniendo en cuenta el fogoso instinto sexual, las normas y preceptos del Islam son medidas que Dios legisló para moderar y amansar los instintos y para una correcta satisfacción de los mismos.
Dado que la tendencia y el deseo de embellecerse y exhibirse son específicos de las mujeres y no vemos antecedentes en ninguna parte del mundo sobre que fuesen los hombres quienes usen ropas livianas y maquillajes sensuales, y dado que el hecho de exhibirse engalanada y el vicio del desnudismo es especial de las mujeres, asimismo la orden del hiÿâb ha sido establecida para ellas.

La situación del Hiÿâb antes del Islam:

De entre los textos históricos se deduce que las mujeres árabes antes del Islam usaban el hiÿâb. Farid Waÿdî dice al respecto: “La Enciclopedia Larousse considera a los árabes de entre los pueblos en los que el hiÿâb se había arraigado desde la antigüedad”, y continúa: “Teniendo en cuenta que sus hombres también usaban un velo que cubrían sus rostros por encima de la nariz, la existencia del hiÿâb entre las mujeres árabes coincide más con la mente humana, pero en los últimos tiempos se comenzaron a encontrar mujeres que aparecían sin hiÿâb y maquilladas. Fue entonces que se revelaron los versículos del hiÿâb[1].
La historia de Fiÿâr y la batalla que aconteció entre Qureish y la tribu de Hawazan, corrobora nuestras palabras.
El autor de Al-‘Iqd-ul Farîd, escribe: “La segunda batalla de Fiÿâr surgió entre Qureish y Hawazan. El origen de esta discrepancia fue que un grupo de entre los jóvenes de Qureish pidió a una mujer con hiÿâb en el mercado de ‘Akkaz que descubriese su rostro, pero la mujer se negó. Uno de los jóvenes ató la parte baja de la falda de la mujer a su espalda con una espina y la mujer no se percató de ello. Una vez que se levantó, la falda se subió (y seguramente quedaron al descubierto sus partes íntimas). Los jóvenes se echaron a reír, la mujer gritando pidió por ayuda a su clan Âli ‘Amer. Se desató entre ellos una guerra sangrienta. En este suceso el gran Profeta del Islam (BP) tenía entre 10 y 15 años”[2].
Este acontecimiento demuestra la existencia del hiÿâb entre las mujeres árabes antes del Islam.

El Hiyab en el Corán:

En el Generoso Corán han sido reveladas unas aleyas muy explícitas en cuanto a la obligación del hiÿâb e incluso sus límites y forma. La más importante de ella es la aleya 31 de la Sura an-Nûr (La Luz, nº 24):

«Y di también a las creyentes que recaten sus miradas, conserven su pudor y que no muestren sus encantos (naturales) más allá de lo imprescindible; que se cubran sus pechos con sus velos y no muestren sus encantos más que a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos y sobrinas, a las mujeres (creyentes), a sus esclavas, a sus criados inocentes, a los niños que todavía no distinguen las vergüenzas de las mujeres; que no agiten sus pies para que se descubra lo que ocultan de sus encantos. ¡Oh, creyente! ¡Volveos todos a Dios a fin de que triunféis!»

Varias aleyas que se mencionan antes, es decir, desde la aleya 27 a la 30 de la Sura an-Nûr, están relacionadas con el hiÿâb, aunque en forma indirecta. Son como una introducción para plantear el tema del hiÿâb:

27. «¡Oh creyentes! No entréis en casa alguna, fuera de la vuestra, a menos que pidáis permiso y saludéis a sus moradores. Ello es preferible para vosotros; quizás así lo recordéis.»
28. «Pero si en ellas no halláis a nadie no entréis, a menos que os lo hayan permitido. Y si os dicen: “¡Retiraos!”, entonces retiraos, ello os será más disculpable, porque Dios es Sabedor de cuanto hacéis.»
29. «No seréis recriminados si entráis en edificios públicos en que tengáis alguna utilidad; porque Dios sabe tanto lo que manifestáis como lo que enseñáis.»
30. «Di a los creyentes que recaten sus miradas y conserven su pudor, porque ello es más disculpable para ellos porque Dios está bien enterado de cuanto hacen.»

Dice el mártir Mutahhari: “El significado de la primera y segunda aleya es que los creyentes no deben entrar de improviso y sin pedir permiso previo a la casa de nadie. En la tercera aleya los lugares públicos y los que no son habitables se exceptúan. Las dos aleyas siguientes (la aleya 30 y la 31 que mencionamos antes) se relacionan a las responsabilidades de la mujer y hombre en su convivencia y trato mutuo, que consta de varios puntos:
1. Todo musulmán, ya sea hombre o mujer, debe abstenerse de las miradas sugerentes hacia el sexo opuesto.
2. El musulmán, ya sea hombre o mujer debe, ser casto y cubrir sus partes pudendas ante los demás.
3. Las mujeres deben usar hiÿâb y no exhibir su maquillaje y ornamentos frente a los demás, ni intentar atraer o excitar a los hombres.
4. Se mencionaron dos excepciones para la necesidad del hiÿâb de la mujer, una de las cuales es: «…que no muestren sus encantos (naturales) más allá de lo imprescindible…», lo cual es ante los hombres en general, y otra excepción es: «…y no muestren sus encantos más que a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos y sobrinas, a las mujeres (creyentes), a sus esclavas, a sus criados inocentes, a los niños que todavía no distinguen las vergüenzas de las mujeres…». En ésta, permite la ausencia del hiÿâb frente a un grupo específico que son los esposos, hermanos, padres, hijos, etc.”[3].

Análisis de las aleyas del Hiÿâb:
Pedir permiso (esti’dhân):

Dice el mártir Mutahhari: “En las aleyas 27 a 29 de la Sura an-Nûr, las cuales son una introducción para explicar la ley del hiÿâb, se desarrolla la orden de esti‘dhân. Entre los árabes y en aquel medio ambiente en el que el Corán ha sido revelado no era normal que alguien pidiese permiso para entrar a la casa de otros. La puerta de las casas permanecían abiertas y no era costumbre pedir permiso e incluso hacerlo se consideraba un insulto hacia el que ingresaba. El Islam, a través del descenso de estas aleyas, abolió esta tradición errónea, y ordenó no entrar a casas de otros de improviso. La razón de esta orden son dos cosas:
1- El hecho de la obligación del hiÿâb de la mujer ante los hombres no íntimos.
2- Toda persona en su hogar tiene intimidades y secretos de los que no desea que los demás se informen, aunque fuesen por ejemplo dos amigos muy íntimos. Por lo tanto, la norma es general, y no depende solo de los hogares en los que vive una mujer, sino que se relaciona a todas las casas. El Enviado de Dios (BP) requirió que para pedir permiso se mencionase el Nombre de Dios, por ejemplo: “Subhânal·lâh, Al·lâh-u Akbar” (Glorificado sea Dios, Dios es el más Grande), y el hecho de que entre muchos musulmanes sea costumbre el uso de la expresión: “Iâ Al·lâh” (¡Oh Dios!) antes de ingresar a un lugar ajeno, está inspirado en esta orden profética”.[4]
“Preguntaron al Noble Profeta (BP) si acaso esa orden se relacionaba a las casas de los familiares e incluso de la madre. Dijo: “Sí, tal vez ella se encuentre en un estado que no desee que otros la miren”.
El Enviado de Dios (BP) personalmente aplicaba esta orden, solicitaba permiso tres veces y si no oía respuesta regresaba. Al final de la aleya dice: «Ello es preferible para vosotros; quizás así lo recordéis.». Quiere decir que esto posee una razón, no es infundado y os conviene.
Dice la aleya siguiente: «Y si os dicen: “¡Retiraos!”, entonces retiraos». Los árabes consideraban un tipo de insulto el no permitírseles la entrada, mientras que esto se arraigaba en su ignorancia. El no permitir no contiene ningún tipo de insulto.
La aplicación de las normas coránicas nos aleja de muchos conflictos y dificultades. Una serie de mentiras y contradicciones son efecto de este mismo trato erróneo que es común entre muchos de nosotros, por ejemplo, que mintamos a alguien que viene a buscar a algún miembro de la casa, que éste no se encuentra en casa. Por lo tanto el Corán dice: «Ello os será más disculpable, porque Dios es Sabedor de cuanto hacéis».[5]
Después de la mención de este mandato se exceptúa la orden de pedir permiso en las casas no habitables y en los lugares públicos, por ejemplo, la puerta de un negocio y todos los lugares públicos en que se abren las puertas.
Las aleyas siguientes hablan directamente del hiÿâb. La aleya 30 dice: «Di a los creyentes que recaten sus miradas (iaguddû) y conserven su pudor, porque ello es más disculpable para ellos porque Dios está bien enterado de cuanto hacen.»
El Aiatul·lah Mutahhari en su libro “La cuestión del Hiyâb”, en un extenso e interesante análisis en cuanto al vocablo “gadd” llega a la siguiente conclusión:
“El gadd de los ojos no significa cerrar los ojos en el momento de ver a un no-íntimo, sino que significa “bajar la mirada”, es decir, no mirar intencional ni fijamente. En otras palabras, a veces la persona mira a otra con minuciosidad para observar su ropa y su maquillaje, pero otras veces, es una mirada circunstancial al momento de hablar con alguien, puesto que es normal al momento de hablar que se mire al interlocutor. Esta mirada no es intencional, sino que es como una preliminar para el hablar. Entonces, la aleya coránica dice que no miren fijamente.
La segunda cuestión está en la frase: «…y conserven su pudor». Posiblemente la aleya quiera denotar que fueran pudorosos y castos, es decir, que se protejan de la fornicación, la corrupción y toda acción inadecuada que sirve de introducción a ello.
La siguiente aleya: “Di también a las creyentes que…» menciona exactamente las mismas responsabilidades para las mujeres. De aquí se desprende que el objetivo de estas órdenes es observar las conveniencias y bienestar de los seres humanos, ya fuesen hombres o mujeres. Las leyes del Islam no han sido fundadas sobre la base de la discriminación y diferencias, si así hubiese sido el caso todas esas responsabilidades deberían haber sido solo para la mujer y no para el hombre.
Si es que vemos que la responsabilidad de cubrirse es específica de las mujeres se debe a que su pertinencia se encuentra solo en las mujeres. La mujer es manifestación de belleza y el hombre manifestación de embelesamiento, entonces es natural que sea a la mujer que se le diga “no te exhibas frente al hombre”. Por ello, aunque la orden de cubrirse se ha establecido para las mujeres, en la práctica en algunas sociedades los hombres salen más cubiertos que las mujeres, ya que la tendencia del hombre es mirar no mostrarse, en tanto que la inclinación de la mujer es mostrarse”[6].
La siguiente parte de la aleya se refiere al adorno. Abarca tanto a los adornos que se unen al cuerpo, por ejemplo el maquillaje, como a aquellos que están separados del cuerpo, por ejemplo las joyas, y luego exceptúa a algunas personas.

La forma de cubrirse:

La siguiente parte de la aleya habla del modo de cubrirse: «Que se cubran sus pechos con sus velos». Es decir, que tiendan sus pañuelos sobre sus pechos. Esto se debe a que las mujeres árabes usaban ya un tipo de pañuelo que dejaba ver su cuello y parte de su pecho, y naturalmente quedaban a la vista sus aros y collares, así, el Corán les pide que cambien la manera de colocarse su hiÿâb[7].

Ocasión de Revelación de la Aleya del Hiÿâb según los intérpretes de ambas escuelas:

En un día caluroso en Medina, una mujer joven y bella pasaba por los callejones, en tanto, como era costumbre, había colocado su pañuelo por detrás del cuello, quedando a la vista el contorno del cuello y sus aros. Un hombre de entre los discípulos del Profeta se aproximaba por enfrente suyo y aquella bella escena lo atrajo de tal modo que permaneció desatento de sí mismo y de su alrededor. Aquella mujer entró en un callejón y el joven la seguía con su vista. Mientras caminaba (chocó contra una pared y) un vidrio o hueso que sobresalía de la pared hirió su rostro. Cuando volvió en sí se dio cuenta de que su rostro sangraba. Con este mismo estado visitó al Enviado de Dios (BP) y le contó lo sucedido. Aquí fue cuando se reveló la aleya: «Di a los creyentes que recaten sus miradas…»[8].
De todos modos esta aleya explícitamente habla de los límites del velo.

Otras aleyas:

Las aleyas 58 a 60 de Sura an-Nûr tienen que ver también con el tema del hiÿâb y hablan de normas que hace falta practicar en las familias:

58. ¡Oh creyentes!, que vuestros siervos y quienes de vosotros aún no alcanzaron la pubertad os pidan permiso, tres veces (para presentarse ante vosotros): antes de la oración del alba, cuando os desvestís para la siesta y después de la oración de la noche, los tres momentos de vuestra intimidad. Fuera de esto no seréis recriminados porque os visiten ni porque os visitéis mutuamente. Así Dios os dilucida Sus leyes; porque Dios es Sapientísimo, Prudente.»
59. Cuando algunos de vuestros hijos hayan llegado a la pubertad, que pidan permiso para presentarse ante vosotros, tal como lo hicieron sus predecesores. Así Dios os dilucida Sus leyes; porque Dios es Sapientísimo, Prudente.»
60. En cuanto a las solteronas en edad crítica, que ya no aspiran al matrimonio, no serán recriminadas por despojarse de sus vestiduras exteriores sin enseñar sus encantos. Pero si se abstienen, será mejor para ellas; porque Dios es Omnioyente, Sapientísimo.»





La razón por la que fue prescripto el Hiÿâb en el Islam:

Aiatul·lah Mutahhari en su temática en cuanto a la razón por la que fue prescripto el Hiÿâb señala respecto a este tema las palabras de otros, especialmente los orientalistas, y dice: “Los que se oponen al hiÿâb han esgrimido razones para el hiÿâb con el fin de presentarlo como algo irracional e ilógico, y si los investigadores estudiasen esta cuestión en una forma neutral y sin perjuicios, se percatarían de que la razón del hiÿâb no es ninguna de sus palabras vanas e infundadas. Nosotros creemos en una razón específica para el hiÿâb desde el punto de vista del Islam que es corroborada por la razón, y al analizarla podemos presentarla como base y fundamento del hiÿâb[9].

El verdadero rostro del Hiÿâb:

Dice el mártir Mutahhari: “La verdad es que en la cuestión del hiÿâb o el velo el tema no consiste en que si es bueno para la mujer aparecerse en la sociedad cubierta o semidesnuda. El espíritu de esta cuestión residen en que ¿acaso la mujer y el aprovechamiento del hombre de la mujer debe ser gratis? ¿Acaso el hombre debe tener derecho de deleitarse de cada mujer en cada reunión lo máximo que pueda, a excepción de la fornicación, o no? El Islam, que ve al espíritu de la cuestión, dice “no”. Solo en el ámbito familiar y la ley matrimonial y junto a una serie de pesados compromisos los hombres pueden beneficiarse de una mujer como su esposa legal. Pero en el ámbito de la sociedad está prohibido aprovecharse de las mujeres ajenas, y también está prohibido para las mujeres ponerse al alcance de los hombres fuera del seno matrimonial, de cualquier forma y grado. Aunque aparentemente se dice -con un tono de lástima-: ¿Acaso es mejor que la mujer sea libre, o condenada y prisionera bajo el velo? Aunque aparentemente se dice así, el espíritu de la cuestión es la limitación y la no limitación de los hombres.
Desde el punto de vista del Islam, la limitación de los placeres sexuales al medio ambiente matrimonial y con la esposa legítima, ayuda a la salud psíquica de la sociedad. Desde el punto de vista familiar es el factor de la consolidación de las relaciones entre los miembros de la familia y el establecimiento de una perfecta intimidad entre los esposos. Y desde el punto de vista de la situación de la mujer frente al hombre, ocasiona que el valor de la mujer se eleve ante él.
Lo mencionado constituye la razón de la vestimenta islámica. Y si quisiéramos echarle a la cuestión una mirada general, debemos decir que el hiÿâb se arraiga en una cuestión más general y fundamental, que es: el Islam quiere limitar los placeres sexuales ya sea a través de la vista, del contacto u otra manera, al ámbito matrimonial y en el marco del casamiento legal, y quiere que la sociedad se limite a un ambiente de trabajo y actividad. Contrario al actual sistema occidental que mezcla los trabajos y actividades con los placeres sexuales, el Islam quiere separar estas dos cosas completamente una de la otra”[10].
Explicación de cuatro razones para el Hiÿâb:

Aiatul·lah Mutahhari, luego de rechazar las hipótesis de los orientalistas empieza a dilucidar las razones del hiÿâb. Menciona cuatro razones: 1) Tranquilidad síquica 2) Firmeza y consolidación del vínculo matrimonial y familiar 3) Consolidación de la sociedad 4) Valor y respeto por la mujer. Él las desarrolla de la siguiente manera:

1) Tranquilidad síquica: El primer fruto del hiÿâb es el sosiego síquico. La inexistencia de un límite en las relaciones entre hombre y mujer y el libertinaje acrecientan las emociones y excitaciones sexuales y convierte al deseo sexual en una sed espiritual y un deseo insaciable.
El instinto sexual es un instinto poderoso, profundo y es como un mar, cuanto más se le obedece, se vuelve más rebelde, al igual que el fuego, que cuanto más lo alimentes se avivarán más sus llamas. Para comprender este tema se deben tener en cuenta:
a. Del mismo modo que la historia nos cuenta de unos personajes ávidos de riqueza que con una avidez asombrosa pasaron su vida juntando dinero y riquezas y que cuanto más acumulaban se volvían más ávidos, también nos cuenta de unos seres ávidos en cuanto a las cuestiones sexuales. Ellos tampoco llegaron a saciarse por más que se apoderaban de bellas y jóvenes doncellas. Los dueños de los harenes y muchos de los poderosos son ejemplo de ello. Se puede leer al respecto en la historia de Irán en épocas de la dinastía Sasánida, así como encontramos ello en la actualidad pero ya no en la forma de harenes. Actualmente ya no hace falta que alguien tenga tantos recursos como el Rey Josró Parviz o el Califa Harun Ar-Rashid para conformar un harén. Para cada persona con pocos recursos hay posibilidades de aprovecharse de cuántas mujeres quieran.
b. La segunda cuestión es el tema de la existencia de muchas poesías y versos de amor a lo largo de la historia compuestos por hombres para la mujer; ello quiere decir que el hombre tiene un matiz especial para sus pasiones carnales, de la misma forma que para la espiritualidad también tiene un matiz especial, mientras que para sus necesidades meramente materiales como el agua y el pan no tiene ese matiz. Lo mencionado es suficiente para saber que la mirada del hombre hacia la mujer no es como su mirada al pan y al agua, que una vez satisfecha ya no tenga deseo, sino que se convierte, o en forma de avidez y deseo de poseer variedad de mujeres, o bien en forma de amor y poemas apasionados. De todas formas el Islam pone completa atención al extraordinario poderío de este instinto fogoso. Existen numerosas narraciones en cuanto a la peligrosidad de la mirada, la peligrosidad de estar a solas con una mujer no íntima, y finalmente la peligrosidad de este instinto que vincula y une al hombre con la mujer. El Islam ha predispuesto medidas para moderar y amansar este instinto y al respecto determina las obligaciones tanto para las mujeres como para los hombres. La aleya del hiÿâb establece una obligación común para el hombre y la mujer que se refiere a la mirada. La misma ordena que la mujer y el hombre no deben mirarse uno al otro con una mirada de deseo o insinuante, y establece una obligación específica para las mujeres, la cual consiste en cubrirse frente a los hombres no íntimos y no proceder en la sociedad de una manera que los provoque.

El espíritu del ser humano es extraordinariamente sensible, y no se limita a unos marcos específicos para luego sosegarse. De la misma manera que el ser humano no se sacia en cuanto a las riquezas y posiciones, en relación con lo sexual también es así, y por otro lado el deseo ilimitado es irrealizable, queramos o no, y siempre está acompañado con un tipo de sentimiento de privación y el espíritu insaciable solo encuentra su sosiego a través del recuerdo y mención de Dios. Si alguien no encuentra a Dios y no se comunica con lo espiritual jamás alcanzará el sentimiento de felicidad completa en esta vida. Su espíritu jamás se siente saciado porque Dios ha puesto en el hombre el amor por la eternidad y el deseo de convertirse en un ser ilimitado, y este sentimiento solamente puede ser saciado y sosegado a través de la unión con un ser infinito que es Dios. Entonces teniendo en cuenta el hecho de que un deseo ilimitado es irrealizable, ello significa no alcanzar las aspiraciones o los deseos y eso conlleva a desórdenes espirituales y psíquicos. ¿Por qué en el mundo occidental y todas las sociedades que lo imitan se han incrementado en gran cantidad las enfermedades psíquicas? Su causa es la libertad sexual y demasiados elementos excitantes que se exhiben a través de diarios, revistas, cines, teatros e incluso avenidas y calles, y como no hay posibilidad de responder a todos esos llamados, ello da como resultado la enfermedad y la privación.
No obstante dentro del Islam existe la orden del hiÿâb y una de las razones de su prescripción es que la tendencia a mostrarse es particular de las mujeres. En lo que se refiere a “adueñarse de los corazones”, el hombre es presa y la mujer cazadora, así como desde el punto de vista de “adueñarse del cuerpo” la mujer es presa y el hombre cazador.
El Aiatul·lah Mutahhari en su libro rechaza la opinión de personas como Russell y deja en claro que “los instintos sexuales no se sacian a través de una libertad completa, sino que es un instinto rebelde, por ello la única forma de moderarlo es el hiÿâb y la no mezcolanza entre hombres y mujeres, y no la libertad sexual que acerca al hombre al salvajismo y lo aleja de la humanidad y valores humanos”[11].

2) La firmeza y consolidación del vínculo matrimonial y familiar:

Ésta es la segunda razón de la prescripción del hiÿâb. Dice el mártir Mutahhari: “No hay duda de que cualquier factor que tenga efecto en la consolidación del vínculo familiar y origine la cercanía y la intimidad en las relaciones de pareja es beneficioso para la institución familiar y debe ser fortalecido; por el contrario, cualquier factor que cause la debilidad y frialdad en la relación de pareja debe ser combatido.
Limitar los placeres y deseos sexuales al medio ambiente matrimonial y en el marco de una relación legal fortalece el vínculo de pareja y une más a la misma. La razón para el hiÿâb y el impedimento de aprovecharse sexualmente de quien no es pareja legal consiste en que la esposa legal, síquicamente, debe ser considerada como el motivo de su felicidad, mientras que en un sistema de libertinaje muchas veces la esposa legal desde el punto de vista psíquico es considerada como una rival, una molestia y un vigilante, por lo tanto la institución familiar se cimenta sobre las bases del odio y la enemistad. La razón por la que los jóvenes de hoy en día escapan del matrimonio es eso mismo, en tanto que en el pasado, cuando la mercancía de la mujer no era tan abundante y barata, el matrimonio constituía la mayor ilusión de los jóvenes y no consideraban a la noche de bodas menos importante que sentarse en el trono de rey. Los contactos libres y sin límites entre los jóvenes y las jóvenes, ha convertido al matrimonio en una responsabilidad, una obligación y una limitación que debe ser impuesto a los jóvenes a través de consejos éticos.
Entonces el sistema de las relaciones libres en primer lugar ocasiona que los jóvenes mientras puedan huyan del matrimonio y solo se vuelquen hacia él cuando sus fuerzas de juventud comienzan a decaer, y en ese momento quieren casarse para tener hijos o con el fin de aprovecharse de los servicios y atención de su esposa.
Y en segundo lugar, una relación libre hace que la familia no se afiance sobre la base de un puro amor y profundo cariño, sino que cada uno mira al otro como un rival y el factor que le arrebata su libertad. Mientras que el hiÿâb y una relación limitada entre sexos opuestos en la sociedad ocasiona que se eleve la posición de la mujer ante su esposo y eso mismo es lo que endulza la vida. Pueden comparar dos sociedades, una en la que las mujeres usan el hiÿâb y en la otra no. En la sociedad en la que todas las mujeres usan el hiÿâb, el hombre fuera de su casa ve a todas las mujeres extrañas cubiertas, y si es necesario, se relaciona con ellas con un respeto mutuo, y en su casa, ve a su esposa sin hiÿâb, con ropas bellas y adecuadas.
¿Es éste hombre quien valora más su vida matrimonial o aquel que en su sociedad observa a todo tipo de mujeres, sin hiÿâb, con bellas ropas y maquilladas? Por más que su esposa fuese muy bella y elegante, al momento de comparar seguramente habrá visto una mujer aún más bella o atractiva en la calle, por ello, inconscientemente a veces su apego a su vida conyugal disminuye y la posición de su esposa se rebaja ante él. Imagínense qué sucede entonces si su esposa no goza de gran belleza; en muchos casos tal persona, bajo diferentes excusas, trata de alejarse de su mujer y este mismo asunto lleva a veces al divorcio. Ésta es una cuestión racional y si reflexionamos un poco en la misma nos convenceremos de su veracidad.
Sin dudas el hiÿâb conforma un factor importante en la consolidación del vínculo familiar y la razón por la que hoy muchas mujeres en occidente especialmente en Europa abrazan el Islam y contraen matrimonio con hombres musulmanes se debe a su aspiración de encontrar una cálida e íntima institución familiar, lo que todo ser humano ilusiona tener.”[12]

3) Estabilidad de la sociedad:

Continúa Aiatul·lah Mutahhari: “Extender los deseos sexuales desde el ámbito familiar a la sociedad, debilita la fuerza de trabajo y actividad de la sociedad, exactamente al revés de lo que alegan quienes se oponen al hiÿâb quienes alegan que “el hiÿâb es la causa de la paralización de la fuerza de la mitad de los individuos de la sociedad”; en realidad, la falta del hiÿâb y la divulgación de las relaciones sexuales libres es la causa de la paralización de la sociedad toda. Lo que paraliza las fuerzas de la mujer y aprisiona sus capacidades es que la privemos de las actividades económicas y sociales, y en el Islam no existe tal cosa. El Islam considera la obtención de conocimiento como una obligación para ambos sexos, y no prohíbe para la mujer ninguna actividad económica o social. Cubrir el cuerpo excepto la cara y las manos no impide ninguna actividad social, lo que paraliza a la sociedad es contaminar el ambiente del trabajo con los deseos pasionales.
¿Acaso si el joven y la joven estudian en ambientes separados o en un mismo ambiente pero acatando las mujeres el hiÿâb, éstos estudian y piensan mejor, o cuando al lado de cada joven se sienta una muchacha maquillada y con minifaldas? Lo mismo en el ambiente de la calle, el mercado, las oficinas, las fábricas, etc. ¿ver constantemente a las mujeres maquilladas y con ropas atractivas y sensuales ocasiona que los hombres trabajen mejor? Sin duda alguna, si las mujeres y jovencitas se presentasen en la sociedad con hiÿâb, las actividades sociales serían más rápidas y eficaces, y la sociedad gozaría de más estabilidad.”[13]

4) Valor y respeto por la mujer:

Dice el mártir Mutahhari: “Anteriormente dijimos que el hombre desde el punto de vista físico tiene superioridad sobre la mujer y la mujer desde el aspecto sentimental y afectivo siempre ha guardado su superioridad sobre el hombre. El mantener un límite de parte de la mujer frente a los hombres siempre fue uno de los medios misteriosos que la mujer utilizó para resguardar su posición y lugar ante el hombre. El Islam estimula a la mujer a aprovecharse lo mejor posible de este medio y enfatiza que cuanto más la mujer se comporte con seriedad, firmeza, y castidad y no se exhiba frente a los hombres, ello incrementará su respeto. En las aleyas del Sagrado Corán, luego de recomendar a las mujeres cubrirse[14], en la aleya 59 de la Sura al-Ahzab (nº 33) dice que: «Ello es mejor para que se las distinga (de las demás) y no sean molestadas».
Ello es mejor para que sean conocidas como castas y se sepa que ellas no desean disponerse en manos de los hombres, y que no quieren que éstos las molesten. Como resultado, ello ocasiona que sean respetadas y que las personas necias y corruptas se alejen de ellas”[15].
Una cuestión en cuanto al Hiÿâb:

El tema del hiÿâb en el Islam no se limita a una mera cubierta externa sino que junto a ella existen recomendaciones que hacen que el hiÿâb externo tenga bendiciones y profundos frutos para la sociedad. El hiÿâb es un conjunto de comportamientos humanos e islámicos que motivan la salud de la sociedad y la felicidad de los individuos de la sociedad. En realidad, estos preceptos aseguran los efectos del hiÿâb exterior, y si el hiÿâb exterior no está acompañado de estos factores y órdenes, ninguna sociedad será una sociedad islámica, aún cuando todas las mujeres usen hiÿâb.
Estas recomendaciones, algunas de las cuales se encuentran en el Corán y otras en las narraciones, son las siguientes:
1) Prohibición de la mirada ilícita.
2) Prohibición de maquillarse y perfumarse para salir a la calle (por supuesto, en caso de que el hombre pueda percibir el aroma de la mujer).
3) Evitar la mezcolanza entre hombres y mujeres.
4) Prohibición de darse la mano entre hombres y mujeres.
5) Evitar actuar en forma semejante los hombres y mujeres, con el fin de que se proteja su dignidad.
6) Honestidad y continencia con relación a las mujeres de los demás.
7) Celos del hombre en cuanto a su familia y su deber de protegerla y orientarla.
8) Las narraciones en cuanto al castigo en el Día del Juicio Final establecido para quienes no acatan el hiÿâb o no lo acatan debidamente.

Muy brevemente vamos a explicar los puntos mencionados:

1) Prohibición de la mirada ilícita:
Además de las aleyas coránicas, entre ellas las aleyas de la Sura an-Nûr, las narraciones tocan este tema en forma extensa. Dijo Abâ ‘Abdul·lâh, el Imam As-Sâdiq (P): “Mirar (a los no-íntimos) es una flecha de entre las flechas de Satanás, y cuántas veces sucede que una sola mirada trae una larga lamentación”.[16]
En los dichos se explica que la primera mirada dirigida a los no-íntimos es generalmente involuntaria y no es harâm. La segunda mirada va en tu contra y en la tercera está tu perdición.[17]
En otro dicho vemos: “Los ojos son el medio de caza de Shaitán”.[18]

Los nefastos efectos de una mirada ilícita:

Existen muchas narraciones en las que se debate en cuanto a los malos efectos de la mirada ilícita. Estos efectos se ven tanto en esta vida como en la otra. Uno de estos efectos en el mundo es alejarse del recuerdo de Dios: “No existe nada en el cuerpo del ser humano tan ingrato como el ojo, entonces, tened cuidado de no satisfacerle en todo lo que desee, puesto que en este caso, os ocupará tanto al punto de alejaros del recuerdo de Dios, Imponente y Majestuoso”.[19]
La mirada ilícita atrae también el castigo de Dios en la otra vida: “Quien llene sus ojos de miradas ilícitas llenará Dios sus ojos de clavos de fuego, luego llenará sus ojos de fuego hasta el momento que resucite toda la gente, y finalmente será conducido hacia el infierno”.[20]
Naturalmente esta mirada ilícita abarca toda clase de miradas ilícitas como la mirada de la mujer al hombre no íntimo, la mirada del hombre a la mujer no íntima, mirar las escenas corruptas de películas, teatros, fotos, y cualquier otra escena de esta índole.

Los buenos efectos del control de la mirada:

Existen otros dichos y narraciones que hablan de los buenos efectos del control de la mirada. El Imam ‘Alî (P) dice en un hadîz: “Dios otorga una tranquilidad y sosiego mental y de corazón a todo el que controle su mirada frente a las escenas ilícitas”.[21]
Éstas son palabras precisas ya que generalmente las ansiedades provienen de mirar tales escenas. En otro dicho el Enviado de Dios (BP) dice: “Bajad vuestras miradas que ciertamente miraréis las maravillas”.[22] A quien cierre sus ojos a las escenas ilícitas Dios abrirá sus ojos para observar lo angelical de la vida y las cosas invisibles. En este respecto, en la bibliografía de los grandes sabios observamos muchos sucesos que testimonian la veracidad de este hadîz. Personas como Ibn Sirîn, como Sheij Raÿab ‘Alî Jaîiât y ‘Al·lâmah Muhammad Taqî Ya’farî, quienes recibieron las bendiciones de Dios tras controlar su mirada frente a una escena. Por ejemplo Ibn Sirîn, a quien Dios le otorgó el poder de descifrar e interpretar los sueños entre otros dones divinos, era un joven aprendiz que trabajaba en una tienda de telas. Cierta vez a una mujer le agradó este joven, por lo que compra algunas telas de esta tienda y le pide al joven que las lleve a su casa. Una vez que él, ignorando la intención de la mujer, lleva las telas, la mujer cierra la puerta y le aclara su intención. El joven, que era muy creyente y devoto se sorprende y piensa en la forma de cómo salvarse de tal situación. De pronto se le ocurre algo. Le dice a la mujer: “Sí, yo no tengo problemas, solo que necesito ir al baño y enseguida regreso.” Cuando entra al baño llena su cuerpo de suciedades. Cuando regresa la mujer lo echa y luego él dice: “¡Alabado sea Dios! A través de la suciedad de mi cuerpo salvé a mi espíritu de la suciedad e impudicia; y aquella suciedad es fácil de lavar.” Ahí fue cuando Dios le abrió fuentes de su corazón.
Ocurrió una escena parecida en Nayaf para ‘Al·lâmah Taqî Ya‘farî. Este joven devoto fue elogiado por este acto por Imam ‘Alî (P) y a través de Imam ‘Alî (P) recibió fuentes de conocimiento divino. Él mismo decía: “Todo lo que tengo es por aquel control que realicé”.
Otro hadîz del Enviado de Dios (BP) dice: “Todos los ojos en el Día del Juicio Final estarán llorando excepto tres ojos: un ojo que llore por temor a Dios, un ojo que baje su mirada frente a lo ilícito, y un ojo que quede en vigilia por las noches por la causa de Dios (este último abarca la vigilancia, enfermería, etc., si es que sirven a las personas con intención de acercamiento a Dios).[23]

2) Prohibición de maquillarse y perfumarse para salir a la calle:
Este tema se puede deducir de la aleya del hiÿâb en la Sura an-Nûr. En nuestras tradiciones también se toca este tema en forma extensa.

3) Evitar la mezcolanza entre hombres y mujeres:
En un hadîz observamos: “Quien continuamente está en contacto con mujeres está expuesto al pecado y quien comete pecados su morada será el Fuego”.[24]
La conducta del Profeta (BP) demuestra que intentaba programar la salida de hombres y mujeres de las mezquitas por puertas separadas. Un día el Profeta (BP) observó que las mujeres y hombres salían de las mezquitas juntos, por lo que les dijo a las mujeres: “Es mejor que vosotras esperéis hasta que los hombres salgan. Que ellos lo hagan por la salida de en medio y vosotras por las de los costados.”

4) Prohibición de darse la mano entre hombres y mujeres:
En las narraciones se hizo referencia a este tema y se lo consideró como un factor que atrae la ira divina.[25]
5) Evitar actuar en forma semejante los hombres y mujeres, con el fin de que se proteja su dignidad:
En muchas narraciones se prohíbe comportarse, actuar y vestirse como el sexo opuesto ya que ello ocasiona que se rebaje el respeto e integridad de la mujer, y esto atrae la maldición divina.[26]
6) Honestidad y continencia con relación a las mujeres de los demás:
En un hadîz el Enviado de Dios (BP) dice: “Comportaos con castidad en cuanto a las mujeres de los demás para que vuestras mujeres permanezcan castas”.[27]
7) Celos del hombre en cuanto a su familia y su deber de protegerla y orientarla:
Dice Dios Altísimo en la aleya 6 de la Sura at-Tahrîm (nº 66): «¡Oh creyentes! Protegeos a vosotros y a vuestra familia de un fuego cuya combustible son los hombres y las piedras». Esta aleya coránica considera como responsabilidad del hombre orientar y cuidar a su familia. El hombre con fe no debe ser indiferente en cuanto al comportamiento de su esposa e hijos y no debe abandonarlos a su suerte. En un hadîz del Profeta vemos que: “Dios es celoso y ama a los celosos”.[28] En otro hadîz dice el Imam As-Sadiq (P) en cuanto al tema: “Si el hombre no tiene celos en cuanto a su familia es porque su naturaleza ha sido tergiversada”.[29]







[1] Enciclopedia de Farîd Waÿdî, t. 3, p. 336.
[2] Al-‘Iqd-ul Farîd, t. 3, p. 368.
[3] Referirse a: “La cuestión del Hiÿâb”, de Murtada Mutahhari, pp. 128 a 138 (en persa).
[4] Ibíd., pp. 129-131.
[5] Ibíd., pp. 131-134.
[6] Ibíd, pp. 136-145 (resumido).
[7] Ibíd, p. 153. Maÿma’ al-Baiân, en la explicación de la aleya 31 de Sura an-Nûr.
[8] Al-Kâfî, t. 5, p. 521; Durr Al-Manzûr, de Suiutî, t. 5, p. 40.
[9] “La cuestión del Hiÿâb”, de Murtada Mutahhari, p. 82.
[10] Ibíd, pp. 82 y 83.
[11] Ibíd, pp. 84-88.
[12] Ibíd, pp. 88-92.
[13] Ibíd, pp. 92- 93.
[14] «¡Oh Profeta!, di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que (cuando salgan) se cubran con sus mantos, esto es más conveniente para que se las distinga (de las demás) y no sean molestadas; porque Dios es Indulgentísimo, Misericordiosísimo».
[15] “La cuestión del Hiÿâb”, de Murtada Mutahhari, p. 95.
[16] Bihâr al-Anwâr, t. 101, p. 49.
[17] Bihâr al-Anwâr,t. 101, p. 37.
[18] Gurar al-Hikam, pp. 386 y 285.
[19] Bihâr Al-Anwâr, t. 101, p. 36.
[20] Ibíd., p.37.
[21] Gurar al-Hikam, p. 385.
[22] Bihâr al-Anwâr, t. 101, p. 41.
[23] Bihâr al-Anwâr, t. 101, p. 35.
[24] Nâsij at-Tawârîj, t. 2.
[25] Wasâ’il ash-Shî‘ah, t. 14, p. 143.
[26] Wasâ’il ash-Shî‘ah, t. 13, p. 258.
[27] Wasâ’il ash-Shî‘ah, t. 14, p.141.
[28] Nahy al-Fassâhah, p. 143.
[29] Wasâ’il ash-Shî‘ah, t.14, p.108.